¿Qué está pasando en Chile? Hashtags de una inesperada movilización social en América Latina

Ilustración de Biker Blue y utilizada con autorización.

El 18 de octubre, Chile sorprendió al mundo cuando en menos de 48 horas una protesta en Santiago derivó en la militarización de sus calles y el incendio de ocho estaciones de metro, cuya autoría hasta la fecha se desconoce. Aquí recuperamos hastags con informes y debates que permiten seguir lo que está sucediendo en las calles de ciudades chilenas.

En medio del escenario latinoamericano del que el “oasis” chileno parecía no ser parte, las polémicas medidas gubernamentales provocaron una rápida escalada de violencia que llamó la atención internacional. Hubo incendios, barricadas, saqueos expandidos en todo el país y la declaración de guerra del presidente al tercer día de manifestación, revirada por el #YoNoEstoyEnGuerra del general a cargo del estado de excepción, medida que no había sido decretada desde la dictadura y que revivió estrés postraumático entre los mayores.

En los primeros diez días de protestas, las denuncias en contra del Instituto Nacional de Derechos Humanos por torturas superaron las de todo 2018. En sus nueve años de historia, la mencionada organización presentó en total 319 acciones contra Carabineros de Chile por torturas y recibió 33 querellas por torturas sexuales. En solo 19 días de 2019 presentó 145 y 17 respectivamente.

La epidemia de lesiones oculares por uso de perdigones cobró en 20 días la misma cantidad de lesionados que en 12 meses de protestas de los Chalecos Amarillos en Francia. Hasta el 15 de noviembre la cifra ascendía a 230.

Además, se iniciaron acusaciones constitucionales y por crímenes de lesa humanidad, y llamados de alerta de la UNICEF e instituciones públicas por desnudamientos, agresiones, amenazas y maltratos a menores de edad.

A pesar de los intentos gubernamentales por atenuar la protesta con #NuevaAgendaSocial y cambios de gabinete, el tema tendencia #PiñeiraDictador del inicio de la movilización social reapareció cuatro semanas después como #UnMesDeDictadura. Entre los motivos que han mantenido el enojo de la población están el espionaje gubernamental, la participación de las fuerzas armadas en incendios y saqueos, los elogios que les prodigó el presidente y la minimización de las víctimas, así como que medidas como #AcuerdoPorLaPaz no implicaran el retiro de la militarización de las calles ni el cese de la represión de expresiones pacíficas como la #DeLaQuintaALaMoneda.

No obstante la abierta criminalización gubernamental de la protesta y el cerco informativo en el país, la persistencia de las manifestaciones ha colocado temas incómodos en el debate público y develado el malestar profundo que aqueja a una de las naciones más ricas de América Latina pero también una de las más desiguales: Chile es el único país en el mundo donde el agua puede ser completamente privatizada y donde los ciudadanos pueden tener fuertes adeudos en la garantía de derechos como salud, educación o seguridad social, a pesar de los tratados internacionales de los que Chile forma parte.

Los acontecimientos iniciados en octubre han generado expresiones de unión entre la población, pero también de discordia. Parece existir acuerdo en #NoMásViolencia pero discrepancia respecto a si esto significa la vuelta a la “normalidad” o cambios estructurales y la renuncia del presidente. Con #FueraPiñera y #FuerzaPiñera se señalan las responsabilidades del multimillonario por la crisis de las últimas semanas y también su elección por la vía democrática, pese al desplome de su aceptación social a 13 %. Tanto la tenacidad de la protesta como la fuerte polarización tienen anclaje en la historia del país que hace 46 años sufrió una de las dictaduras más crueles del mundo, cuyas secuelas retratan filmes como Masacre en el Estadio, No, y La doctrina del shock.

Dos días antes del estallido, Clemente Pérez, exgerente del metro de Santiago, decía a los estudiantes de secundaria que iniciaron #EvasiónMasivaTodoElDía: “Cabros, esto no prendió. No se han ganado el apoyo de la población. Ni siquiera en Twitter, donde se supone este tipo de movimientos tienen más apoyo, no lo hay”, sin contar con que el oasis era más bien un iceberg cuya explosión encontraría eco en las movilizaciones globales del momento.

Las acciones hablan más alto que las palabras. Mon Laferte no se contivo en los premios Grammy Latinos 2019.

A más de 30 días de huelgas, paros y marchas multitudinarias casi cotidianas e increíblemente creativas, el Gobierno de Chile anunció un plebiscito para iniciar un proceso constituyente. En una #NuevaConstituciónParaChile se juega el reasentamiento de los intereses de las mismas élites o la oportunidad de un reconfiguración del pacto social.

Además de que solo una parte del conflicto depende de la Constitución, lo que sucede en #ChileDespertó ilustra la posibilidad de un pueblo de expresar voluntad más allá de las urnas, al mismo tiempo que #ConMilicosNoEsDemocracia recuerda el papel de los derechos humanos como precondición para las democracias. La fundación ciudadana de #PlazaDeLaDignidad deja también el recordatorio de que sin justicia no hay paz.

*Texto colaborativo elaborado en el marco del semestre DDHH del ITESM, México.

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