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A pesar del bloqueo, Telegram sobrevive en Rusia — pero ¿por cuánto tiempo?

Avión de papel, símbolo de la Telegram, aplicativo de mensajería segura, sobre Moscú. Ilustración de Tom Venner, usada con autorización.

El alcalde de Khabarovsk se sintió indignado al ver los memes. El 4 de septiembre, Sergey Kravchuk denunció a la policía un canal poco conocido de Telegram por burlarse de él y sus colegas. Al hacerlo, impulsó el canal llamado Vorsin Memes, que en ese momento, tenía apenas 114 suscriptores. Hacia finales de septiembre, el anónimo canal opositor llegaba a los 2100 suscriptores. El punto más importante es que Kravchuk nunca debió haber usado el servicio de mensajería encriptada.

Es porque Telegram está prohibido en Rusia, supuestamente. En junio de 2017, Roskomnadzor –supervisor estatal de las comunicaciones de Rusia– ordenó a Telegram cumplir con una solicitud de entregar sus claves de encriptación a FSB, los servicios de seguridad nacional de Rusia. Cuando Pavel Durov, fundador de Telegram y la popular red social rusa VKontakte, se negó a cumplir, una corte de Moscú ordenó que se bloqueara Telegram (Durov ya había huido de Rusia en 2014, después de tener que ceder VKontakte a empresas vinculadas al Kremlin).

Luego, el 18 de abril de 2018, Roskomnadzor ordenó a los proveedores de servicio de internet de Rusia que cumplieran con la prohibición. Luego vino el desastre: al bloquear direcciones IP que usan comúnmente la aplicación de mensajería encriptada, docenas de otros sitios se vieron afectados. Los usuarios de servicios en línea que brindan Google, Amazon y Spotify, entre otros, informaron de fallos en el servicio. Pero no terminó ahí; los sitios web de universidades, medios de comunicación y hasta del propio Roskomnadzor tuvieron interrupaciones. Hasta la entidad estatal Sberbank envió instrucciones a sus trabajadores sobre cómo evadir el bloqueo. Al final de abril, más de 12 000 people asistieron a una protesta en Moscú contra Roskomnadzor y en apoyo a las libertades digitales.

El poder que tienen los Gobiernos locales sobre las tecnologías de la información se basa en el dinero. En cualquier momento, un Gobierno puede destruir sus acciones y amenzar con bloquear flujos de ingresos de sus mercados y así obligar a estas emrpesas a hacer cosas extrañas (recordemos cómo en los últimos años Apple mudó los servidores de iCloud a China).

En Telegram, tenemos el lujo de no preocuparnos por flujos de ingresos ni ventas de publicidad. La privacidad no está en venta, y los derechos humanos no deberían verse comprometidos por temor o por codicia.

Más de un año después, Telegram progresa en Rusia, donde tiene aproximadamente 14 millones de usuarios. Roskomnadzor ha desbloqueado las direcciones IP que incomodaban a los usuarios de otros servicios en línea. Los funcionarios estatales lo usaban libremente; el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, admitió sin reservas que usaba la aplicación y Margarita Simonyan, gerente de la red de noticias Russia Today (RT), abiertamente a favor del Kremlin, es una ávida usuaria de Telegram. La élite política de Rusia aparece dividida sobre el bloqueo; en septiembre, la defensora del pueblo para derechos humanos de Rusia, Tatyana Moskalova, llegó a afirmar su oposición e instó a un “compromiso” como solución.

El compromiso tenía sentido. En abril, un estudio de TGStat reveló que el 48 % de usuarios de la plataforma en Rusia no tenía problemas para acceder a Telegram, ni tenía que usar redes virtuales privadas u otras técnicas. Solamente el 5 % dijo que no había tenido acceso alguno a Telegram, y el resto lo hizo con servidores proxy libres o pagados o redes virtuales privadas. ¿Que lo hace tan popular?

Desde su creación en 2013, Telegram ha llegado a ofrecer más que mensajería privada: sus usuarios pueden crear “canales” púbilcos o fuentes de noticias en las que pueden publicar actualizaciones a decenas de miles de suscriptores. Estos canales abarcan todo, desde chismes de celebridades y películas a lecciones de idiomas, moda y, por supuesto, muchos memes. Es importante mencionar que muchas publicaciones de noticias rusas ahora tienen sus propios canales de Telegram.

Y aunque Telegram puede no ser tan seguro como muchos creen, la disponibilidad de encriptación de extremo a extremo para chats de persona a persona (aunque esta función no viene por defecto) atrae a blogueros influyentes, periodistas y comentaristas políticos con algo crítico que decir o que necesitan comunicarse con fuentes sin interceptación. Estos incluyen al bloguero Ilya Varlamov, al periodista Pavel Pryanikov, que administra el canal KrasnyZion, Pavel Chikov, director de la ONG de derechos humanos rusa Agora, Sergey Smirnov de MediaZona, Anton Orekh de Ekho Moskvy (que administra Antony Nut), el escritor y columnista Oleg Kashin, y la personalidad de radio Aleksandr Plushchev (PLUSHEV). En 2017, Kashin y Plushchev intentaron demandar a FSB por sus intentos de pedir las claves de encriptación de Telegram. Para la oposición de Rusia y para periodistas de mentalidad crítica, la plataforma es más popular que la comprometida VKontakte, en el que se ha procesado a algunos usuarios por sus declaraciones políticas en línea.

Además, la capacidad de administar canales anónimamente añade algo de intriga a Telegram. El canal Nezygar, por ejemplo, tiene 250 000 suscriptores y el más debatido dada la controversia por la identidad de su propietario. El bloguero StalinGulag, cuya identidad fue revelada por periodistas en 2018, también administra un canal sumamente popular. Algunos canales políticos anónimos se presentan como fuentes superiores con datos políticos exclusivos, además, Telegram, llena de “relaciones públicas oscuras” no necesariamente es una fuente objetiva de información. Como reveló una investigación de Proekt.Media en diciembre de 2018, desde el bloqueo, la plataforma ha estado en el centro de un esfuerzo concertado de voceros afines al Kremlin para infiltrar y desacreditar a miembros de la oposición, difundir desinformación rápidamente entre canales y comprar el total de los canales. Tal como resultó, Telegram pudo lograr los primero sin ayuda de las autoridades:

Al igual que otros Gobiernos que intentan tomar medidas enérgicas contra las plataformas de comunicación encriptadas, los funcionarios rusos, como Alexander Bortnikov, jefe del FSB, también han tratado de presentar la negativa de Telegram a cooperar como un regalo a los terroristas. Aunque hay pruebas de que la plataforma es utilizada por extremistas de extrema derecha e islamistas, muchos usuarios de RuNet han pasado por alto esta línea. El popular vloguero Ruslan Usachev comentó sarcásticamente:

Cabe reconocer que el bloqueo de Telegram ha funcionado. Me iba a casa hoy y no me crucé con ningún terrorista en el camino.

Este cinismo sobre los motivos del bloqueo parece ser ampliamente compartido. Como escribió Andrey Pertsev para el sitio web de Carnegie Moscow en abril, la prohibición de Telegram ha politizado a muchos rusos, ya que el Estado se ha inmiscuido en una “zona gris” de expresión pública apreciada por muchos rusos que no son políticamente activos. En lugar de continuar con sus chismes y memes, escribe Pertsev, ahora están difundiendo activamente formas de evitar la prohibición, lo que los incita a discutir si es justa. Este es un punto importante a la luz del polémico impulso de Rusia hacia una “Internet soberana”, convertida en ley el 1 de noviembre.

Esto significa que el bloqueo ruso a Telegram está codificado en un proyecto más amplio para controlar a RuNet. En consecuencia, aunque los funcionarios de Roskomnadzor parecían sorprendidos por la fuerza de la resistencia pública a la prohibición, no se rinden. El 8 de octubre, el jefe de la organización, Alexander Zharov, reconoció que el antiguo sistema de bloqueo era ineficaz y anunció que se estaba diseñando un nuevo sistema. “Dentro de un año, tendremos algo que decir”, dijo Zharov. Sus colegas del Ministerio de Comunicaciones de Rusia no comparten este optimismo; en comentarios del mismo mes, el viceministro Alexey Volin cuestionó la eficacia del bloqueo y aseguró a los rusos que el uso de Telegram no es ilegal en sí mismo.

¿Una admisión de derrota? Tal vez. Sarkis Darbinyan, director de Roskomsvoboda, ONG rusa que lucha por las libertades digitales, dijo a RuNet Echo que se muestra escéptico sobre el progreso del bloqueo:

Неудача в деле блокировки Telegram – это, без сомнений, демонстрация правоприменительной импотенции российских властей. За прошедший год, что Telegram находится под запретом, стало очевидно, что Роскомнадзор и операторы связи абсолютно не готовы блокировать веб-сервисы и приложения, которая отказываются исполнять российские законы и сотрудничать с отечественными спецслужбами.  Думаю, одной из причин принятия в мае 2019 года Федерального закона № 90-ФЗ, также известного как “закон о суверенном интернете”, было желание лучше блокировать такие сервисы как Telegram.

Но мне кажется, это будет долгая игра в “кошки-мышки”. Сервисы будут продолжать заниматься постоянной ротацией IP-адресов, прятаться за инфраструктурой гигантов вроде Google и Amazon, а также  использовать возможности стеганографии для того чтобы мимикрировать свой трафик под что-то другое, что блокировать российские власти не решатся.

А пока будет продолжаться это техническое противостояние, я думаю ЕСПЧ уже рассмотрит и жалобу самого Telegram и жалобы пользователей мессенджера которые были поданы нами в рамках кампании “Битва за Telegram”. Я не сомневаюсь в успехе дела. Вопрос доступа к шифрованным коммуникациям и права человека на использование криптографии сейчас актуален не только для России, но и для всего Совета Европы. И если Россия откажется соблюдать международные стандарты и исполнять решения ЕСПЧ, все это может обернуться для российских властей негативными санкционными и дипломатическими проблемами.

No poder bloquear Telegram es, sin duda, una demostración de la impotencia de las autoridades rusas al aplicar sus propias directivas. Durante el año que pasó tras la prohibición de Telegram, se ha hecho evidente que ni Roskomnadzor ni los operadores de telecomunicaciones están dispuestos a bloquear los servicios web ni las aplicaciones que se niegan a cumplir la legislación rusa y a cooperar con los servicios secretos. Creo que una de las razones de la adopción de la Ley Federal 90-FZ en mayo, también conocida como el “ley de internet soberana”, fue el deseo de bloquear más eficazmente servicios como Telegram.

Me parece que será un largo juego de gato y ratón. Los servicios continuarán rotando constantemente sus direcciones IP, escondiéndose detrás de la infraestructura de gigantes tecnológicos como Google y Amazon, y también utilizarán técnicas como la esteganografía para pasar de contrabando su tráfico al amparo de algo que las autoridades rusas no se atreverían a bloquear.

Mientras tanto, este estancamiento técnico continuará. Creo que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos considerará tanto las quejas del propio Telegram como las de sus usuarios, que hemos presentado como parte de nuestra campaña “Batalla por Telegram“. No tengo ninguna duda de que tendremos éxito. La cuestión del acceso a las comunicaciones cifradas y el derecho humano a utilizar el cifrado es de importancia no sólo para Rusia, sino para todo el Consejo de Europa. Si Rusia se niega a cumplir las normas internacionales y simplemente se niega a acatar las sentencias del Tribunal Europeo de Derechos Humanos podría tener consecuencias negativas para las autoridades rusas, desde problemas diplomáticos hasta sanciones.

Si Rusia logra bloquear Telegram, se plantea la pregunta de cuáles serán redes de medios sociales estarán luego en la mira de las autoridades. Después de todo, Facebook y Twitter ya se han negado a cumplir los pedidos de Moscú de alojar datos en servidores rusos ubicados en Rusia.

¿Qué tan preparado está el Kremlin para competir con los gigantes de tecnología en aras de su “internet soberana”?

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