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Ansias de China por minerales despierta resistencia en Tailandia

Cocina de sal en sartenes abiertas en una fábrica en el pueblo Kut Ruea de la provincia Sakon Nakhon. A los trabajadores se les paga por la cantidad de sal que produzcan por día; alrededor de 350 baht (11,30 USD). Visarut Sankham/The Isaan Record

Este artículo editado es de The Isaan Record, sitio de noticias independiente de Tailandia, y se reproduce en Global Voices como parte de un acuerdo de colaboración. Esta historia es una producción conjunta entre The Isaan Record y China Dialogue.

El futuro de una mina de potasa chino-tailandesa planeada en el noreste de Tailandia quedó paralizado en la incertidumbre porque los habitantes se oponen fuertemente, preocupados por la seguridad de su modo de vida, la salud y el medioambiente.

Luego de que en 2018, un grupo de protesta liderado por ciudadanas bloqueara el acceso a los sitios de perforación, la empresa minera china inició una ola de demandas contra los aldeanos por una indemnización de 3,6 millones de baht (alrededor de USD 116 800).

Entretanto, queda la duda si el gobierno militar saliente modificó la legislación en beneficio de  empresas mineras extranjeras a la vez que desatendía la protección ambiental y los derechos comunitarios.

Con la mira en el tesoro del noreste

El éxito global de China en la producción agrícola se debe, en parte, al suministro de fertilizantes económicos. El país es el mayor consumidor en el mundo de potasa, mineral natural que estimula la cosecha y mejora la capacidad de los cultivos de retener agua y de resistir enfermedades.

Los agricultores chinos dependen de las importaciones de potasa que provienen principalmente de Canadá, Rusia y Bielorrusia. Sin embargo, a raíz de que los precios del mineral se mantienen altos y con un alza de casi el 25 % en 2018, el país impulsó el desarrollo de fuentes nuevas y más económicas.

Volvió la mirada a las grandes reservas de potasa en el noreste de Tailandia.

Esa región, que desde hace ya mucho explota sal, yace sobre dos importantes depósitos de potasa, descubiertos en la década de 1970, conocidos como la cuenca Khorat y la cuenca Sakon Nakhon. Aún así, en las décadas siguientes el recurso natural no se explotó debido a la fuerte resistencia local, problemas ambientales y restricciones legales.

Sin embargo, luego de que una junta militar tomará el poder en un golpe de estado en 2014, se anunciaron planes de aumentar la extracción de recursos minerales en el país para impulsar la economía.

Ese mismo año, la empresa estatal China Ming Ta Potash Corporation consiguió autorización para explorar 120 000 rai (alrededor de 47 500 acres) de tierras en la provincia Sakon Nakhon del noreste. Apichat Sayasiyot, el gerente de China Ming Ta, dijo:

China and Thailand are both looking for new potash supply sources to cut import and production costs. Thailand has potash but needs the help of the Chinese to extract it. It’s a Thai-Chinese collaboration that will benefit both parties.

China y Tailandia buscan nuevas fuentes de potasa para reducir los costos de importación y producción. Tailandia tiene potasa pero necesita ayuda de China para extraerla. Es una colaboración chino-tailandesa que beneficiaría a ambas partes.

Miedo y enojo local

En el distrito rural de Wanon Niwat en la provincia Sakon Nakhon, la gente respondió primero con miedo y luego con enojo a las noticias de la mina de potasa planeada. Las autoridades locales no informaron apropiadamente a los habitantes de 82 pueblos que sus hogares ahora formaban parte de una zona de minería.

“La empresa había empezado a explorar en dos sitios de perforación pero a la gente de la comunidad no se le dio información sobre el proyecto”, dijo Mali Saengbunsiri, agricultora de 50 años y abuela de cuatro nietos.

Las comunidades agricultoras de Wanon Niwat dependen de las tierras fértiles, ríos, lagos y humedales de la zona que forman un ecosistema delicado que les provee alimentos y otros recursos.

Muchos habitantes del distrito están preocupados porque el proyecto minero destruirá tierras de cultivo, perjudicará al medioambiente y envenenará las fuentes de agua, y también afectará la salud de las personas. Mali añadió:

Just imagine the impact of a huge industrial mining project here. The scary thing about salt is that it is capable of damaging just about everything.

Solo imaginen el impacto que tendría un gran proyecto minero aquí. Lo atemorizante de la sal es que tiene la capacidad de dañar casi absolutamente todo.

Veneno desde abajo

La explotación de potasa deja como subproducto grandes cantidades de sal que puede amenazar el suelo, agua y la vida silvestre de la zona. En una región que ya sufre de suelos afectados por la sal, los habitantes temen que el proyecto convierta los campos en tierras infértiles y acabe con los cultivos.

Si la lluvia lleva la sal a los ríos, lagos y humedales, pocos organismos de agua dulce sobrevivirían. Podría dar fin a modos de vida basados en la pesca en el lago Huay Thong del distrito, una masa de agua que es también la principal fuente de agua para miles de personas. Mali expresó:

We worry that all the fish will die and the soil will be so salty that we can’t grow any crops on our land anymore.

We don’t know how the company intends to protect us from the dust and salty water coming from the salt mountain in the mine. How effective is it going to be?

Nos preocupa que todos los peces mueran y que el suelo sea tan salado que ya no podamos cultivar en nuestra tierra.

No sabemos cómo pretende la empresa protegernos del polvo y el agua salada que se desprenda de la montaña de sal en la mina. ¿Qué tan efectivo va a ser?

El riesgo de que el viento lleve el polvo salino de la mina a las comunidades cercanas provoca preocupación por el potencial impacto en la salud de las personas.

A los habitantes y expertos también les preocupa que la minería a gran escala lleve a la aparición de socavones peligrosos. Un proyecto de sal de roca en un distrito cercano causó un pozo que creció hasta alcanzar 15 metros de profundidad y el tamaño de un campo de fútbol.

China Ming Ta quiere tranquilizar a los ciudadanos con planes de seguridad para mitigar los riesgos ambientales y sanitarios. Promete implementar medidas para prevenir la emisión de polvo y agua salada en el ambiente.

Un pozo pequeño en el suelo cerca a una fábrica de sal cerca de Non Sabaeng en la provincia Sakon Nakhon se convirtió en un pozo de 15 metros de profundidad y del tamaño de un campo de fútbol. Los socavones son comunes en zonas de producción de sal donde se extrae el agua subterránea durante años. Visarut Sankham/The Isaan Record

Los agricultores responden con protestas antiminería

Sin embargo, las promesas de la empresa minera llegan muy tarde para calmar los miedos de los habitantes de Wanon Niwat. Impulsados por la sensación de que se tomaron decisiones catastróficas sin tomarlos en cuenta, los habitantes del distrito organizaron una agrupación antiminería en 2016.

Liderada por mujeres de mediana edad y mayores, la agrupación se unió con activistas, académicos y organizaciones no gubernamentales para oponerse a la mina de potasa. Levantaron banderas de protesta, organizaron foros públicos y presentaron peticiones a las autoridades y a la empresa para detener el proyecto.

En febrero de 2018, la agrupación intensificó su protesta y bloqueó el camino al cuarto pozo de perforación, donde efectivamente impidió que la empresa llevara el equipo de perforación a la zona.

La empresa planea instalar 60 zonas de perforación para evaluar la calidad de la potasa antes de montar la mina. Antes, los protestantes también bloquearon con éxito la zona del tercer pozo de perforación planeado. Eso deja a la empresa con solo dos zonas de perforación operativas.

En diciembre de 2018, la agrupación organizó una marcha de protesta de cinco días con la bandera “Caminata Wanon” a traves de cuatro distritos de la provincia y consiguió el apoyo de alrededor de 200 personas. Fotografía por Luke Duggleby del Museo de Arte Contemporáneo MAIIAM.

Golpeados por las demandas

En respuesta a la persistente resistencia de los activistas locales, la empresa minera llevó el asunto a la corte e inició un total de 20 demandas contra nueve miembros de la agrupación de protesta.

La empresa reclama que cada bloqueo de las zonas de perforación le costó cinco millones de baht (alrededor de USD 157 500).

China Ming Ta acusa a los habitantes de obstrucción ilegal de su sitio de explotación minera, difamación y violación de la ley de delitos informáticos por exigir una investigación oficial del proyecto minero en las redes sociales. La empresa exige una indemnización de 3,6 millones de baht (alrededor de USD 116 800).

Sin embargo, Sakkaphon Chaisaengrat, abogado de los manifestantes, argumenta que los habitantes actuaron de acuerdo a ley y solo ejercieron sus derechos.

“La ley permite que las personas ejerzan sus derechos comunitarios para proteger los recursos, la cultura y los modos de vida locales” afirmó.

Una ley de minería redactada por militares

Los activistas y expertos en el noreste sostenían que los conflictos locales sobre la administración de los recursos naturales se agravarían después de que el Gobierno promulgara nueva legislación sobre minería en agosto de 2017 a favor de la industria y la actividad minera.

Redactada y aprobada por los legisladores designados por la junta militar, la nueva ley de minerales acelera el proceso de aprobación para las concesiones de minería. El periodo de consideración para los permisos fue reducido a menos de la mitad: de 310 días a entre cien y 150 días.

A pesar de las demandas iniciadas contra su agrupación, Mali Saengbunsiri (medio) está determinada a continuar con la resistencia al proyecto minero. Fotografía por Luke Duggleby del Museo de Arte Contemporáneo MAIIAM.

Subestimación de la resistencia local

Sin embargo, la junta no calculó bien el nivel de resistencia que el proyecto de minería de potasa provocaría entre los habitantes de Wanon Niwat y de otros lugares.

“No queremos industria aquí”, expresó Mali. “No permitiremos que esta zona, rica en recursos naturales, se convierta en una zona industrializada”.

Es más, en toda la región, agrupaciones locales se organizaron contra los proyectos de minería, hasta en las provincias de Nakhon Ratchasima, Chaiyaphum, Loei y Udon Thani.

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