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Bajo la administración india, Cachemira es como una “prisión abierta”, dicen observadores

Captura de pantalla de informe de BBC News en YouTube.

Desde el 5 de agosto, Srinagar, la principal ciudad de Jammu y Cachemira, está completamente bloqueada después de que el Gobierno central de India votó para anular la situación especial de la región. Esta decisión dejó sin efecto el artículo 370, que garantizaba cierto nivel de autonomía, como el derecho a una Constitución y la capacidad de dictar leyes. La nueva condición divide la región en dos territorios federales. El Gobierno central envió tropas y cerró el acceso a internet, lo que en esencia ha aislado a los cachemires del mundo exterior.

Aunque el Gobierno indio ha estado insistiendo que la región está volviendo lentamente a la normalidad, un reciente informe critica la “ocupación” de Cachemira e insta al Gobierno a “regrsar la democracia a la región”.

‘Todo el lugar estaba desolado, callado, en silencio, enjaulado’

El informe lo produjo un grupo de activistas indios y miembros de organizaciones de izquierda, incluidos el economista y activista Jean Drèze, Kavita Krishnan, secretaria de la Asociación de Mujeres de Progresistas de Toda India (AIPWA); Maimoona Mollah de la Asociación de Mujeres Democráticas de India (AIDWA); y Vimal Bhai de la Alianza Nacional de Movimientos Populares (NAPM). Entre el 9 y el 13 de agosto, los activists han recorrido extensamente dentro de Cachemira y sus hallazgos fueron un duro contraste con la versión de la situación del Gobierno central:

La situación “no es normal” en Jammu y Cachemira, dicen activistas.

Cachemira enjaulada.
Jean Dreze, Maimoona Mollah, Vimal Bhai y yo pasamos cinco días viajando extensamente en Cachemira y hablando con la gente. Cachemira enjaulada es un cortometraje con algunas voces con las que hablamos, con subtíítulos en inglés.

Jean Drèze dijo que la represión había “paralizado la vida económica” ahí. Mientras Vimal Bhai dijo que “Cachemira es como una cárcel abierta”. Aunque los cuatro millones de habitantes del valle de Cachemira están acostumbrados a los bloqueos y los toques de queda debido al largo periodo de insurgencia y protestas, el grupo dijo que esta situación no tiene precedentes.

A comienzos de agosto, el Gobierno llevó miles de tropas al valle para ayudar a imponer restricciones. A miles de personas, incluidos turistas y peregrinos hindúes, les pidieron que salieran de Cachemira, bajo administración india, por amenazas terroristas.

Para el 5 de agosto, las autoridades pusieron a cientos de líderes políticos y sus asistentes bajo arresto domiciliario y les restringieron el contacto con los medios. Se puso bloqueos en las calles y se aplicaron restricciones a casi todo el movimiento. Las instalaciones móviles, fijas y de internet están bloqueadas desde entonces.

Las restricciones se flexibilizaron el lunes 12 de agosto por las oraciones de Eid al-Adha, pero terminaron con protestas que salían de las mezquitas a las calles.

Un tribunal superior indio se negó a aprobar una orden que revocaba la represión en Jammu y Cachemira, que incluía restaurar todos los servicios de comunicacion en la región.

Dos lados de la historia

Las personas están debatiendo si los medios tradicionales indios están cubriendo la situación en Cachemira adecuadamente. El Gobierno indio y sus muchos partidarios han estado intentando evitar las informaciones de los medios extranjeros. El 9 de agosto, la cobertura de la BBC fue cuestionada por informar que la policía abrió fuego y usó gas lacrimógeno para dispersar a la multitud en Soura, Srinagar. El Gobierno indio dijo que la protesta no ocurrió y que no se abrió fuego, y los troles acusaron a las BBC de difundir noticias falsas.

La situación en el valle fue pacífica hoy. No se ha informado de incidentes inapropiados hasta ahora.

Más recientes imágenes de Srinagar. Situación es bastante NORMAL en el valle.

Devjyot Ghoshal, periodista de Reuters India de Cachemira, tuiteó:

 

Hilo:

No estaba dispuesto a tuitear sobre Cachemira, pero después de ver la cantidad de desinformación, cambio de idea.

He vuelto a la sala de redacción después de una semana en Srinagar.

Las cosas NO están normales.

Las personas están furiosas. Cachemira es probablemente un polvorín esperando una chispa.

Syed Nazakat, emprendedor de tecnologías de la información, tuiteó:

Regresé hoy de Cachemira después de cuatro días. Fue difícil convencer a mis padres de dejar la casa en esta situación. Nunca he visto un bloqueo de información así. Nadie sabe qué está ocurriendo. Circunstancias extremadamente duras para que los periodistas informen. Mis pensamientos están con mis amigos, mis vecinos.

Kavita Krishnan informó que el Club de la Prensa rechazó exhibir su video de presentación.

En este Día de la Independencia, ¿podemos restablecer nuestra libertad de expresión?, pregunta la escritora Revati Laul sobre el Club de la Prensa y su negativa a autorizar la proyección del video. “¿Qué podría lograr que se detenga al video al final, ante estas historias que cuentan? Las palabras pueden hacernos ver”.

La política india Shehla Rashid tuiteó:

Los periodistas de propaganda están recorriendo en autos Scorpio oficiales a prueba de balas, helicópteros militares, con internet oficial y ayudando al Gobierno indio a pintar una imagen de normalidad en Cachemira. Esto es, bastante literalmente, ¡periodismo insertado!
———–
Lo que está ocurriendo en Cachemira es ‘normal’ en el sentido de que la violencia, los engaños y la mentira afectan las voces civiles, y la propaganda del Gobierno siempre ha sido ‘normal’ en Cachemira.

Según los parámetros de democracia, decencia y derechos humanos eso no es normal. No hay justificación.

Este informe muestra cómo están viviendo más de un millón de personas en el asedio de seguridad de Srinagar. En un editorial de The New York Times, la escritora indio Arundhati Roy criticó al Gobierno indio por haber convertido a Cachemira en un gigantesco campo de prisioneros.

El Gobierno dijo que las restricciones se irán dejando de lado gradualmente, y hasta ahora, han logrado silenciar las voces discrepantes. Sin embargo, según los informes, hay un creciente temor de que se esté gestando una reacción del pueblo de Cachemira cuando se levanten las restricciones.

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