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¿Quién inspira a las élites de Turkmenistán?

Turcomanos visitiendo ropa tradicional. Fotografía (c): Abel Polese, 2014-15, usada con autorización.

Asjabad, 4:30 a.m. Una multitud somnolienta pero emocionada de visitantes extranjeros se ha congregado en el vestíbulo de llegadas del aeropuerto internacional de la ciudad. Se presenta ante ellos un hombre de aproximadamente 30 años, quien luego se desplaza de un lado a otro entre el grupo y la calle, para asegurarse de que todos aborden el vehículo adecuado que los traslade a su hotel.

Esta es una escena común en los aeropuertos, pero al observar más detenidamente, el observador fortuito notará una gran diferencia: el hombre se dirige cordialmente en árabe a los visitantes que hablan árabe, brinda otras instrucciones en ruso, le da la bienvenida a los académicos turcos en turco, ofrece su ayuda a los turistas europeos y estadounidenses en inglés y brinda instrucciones a los taxistas en turcomano. Después, aparece un colega que comienza a hablar con los visitantes persas en su lengua nativa, además de los otros idiomas que tiene en su repertorio personal.

Atender a los visitantes nunca es una tarea fácil, particularmente cuando son varias docenas de personas. Pero nuestros amigos turcomanos saben exactamente a quién dirigirse y en qué idioma, y cuando interactúan con alguien nuevo, memorizan de inmediato qué idioma necesita para comunicarse con esa persona.

Posteriormente durante el día, es probable que el visitante se sorprenda nuevamente al descubrir que la escena en el aeropuerto no fue un caso aislado: el multingüismo es una característica común entre la clase culta de Turkmenistán. De cierto modo, eso nos remonta a otro siglo, cuando la diplomacia la llevaban a cabo políglotas enviados a estudiar a las mejores universidades en la región. Una gran cantidad de turcomanos habla varios idiomas, y no necesariamente el que pareciera ser el más fácil.

Esta escena sería más inesperada en un país relativamente cerrado como Turkmenistán, donde se exige a todos los ciudadanos extranjeros una visa para poder ingresar. ¿Qué puede decirnos este nuevo multilingüismo con sobre cómo la élite de Turkmenistán ve la posición del país en el mundo? Y, ¿qué le podrían decir al mundo con sus nuevas habilidades lingüísticas?

El origen del multilingüismo turcomano

Cuando se les pregunta, los turcomanos no ocultan cómo ni por qué han tenido que aprender otros idiomas. Todo comenzó presuntamente en la década de 1990 cuando, en una época de incertidumbre, algunos turcomanos cultos comenzaron a ver más allá de Moscú y las demás naciones del exespacio soviético para continuar su educación universitaria.

Algunos fueron a El Cairo: las universidades en Egipto aceptaban a cualquiera que presentase solicitud y los costes de matrícula eran bajos, y a veces hasta era gratis. El único obstáculo era completar la solicitud en árabe. Pero nuestros ingeniosos turcomanos buscarían la ayuda de alguien, y tras llegar al lugar, comenzarían a aprender el idioma.

(En realidad, este es el principio detrás de todos los programas de intercambio intrauniversitarios. La diferencia es que en el caso de los turcomanos, la experiencia de aprendizaje surgió de la iniciativa individual en vez de un mecanismo estructurado).

No todos consideraban a Egipto como un lugar conveniente o adecuado. Teherán fue otro eje educativo importante, donde algunos futuros graduandos irían a estudiar y regresarían con un buen dominio del persa.

Turquía fue, y continúa siendo, otro destino importante. Los turcomanos no necesitan visa para ingresar al país y ambos idiomas son similares e inteligibles entre sí hasta cierto punto. Por consiguiente, las dos naciones tienen vínculos cercanos –más estrechos de los que Turkmenistán tiene con algunos vecinos exsoviéticos. A manera de comparación, nótese que aunque hay diariamente varios vuelos directos disponibles al día entre Estambul y la capital turcomana, Asjabad, no hay ningún vuelo directo entre Asjabad y la capital de Tajik, Dusambe, que está más cerca.

El idioma turco también goza de un estado especial en Turkmenistán, donde se considera normal conocer el “idioma otomano” entre las clases cultas. Los canales de televisión turcos difunden contenido en Turkmenistán. El Gobierno turco y los actores turcos del sector privado se mantienen activos en el país mediante la Agencia Gubernamental para el Desarrollo de Turquía (TIKA) y la empresas de construcción. El primer centro comercial de Asjabad fue construido por una compañía turca, que tiene un nivel entero dedicado a la venta de productos turcos, así también personal que habla turco para atender a la comunidad de turcos de Asjabad.

Nunca le he preguntado a los turcomanos cómo aprendieron ruso. Plantear esa pregunta en un país exsoviético parece ser demasiado inocente, a pesar de que dejaron de utilizar ese idioma desde hace tiempo en muchos ámbitos de la vida. Aunque el periódico más importante del país, Neytralny Turkmenistan, todavía publica una edición en ruso. Adicionalmente –y esta es una regla general– un país con recursos limitados necesita importar varias cosas, como la educación. Varios turcomanos también continuaron su educación en instituciones donde el ruso era la lengua de enseñanza, ya sea en Rusia, Ucrania u otras antiguas capitales soviéticas. Por ejemplo, no hay escuelas de aviación en Turkmenistán, pero el país aún necesita pilotos, quienes reciben generalmente capacitación en Ucrania.

El ruso, como en el caso del turco, a menudo se adquiere también por medio de actividades recreativas. La cantidad de películas pirateadas producidas en Rusia puede ser suficiente para justificar el aprendizaje del idioma. La televisión satelital también está disponible en Turkmenistán y la lengua con mayor uso, junto al turco, continúa siendo el ruso.

Aunque el ruso ya no es un idioma oficial y no se utiliza en emblemas o comunicación oficial, pese a que se reemplazó el alfabeto cirílico por uno latino (con letras especiales para adaptar los sonidos del turcomano), todavía no se ha llevado a cabo una transición completa al turcomano. Letreros simples como “recién pintado” o “no caminar por esta ruta” en un parque o cerca una construcción aparecen escritos generalmente en turcomano, y es muy común encontrarlos acompañados de una traducción rusa no oficial. La explicación más lógica de esto es el hecho que algunos turcomanos no se percatan del letrero porque está escrito en el nuevo alfabeto. Los que tienen dificultades para leer el turcomano latinizado pueden al menos entender la versión rusa.

Pero las oportunidades y los desafíos impulsaron a las élites turxcomanas a recurrir a otros canales para establecer relaciones cercanas con otras naciones no soviéticas que tienen pocas conexiones políticas con Turkmenistán.

Aunque extremadamente centralizada desde un punto de vista oficial, la política turcomana está fuertemente dominada por las relaciones informales y personales. Si el traductor presidencial oficial, por ejemplo, vivió varios años en Irán, Turquía o Egipto, puede traducir conceptos culturales y proporcionar un entendimiento sutil de las actitudes de los diplomáticos extranjeros. También pueden recordar al presidente, si no lo sabe, el papel que juega ese país en la vida de Turkmenistán y sus élites. Esto podría traer beneficios a la relación, y, posiblemente, resultar en mejores alianzas económicas o políticas. Las élites turcomanas, particularmente las que se formaron en el extranjero, por lo tanto tienen los medios (aunque limitados) y pueden ejercer una influencia en cuanto a la toma de decisiones del país.

No podemos saber exactamente hasta qué grado, pero en los análisis críticos sobre las relaciones internacionales realizados a partir de la Teoría Social de la Política Internacional de Alexander Wendt se ha reconocido ampliamente la influencia de las relaciones personales, percepciones y demás elementos individuales y subjetivos en las decisiones políticas. Al establecer alianzas con países además de Rusia (y Occidente), los turcomanos obtienen inspiración de los modelos de consumo, las tecnologías, ideas políticas y negocios provenientes de una variedad de fuentes, luego los importan, reelaboran e incorporan en la ideología nacional. Desde la independencia, Turkmenistán ha descubierto, redescubierto o inventado varios mitos y tradiciones que se inspiraron en otros países.

Existe gran cantidad de mitos, historias y tradiciones que han sobrevivido al periodo soviético. Pero la complejidad de los rituales posmodernistas, las poderosas canciones de pop nacionales y tradiciones también fueron parcialmente importadas.

Lo que es evidente es que Rusia no es necesariamente la inspiración principal de Turkmenistán. Otros países, cuya importancia quizá ha sido subestimada, han contribuido también a formar las élites turcomanas, y posiblemente –de manera indirecta– a moldear la narrativa oficial del país, las actitudes políticas y el lugar que ocupa la nación en la arena política internacional.

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