Grupos antivacunas en la península balcánica encuentran respaldo en la Iglesia ortodoxa de Rusia

Sergeev Pasad, a Russian Orthodox monastery outside of Moscow.

Sergeev Pasad, monasterio ruso ortodoxo cerca de Moscú. Fotografía en Flikr del usuario mutatdjellyfish (CC BY-NC).

La siguiente historia es del periodista Ljubomir Kostovski y se publicó originalmente en macedonio en la página web Critical Thinking for Mediawise Citizens – CriThink, y fue traducida al inglés por Truthmeter. Ambos proyectos pertenecen a la Fundación Metamorfosis. A continuación se publica una versión editada como parte del acuerdo de intercambio de contenido.

En abril de 2019, la Iglesia ortodoxa de Rusia, por medio de la Comisión Patriarcal sobre Asuntos de Familia, Protección de la Maternidad y la Infancia, adoptó la resolución que da derecho a los padres a no vacunar a sus hijos. La resolución tuvo repercusiones en movimientos antivacunas en la penínula balcánica.

Esta indica que los padres “tienen derecho a tomar las decisiones en relación con la salud de sus hijos, inclusive (con respecto a) vacunas preventivas, sin que sean presionados” y que “es inaceptable la persecución de padres que hacen ejercicio de sus derechos”, entre otras disposiciones.

Se puede encontrar documentos que toman el punto de vista de la Iglesia ortodoxa de Rusia sobre este asunto en la página web Fe Rusa, que presenta su página en diferentes idiomas y que presuntamente fue fundada por dos familias que aparentemente no son rusas.

Aunque el Patriarcado Ecuménico de Constantinopla es históricamente la mayor autoridad formal de la Iglesia católica ortodoxa, la Iglesia ortodoxa de Rusia tiene gran influencia política sobre otras iglesias nacionales, particularmente en países con gran población de origen eslavo.

La resolución de la Iglesia ortodoxa de Rusia ha sido noticia en medios de Serbia. El 25 de abril, el portal de noticias Intermagazin publicó un artículo llamado “La tempestad en Serbia proviene de Rusia” cuyo subtítulo lee “Los creyentes de la Iglesia ortodoxa serbia pueden remitirse a la postura oficial de la Iglesia ortodoxa de Rusia hasta que su iglesia se pronuncie sobre este asunto”.

En Macedonia del Norte, los antivacunas recientemente realizaron protestas luego de enterarse que no se puede inscribir a los niños en los colegios si no hay pruebas de que estén vacunados. El país ha estado luchando contra una epidemia de sarampión desde 2018 y las restricciones para la inscripción se han vuelto más estrictas ultimamente.

La postura de la Iglesia ortodoxa de Rusia encontró su lugar en Verona, Italia, en una conferencia organizada en marzo de 2019 por el Congreso Mundial de las Familias, organización evangélica conservadora de Estados Unidos. Dimitry Smirnov, ministro de la iglesia y presidente de la Comisión Patriarcal sobre Asuntos de Familia, dio un discurso en el evento.

En mayo de 2018, el Centro Sureño de Ley y Pobreza, organización sin fines de lucro que vigila grupos extremistas en Estados Unidos, advirtió que la organización es una “plataforma estadounidense que fomenta los intereses rusos en Europa mientras que ofrece a los oligarcas ortodoxos de Rusia ingreso a redes cristianas evangélicas ubicadas en Estados Unidos”.

En años anteriores la conferencia se había llevado a cabo en antiguas repúblicas soviéticas. La edición 2019 fue presidida por el ex primer ministro de Italia y actual diputado Matteo Salvini.

Investigadores que examinan propagandas de campaña de Kremlin descubrieron que los ejércitos de troles rusos a menudo se involucran en el discurso antivacunas. Este tipo de propaganda normalmente está destinada a países donde Rusia tiene intereses geopolíticos, según los estudios, con el objeto de sembrar división y destrozar la confianza en instituciones públicas locales.

Difusión coordinada de discordia a través de redes sociales

Un equipo de científicos de la Universidad George Washington, la Universidad de Maryland y la Universidad Jones Hopkins llevó a cabo un estudio sobre bots y troles de origen ruso que proporcionan contenido sobre salud en Twitter. La investigación clasifica a bots como “perfiles manejados por software que automáticamente esparcen contenido específico” mientras que define a troles como “perfiles de usuarios manejados por humanos que usan identidades falsas o anónimas”.

En la investigación se analizaron tuits desde julio de 2014 a septiembre de 2017. Las conclusiones se publicaron en el American Journal of Public Health (AJPH), revista de la Asociación Estadounidense de Salud Pública.

Hashtags antivacunas 

Desde que Facebook e Instagram decidieron prohibir las etiquetas que promocionan información “comprobablemente falsa” sobre vacunas en mayo de 2019, los antivacunas han adquirido nuevas técnicas de manipulación, de acuerdo al informe de Coda Story.

Antes del anuncio de Instagram, los antivacunas usaban etiquetas como #VaccinesKill [las vacunas matan], mientras ahora usan etiquetas encubiertas como #LearnTheRisk [conoce el riesgo] y #JustAsking [solo pregunto], y “escriben (la palabra) ‘vacunas’ usando la cedilla (vaççines) [vaçunas], o con paréntesis (va((ines) [va(unas] para evitar ser detectados”.

Otra manera en que los antivacunas han intentado evadir los controles de Instagram es con el lenguaje de los defensores del derecho al aborto, tal como #RightToChoose [derecho a elegir] y #MyBodyMyChoice [mi cuerpo, mi decisión].

El análisis dio como resultado que la mayoría de bots propagan software malicioso y contenido no deseado. También funcionan en primer lugar por razones comerciales en vez de razones idiológicas —en resumen, envían tráfico a algunas páginas web.

Por otro lado, se determinó que los mensajes de troles eran en su mayoría de índole política y tenían como objeto propagar la división de la población de Estados Unidos. Una estrategia común, según la investigación del AJPH, es no apoyar el discurso antivacunas de forma directa, sino presentar la idea del debate antivacunas como un tema legítimo de debate público, haciendo uso de la falacia lógica de la falsa equivalencia.

Esto da como resultado la alteración del consenso público sobre la vacunación y el deterioro de la confianza de los ciudadanos en el estado.

El autor sugiere que se necesita una investigación más extensa para determinar cómo las políticas de salud pueden hacer frente al contenido difundido por los sistemas de desinformación a través de bots y troles.

Los resultados del AJPH concuerdan con la investigación llevada a cabo por DARPA, la Agencia de Defensa de Estados Unidos a cargo de nuevos desafíos relacionados a la tecnología, que identificó bots que difundían información peligrosa en Twitter.

La Agencia descubrió que la información que se difunde por medio de redes sociales y mensajes en grupos crea la ilusión de un debate público sano pero su verdadero objetivo es “influenciar opiniones” al hacer que se acepten afirmaciones científicamente refutadas y se normalicen en el discurso convencional.

La vacunación contra el sarampión en Macedonia del Norte ha disminuido drásticamente en los últimos años. Visualización de @reflektor_mk, usada con autorización.

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