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Oligarcas son los principales promotores de desinformación en Bulgaria, afirma experta local

Doctora Rumena Filipova. Fotografía del Centro para el Estudio de la Democracia – Sofía, Bulgaria, usada con autorización.

Esta entrevista apareció originalmente en el sitio web de la agencia informativa Meta.mk, un proyecto de Metamorphosis Foundation. Esta versión editada se publica en este espacio como parte de un acuerdo para compartir contenido.

Rumena Filipova tiene un doctorado y maestría en relaciones internacionales de la Universidad de Oxford, y concluyó sus estudios de licenciatura en la Universidad de Cambridge. Impartió cursos en la Universidad de Oxford, y ha sido becaria invitada en el Centro Carnegie de Moscú, el Instituto polaco de Asuntos Internacionales, Chatham House y otras instituciones internacionales, y en comités de asesoramiento.

Filipova trabaja actualmente como investigadora del Centro Búlgaro para el Estudio de la Democracia, organización interdisciplinaria que se dedica al estudio de la democracia y la economía del mercado.

Además de tener muchos proyectos y publicaciones, la doctora Rumena Filipova, junto con su colega el doctor Todor Galev, es autora del informe “Influencia rusa en los medios de comunicación y en los países del Mar Negro: opciones, narrativas y alternativas políticas para desarrollar resiliencia”, en el que se analiza el tema de la desinformación y la difusión de información errónea como parte de la estrategia general de Rusia, y la difusión de propaganda rusa a través de los medios en los países balcánicos del Mar Negro.

Meta.mk: Has dedicado bastante tiempo al estudio de la influencia y las “maniobras” de política exterior de Rusia, y en el informe que elaboraste con tu colega Galev, ofreces un análisis sobre la guerra mediática que libran. ¿Cuáles son los principales hallazgos que surgieron de la investigación con respecto a la difusión de narrativa rusa en los países balcánicos del mar Negro?

Rumena Filipova (RF): The study examined the dissemination of Russia’s propagandist narratives in Bulgaria, Ukraine, Georgia, Armenia and Moldova between 2015 and 2017 with a specific reference to three prominent topics of Kremlin disinformation, including the war in Syria, large-scale energy projects and elections meddling. The main finding, which emerged, is that the patterns of ownership, economic dependency and (in)formal political links of media outlets in the countries under investigation to pro-Russian groups and interests are reflected into corresponding trends of employing Russia-originating propaganda narratives. That is, as a general rule, the greater the political-economic enmeshment of a news outlet with Russian interests, the more congruously and undeviatingly the content of Russian narratives is matched, the less analytical variation and nationally-originating perspectives are included and the more explicitly biased the style of communication is. Of course, the distinctive features of the national media landscapes in each of the 5 countries further reinforce or constrain Russian propaganda, framing specific discourses on Russia-related developments.

Rumena Filipova (RF): El estudio analizó la difusión de narrativas propagandistas de Rusia en Bulgaria, Ucrania, Georgia, Armenia y Moldavia entre 2015 y 2017 con una alusión específica a tres temas importantes que son objetos de desinformación por parte del Kremlin, la guerra en Siria, los proyectos energéticos a gran escala y la intervención en las elecciones. El principal hallazgo que surgió es que los patrones de participación, la dependencia económica y los vínculos políticos (in)formales de los medios de comunicación con los grupos e intereses a favor de Rusia se manifiestan a través de la utilización de narrativas propagandistas que se originan en Rusia. Es decir, como regla general, cuanto mayor sea el involucramiento político-económico de un medio de comunicación con los intereses rusos, el contenido de las narrativas rusas es más congruente e innegable, incluye menos variaciones analíticas y perspectivas de origen nacional y el estilo de la comunicación es explícitamente más sesgado. Por supuesto, las características distintivas de los panoramas mediáticos nacionales en cada uno de los cinco países refuerzan o restringen más la propaganda rusa, por lo que formulan discursos específicos sobre los acontecimientos relacionados con Rusia.

Meta.mk: ¿Identificaron a los agentes mediáticos más asiduos que promueven la narrativa rusa?

RF: The results of the study have shown that the most tenacious – and indeed insidious, proxies that promote Russian narratives are local oligarchic figures and networks, who are financially and politically related to Russia. These oligarchic proxies (formally or informally) control the editorial policy and ownership structures of influential national media. In addition, the cultivation of a larger community of content creators and providers loyal to or dependent on the Kremlin (such as small and medium-sized online news platforms, journalists, bloggers, social-media opinion-makers) ensure the reinforced dissemination of Russian messages. Clearly, the media directly owned by the Russian government or rebroadcasting or reprinting content from them are the staunchest propaganda channels.

RF: Los resultados del estudio demostraron que los agentes más asiduos –y ciertamente insidiosos– que promueven las narrativas rusas son los oligarcas y las redes locales que se relacionan financiera y políticamente con Rusia. Estos agentes oligárquicos controlan (formal o informalmente) la política editorial y las estructuras de participación de los medios de comunicación nacionales influyentes. Adicionalmente, desarrollar una comunidad más grande conformada por creadores y proveedores de contenido leales al Kremlin o que dependan de este (como las plataformas informativas pequeñas y medianas en línea, periodistas, blogueros, formadores de opinión en los medios sociales) asegura la difusión consolidada de los mensajes rusos. Evidentemente, los medios que pertenecen directamente al Gobierno ruso o el contenido retransmitido o reimpreso que proviene de ellos son los canales de propaganda más férreos.

Meta.mk: De acuerdo con tus observaciones, ¿cómo es la situación con los medios búlgaros y en búlgaro con respecto a este tema?

RF: Bulgaria’s general media landscape has undergone significant transformations, particularly in the 2010s, characterized by the decline of print media, the rise of online media, plummeting journalistic standards and changing media ownership patterns. As regards the latter, the combined consequences of digitization and the 2008 financial and economic crisis led to the outflow of foreign investors, whose place has been occupied by local oligarchic groups, seizing control of most of Bulgaria’s media companies. Thus, the concentration of media ownership, oligarchic interests and politics combined with state regulation of resources allocated to the media sector and the capturing of independent regulators have exercised a pernicious influence on the content and quality of the Bulgarian media output. Indeed, international indices have demonstrated Bulgaria’s consistent slide in freedom of the press rankings. For instance, Freedom House classifies Bulgaria’s press freedom status in 2017 as partly free on the basis of a score of 42 out of 100 points (with 0 denoting most free, while 100 – least free status). This has been a deterioration compared to a decade ago. Russia has been actively using and perpetuating this decline in media standards, as it implicitly supports its own model at home.

Yet, placed in a comparative perspective, Bulgaria fares better than the four countries of the Black Sea region that we studied. In particular, the weaker presence of an inherited official Russian media impact on Bulgarian media, including the absence of Soviet descended channels, the decline of the Russian language, a very small number of outlets operating in Bulgaria but originating in Russia, provides a bulwark to the extent of dissemination of and receptivity to Russian messages.

RF: El panorama mediático general de Bulgaria ha sufrido transformaciones significativas, en especial desde el año 2010, que se han caracterizado por el deterioro de los medios impresos, el surgimiento de los medios en línea, la degeneración de los estándares periodísticos y el cambio en los patrones de acceso a los medios. En cuanto a este último, las consecuencias de la digitalización y la crisis financiera y económica de 2008 provocaron la salida de los inversionistas extranjeros, cuyo lugar fue ocupado por grupos oligárquicos locales que asumieron el control de la mayoría de las compañías mediáticas de Bulgaria. Por consiguiente, la centralización de la propiedad mediática, los intereses oligárquicos y la política combinada con la normativa estatal de recursos designados al sector mediático y la aprehensión de los reguladores independientes han ejercido una influencia perniciosa en el contenido y la calidad de la producción de los medios búlgaros. Ciertamente, los índices internacionales demostraron que Bulgaria ha descendido constantemente posiciones en lo que respecta a la libertad de prensa. Por ejemplo, Freedom House clasificó el estado de la libertad de prensa de Bulgaria en 2017 como parcialmente libre basándose en los 42 puntos obtenidos de 100 (0 denota el más libre, mientras que 100 al menos libre). La situación se ha ido deteriorando comparado con una década atrás. Rusia ha estado utilizando y perpetuando activamente esta caída de los estándares mediáticos, en la medida que apoya implícitamente su propio modelo en casa.

Aunque, si lo vemos desde una perspectiva comparativa, Bulgaria está en una mejor situación que los cuatros países de la región del mar Negro que estudiamos. En particular, la tenue presencia de la influencia mediática rusa oficial heredada en los medios búlgaros, incluida la falta de canales derivados de la era soviética, la disminución del ruso, una pequeña cantidad de medios que operan en Bulgaria pero que son de origen ruso, proporciona un bastión de la magnitud de la difusión y la recepción de los mensajes rusos.

Meta.mk: Hablando en términos generales, ¿qué tipo de desinformación predomina más en Bulgaria?

RF: The pro-Russian national media propagate narratives that are framed within the conservative Russian discourse extolling the virtues of state sovereignty (in particular as it is related to decisions on Russia-related projects or on disagreements with some EU policies), the traditional family, the advent of a ‘democratic’ multi polar international order and criticizing social, economic and political trends in the West, including liberalism and multiculturalism. A specific topic that is subject to heavy propaganda concerns energy. For instance, a lot of media frenzy focused on the cancellation of South Stream, which was portrayed – along the Kremlin line, as Bulgaria’s fault resulting from toothless submissiveness to the European Commission and against the country’s supposedly true economic interests. It was claimed that Russian politicians and business officials would remain firmly against Bulgarian calls for the revival of South Stream or the extension of Turkish Stream through its territory as a form of punishment for Sofia’s unreliability and weakness. Yet, as we see now, Turkish Stream will pass through Bulgarian territory in a re-named version as Balkan stream.

RF: Los medios nacionales que están a favor de Rusia difunden narrativas que formulan dentro de un discurso ruso conservador, en las que exaltan las virtudes de la soberanía de Estado (particularmente que se relacionen con las decisiones sobre proyectos relacionados con Rusia o sobre desacuerdos con algunas políticas de la Unión Europea), la familia tradicional, el advenimiento de un orden internacional multipolar democrático y críticas de las tendencias sociales, económicas y políticas en Occidente, como el liberalismo y el multiculturalismo. Un tema que es objeto de fuerte propaganda es la energía. Por ejemplo, gran parte del frenesí mediático se centró en la cancelación del proyecto South Stream, que fue representado –según la posición del Kremlin– como un fracaso de parte de Bulgaria que resultó por someterse infructuosamente a la Comisión Europea y porque iba contra los presuntos intereses económicos verdaderos del país. Se afirmó que los políticos y funcionarios comerciales rusos se opondrían firmemente a las solicitudes de Bulgaria para reanudar el proyecto de South Stream o a la expansión de Turkish Stream a lo largo de su territorio como castigo por la debilidad y la falta de fiabilitat que mostró Sofía. A pesar de esto, como lo hemos visto, Turkish Stream atravesará el territorio búlgaro pero bajo un nombre distinto, Balkan Stream.

Meta.mk: ¿Los medios búlgaros y en búlgaro suelen ser la fuente de desinformación y difusión de información errónea o quizá simplemente son agentes de los políticos, poderes extranjeros o las redes sociales? ¿Qué tipo de medios destacan en este aspecto –los medios tradicionales o los nuevos medios en línea?

RF: There are indeed websites, whose goal is to make profit by attracting traffic and advertising revenue through their own fabrication of sensationalist stories. Yet, these websites certainly have not had the same impact and external orientation as the fake news troll farm in Veles, for example. So our research focus has been concentrated on the much more significant phenomenon of local oligarchic, foreign power proxies, who control the editorial policy and ownership structures of influential online as well as print media and TV channels. As traditional media has gradually become obsolete, the Balkans now are officially the land of TV and online media.

RF: Ciertamente, existen sitios web cuyo objetivo es generar ganancias atrayendo tráfico e ingresos publicitarios mediante la fabricación de historias sensacionalistas. Aunque estos sitios no han tenido el mismo impacto y la orientación externa como en las granjas de troles que generan noticias falsas en Veles, por ejemplo. Por lo tanto, nuestro objetivo de investigación se enfocó en el fenómeno más relevante de los promotores de poder extranjero y promotores oligárquicos locales, que controlan la política editorial y las estructuras de participación de los medios influyentes en línea como también los impresos y los canales de televisión. Como los medios tradicionales se volvieron obsoletos gradualmente, la región balcánica ahora es oficialmente la tierra de la televisión y los medios en línea.

Meta.mk: ¿Las autoridades en Bulgaria tienen algún plan para combatir la desinformación y sus promotores principales? ¿Qué se ha hecho hasta el momento en la lucha contra la desinformación?

RF: The most recent initiative on the governmental level has been the establishment of a disinformation unit within the Council of Ministers as part of the Action Plan against Disinformation for coordinated measures by the European Commission and the European Parliament. However, there have not been tangible results from the operation of the unit – it is not clear how many cases of disinformation have been referenced to Brussels and there has not been a high-profile debunking of fake stories. It has been seen as an EU-driven and not Bulgaria-driven process. In fact, many in the country see the government as at best a bystander, and at worse as active promoter, in the process of oligarchization of the media landscape in the country, which has actually enabled propaganda narratives by Russia.

Disinformation is mainly tackled by non-governmental organizations through analytical reports, the deployment of online monitoring tools (showcasing the origin, progress and impact of disinformation activities) and capacity-building events for journalists. Yet, more needs to be done in relation to wider citizen engagement. The general public should be better trained to recognize biased coverage and obtain reliable information through awareness campaigns and media literacy initiatives.

RF: La iniciativa más reciente a nivel gubernamental ha sido la creación de la unidad de desinformación dentro del Consejo de Ministros, que forma parte del Plan de Acción contra la Desinformación establecido en coordinación con la Comisión Europea y el Parlamento Europeo. No obstante, no ha habido resultados tangibles que provengan de las actividades de esta unidad –no queda claro cuántos casos de desinformación se han referido a Bruselas ni se han desmentido notablemente las historias falsas. Lo han considerado como un proceso impulsado por la Unión Europea y no por Bulgaria. Es más, muchos en el país consideran al Gobierno en el mejor de los casos como un espectador, y en el peor como un promotor activo en el proceso de oligarquización del panorama mediático en el país, que ha permitido que Rusia difunda sus narrativas propagandistas.

Las organizaciones no gubernamentales abordan principalmente el problema de la desinformación a través de informes analíticos, distribución de herramientas que dan seguimiento a la actividad en línea (mostrando el origen, progreso y el impacto de las actividades desinformativas) y actividades para fortalecer la competencia de los periodistas. Sin embargo, aún queda mucho por hacer respecto a una mayor participación ciudadana. El público general debería estar mejor preparado para reconocer la cobertura parcial y obtener información confiable a través de campañas e iniciativas de educación sobre los medios.

Meta.mk: ¿Qué tanta presencia tiene Macedonia del Norte en los medios búlgaros?

RF: We have not made specific research on this issue. But my impression is that the extent to which North Macedonia receives attention in Bulgarian media depends on the political calendar – i.e., with respect to issues that emerge in bilateral relations. Therefore, this coverage tends to be highly politicized and irregular, for example concerning statements by politicians on common historical figures or events, etc.

It is a good sign that for the first time a weekend of dialogue took place in Ohrid earlier this year, where Bulgarian and Macedonian journalists could discuss the prejudices that each country’s media give into when covering events and developments in the other. Hopefully, such initiatives can contribute to a greater understanding of the challenges that each country faces.

RF: No hemos realizado ninguna investigación específica en cuanto a este tema. Pero mi impresión es que la cantidad de atención que recibe Macedonia del Norte en los medios búlgaros depende del calendario político –por ejemplo, con respecto a asuntos que surjan de las relaciones bilaterales. Por lo tanto, esta cobertura tiende a ser extremadamente politizada e irregular, por ejemplo en relación a las declaraciones de políticos sobre personajes o sucesos históricos comunes, etcétera.

Es una buena señal que por primera vez se llevara a cabo un fin de semana de diálogo en Ohrid a principios de este año, donde los periodistas búlgaros y macedonios pudieron discutir los prejuicios en los que caen los medios de cada país cuando brindan cobertura a los sucesos y novedades que ocurren en el otro. Es probable que esas iniciativas contribuyan a un mayor entendimiento sobre los desafíos que cada nación enfrenta.

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