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Cuatro posibles explicaciones al juego del escondite presidencial de Turkmenistán

Nmagen del presidente de Turkmenistán, Gurbanguly Berdimuhamedow, exhibida en el exterior del hipódromo de Asjabad, Turkmenistán. Foto de Bjørn Christian Tørrissen (CC BY-SA 4.0).

Desde inicios de julio, el presidente turcomano, Gurbanguly Berdymuhammedov, ha estado sospechosamente ausente de los medios y la vida política del país. En diferentes momentos, se ha informado que está en un hospital alemán cuidando a su madre enferma, que murió por un fallo renal, luego que está vivo y hablando por teléfono con el presidente uzbeko.

Sea cual sea la condición de Berdymuhammedov, lo cierto es que, a diferencia de su estilo habitual, no ha hecho apariciones públicas.

Esta situación, ha llevado a Turkmenistán, por lo general ausente de los principales informes de noticias internacionales, al primer plano, y a medios y analistas a especular sobre el destino del presidente. Un mensaje de Telegram difundido por Twitter el 21 de julio informó que el presidente había muerto por fallo renal. Fuentes estatales negaron los rumores y anunciaron el 25 de julio que Berdymuhammedov había hablado por teléfono con el presidente uzbeko. Luego volvió a desaparecer y no se ha sabido de él desde entonces.

El 3 y 5 de agosto, se dieron a conocer videos del presidente en un auto y del presidente discutiendo el desempeño económico del país, pero algunos analistas consideraron que el material no es confiable.

Adivinar dónde puede estar el presidente ha sido un pasatiempo para los medios y analistas desde julio. Pocos se atreven a hacer predicciones, pero la mayoría de analistas siente que algo está sucediendo. La situación se ha vuelto más intrigante por la limitada (léase: ausencia virtual) información que brindan los medios nacionales independientes. Turkmenistán está rezagado en términos de penetración de internet y no es fácil encontrar información oficial de otras fuentes que los medios estatales.

En otras palabras, en este momento, lo que pasa en Asjabad se queda en Asjabad.

Berdymuhammedov ha gobernado Turkmenistán desde 2007, cuando lo eligieron para reemplazar al primer presidente del país, Saparmurat Niyazov. Niyazov habia muerto el 21 de diciembre de 2006 por un ataque cardiaco, lo que dejó un vacío de poder que se llenó después de una muy disputada elección. Del supuesto 95 % de votantes aptos que emitió su voto, el 89.23 % apoyó a Berdymuhammedov (al menos en teoria). Lo reeligieron en 2012, y en 2016 abolió los límites de mandatos a los candidatos presidenciales, lo que en esencia le abrió la posibilidad de seguir en la presidencia de por vida.

¿Por qué las élites turcomanas no pueden simplemente decirle al mundo dónde está el presidente del país? Hay varias explicaciones relacionadas con las cuatro posibilidades más plausibles:

Posibilidad 1: Berdymuhammedov está vivito y coleando. Podría estar de vacaciones pero, dado su conocido apego a la exposición de medios, sería inusual que el público no hubiera visto al menos una imagen suya en un barco en el Pacífico o enfrentando un toro con sus manos en España. La única posibilidad es que esté en un lugar secreto, haciendo planes estratégicos sobre el futuro del país. Básicamente, esto significa que está haciendo limpieza general entre las élites turcomanas, destituyendo a los que han mostrado algún grado de hostilidad o falta de cooperación en algunos asuntos delicados. Pero esa tarea se puede llevar a cabo en un día o dos. ¿Por qué desaparecer tanto tiempo?

Posibilidad 2: Enfermedad. Según fuentes oficiales, la madre de Berdymuhammedov está enferma. Sin embargo, ¿cuánto tiempo razonable puede un presidente sentarse en una habitación para cuidar a su madre y dejar desatendidos los asuntos más urgentes del país? ¿O hay un adjunto en quien confía tanto como para dejarle al mando interino de su buque? El avión supuestamente visto en Alemania puede haber sido para transportar al presidente y su madre, pero no en la configuración que se declaró. En vez de que el presidente llevara a su madre, podría haber sido que su madre lo llevaba al hospital.

Pero ya en el hospital, ¿qué sucedió?

Posibilidad 3: No es muy agradable escribir sobre la muerte de alguien antes de que su tiempo llegue, pero no se puede ignorar el hecho de que Turkmenistán puede no tener presidente por el momento. ¿Por qué no se ha sabido nada? Ya que “estabilidad” es una de las palabras favoritas de las élites posoviéticas, estos gira en torno a dos condiciones.

En primer lugar, la incapacidad de estas élites de contar las dificultades públicamente. Las apariciones son importantes y, como la rendición de cuentas cuenta muy poco o nada en Turkmenistán, una manera de enfrentar la muerte del presidente sería ahorrarle al público el trauma de la inestabilidad con el anuncio de un nuevo presidente junto con el anuncio del fallecimiento del anterior.

En segundo lugar, el temor de ser apuñalado por la espalda está muy difundido entre los ciudadanos de Turkmenistán y más todavía entre sus élites. Si fueras un miembro de la élite que trata de extraer el máximo beneficio de una redistribución de roles y redistribución de poder post-Berdymuhammedov, ¿qué beneficios esperarías de ser el informante?

Posibilidad 4: El presidente ha sido destituido, al estilo de Boris Yeltsin, y las élites se están reorganizando. Las relaciones de poder se están redefiniendo y a muchos les interesa que esto ocurra con poca o ninguna influencia externa. El razonamiento de la Posibilidad 3 se puede aplicar acá también: dada la influencia que Berdimuhammedow ya ha esgrimido y su capacidad de manejar a las élites, esta posibilidad no es muy probable, a menos que el presidente haya perdido repentinamente su carisma o poder, lo que suele ocurrir cuando llega una enfermedad grave.

“Las predicciones son difíciles, sobre todo sobre el futuro”, nos advirtió al físico danés Niels Bohr. Pero no hay predicción que se puede arriesgar aquí. Es más bien cuestión de adivinar qué hace el presidente. Si no está vivo, la reorganización dentro de las élites ya habrá empezado y sabremos algo sobre el resultado del proceso —o tal vez ya se sepa cuando esto se publique.

Es poco probable que no sepamos el actual estado de la política turcomana porque las propias élites no lo saben, y no pueden tomar una decisión —al menos hasta que la salud del presidente mejore o empeore definitivamente. Hasta entonces, estamos condenados a esperar hasta la próxima filtración de información oficial de las autoridades.

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