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Gran escape de Carlos Ghosn avergüenza al Gobierno japonés

Carlos Ghosn on Bail 2018

Disfrazado como un trabajador de mantenimiento enmascarado, Carlos Ghosn en libertad bajo fianza en Tokio, 6 de marzo 2019. Captura de pantalla del canal oficial de EuroNews en YouTube.

El 31 de diciembre del 2019, Carlos Ghosn, exjefe caído en desgracia de las empresas automovilísticas Nissan y Renault, anunció que había roto las condiciones de su fianza y había huido de Japón al Líbano. Los detalles sobre su huida desde Japón tardaron en aparecer en el periodo de final de 2019, y varias teorías sobre la huida de Ghosn han incluido el ayudo de un exsoldado de los Boinas Verdes, que pasó a través de la seguridad fronterizas dentro de un gran estuche de un instrumento musical, y la ayuda encubierta del propio Gobierno japonés, que quería deshacerse del antiguo titán corporativo japonés de una vez por todas.

En realidad, Ghosn parece haber aprovechado de las deficiencias sistémicas de la policía y los servicios fiscales en Japón, el sistema judicial, la seguridad de los pasaportes, el control de los embarque y más.

Ghosn fue liberado bajo fianza y luego confinado a arresto domiciliario en marzo de 2019 tras su arresto original en Japón en noviembre de 2018 por sospecha de fraude, evasión fiscal, violación de leyes de valores y otras acusaciones. En el momento de su arresto a finales del 2018, Ghosn era el presidente de la empresa automovilística japonesa Nissan y su socia Renault, y fue acusado de haber ilegalmente desviado fondos de Nissan para uso personal.

Desde que ayudó a rescatar a Nissan de la bancarrota en 1999, Ghosn, ciudadano francés nacido en Brasil con ascendencia libanesa, se había convertido en una de las personalidades empresariales más reconocidas de Japón. Tras su éxito inicial con Nissan, luego Ghosn se convirtió en presidente de la segunda mayor casa automovilística del mundo, la Alianza Renault-Nissan-Mitsubishi, después de establecer una inyección de efectivo para Nissan de la francesa Renault y luego una asociación entre ambas compañías. En 2016, Ghosn ayudó a Nissan a tomar el control de otra casa automovilística japonesa en dificultad, Mitsubishi, con lo que estableció su influencia en la industria automovilística del Japón.

Titán empresarial perseguido por la “justicia de rehenes” japonesa

La detención de Ghosn por la fiscalía japonesa en noviembre de 2019 ha puesto en la mira la aparente dureza del sistema fiscal japonés. Tras ser arrestado, Ghosn fue detenido legalmente por 23 días sin cargos en un celda vacía sin contactos con el mundo exterior. Tras cumplirse ese periodo, siguió detenido en diciembre 2018 sin cargos a raíz de nuevas denuncias.

Tras ser finalmente acusado formalmente en un tribunal en enero de 2019, a Ghosn se le negó la libertad y pasó varios meses más en lo que algunos han llamado “justicia de rehenes” de Japón por negarse a confesar los cargos que los fiscales presentaron contra él.

Con gorro y más cara, el destituido jefe de Nissan Ghosn sale de cárcel de Japón tras pagar fianza de nueve millones de dólares.
Destituido jefe de Nissan, Carlos Ghosn, salió de prisión de Tokio tras fianza de nueve millones de dólares (6.9 millones de libras) el 6 de marzo, se escabulló entre reporteros con máscara facial y para establecer una defensa contra acusaciones de mal manejo financiero que ha llamado “sin mérito”
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Ghosn llevaba un uniforme de obrero, una mascara, una gorra azul y anteojos cuando se escabulló del centro de detención de Tokio y entró en un pequeño auto que no reconocieron muchos periodistas que acampaban fuera.

Finalmente a Ghosn le fue concedida la libertad bajo fianza el 6 de marzo de 2019 e intentó escaparse, de los paparazzi y de los periodistas que lo estaban esperando, disfrazado como un trabajador de mantenimiento. Fue detenido y liberado una vez más con las nuevas condiciones de la fianza de limitar los contactos con su esposa, la diseñadora de moda Carole Ghosn.

Mientras Carlos Ghosn pasaba el resto de 2019 bajo arresto domiciliario en Tokio a la espera de ser juzgado, su esposa Carole hacía campaña en su favor en todo el mundo, denunciaba a Japón como una “falsa democracia” por su aparente falta de garantías procesales.

Mencionando la incapacidad de recibir un proceso justo y un supuesto complot entre el Gobierno japonés y Nissan para “derrotarlo“, Ghosn logró escapar de Japón al Líbano el 31 de diciembre de 2019.

Cuando la noticia llego en la víspera de Año Nuevo, la pregunta para muchos fue ¿cómo lo hizo Ghosn?

¿Una “banda gregoriana, un Boinas Verdes y una gran caja?

Se suponía que Ghosn estaba bajo arresto domiciliario y vigilancia constante en su casa de Tokio mientras esperaba el juicio en Japón por cargos de fraude, evasión de impuestos y violaciones de valores. Su rápido viaje al Líbano obviamente significaba que había escapado de Japón en avión.

Una primera teoría, kuego desmentida, era que una “banda gregoriana” había entrado en su casa a Tokio para ayudar a celebrar una supuesta Nochevieja libanesa cristiana tradicional. Según la teoría, a Ghosn lo sacaron luego clandestinamente de su casa, y sucesivamente de Japón, dentro de un gran estuche para instrumentos musicales con un equipo de 15 personas que incluía un exveterano de las fuerzas especiales estadounidenses Boinas Verdes.

Carlos Ghosn pasa los controles de seguridad (en el aeropuerto).

Es más, la combinación de una seguridad aeroportuaria negligente, de los privilegios de la élite corporativa y diplomática, las relaciones disfuncionales del Gobierno y las normas burocráticas rígidas hicieron relativamente fácil a Ghosn eludir la fianza y dejar el país.

La primera ventaja que tuvo Ghosn cuando decidió escapar fue que, según la ley japonesa, como visitante extranjero en Japón, estaba obligado por las normas de inmigración a tener siempre un pasaporte. Ghosn tiene pasaporte brasileño, libanés y múltiples pasaportes franceses y se le permitió retener un pasaporte francés para cumplir con las reglas de inmigración japonesas (hasta ahora, Francia ha negado que usara un pasaporte francés, pero el Líbano dice que lo tenía para entrar al país).

La conservación de un pasaporte hizo más fácil a Ghosn entrar legalmente en el Líbano, que no tiene un trato de extradicción con Japón.

Si resulta que una parte clave de la fuga de Ghosn fue que tenía uno de sus pasaportes, me pregunto si se le podría haber expedido alguna otra forma de identificación para satisfacer la ley nacional.

Ghosn pudo pasar desapercibido en un taxi y un tren de alta velocidad hasta el Aeropuerto Internacional Kansai, a 430 km de Tokio (en algún punto de su huida casi se encuentra con el primer ministro japonés Shinzo Abe). Su facilidad para evadir los arrestos domiciliares destacó la relativamente displicente actitud de Japón hacía la vigilancia de Ghosn: las imágenes de la cámara de seguridad lo muistran mientras va al aeropuerto, pero las imágenes solo las revisa el tribunal japonés una vez al mes. El ministerio fiscal, no la policía local, fue responsable de dictar la detención de Ghosn, y parece que hubo poca coordinación entre las diferentes agencias gubernamentales. .

Esta desorganización entre autoridades facilitó que Ghosn pasara a través de los controles de seguridad. Aparentemente eligió el Aeropuerto Internacional Kansai (KIX) porque hay un terminal reservado a las personas muy importantes del Gobierno y de la industria. Es posible que no se haya alertado al control fronterizo del aeropuerto de las restricciones de sus viajes. También existe la teoría de que Ghosn entró ilegalmente dentro de una gran caja de algo que no tenía que pasar controles en el terminal VIP en el aeropuerto tras haberse registrado en un hotel cerca del aeropuerto.

Poco puede hacer el Gobierno japonés con Ghosn a salvo en el Líbano

El Gobierno japonés necesitó una semana para publicar una respuesta oficial. Inicialmente, el ministro de Justicia de Japón, Mori Masako, no podía confirmar ni desmentir ningún detalle sobre la huida de Ghosn. Luego anunciaría que se había revocado la fianza de Ghosn de nueve millones de dolares estadounidenses, que el Gobierno había notificado a Interpol una solicitud de captura y que el control de inmigración sería más estricto. Japón anunció también una orden de detención contra Carole Ghosn por su presunto papel en la huida de Ghosn.

Tras la fuga de Ghosn, los comentaristas japoneses han argumentado que el tratamiento extremadamente duro que el país le dio a Ghosn puede haber sido razón suficiente para su huida. Otros han señalado que lo que hace que el tratamiento de Ghosn sea tan chocante son los privilegios que la élite empresarial generalmente disfruta en otras partes del mundo cuando se le acusa de violar la ley en comparación con la gente común y corriente.

David McNeill, corresponsal de The Economist en Japón, sugiere que es posible creer ambas cosas a la vez:

Nadie sale libre del asunto de Carlos Ghosn.

El asesino de Le Cost está huyendo.
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¿Es tan difícil aceptar que Carlos Ghosn es un jefe codicioso que ha confundido los límites entre sus finanzas personales y las de Nissan, y que su detención pone de manifiesto los defectos épicos del sistema de justicia penal de Japón? No son mutuamente excluyentes.

Ghosn está decidido a tener la ultima palabra. El 8 de enero, el fugitivo de la justicia japonesa organizó una conferencia de prensa en Líbano en la que defendió su inocencia y criticó el sistema de justicia japonés.

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