Grabador mexicano revive olvidada tradición rusa de grabado

Grabado moderno estilo lubok de Alejandro Barreto, que representa a Rusia y México. Foto usada con autorizacion.

A finales del siglo XVII en Rusia, las casas y las tabernas a menudo estaban decoradas con una forma de arte única: los lubok (o lubki en plural) eran grabados baratos en madera que se vendían mucho en los mercados, que en su mayoría representaban escenas de la vida cotidiana, aunque también –y sorprendentemente, pues no era muy tolerado en la época– la sátira de figuras religiosas y estatales en ocasiones.

Con el tiempo, el lubok se hizo tan popular que incluso la monarquía comenzó a producir sus propios cortes patrióticos en el siglo XIX. Pero esta forma de arte cayó en el olvido después de la Revolución Bolchevique de 1917, y ahora es mayormente conocida en círculos académicos o en oscuras subculturas en Rusia.

Avanzamos un siglo y el lubok emerge en todo el mundo en el estudio del grabador mexicano Alejandro Barreto, que descubrió la tradición mientras aprendía ruso. Quedó fascinado y decidió producir su propio lubki con retratos de imágenes tradicionales de su México natal.

Le hablé de su viaje artístico e intercultural. La entrevista ha sido editada en aras de la brevedad.

Filip Noubel (FN): El lubok ruso es parte de una cultura muy interesante pero poco conocida, hasta en Rusia. ¿Cómo te familiarizaste con eso?

Alejandro Barreto: Fue durante mi proceso de aprendizaje del idioma ruso hace unos 10 años, en algún libro pude apreciar el grabado lubok referente al Gato De Kazán y me enamoré a primera vista ya que fue mi primer contacto como grabador con una de estas piezas. Fue curioso darme cuenta cuando viví en Rusia, que la gente común casi no conoce esta manifestación artística pese a que es un testigo antropológico vivo de su historia. Los niños los ven en los libros de escuela, pero en realidad no saben que estas imágenes son lubok, ni cómo se hacen. Mi motivación principal para aprender ruso fue lo exoticidad del lenguaje comparado con el español que es mi lengua natal y la fascinación que me produjeron las caricaturas soviéticas de la casa fílmica Soyuzmultfilm.

El gato de Kazán, conocido como Кот Казанский en ruso, una de las imágenes más icónicas de la tradición lubok, que se cree que data del siglo XVIII. Algunos historiadores lo describen como una posible caricatura del emperador ruso Pedro el Grande. Wikimedia Commons (CC-BY 3.0).

FN: El lubok se describe a veces como el antepasado ruso de la sátira, las historietas y la crítica social. ¿Estás de acuerdo?

AB: El lubok es un documento histórico en sí mismo, consigo viene una cantidad fabulosa de información, valiosa en todos los aspectos de las épocas donde tuvo su auge (Siglo XVIII-XIX) hay algunos estilos de vida rurales, los cuales hoy en día que se conocen gracias a estos grabados, canciones, anecdotarios, leyendas, chismes. Lubok era un medio de comunicación impreso y humorístico que podía abordar cualquier tema, tal y como lo hicieran las gacetas europeas o el mismo periódico actualmente. Siempre he pensado que el bajo precio, el humor y la manera colorida de pintarlos fueron aquello que enganchaba al espectador a comprar los impresos incluso para decorar las puertas o paredes de su casas.

Alejandro Barreto trabaja en un lubok. Foto usada con autorización.

FN: ¿Cómo usas el lubok ruso en su proceso de arte y colección? ¿Cómo comparte su pasión en México y en línea?

AB:Para mí el lubok ruso es una gran fuente de inspiración y objeto de estudio. Para poder compenetrarme y adaptarlo a la cultura mexicana, en mi país hice una tesis doctoral que explicaba la historia y formalidades de este arte en comparación con la gráfica popular del taller TGP, Manuel Manilla y José Guadalupe Posada de principios del siglo XX en México y con los cuales comparten muchos géneros de estampa narrativa y humorística. Siento que fue el mejor ejemplo para poder dar a conocer a los mexicanos lo que es y representa un lubok en Rusia. Mi trabajo llevó un proceso donde tuve que apropiarme las herramientas y estilo burdo de lubok para crear estampas que hablaran de la cultura popular y la historia de México. A esa serie le llamé lubokus.ru.mx, logré realizar un acervo amplio de piezas relacionadas a este tema México-Rusia, para poder ser presentadas en exposiciones en varias partes del México, Rusia y el extranjero, tan solo el año pasado se presentó en Bulgaria y en Polonia.

Lubok titulado “Melquiades Herrera rumbo a la academia de San Carlos”. Imagen de Alejandro Barreto, usada con autorización.

FN: ¿Cómo se relaciona el lubok con otras formas de arte pop que coleccionas?

AB: Sin lugar a dudas lubok es el antecesor de los comics rusos, creo que es muy importante el papel que juegan con las historietas y también como antecedente del cartel soviético. Encontré parecidos muy interesantes a nivel formal e histórico con grabados populares de otras culturas como en el nordeste brasileño con la literatura de “cordel” la cual involucra rimas con narrativas de carácter popular con grabados y se venden a bajos costos. Tuve mi propia oportunidad de hacer mis cordeles lubok alrededor un tema muy mexicano: “lucha libre”.
También he visto otras manifestaciones que gozan de muchas similitudes con lubok como los pergaminos de patua en Bengala, India y luboks que he visto de otros países eslavos como Bielorusia, Ucrania y Kazajos.

Lubok titulado El Monstruo Metálico de Kazajistán. Por Alejandro Barreto, usado con autorización.

FN: ¿Qué es lo que más te gusta del arte lubok? 

AB: Desde que estudio el tema lubok soy un fanático, he realizado mis grabados inspirado en ellos, pero también en mi viaje a Rusia pude obtener algunos impresos originales lubok de varios temas, desde grabados de la biblia ilustrada por Vasily  Koren (la primera en ruso de 1692 y con la cual llegó la técnica del grabado en madera a ese territorio como antecedente del lubok popular) hasta impresos sobre anecdotarios, hechos insólitos y relatos políticos satíricos.

Yo amo la estética de la representación de las figuras. Me doy cuenta de la ingenuidad del pueblo ruso de aquellas épocas, ante hechos extraordinarios, aquellos impresos eran interpretados de una manera muy pura, es decir se hablaban de animales exóticos o de monstruos sin tener una referencia real o fotografía y las representaciones al ser hechas a base de relatos, los hacían unos personajes maravillosos emanados del mundo Naïf.

Lubok titulado “Cantinflas Rumbo al teatro de los insurgentes”. Era un famoso y popular comediante de principios del siglo XX). Por Alejandro Barreto, usado con autorización.

FN: ¿El lubok puede relacionarse con una forma de cultura, arte o humor mexicano?

AB: Como decía anteriormente, en México hubo un periodo muy importante del grabado mexicano con la construcción de nuestra nación a finales del siglo XIX y principios de siglo XX, donde la restructuración del país estaba gestionándose, la cultura mexicana comenzaba a notar sus primero atisbos como nación moderna. Había mucho castigo por parte del Gobierno y la clase poderosa, eso gestionaba ciertas condiciones para el grabado se convirtiera también en una arma de protesta, al ser accesible, hablar por el pueblo, levantar la voz de la crítica y el humor. Una nación saludable para mi forma de ver debe tener sentido del humor y debe ser crítica y tanto lubok como nuestro grabado mexicano comparten ese capítulo en sus respectivas historias.

Puedes ver más arte de Barreto en su cuenta de Instagram.

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