¿Ves todos los idiomas arriba? Traducimos las historias de Global Voices para que los medios ciudadanos del mundo estén disponibles para todos.

Entérate más sobre Traducciones Lingua  »

Cinco años después de brote de VIH en comuna camboyana, aldeanos se sienten olvidados

Mujeres afectadas con VIH en la comuna Roka de Battambang, junio de 2019. (VOD/Saut Sok Prathna).

Este artículo de Saut Sok Prathna es de VOD News, sitio de noticias independiente de Camboya, y se reproduce editado en Global Voices como parte de un acuerdo para compartir contenido.

La casa de Yem Chrin, paramédico local que cumple ahora una sentencia de 25 años de prisión, está abandonada en la comuna Roka, ubicada en el distrito Sangke de Battambang, en Camboya.

En 2015, una corte provincial lo declaró culpable de dar tratamiento sin tener licencia. Entre muchas otras acusaciones, a Yem Chrin lo declararon responsable, por último, de esparcir el virus de VIH entre cientos de aldeanos en 2014 cuando reutilizó jeringas sucias.

Durante un tiempo, el caso tuvo atención nacional e internacional, pues se descubrió gradualmente que casi 300 aldeanos —desde niños hasta octogenarios, y monjes de pagodas locales— dieron positivo para VIH.

Con la atención llegó la ayuda: orientación para aprender a vivir con VIH, mejoras en caminos y clínicas locales, programas adicionales para ayudar a la educación de los niños.

Pero cinco años después, la vida en la comuna se ha llenado de silencio y muerte prematura. Ray*, tiene 66 años y vive con VIH:

No one pays attention. No one thinks about us. I don’t know why they don’t care.

Nadie presta atención. Nadie piensa en nosotros. No sé por qué no les importa.

Saloeun, 34 años, dijo que ella y cinco familiares son VIH positivos. Estuvo débil y cansada la mayoría de días, y se dio cuenta de que se le hacía difícil recordar las cosas.

Los niños y anciamos en la comuna necesitaban más ayuda, dijo.

Some children have lost their mothers. They should be given support to continue their studies.

Algunos niños han perdido a su madre. Se les debe dar ayuda para que continúen sus estudios.

El hijo de Samoeun, de 13 años, vive con VIH. Su madre, de 34 años, dice que se siente aislada pues la familia enfrentó constante discriminación.

I’m so lonely. Don’t they want to recognize me? I don’t want it to be like this.

Estoy muy sola. ¿No quieren reconocerme? No quiero que sea así.

Sin embargo, los funcionarios locales dijeron que estaban haciendo lo que podían por la comuna. Su Sanith, subdirector del departamento provincial de salud de Battambang, dijo que el Gobierno local prestaba mucha atención a las penurias de Roka aunque la ayuda internacional y nacional había dejado de llegar.

When the outbreak of this disease happened, there was an increase in both national and international aid for them. But later on, it seems quiet.

Cuando ocurrió el brote de esta enfermedad, hubo un aumento de ayuda nacional e internacional para ellos. Pero luego, todo se ve en silencio.

Aún, el 95 % de aldeanos afectados recibía antirretrovirals, con apenas 10 personas que migraron o dejaron de tomar la medicación, dijo Sanith.

Treinta y uno de los 285 aldeanos VIH positivos han muerto desde el brote, dijo, aunque la mayoría tenía más de 60 años. Un niño y tres jóvenes también están entre los fallecidos.

Al menos dos nuevos casos se VIH fueron descubiertos, agregó Sanith.

Nguon Ratanak, gobernador provincial de Battambang, ofreció una carretera recién pavimentada en la comuna y la mejora de su centro de salud para convertirlo en hospital con médicos calificados como evidencia del apoyo gubernamental.

They get [support] from the Red Cross and so on. The people are now less afraid because they understand how to take care of their health.

Reciben [ayuda] de la Cruz Roja entre otros. Las personas tiene menos miedo ahora porque entienden cómo cuidar su salud.

Pero para quienes viven en la comuna Roka, los niveles decrecientes de atención no parecen ir aparejados con la dificultad de vivir todos los días con la enfermedad. En estos días, parece que los han dejado por su cuenta, dijeron.

Samoeun, la madre del chico de 13 años, dijo que tuvo que vender mazorcas de maíz en su motocicleta y viajar a Tailandia para intentar ganar dinero extra por su hijo.

No ha visto que funcionarios gubernamentales visiten la zona en más de un año, dijo. Un sentir de descuido y desconcierto se estaba convirtiendo en resentimiento.

“No quiero que me olviden”, dijo.

*Los nombres de las mujeres se han mantenido en reserva.

Traducido y editado del artículo original en VOD Khmer

Inicie la conversación

Autores, por favor Conectarse »

Guías

  • Por favor trate a los demás con respeto. Comentarios conteniendo ofensas, obscenidades y ataque personales no serán aprobados.