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Ucrania y Rusia intercambian prisioneros: Repercusiones en RuNet

Oleg Sentsov, activista y cineasta nacido en Crimea, con su hija en el aeropuerto de Kiev tras su liberación el 7 de septiembre de 2019. Foto cortesía de Christopher Miller. Usada con autorización.

Cuando los 35 prisioneros ucranianos llegaron al aeropuerto Boryspil de Kiev el 7 de septiembre, sus familias y amigos ya los esperaban para darles la bienvenida. El presidente ucraniano Volodymyr Zelensky saludó a cada uno a medida que salían del avión mientras los periodistas batallaban por conseguir entrevistas y fotos. Al mismo tiempo, 35 prisioneros liberados de Ucrania llegaban al aeropuerto Vnukovo de Moscú con mucha menos algarabía.

Antes del aterrizaje de los prisioneros de intercambio, los periodistas llegaron a los respectivos aeropuertos dispuestos a transmitir su regreso. Periodistas, políticos, amigos y familiares, hasta los propios prisioneros, publicaron fotos y actualizaciones sobre los acontecimientos en las redes sociales. El presidente Zelensky solo tuiteó “¡Los nuestros están en casa!”.

El grupo que regresaba a Kiev constaba de 24 marinos ucranianos capturados en Rusia durante el incidente del estrecho de Kerch ocurrido en noviembre de 2018 y 11 presos políticos arrestados entre 2014 y 2018. Entre ellos había detenidos de alto perfil, como el cineasta y activista crimeano Oleg Sentsov, el activista del Euromandán de Crimea Oleksandr Kolchenko, el periodista ucraniano Roman Sushchenko, arrestado por cargos de espionaje mientras visitaba familiares en Moscú en 2016, y Pavlo Hryb, de 21 años, secuestrado en Bielorrusia cuando era un adolescente. Sentsov atrajo la mayor atención mediática cuando se reunió con su familia en la pista de aterrizaje y abrazó a su hija Alina (17), que tenía 12 años cuando lo arrestaron.

En contraste, la cobertura de los medios rusos sobre el intercambio fue mucho más moderada. Los exprisioneros salieron del avión en Moscú cargando sus bolsos, y aunque había otros 34 retornados, la atención estuvo sobre Kirill Vyshinsky, exjefe de redacción de la agencia de noticias rusa RIA Novosti en Ucrania. Vyshinsky fue arrestado en 2018 por cargos de traición, pero fue liberado en espera de juicio el 28 de agosto tras haber pasado un año y tres meses en prisión.

Margarita Simonyan, editora de RT, festejó el regreso de Vyshinsky a través de un mensaje de Telegram:

В моем рейтинге прекрасных мужчин сегодня один Кирилл Вышинский.
Не дрогнул, не прогнулся, даже не качнулся. Бровью не повел.
Отсидел 470 дней с перспективой вообще никогда не выйти из тюрьмы – и вот вернулся. Счастливый, спокойный, благодарный всем, кто помогал.
Мужчины должны быть именно такими.

Hoy, en mi lista de hombres atractivos solo está Kirill Vyshinsky. No vaciló, no se arrodilló, ni siquiera se tambaleó. Ni pestañeó. Soportó 470 días de encierro con la idea de que nunca saldría de prisión, y aquí está, de vuelta en casa. Feliz, calmado, agradecido con todos los que lo ayudaron. Es así exactamente como debe ser un hombre.

Algunos rusos que seguían el acontecimiento se mostraron un poco incómodos con la excesiva atención puesta sobre Vyshinsky:

Igor Kimakovskiy vuela a casa.
———
Es una lástima para los otros prisioneros. Miro la transmisión ahora y todos aclaman a Vyshinsky. No es agradable, nada agradable. Ni siquiera advierten la presencia de los demás. [Los otros] incluso, tratan de salir del campo visual, como si no quisieran arruinar las fotos.

Los otros prisioneros rusos liberados deben haber tenido sus buenas razones para mantenerse lejos de las cámaras.

Si bien no se había revelado la lista completa de las personas que volvían a Rusia para el momento del intercambio, eso no impidió que aprecieran fotos de los prisioneros en las redes sociales. Cuando Simonyan publicó una foto grupal de algunos prisioneros en Twitter, los usuarios de RuNet advirtieron de inmediato que sus caras estaban pixeladas y se preguntaron qué podrían ocultar estos hombres. Otros especularon con que su participación en la guerra del este de Ucrania aún podría causarles problemas para viajar al exterior en el futuro. En cualquier caso, la Embajada de Rusia en Ucrania publicó una versión sin censura de la foto más tarde ese mismo día.

Incluso algunos prisioneros publicaron fotos de ellos en las redes sociales antes de salir de Ucrania. Igor Kimakovsky, combatiente voluntario ruso que fue detenido por las autoridades en el este de Ucrania en 2015, escribió “¡Kirill Vyshinsky y Vladimir Tsemakh abordaron nuestro avión! ¡Volamos a casa!” en una de sus publicaciones antes del despegue en su canal de Telegram, Zhelezny Zek.

El 9 de septiembre, ante la pregunta de por qué el presidente ruso no había ido a recibir a los prisioneros cuando llegaron a Moscú, como sí hizo Zelensky en Kiev, el secretario de prensa ruso. Dmitry Peskov. dijo a la agencia de noticias TASS que “no era una prerrogativa del jefe de estado” y que Putin había hecho su parte al asegurarse de que tuviera lugar el intercambio. Ilya Barabanov, periodista ruso para la BBC, reflexionó en su canal de Telegram sobre la falta de algarabía en Moscú:

Тех, кого выдали Москве, встречает только толпа журналистов у закрытых ворот Внуково-2 и фсбшные автобусы внутри. Собрать родственников встречать близких или хотя бы просто их предупредить, никто не удосужился. Все утро был на связи с дочкой Владимира Цемаха и мамой Виктора Агеева, новости они узнавали либо от меня, либо из телевизора.

Quienes llegaron a Moscú solo se encontraron con los autobuses del FSB dentro del aeropuerto Vnukovo-2 y un grupo de periodistas afuera. Nadie se ocupó de reunir a los familiares para que se encontraran con sus seres queridos, o siquiera avisarles [que llegarían]. Estuve toda la mañana en contacto con la hija de Vladimir Tsemakh y la madre de Viktor Ageyev; apenas supieron la noticia a través de mí o de la televisión.

Si bien muchos aclaman el exitoso regreso de los prisioneros ucranianos como un triunfo político del presidente Zelensky, el intercambio estuvo rodeado de controversia. Generó demasiadas críticas la decisión de liberar a Tsemakh, excomandante de la fuerza aérea de la autoproclamada República Popular de Donetsk y sospechoso de haber derribado el vuelo MH17 de Malaysian Airlines sobre Donbass en julio de 2014. Los fiscales holandeses y miembros de la Unión Europea apelaron con urgencia para que Kiev no entregara a Tsemakh a la custodia rusa, con el argumento de que era un testigo clave para revelar la verdad sobre la tragedia que costó la vida de 283 pasajeros. En defensa del Gobierno, Zelensky informó a la prensa que Tsemakh había sido interrogado exhaustivamente antes de llevarse a cabo el intercambio.

Svitlana Zalishchuk, periodista y activista ucraniana de los derechos civiles recientemente electa diputada por el partido Servidores del Pueblo de Zelensky, observó:

Ver la liberación de Tsemakh puede agravar las relaciones de Ucrania con los aliados cuyos ciudadanos perecieron en el MH17, y puede influir sobre otras demandas de Ucrania contra Rusia en las cortes internacionales.

Por su parte, el politólogo ucraniano Anton Shekhovtsov criticó el comportamiento de los servicios de seguridad ucranianos durante el arresto de Tsemakh. El 30 de septiembre escribió en Facebook: “En lugar de trasladar discretamente a Tsemakh a los Países Bajos, el SBU alardeó de forma infantil sobre su arresto y lo volvió una persona de mucho interés para los rusos, quienes temían con razón lo que Tsemakh podría decir a sus interrogadores. […] Y ahora parece que los rusos amenazan con cancelar el intercambio de prisioneros si los ucranianos no entregan a Tsemakh”.

Sin embargo, que el intercambio tuviera lugar fue un alivio luego del episodio del 29 de agosto, cuando circuló la falsa información de que el intercambio ya se había hecho. Los familiares de los presos políticos ucranianos habían ido en tropel al aeropuerto Boryspil de Kiev para, horas después, volver desmoralizados. Empezó a difundirse en la red información incorrecta sobre la fecha y hora de llegada de los prisioneros a partir de una publicación de Facebook ya borrada del fiscal general de Ucrania, Rouslan Riaboshapka, en la que publicaba otra publicación de la legisladora ucraniana Anna Islamova. La publicación de Islamova que anunciaba que el intercambio ya se había realizado también fue eliminada de Facebook, pero siguen circulando capturas en las redes.

Por la mañana del 30 de agosto, el despacho del presidente de Ucrania disipó toda la confusión sobre el estado del intercambio a través de Telegram con esta declaración: “El proceso de liberación simultánea de detenidos está en curso. Las afirmaciones de que se completó son falsas”, y luego destacó la importancia de combatir la desinformación en estos casos:

Вже не вперше ми бачимо інформаційний хаос, спричинений посиланням на непідтверджену інформацію та численні «джерела». Ми закликаємо розуміти наслідки дезінформації: це гра з емоціями суспільства. Коли взаємне звільнення утримуваних осіб завершиться, Офіс Президента повідомить про це на офіційних каналах. https://t.me/OP_UA/316

No es la primera vez que presenciamos un caos informativo causado por la información no verificada y de múltiples “fuentes”. Rogamos [a todos] entender las consecuencias de la desinformación: Es jugar con las emociones del póblico. Cuando se haya completado la liberación simultánea de los detenidos, el despacho del Presidente informará a través de los canales oficiales.

Maria Romanenko, directora editorial del portal de noticias independiente ucraniano Hromadske, declaró que el episodio daba muy mala imagen al nuevo gobierno de Ucrania:

La falta de experiencia política del nuevo gobierno de Ucrania se hace evidente en su manejo descuidado de la información. Primero, alguien del equipo de Zelensky publica información incorrecta sobre la renuncia del jefe de gabinete; ahora publican sobre la liberación de 24 marinos.

Luego del intercambio, el presidente ruso Vladimir Putin mantuvo una conversación telefónica con el presidente Zelensky. Según una publicación de Facebook del despacho presidencial de Ucrania, ambas partes quedaron “satisfechas con la ejecución de los resultados del acuerdo” y la vieron como un “primer paso hacia la normalización del diálogo”.

Mientras el conflicto del este de Ucrania siga vivo, es probable que este no sea el último intercambio de este tipo entre Kiev y Moscú. Es más, el 13 de septiembre, el presidente Zelensky dijo a los participantes del Foro de Yalta European Strategy (YES), que tuvo lugar en la capital ucraniana, que “esperaba la próxima etapa del intercambio”.

“Estamos preparando nuestra lista”, declaró Zelensky.

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