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Extrema derecha búlgara intenta cerrar ONG de derechos humanos más antigua del país

Logos del partido político VMRO-BND y de la organización cívica Comité Helsinki Búlgaro.

El partido nacionalista de extrema derecha búlgaro VMRO-BND, miembro de la coalición gobernante del primer ministro, Boyko Borissov, pidió al fiscal jefe del país que cancelara el registro del Comité Helsinki Búlgaro (BHC, por su nombre en inglés), importante ONG local de derechos humanos.

En un comunicado de prensa del 30 de septiembre, el partido argumenta que el BHC está “interfiriendo con el poder judicial” al organizar seminarios y otras actividades educativas con fiscales y jueces, así como al representar a clientes ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos y en tribunales nacionales.

El comunicado de prensa añade que el BHC “ha estado involucrado en actividades inconstitucionales, ilegales, inmorales y abiertamente anti-búlgaras” y que el trabajo de la ONG es “aparentemente en defensa de los derechos humanos pero que, de hecho, ha puesto repetidamente en peligro a los ciudadanos búlgaros, así como el buen nombre de Bulgaria ante las instituciones internacionales”. 

Otra acusación mencionada por VMRO-BND es el papel del BHC en el caso de Jock Palfreeman, ciudadano australiano que fue condenado a 20 años de prisión por apuñalar y causar la muerte a un ciudadano búlgaro, y por herir a otro en Sofía en 2007. El BHC ha litigado en favor de Palfreeman, quien sostiene que actuó en defensa propia. Se le concedió la libertad condicional en septiembre de 2019 después de cumplir 11 años de su condena, lo que desencadenó protestas callejeras y una indignación mediática. VMRO dice en el comunicado de prensa que el BHC “ofrece protección procesal a ciertas personas en casos presididos por los mismos magistrados a los que entrena…a través de seminarios busca ejercer presión e influencia en la resolución de los casos de interés [nacional] directo”.

La petición de disolución de la ONG fue presentada por Angel Dzhambazki, vicepresidente del VMRO-BND y miembro del Parlamento Europeo, y por Alexander Sidi, diputado búlgaro del mismo partido.

Bulgaria, miembro de la Unión Europea desde 2007, dio un giro hacia la extrema derecha cuando GERB, partido de centro-derecha del primer ministro Borisov, se alió con una pequeña coalición de partidos nacionalistas, incluido el VMRO-BND, los denominados “Patriotas Unidos“. En su mayoría adoptan valores socialmente conservadores, con diferentes matices de euroescepticismo, antiglobalización, islamofobia y rusofilia, así como una aversión compartida por los derechos humanos.

Fundado en 1992, el Comité Helsinki Búlgaro es la organización de derechos humanos más antigua de Bulgaria y miembro de la Unión Paneuropea por las Libertades Civiles en Europa. Ofrece asistencia jurídica gratuita a las víctimas de violaciones de derechos humanos y sus informes anuales brindan un registro público sobre la situación de los derechos humanos en Bulgaria. Apoya regularmente proyectos de educación en derechos humanos y también otorga el premio “Humano del Año” a personas y organizaciones que contribuyen a la promoción y fortalecimiento de los derechos humanos en el país.

El BHC respondió a las acusaciones en una publicación de Facebook en la que también recordó los anteriores intentos del VMRO de socavarlos.

This is not the first time that this extremist party of a manifestly neo-totalitarian type undertakes such action. In October 2017, they wrote to the Prosecutor General to initiate prosecution against the President of the Bulgarian Helsinki Committee, Krasimir Kanev for “sabotage”. In 2014, the same party wrote to the National Revenue Agency to initiate an investigation.

Esta no es la primera vez que este partido extremista de tipo claramente neototalitario emprende una acción así. En octubre de 2017, escribieron al fiscal general para iniciar un proceso contra el presidente del Comité Helsinki Búlgaro, Krasimir Kanev, por “sabotaje”. En 2014, el mismo partido escribió a la Agencia Nacional de Impuestos para iniciar una investigación.

En una declaración enviada a Meta.mk, agencia de noticias de Macedonia del Norte y socio de contenido de Global Voices, el presidente del BHC Krasimir Knev dijo:

These are purely Stalinist methods. It is terrible to see that for 30 years after the democratic changes in Bulgaria, an attempt has been made to impose such Stalinist methods, to interfere with state institutions and to try to pressure civil society.

Estos son métodos puramente estalinistas. Es terrible ver que durante 30 años después de los cambios democráticos en Bulgaria se han intentado imponer tales métodos estalinistas para interferir con las instituciones del Estado y tratar de presionar a la sociedad civil.

Más de 80 ONG búlgaras y 40 extranjeras e internacionales, a través de una coalición denominada Plataforma Solidaria Cívica, expresaron su apoyo al BHC y pidieron al Gobierno búlgaro que se distanciara de las amenazas. Su declaración dice:

The developments are of particular concern in a country where intolerance is on the rise, and where the safety of those who work for the protection of minorities and the most vulnerable groups of the population can no longer be taken for granted. There is currently no human rights organization in Europe that has been banned. Despite repressive measures in a number of front-line democracies in Europe, no European country has so far allowed itself to ban citizen organizations. Bulgaria should not set a dangerous precedent.

Los acontecimientos son especialmente preocupantes en un país donde la intolerancia va en aumento y donde la seguridad de los que trabajan por la protección de las minorías y de los grupos más vulnerables de la población ya no puede darse por sentada. Actualmente no hay ninguna organización de derechos humanos en Europa que haya sido prohibida. A pesar de las medidas represivas adoptadas en varias democracias de primera línea en Europa, hasta ahora ningún país europeo se ha permitido prohibir las organizaciones ciudadanas. Bulgaria no debería sentar un peligroso precedente.

En diciembre de 2018, unos desconocidos destrozaron el edificio que alberga el Comité Helsinki Búlgaro con graffittis insultantes que los llamaban “monstruos, fascistas, basura, inmundicia”. Respondieron con esta foto, publicada en su página de Facebook con la frase “Odiar es fácil, amar requiere valor”.

El director adjunto de Amnistía Internacional para Europa, Massimo Moratti, también firmó una declaración:

This is an unprecedented attempt to silence independent and critical voices by the authorities in Bulgaria. As a member of the European Union, Bulgaria has a responsibility to uphold the rule of law, and we expect the Prosecutor General to firmly reject the request for dissolution. The Bulgarian Helsinki Committee is the most respected human rights organisation in Bulgaria. Their work providing capacity-building for judges and prosecutors and legal services to people in need is crucial. Attempts to deregister them for their work are a direct assault on freedom of expression.

Se trata de un intento sin precedentes por parte de las autoridades de Bulgaria de silenciar las voces independientes y críticas. Como miembro de la Unión Europea, Bulgaria tiene la responsabilidad de defender el estado de derecho, y esperamos que el fiscal general rechace firmemente la solicitud de disolución. El Comité Helsinki Búlgaro es la organización de derechos humanos más respetada de Bulgaria. Su labor de fomento de la capacidad de los jueces y fiscales y de prestación de servicios jurídicos a las personas necesitadas es fundamental. Los intentos de eliminarlos del registro por su labor son un ataque directo a la libertad de expresión.

En 2016, la Oficina de Derechos Humanos de Naciones Unidas expresó su preocupación después de que dos hombres atacaran físicamente a Kanev en una calle de Sofía.

La investigadora búlgara sobre derechos humanos Iveta Cherneva escribió para EuroNews que no “quiere que el país siga el ejemplo de Hungría, donde las autoridades presionan tanto a las ONG de derechos humanos y a las universidades que tienen que cerrar y trasladarse. Ese no es el camino correcto a seguir”. Añade que el cierre del BHC “sería una golpe para el liderazgo búlgaro y su historial de derechos humanos. Esto no solo será una prueba para la fiscalía, sino para todos los búlgaros y para la Unión Europea”.

Pavlina Simonoska Arsikj es coordinadora de comunicaciones del Comité Helsinki para los Derechos Humanos de la República de Macedonia, ONG en defensa de los derechos humanos con valores similares a los del Comité Helsinki Búlgaro, pero sin afiliación directa con este.

 

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