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Dentro del escándalo de afiliación de partido que estremece a la oposición de Azerbaiyán

Ilustración (c) realizada por Tom Venner para GlobalVoices. Usada con autorización.

Esta historia fue financiada por la Unión Europea y respaldada por OPEN Media Hub. La autora no está ni ha estado afiliada a ningún partido político en Azerbaiyán.

Cuando los disidentes políticos huyen de Azerbaiyán, no lo hacen a bordo de lanchas que navegan por el mar Mediterráneo para desembarcan en las playas griegas durante el frío invierno, tampoco tienen que caminar o pedir aventón hasta llegar a Alemania, Países Bajos o Suiza: simplemente abordan un avión llevándose documentos que confirman su afiliación a un partido opositor.

Azerbaiyán es gobernado por Ilham Aliyev, quien asumió el mando del país después de su padre Heydar en 2003. Tres partidos y varios independientes conforman la Asamblea Nacional, el parlamento de Azerbaiyán. Pero detrás de esta fachada de pluralismo, existe un apoyo unánime hacia el régimen de Aliyev y su partido gobernante, Nuevo Azerbaiyán. Mientras, la oposición extraparlamentaria del país es marginada y reprimida cada vez más rigurosamente en los últimos años. Los activistas que abogan por los derechos humanos, los periodistas y los críticos del régimen han sido encarcelados y sufrido graves abusos de derechos humanos. Aunque el Gobierno rechaza cualquier crítica de su historial de derechos humanos, Freedom House clasifica a Azerbaiyán como un “régimen autoritario arraigado”.

Por lo tanto, ser miembro activo del partido opositor extraparlamentario en Azerbaiyán viene acompañado actualmente con la expectativa de abuso, hostigamiento y acusaciones, a veces. También significa que esos activistas y políticos tienen buenas razones para solicitar asilo en el extranjero, pero, al mismo tiempo, el acto de afiliarse a un partido atrae a otros que lo consideran como una garantía definitiva de éxito para establecerse en Europa. Por años, han circulado los rumores de que los funcionarios de rango alto dentro de los partidos de la oposición de Azerbaiyán han proporcionado carnés de afiliación a personas que no tienen ninguna relación con sus movimientos políticos –presuntamente por dinero.

Tras una serie de arrestos de ciudadanos azeríes en Alemania, existen motivos para sospechar que esos rumores no son solo rumores después de todo. 

Esta historia trata principalmente de un partido en particular, el partido Müsavat.

Boleto dorado

“Las personas se acercan al partido Müsavat para obtener su carné de afiliación. Después de dos o tres meses, reciben adicionalmente cartas de referencia que aluden a estas personas apolíticas como ‘héroes que lucharon constantemente contra el régimen represivo en Azerbaiyán, y unas cuantas fotografías junto al presidente del partido en manifestaciones. Eso abre la puerta para obtener asilo en el extranjero”, Yafaz Hasanov dijo a Global Voices. Hasanov es miembro de la junta directiva del Partido Müsavat y expresidente del Comité Supervisor de AKM Müsavat (Centro de Coordinación Europeo del Partido Müsavat) en Alemania, una organización fundada por Müsavat en 2016 para sus exiliados políticos en la Unión Europea.

“Esto aún era posible hasta hace un año, pero ahora las autoridades alemanas ya no lo creen”, comentó.

Rahid Bashirov, de 40 años, lo descubrió de la peor manera posible. Bashirov era miembro del Partido Müsavat desde 1998 y desempeñó el cargo de vicepresidente de la sede juvenil del partido en Zengilan. En 2014, Bashirov, aunque aún era miembro del partido, comenzó a desilusionarse y se interesó en el movimiento civil N!DA. Después de que el Gobierno azerí comenzó a intensificar la presión sobre los miembros de la oposición en 2015, Bashirov y su esposa fueron despedidos de sus empleos en el Instituto Shusha Road y el Banco Rabita. En 2017, la familia huyó a Europa. 

“En 2017, la situación se volvió más difícil. Expresaba regularmente pensamientos críticos en medios sociales; intentábamos organizarnos fuera de las estructuras del partido puesto que no estábamos satisfechos con las políticas de Müsavat”, Bashirov indicó a Global Voices en una llamada telefónica. Continuó luchando contra la opresión de las autoridades hasta que le diagnosticaron inflamación intestinal. “Ahora estoy en Alemania. Me podrían arrestar si regreso [a Azerbaiyán], y esto podría constituir un riesgo para mi vida; incluso permanecer en la cárcel por un mes significa activar mi enfermedad”, Bashirov explicó.

Al llegar a Alemania, Bashirov presentó una solicitud de asilo político pero fue denegada. Cuando apeló la resolución del tribunal en la ciudad alemana de Münster, el juez desestimó el caso.

La carta de denegación que Bashirov recibió de parte de las autoridades alemanas incluyó la siguiente reveladora declaración:

…Auch die vorgelegten Parteiausweise, sowie Stellungnahmen anderer Parteimitglieder sind nicht geeignet, den klägerischen Vortrag zu stützen. So ist schon zu beachten, dass Gefälligkeitsbescheinigungen von Parteifunktionären in Aserbaidschan unschwer zu beschaffen sind.

….Además, los documentos de identificación del partido presentados, y también las declaraciones de otros miembros del partido, no son suficientes para apoyar las afirmaciones del querellante. Se debe tomar en cuenta que [la mencionada] documentación se puede obtener gratuitamente sin ninguna dificultad de los funcionarios del partido en Azerbaiyán.

Existen otros indicios de que Alemania comenzó a tratar las solicitudes de asilo azeríes con más cautela. Según la Oficina Federal de Migración y Refugiados (OFMR) del país, 1783 ciudadanos azeríes solicitaron asilo en 2018. De estas solicitudes solo aprobaron 57. Mientras que de las 630 solicitudes de asilo presentadas por ciudadanos azeríes en los primeros cinco meses de 2019, solo aprobaron seis. Esa es una tasa de aprobación casi tres veces menor que el año anterior.

Ilgar Isayev, que ayuda a evaluar las solicitudes para OFMR, dijo a Global Voices que la mayoría de estos ciudadanos solicitan asilo en Alemania en calidad de disidentes políticos. “Expresan generalmente razones políticas, como si fuesen víctimas de persecución del Gobierno, pero cuando investigas sus historias te percatas de que en gran medida no están al tanto de la política… o sus declaraciones no coinciden con lo que está sucediendo realmente en Azerbaiyán”, Isayev dijo durante una entrevista realizada el 10 de septiembre. “Percibes que no son personas con un pasado político. Quienes realmente experimentan persecución política son generalmente personas públicas y bastante conocidas”.

OFMR tiene un proceso riguroso para verificar las historias de los solicitantes de asilo. Primero, los funcionarios alemanes deben considerar qué es lo que le depara a la persona si la envían de vuelta a Azerbaiyán. Si las personas que toman la decisión en OFMR, como Isayev, creen que el caso amerita asilo, la institución recurre a la embajada alemana ubicada en Bakú, capital de Azerbaiyán, que cuenta con recursos independientes para poder establecer la identidad del solicitante y verificar su historia. Durante este proceso, explicó Isayev en la misma entrevista, a la OFMR no le interesa la afiliación de partido, sino si la persona realmente es víctima de persecución en Azerbaiyán.

Isayev añadió que incluso en esos casos, los documentos de afiliación proporcionados por los solicitantes a menudo eran legítimos. “Estuvieron disponibles mayormente de 2015 hasta 2018, pero ahora se consideran insuficientes […] Se recomienda que no se tome ninguna decisión basándose en esos documentos”, explicó.

Esto resuena con las declaraciones de Bashirov que muchos que recibieron asilo político en Alemania por su afiliación al partido Müsavat no son miembros de la oposición. “Ninguno puede venir y decirme que desempeñaron alguna actividad política sistemática como yo hice, tampoco que experimentaron presión de parte de la policía en Azerbaiyán”.

Bashirov indica que la venta de esos carnés de afiliación de partido comenzó en 2005, cuando el exportavoz del Parlamento Isa Gambar aún presidía el partido Müsavat. “Durante la administración de Arif Hajili [desde 2014], se volvió más sistemático debido a la creación del Centro de Coordinación Europeo del partido Müsavat (AKM)”, agregó.

Los misteriosos 197

En agosto 2019, el presidente del partido Müsavat, Arif Hajili, admitió haber emitido cartas de referencia oficiales a 197 personas en el transcurso de los últimos cinco años. Hajili, quien fue reelecto el 13 de octubre de 2019, como presidente del partido por cinco años más, resaltó que “esos documentos se pueden obtener al contactar las estructuras relevantes del partido. Estos temas están regulados por la normativa interna de Müsavat”.

Varios miembros de Müsavat dijeron a Global Voices que a la junta directiva del partido nunca le informaron sobre las identidades de las 197 personas, y que la presunta reserva de la dirección con respecto a las nuevas certificaciones tuvo una segunda intención.

Yadigar Sadigli es exvicepresidente de Müsavat. Comenzó a investigar la presunta asistencia de emigración de azeríes proporcionada por el partido desde 2016, cuando ocupaba el cargo de coordinador encargado de trabajar con activistas del partido en Europa. Sadigli afirma que, durante ese año, otorgaron cartas de referencia a 60 personas para respaldar las solicitudes de asilo en Alemania. Afirma haber verificado que ninguna de las 60 personas había estado afiliado al partido Müsavat, aunque se rehusó a revelar sus identidades cuando Global Voices lo solicitó.

“Aunque la represión contra el partido no fue tan severa como había sido anteriormente, la cantidad de musavatistas que iba al extranjero en busca de asilo aumentaba sospechosamente. La discrepancia era tan obvia que no pude quedarme callado”, Sadigli dijo a Global Voices.

“Sugerimos en repetidas ocasiones que [Müsavat] debía dejar de emitir esa documentación, y que debía alejarse del problema dado que el escándalo había dañado la imagen del partido. Incluso sugerimos una moratoria de las certificaciones durante un cierto periodo”, Sadigli afirma. “Declaramos que los derechos de ningún miembro es más importante que la imagen del partido, pero no aceptaron nuestras propuestas”, susurró.

Al final, Sadigli, dimitió de Müsavat en mayo 2018, y afirma que se debió a la frustración que le generó su incapacidad como vicepresidente para investigar la política de asilo del partido.

Yafaz Hasanov comparte las aprensiones de Sadigli. “Como musavatista activo y periodista, conozco a todos los miembros del partido Müsavat que han sido perseguidos por el Gobierno. Hasta el momento, solo he visto a 19 o 20 en Europa. ¿Cómo es que la cifra oficial es 197?”, preguntó Hasanov.

Tanto Hasanov como Sadigli afirman que algunos funcionarios del partido incluso proporcionaron la documentación de manera retroactiva a los azeríes que se establecieron en Europa.

“[Algunos azaríes] piensan que tan pronto como llegan a Alemania las puertas del cielo se abrirán para ellos. Pero luego se percatan que necesitan un permiso de residencia, así que recurren al Centro de Coordinación Europeo del Partido Müsavat (AKM Müsavat) para obtener carnés de afiliación y las cartas de referencia”, explicó Hasanov. “AKM posteriormente envía esta lista de nombres a la sede de Müsavat ubicada en Bakú y solicitan que esos nombres nuevos los conviertan en miembros incondicionales del partido. Luego, estos nombres quedan registrados con una fecha anterior, y finalmente se convierten en miembros de AKM Müsavat”. Hasanov afirma que el centro ha proporcionado estas cartas de referencia por lo menos a 200 personas, aunque sospecha que la cifra real es mayor.

En entrevistas con Global Voices, ni Hajili ni Ilham Hasan, director de AKM Musavat, confirmaron o negaron la emisión de cartas de referencias retroactivas. Hajili se rehusó a comentar más al respecto, dijo que sentía que “no había necesidad de que la prensa discuta estos asuntos”.

Tofig Yagublu, otro exvicepresidente de Müsavat, cuestionó la ética de la emisión de cartas de referencia retroactivas: “Cualquier miembro del partido tiene derecho a recibir una [carta de] referencia. Lo único que pido es que la redacten de manera correcta”, afirma. “Si la persona solo ha estado afiliada a Müsavat durante un mes y no ha sido víctima de ninguna presión, entonces no debería haber exageraciones… La firma y el sello son legítimos, pero el texto de la referencia está plagado de mentiras”. 

Yagublu incluso da un paso más en sus acusaciones cuando afirma que AKM podría intercambiar cartas de referencias y certificaciones de afiliación de partido por dinero. “No brindan ninguna referencia falsa sin recibir nada a cambio”, afirma, y añade que, en varias ocasiones, los ciudadanos azeríes en Europa lo contactaron para quejarse de la documentación que recibieron de parte de AKM. “Me dijeron que AKM los estafó… Por supuesto, que no están dispuestos a pagar 100-200 euros por dicha ayuda. Un hombre que me contactó en Europa me dijo que pagó 2000 euros por una carta de referencia emitida por AKM. Luego, su abogado le dijo que el documento no era válido”.

Zakir Agayev, excoordinador de AKM en Bavaria, también afirma que Müsavat emite carnés de afiliación “para generar ingresos”, y que algunos funcionarios tratan a Müsavat como una “compañía de turismo y no un partido político”.

Agayev indica que entre 2005 y 2016, como pequeño empresario en Azerbaiyán, ofreció ayuda financiera al partido Müsavat, y luego lo nombraron presidente de su sede en la provincia Jalilabad. Cuando el Gobierno confiscó su compañía, nombraron a Agayev como miembro de la junta directiva de AKM. Pero cuando intentó comunicarse con los miembros de Müsavat que vivían en Europa, el partido no le proporcionó su información de contacto..

“A los que pude contactar expresaron su apatía por la política en Azerbaiyán, algo que me generó sospecha”, recordó Agayev, que añadió que no conocía a ninguno de esos nuevos afiliados, por lo que se interesó en averiguar por qué se establecieron en Alemania. No obstante, Agayev afirma que a la dirección del partido no le agradó su curiosidad, por lo que sospecha que su expulsión en 2017 pudo haber estado relacionada con sus indagaciones, y con su etnia talish.

“He sido miembro del partido Müsavat durante 19 años y ejercido como vicepresidente, pero no conozco a estas personas”, exclamó Sadigli. En su opinión, los activistas azeríes que son víctimas de la presión ejercida por el Gobierno regularmente no necesitan presentar documentación del partido en las oficinas de migración europeas, puesto que las entidades internacionales que velan por los derechos humanos, como Human Rights Watch y Amnistía Internacional, los reconocen.

“Lo más fascinante de todo es, a pesar de que organicen un mitín en Bakú, los líderes del partido no logran reunir a 200 personas para manifestar”, Sadigli se preguntó en voz alta en la entrevista. “Así que, ¿cómo pueden enviar a 197 personas como miembros oprimidos a Europa?”.

Cortina de humo

Los líderes del partido Müsavat negaron firmemente las acusaciones. Por medio de un intercambio de correos electrónicos con esta reportera, el exdirigente de Müsavat Isa Gambar las describió como una “campaña de difamación en contra del partido” que comenzó desde hace un largo tiempo.

“Hemos escuchado estas acusaciones de parte de las autoridades, de las fuerzas políticas opositoras, y aquellos que, por alguna razón, el partido Müsavat ofendió. No obstante, ninguno de los organismos ni personas que lanzan las acusaciones han aportado pruebas […] No han suministrado ningún documento falso que provenga del partido Müsavat”, declaró Gambar. “¿Cómo puede ser, según afirman, que Müsavat concediera documentos falsos durante años y en abundantes cantidades, pero que solamente algunos de estos documentos falsos se hayan hecho públicos?”.

Lo que es más importante, los documentos presentados en las oficinas de migración a lo largo de Europa no se pueden considerar completamente “falsos”. Aunque los rechacen, como en el caso de Bashirov, los carnés de afiliación de partido y las cartas de apoyo son emitidos por funcionarios de Müsavat. 

“Todos son originales, como mi propio carné de identificación de partido. Todos tienen el sello del partido. El elemento falso es la persona a quien el partido concede el carné de afiliación”, explicó Yafaz Hasanov.

“El partido no puede hacerse responsable de las decisiones de los países europeos, tampoco ha asegurado a ninguno de sus miembros que esos documentos sean suficientes para obtener el permiso [de permanecer] en Europa”, explicó Gambar, que especuló sobre la posibilidad de que grupos criminales puedan estar falsificando los carnés de afiliación y documentos del partido, y recalcó que un mayor escrutinio europeo de los documentos no reflejó en sí más sospecha del partido Müsavat.

Cuando se le preguntó por el carné de afiliación de Bashirov, Gambar confirmó a Global Voices que era legítimo, en comparación con lo que él denomina como “documentos falsos”. Gambar dijo que no le sorprendió la respuesta negativa que tuvo el tribunal alemán hacia la solicitud, pues Bashirov “presentó su carné de afiliación que adquirió en 2007,  hace 12 años en 2019″. Desde el punto de vista técnico, esto no debería importar; los funcionarios del partido afirman que ningún carné de afiliación oficial emitido por el partido Müsavat tiene un período de validez. 

Esta no es la primera vez que la política de afiliación de Müsavat ha sido puesta en evidencia. El 27 de febrero, 2017, la Fiscalía General citó a Gambar y Hajili para interrogarlos con respecto a los azeríes que buscaban obtener estado de refugiado en Europa con documentos falsos. Gambar describió esta medida como una acción instigada desde el punto de vista político.

“Aparentemente, a las autoridades les inquietaba la participación activa del Partido Müsavat en el país y alrededor del mundo”, Gambar dijo al sitio web informativo Novator tras salir del interrogatorio. Arif Hajili realizó comentarios similares en esa ocasión.

El 25 de febrero, 2017, el vicedirector de Müsavat Gulaga Aslanli también fue interrogado. El 11 de diciembre de 2019, Aslanli presentó una demanda contra Yafaz Hasanov por el delito de calumnia, en relación a las acusaciones hechas por Hasanov de que Müsavat está involucrado en falsificación de documentos. 

Bashirov, al menos está convencido de que el partido Müsavat se rehusó apoyarlo porque se negó a pagar sobornos. “Pero no solo eso: si hubiese dicho ‘¡larga vida a Arif [Hajili]!’, me hubieran ayudado también”, agregó. “Pero como soy genuino y no pudieron obtener dinero de mí, decidieron guardar silencio. No quisieron involucrarse más, dado que este intercambio es público ahora y su mercado está muriendo”, concluyó.

Arresto en Alemania

Sadigli dijo a Global Voices que “no quería creer” que se pudiera intercambiar dinero por una afiliación de partido.

En realidad, es difícil probar si se dio un intercambio de dinero por carnés de identificación y cartas de recomendación. Los solicitantes de asilo azeríes que recibieron carnés fueron renuentes a hablar públicamente, por temor de poner en riesgo su estado de residencia. Pero un arresto reciente en Alemania sugiere una posible conexión.

El 13 de noviembre, Der Spiegel informó que la Policía Federal Alemana llevó a cabo una redada a primeras horas de la mañana en apartamentos ubicados en Colonia, Frankfurt, Wiesbaden y Düsseldorf como parte de una operación contra el contrabando, la falsificación de documentos y el blanqueo de dinero realizado por pandillas conformadas por ciudadanos azeríes. Los 180 oficiales de la policía que participaron pudieron obtener vasta evidencia, entre estas computadoras portátiles, teléfonos inteligentes, documentos de identidad y aproximadamente 21 000 euros en efectivo.

De acuerdo con un comunicado de prensa emitido por la policía en la ciudad de Koblenz, dos ciudadanos azeríes de 49 y 58 años de edad fueron arrestados. Uno era Mehdi Khalilbayli, segundo al mando de AKM Müsavat. “Estas personas son acusadas de haber traficado por lo menos a 20 personas de Azerbaiyán a Alemania a cambio de un pago de entre 3000 y 10 000 euros. El grupo de infractores proporcionó a las pandillas los documentos falsos a una escala organizada que les permitía permanecer en Alemania durante mucho tiempo”, dice el texto del comunicado de prensa. 

En un intercambio por correo electrónico con la autora realizado el 3 de diciembre, el fiscal federal de Koblenz, Thorsten Kahl, confirmó que los dos hombres fueron detenidos en función de una orden de arresto por trata de personas y falsificación de documentos y añadió que la investigación concierne a ocho sospechosos.

Esta serie de arrestos recientes aparentemente se originó tras la confesión de Rashad Mammadov, que, según una resolución emitida por un tribunal de la ciudad de Koblenz el 25 de octubre que vieron los reporteros, actuó como piloto para transportar documentos falsificados y grandes sumas de dinero entre Khalilbeyli y Ilham Hasan. 

Inmediatamente después de los arrestos, los líderes de Müsavat intentaron distanciarse de los hombres detenidos. En los comentarios que brindó al medio independiente MeydanTV el 14 de noviembre, Hajili declaró que Khalilbeyli era simplemente “un miembro ordinario del partido y no el vicepresidente de AKM”. El 20 de noviembre, el presidente de AKM, Ilham Hasan, afirmó que no expulsaron a Khalilbeyli de la organización y recalcó que todas las acusaciones contra Müsavat relacionadas con la venta de carnés de afiliación eran una campaña de difamación.

Una crisis de fe

Los rumores parecen haber dañado la reputación de Müsavat. El partido político más antiguo de Azerbaiyán, que dirigió al país durante su breve independencia tras el colapso del imperio zarista, ahora afronta lo que podría ser un daño irreversible de su credibilidad.

“Todas estas discusiones públicas sobre la venta de carnés de afiliación de partido aumentaron el escepticismo del público y disminuido su confianza [en Müsavat]. Si los tribunales [alemanes] lo confirman, creo que los dirigentes del partido deberían renunciar […] Este escándalo se ha adherido al nombre del partido, y le pondrá fin a las carreras políticas de los dirigentes”, comentó el profesor Altay Goyushov, investigador político y director del Instituto de Investigación de Bakú, centro de estudios ubicado en la capital azerí (el doctor Goyushov es también miembro importante de REAL, otro movimiento de la oposición en Azerbaiyán).

Goyushov cree a menos que el sistema judicial alemán emita una resolución, los dirigentes del partido simplemente descartarán las acusaciones como rumores y falsedades. Cree que aunque es poco probable que Müsavat se retire rápidamente del panorama político azerí, su influencia es sobrestimada y el partido veterano no ha sido capaz de abordar seriamente las necesidades de la población joven que demanda una renovación política.

“La oposición ha intentado renovarse desde 2010, pero las represiones, las represalias sobre N!DA, y el arresto de Ilgar Mammadov lograron detener ese proceso. En medio de todas esas represiones, la oposición tradicional, incluyendo a Müsavat, comenzó a reaparecer, pero aparentemente el propio partido ha tenido dificultades para involucrar a las personas en la lucha política, [lo que] demuestra que el vacío no se cubrió en realidad. Pero el espacio no quedó vacío en vano, este proceso se tiene que encaminar hacia una dirección. Probablemente, al proceso de creación de un nuevo partido opositor, conformado principalmente por jóvenes en Azerbaiyán, es obligatorio y surgirán”, dice Goyushov.

Sergey Rumyantsev, sociólogo que vive en Berlín y se especializa en Azerbaiyán, cree que el panorama no es nada prometedor. “La crisis de Müsavat está más relacionada con la presión de Estado y es obvio que el Gobierno ha utilizado este caso para intentar y destruir aún más los partidos de la oposición del país. Pero, en términos generales, existen problemas internos: la dirección de Müsavat no ha cambiado durante un largo tiempo. Es un enorme problema cuando la oposición imita al régimen y se vuelve herediataria”, explicó.

Por ahora, Europa juega un papel importante para los disidentes azeríes puesto que es un espacio donde pueden expresarse abiertamente y crear asociaciones. Esa es la razón por la cual activistas como Sadigli sienten que el escándalo de Müsavat es también una tragedia que podría poner en riesgo ese oasis de libertad.

En las semanas posteriores a los arrestos, las autoridades alemanas deportaron aproximadamente a 300 ciudadanos azeríes, solo de Bavaria. Entretanto, Vusal Huseynov, director del Servicio Estatal de Migración de Azerbaiyán, identificó a 1385 azeríes que afirma están ilegalmente en Alemania, a quienes deben enviar de vuelta a casa.

CORRECCIÓN: (25 de diciembre de 2019): Una versión anterior de esta historia atribuyó por error una cita a Ilgar Isayev. Tras revisar las transcripciones de la entrevista, a la autora le gustaría aclarar que el señor Isayev no nombró específicamente a ningún partido político como responsable de la mayoría que solicitudes sospechosas de asilo político de Azerbaiyán en Alemania. Esta versión ha sido corregida. Global Voices se disculpa con el señor Isayev por la confusión.

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