Caso de acoso sexual en Trinidad y Tobago demuestra que se necesitan mejores políticas

Palacio de Justicia en Puerto España, Trinidad. Fotografía de Klaas Vermaas (CC BY-ND 2.0).

Un nuevo caso de acoso sexual en Trinidad y Tobago ha creado un debate sobre las políticas de acoso sexual del país en el ámbito laboral, sobre todo porque afectan a los miembros de la comunidad lesbiana, gay, bisexual, transgénero y queer (LGBTQ).

Rishi Persad Maharaj sacó el caso a la luz, después de haber trabajado en el área de servicio al cliente en el Banquet and Conference Centre Limited (BCCL), localizado en el hotel Cascadia. Maharaj afirma que su directora de operaciones le hizo comentarios y gestos inapropiados. En 2015, Maharaj hizo una denuncia en la Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Empleo de su país en base a “discriminación en el empleo por acoso y sexual y victimización”.

En las entrevistas previas al juicio, los abogados de la defensa la describieron como una ciudadana ejemplar y culta, esposa y madre, con “tolerancia cero” contra la discriminación y el comportamiento desmoralizador. También hicieron hincapié en el hecho de que Maharaj era gay, lo que él no ha negado.

Su orientación sexual fue importante en el caso ya que la ley de igualdad de oportunidades no define la palabra “sexo” y el tribunal declaró que no podían interpretar que el término incluyera a los hombres homosexuales. Por tanto, el caso fue desestimado y Maharaj tuvo que pagar los costos judiciales de la acusada.

El caso fue turbio: presuntamente Maharaj ya había llegado a un acuerdo antes de volver a los juzgados y de que el juez dictaminase que Maharaj se había equivocado al demandar al hotel. Pero todo esto ha provocado que se investigue a la legislatura referente al proceso del Tribunal deIigualdad deOoportunidades, protagonista de este caso.

La orientación sexual de Maharaj fue uno de los asuntos más comentados en redes sociales. Según Leela Ramdeen, parte del tribunal del caso, la ley de igualdad de oportunidades no abarca el acoso sexual ni tampoco incluye la orientación sexual.

Ramdeen pidió que la legislación “se encargase específicamente del acoso sexual” y definiese el significado de la palabra “sexo”, y añadió que “nosotros, el tribunal, no podemos alargar el significado de ‘sexo’ más allá de hombre y mujer”. Para muchos usuarios en redes sociales sus comentarios sugieren que cualquier otra persona que esté fuera de este espectro no tendría protección con la legislación actual.

Ramdeen insistió en que el proyecto político sobre acoso sexual, presentado en el Parlamento en marzo de 2019 por la ministra de Trabajo y Desarrollo de Pequeñas Empresas, Jennifer Baptiste-Primus, no es suficiente, y que la legislación debería ser más efectiva.

Políticas de acoso sexual en Trinidad yTobago

El acoso sexual en el ámbito laboral ha sido un tema bastante comentado en los últimos años en un entorno en el que Gabrielle Hosein, del Instituto del Género y Estudios para el Desarrollo de la Universidad de las Indias Occidentales, considera que está dentro de una “naturaleza heteropatriarcal y machista en el estado caribeño”:

En 2017, Hosein mencionó que la ley de acoso sexual, que “pone en jaque los privilegios que han estado presentes en el poder ejercido por los hombres”, no ha sido importante al hacer leyes en el país.

Aunque Trinidad y Tobago tiene una política nacional sobre acoso sexual en el ámbito laboral, que hace referencia a antiguas disputas comerciales sobre la definición de acoso sexual, es cierto que no se dispone de una legislación más firme. Aunque existe una política sobre acoso sexual efectiva tanto dentro como fuera del entorno laboral, cabe señalar que no es lo mismo política que ley y que las políticas no tienen los mismos estándares y directrices.

Este caso en particular se trató en el Tribunal de Igualdad de Oportunidades para que estuviese velado por la legislatura vigente. Sin embargo, en la Ley de igualdad de oportunidades no se recoge ninguna información sobre el acoso sexual ni tampoco sobre la discriminación a miembros de la comunidad LGBTQ+.

En efecto, los únicos territorios caribeños en los que existen leyes sobre el acoso sexual son Belice, Barbados y Jamaica (está en actualización).

Desde la Asociación de Mujeres Directivas de Trinidad y Tobago (AFETT) se dio la siguiente opinión después de que se introdujese un nuevo proyecto de política en el pPrlamento de Trinidad y Tobago a principios de este año:

We […] are of the view that sexual harassment in the workplace is everyone’s business, simply because it has attending societal, environmental, economic, health and safety consequences.

Desde nuestro punto de vista […] pensamos que el acoso sexual en el ámbito laboral es un problema de todos, ya que acarrea consecuencias sociales, ambientales, económicas, sanitarias y de seguridad.

AFETT recomendó que este proyecto de ley ofreciese una protección integral, así como “que se castigase a las personas que hagan acusaciones falsas o que utilicen la ley de forma malintencionada”:

This is especially as we believe that there is such an issue as reverse sexual harassment where persons can use allegations of such an act as instruments of manipulation.

Esto es importante pues creemos que existe el acoso sexual inverso, ya que hay personas que pueden utilizar este tipo de acusaciones como instrumentos de manipulación.

La Ley de Igualdad de Oportunidades no recoge ninguna sección que trate el acoso sexual en el ámbito laboral. La sección 11 de la Ley detalla “la discriminación en el empleo” en base al sexo, pero el término “acoso sexual” no aparece. Esto quiere decir que estos casos no entran dentro de la Comisión de Igualdad de Oportunidades, rama del Gobierno dedicada a la discriminación en el trabajo.

El propósito del Tribunal de Igualdad de Oportunidades es que los ciudadanos puedan tratar los problemas de discriminación en el ámbito laboral de forma eficiente y asequible, pero en muchos casos la falta de precisión en estas leyes provoca que la influencia del tribunal esté limitada por un legislativo que necesita una reforma. Por este motivo, muchos ciudadanos no se sienten libres de expresarse.

En un caso reciente de gran repercusión mediática sobre el presidente de Angostura Holdings Limited, Rolph Balbogin, se pudo comprobar cómo puio mantener su puesto después de que una empleada lo acusó de acoso sexual. Posteriormente se le absolvió de dichas alegaciones y según consta se reveló en unas auditorías de la empresa que estas acusaciones coincidían con que se estaba cuestionando a la afectada sobre prácticas financieras improcedentes en la empresa. La ejecutiva que acusó al presidente fue despedida.

Este tipo de situaciones ponen de relevancia el hecho de que el acoso sexual es un asunto complejo y dejan claro que existe una necesidad de que el Gobierno trate esta legislación de forma apropiada, en vez de permitir que sean las empresas las que tengan la responsabilidad de solucionar estos casos por sí mismas.

Puede que cuando se pongan en marcha leyes apropiadas el miedo que tienen los ciudadanos a denunciar casos de abuso sexual disminuya, ya que todas las personas, independientemente de su género u orientación, se sentirán protegidas.

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