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OTAN cumple 70 años: Nuevas prioridades amenazan la seguridad de miembros más pequeños

El Secretario General de la OTAN, Jens Stoltenberg, da discurso en la recepción por los 70 años de la alianza en el Auditorio Andrew W. Mellon de Washington, D.C., 3 de abril de 2019. Foto del Depatamento de Estado, Michael Gross/De dominio público. De Wikimedia Commons.

El 3 y 4 de diciembre de 2019, los líderes mundiales acudieron en tropel a Londres para celebrar los 70 años de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en un contexto de incertidumbre sobre el futuro de la alianza.

La OTAN surgió al final de la Segunda Guerra Mundial y durante la Guerra Fría como contraparte de la creciente influencia global de la Unión Soviética con la intención inicial de servir como pacto defensivo. En 1949, Estados Unidos, Canadá y los países de la Europa Occidental se unieron con el compromiso de que el ataque a una nación requeriría una respuesta colectiva, principio que establecieron en el artículo 5: “El ataque armado contra uno o más estados de Europa o América del Norte será considerado un ataque contra todos”.

Esta semana, Reino Unido recibió a los líderes de las principales potencias de la OTAN, entre ellos, el presidente estadounidense Donald Trump, el primer ministro canadiense Justin Trudeau, el presidente francés Emmanuel Macron y la cancillera alemana Angela Merkel, que han expresado cierta inquietud sobre el rol global de la OTAN. Desde 1949, la organización se expandió notablemente, pero durante los últimos años, los líderes de estas naciones miembros han menospreciado la alianza en algunas ocasiones, aunque la amenaza de Rusia en el este sigue siendo más relevante que nunca. La anexión de Crimea a Rusia en 2014 demostró al mundo que el país puede y buscará ganar territorio hacia su frontera occidental, hecho que generó muy poca reacción en el mundo, además de críticas, y que preocupa a los miembros más pequeños de la OTAN.

Por este motivo, en su septuagésimo aniversario, la alianza se encuentra en una situación muy distinta a la de sus inicios.

Con frecuencia, Trump llamó obsoleta a la alianza antes de las elecciones de 2016. Puso mucha atención en el gasto de defensa de sus miembros, y así, efectivamente, debilitó a la OTAN al poner el élfasis en lo económico por encima de lo ideológico. Por su parte, a comienzos de noviembre, Macron dijo a The Economist que “hoy estamos viviendo la muerte cerebral de la OTAN”, debido a la aparente reticencia de Estados Unidos de apoyar a los miembros europeos de la alianza.

El 4 de diciembre, Trump saltó en defensa de la OTAN alegando que la alianza “cumplía un gran trabajo” y que los comentarios de Macron eran “sumamente insultantes para muchas de fuerzas diferentes”. El apoyo internacional es necesario para las naciones fronterizas del norte y del este de Europa. Cuestionar el apoyo incondicional de Estados Unidos es muy preocupante, al igual que la proclividad de Francia y Alemania a ignorar el alcance de la amenaza rusa.

Los países bálticos, Estonia, Letonia y Lituania, se unieron a la alianza en 2004, junto con Bulgaria, Rumania, Eslovaquia y Eslovenia. Hoy en día, la OTAN tiene 29 estados miembros. Actualmente, todos los países bálticos cumplen el objetivo de destinar 2 % de su producto interno bruto (PIB) a la defensa: tras décadas de ocupación, los bálticos conocen muy bien las consecuencias de subestimar el poder sobre sus fronteras orientales.

Sin embargo, solo ocho de los 29 países, entre ellos Estados Unidos, cumplen este objetivo, y actores tan importantes como Francia y Alemania siguen rezagados. En resumen, aunque las “grandes” naciones se ven envueltas en luchas de poder más “apremiantes”, son las pequeñas naciones las que se sienten más amenazadas por Rusia y las que han invertido más en el futuro de la alianza como pacto defensivo.

Francia, Alemania y Estados Unidos aún no llegan a un acuerdo sobre si tratar a Rusia como un adversario o como un aliado. Alemania está facilitando la costrucción de un gasoducto de tránsito desde Rusia, a pesar de un presunto asesinato ruso en suelo alemán; y Macron preguntó recientemente: “¿Es Rusia un enemigo hoy? ¿O lo es China? … No creo”, y agregó: “Hoy el enemigo común para la OTAN es el terrorismo”. Con esto, los jefes de estado ignoran intencionalmente algunos incidentes, como cuando las autoridades alemanas sostuvieron el 4 de diciembre, segundo día de la cumbre, que Rusia estaba detrás del asesinato de un excombatiente checheno en Berlín, sin mencionar el envenenamiento del exagente de la KGB Sergei Skripal en Reino Unido.

Mientras se desvía la atención de la amenaza rusa en el extranjero, se presume que otros países, como Turquía, están buscando ejercer mayor influencia dentro de la OTAN actuando como barrera en el sur, a la vez que quedan bien con Rusia adquiriendo el sistema de misiles ruso S-400. Aparentemente, Turquía retuvo a algunos miembros de la OTAN hasta el miércoles 4 de diciembre, mientras Ankara pedía el apoyo de la OTAN para sus esfuerzos por suprimir las fuerzas kurdas sirias a las que Turquía llama organizaciones “terroristas”.

Antes de que el presidente turco Recep Tayyip Erdogan dejara la reunión de la OTAN, el país se había negado rotundamente a apoyar el plan de defensa para los países bálticos y Polonia, y negó haber extorsionado a otros miembros. Si los bálticos estaban nerviosos, no lo demostraron. “Estamos trabajando en conjunto con los países de nuestra región y otros aliados para tener la aprobación inmediata de los planes actualizados de defensa”, declaró el martes 3 de diciembre el primer ministro de Estonia, Jüri Ratas.

Sin embargo, aún quedan esperanzas para las naciones bálticas. El 3 de diciembre, el Secretario General de la OTAN, Jens Stoltenberg, aseguró a los periodistas que la OTAN sí tenía un plan para defender a los países bálticos. “Demostramos a diario que esta alianza es ágil, activa y cumple con sus compromisos”, dijo Stoltenberg. “Por primera vez en la historia, tenemos tropas listas para el combate en el este de la alianza”, refiriéndose a la Presencia Avanzada Reforzada de la OTAN en la región báltica.

Posteriormente, el 4 de diciembre, Turquía renunció a sus exigencias. “Hoy dimos un paso importante”, declaró el presidente lituano, Gitanas Nauseda. “Durante la reunión, acordamos que se aprobaría el plan de defensa de la OTAN para los estados bálticos y Polonia. Se trata de un gran logro no solo para nuestro país, sino para toda la región, porque garantiza la seguridad de nuestros ciudadanos”.

No cabe duda de que las prioridades de la OTAN están cambiando dentro de un mundo que cambia vertiginosamente, pero este encuentro ha demostrado que aún puede recuperarse para sus estados miembros más comprometidos. Habrá que ver si continuará así.

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