Cómo el plan de identificación biométrica de Zimbabue –y aspiraciones de inteligencia artificial de China– intervinieron en elecciones

Dedo de un elector con tinta indeleble. Foto de Yogesh Mhatre vía Wikimedia Commons (CC BY 2.0).

Nota del editor: Este artículo es parte de una serie sobre sistemas de identificación digital, producida en asociación The Engine Room. Visita el micrositio de identificación digital para leer un informe de investigación completo sobre esta tendencia global y estudios de casos sobre cinco países que han implementado sistemas de identificación digital, incluido Zimbabue.

En julio de 2018, los zimbabuenses acudieron a las urnas por primera vez desde el derrocamiento del ya desaparecido líder Robert Mugabe, que estuvo en el poder casi 30 años. Esto puede ser prometedor desde la perspectiva del exterior, pero las muy disputadas elecciones no inspiraron confianza en los electores zimbabuenses.

Semanas después de las elecciones, cuando aún no se habían dado a conocer los resultados, cientos de personas tomaron las calles de la capital, Harare, para protestar por la demora. Muchos temían que la Comisión Electoral Zimbabuense había manipulado los resultados a favor del entonces vicepresidente Emerson Mnangagwa, que asumió el cargo poco después del derrocamiento de Mugabe.

Pero la mala política partidaria no fue la única razón que hicieron desconfiar a los zimbabuenses de los resultados de esta particular elección. En los meses anteriores a la elección, estaba ocurriendo algo nuevo: el Gobierno había empezado a recopilar datos biométricos de los ciudadanos, como parte del proceso de registro de electores.

En elecciones anteriores, los ciudadanos podían visitar cualquier centro de votación y votar con solamente mostrar su cédula de identificación convencional, que contiene su nombre, fecha y lugar de nacimiento y fecha de emisión. Tras el voto, se debía manchar el dado con tinta para evitar una doble votación. Ahora, los ciudadanos debían enviar una foto, huellas dactilares, números de identidad nacional y dirección del domicilio a un sistema integrado y digitalizado. Les dijeron que si no lo hacían, se les podría impedir votar. Esto aumentó los temores del público de vigilancia e intimidación, que ya son comunes para las elecciones en Zimbabue.

El partido gobernante y las voces opositoras anunciaron el sistema como una fuerte protección contra votantes “fantasmas” y otros fraudes electorales. Pero su tecnología subyacente no se elaboró con esos asutos en mente. Ni fue elaborado en Zimbabue.

‘Incursión en inteligencia artificial’ de China en el sur de África

El Gobierno de Zimbabue firmó una sociedad estratégica con CloudWalk Technology, empresa china líder en el campo de reconocimiento facial en marzo de 2018. El objetivo de la sociedad era iniciar un programa de reconocimiento facial a gran escala en Zimbabue, que los funcionarios gubernamentales dijeron que se usaría para preservar el “orden público”, y luego se expandió a otros programas del sector público.

Chris Mutsvangwa, asesor especial del presidente Mnangagwa y exembajador de Zimbabu en China) dijo a The Herald:

An ordinary Zimbabwean probably won’t believe that you can buy your groceries or pay your electricity bill by scanning your face, but this is where this technology is taking us…as government, we are happy because we are moving with the rest of the world.

Un zimbabuense común y corriente probablemente no crea que se pueda comprar comida o pagar las cuentas eléctricas con un escaneo facial, pero ahí nos está llevando esta tecnología… como Gobierno, estamos contentos porque nos movemos con el resto del mundo.

Como parte de la Iniciativa del Cinturón y Ruta de la Seda del Gobierno chino, este acuerdo hizo que Zimbabue fuera uno de los primeros países en el sur de África en adoptar esta tecnología.

La relación entre ambos países no es nueva —con cientos de millones de dólares invertidos en diversos sectores de la complicada economía de Zimbabue, China tiene un gran interés en los asuntos políticos de Zimbabue. El presidente chino Xi Jinping ha expresado frecuentemente su deseo de difundir el estilo de liderazgo comunista de China a partidos políticos en todo el mundo y ha encontrado aceptación en el partido gobernante de Zimbabue, el Unión Nacional Africana de Zimbabue-Frente Patriótico.

China está dispuesta a producir la mejor inteligencia artificial del mundo y las empresas chinas están recurriendo a África para acelerar la capacitación de la diversidad de sus algoritmos. Desplegar la tecnología en una población mayoritaria africana permititá a CloudWalk identificar más claramente otras etnias y colocar potencialmente los firmes pasos chinos por encima de los programadores estadounidenses y europeos.

Gráfico que representa el algoritmo de una estructura facial, vía Pikrepo (CC 0).

CloudWalk usa software facial de luz 3D, que supuestamente es mejor que otros programas de reconocimiento facial para leer caras de piel oscura. El trato permite a CloudWalk capacitar sus algoritmos con datos tomados de ciudadanos zimbabuenses. La información resultante debe ayudar a China a elaborar la bases de datos de reconocimiento facial más inclusivas y racialmente diversificadas del mundo.

Pero ¿a qué costo para la frágil democracia de Zimbabue y para la privacidad de los zimbabuenses?

Identificación digital y desconfianza en las elecciones 2018

Los partidos opositores y las organizaciones de la sociedad civil han presionado para lograr reformas electorales que incluían la adopción de registro biométrico de electores con la esperanza de que el persistente problema de votantes “fantasmas” en casi todas las elecciones.

Aunque puede haber ayudado a eliminar el problema de votantes, el sistema de registro también se convirtió en una nueva herramienta tool of voter intimidation.

“Algunos ciudadanos pensaron que era una manera en que el Comisión Electoral Zimbabuense trataba de reunir información sobre ellos y se podía rastrear con sus detalles de fotos, direcciones y huellas dactilares”, dijo Arthur Gwagwa, activista de derechos digitales y experto y ciberseguridad.

Al final, a pesar de toda la preparación y recopilación de datos, los trabajadores de la votación solamente pidieron las cédulas de identificación convencionales de los electores. No hubo revisión de fotos ni huellas dactilares de los electores como parte del proceso de votación, y los funcionarios no ofrecieron explicación para esta decisión.

Pero los trabajadores de la votación no fueron los únicos que pidieron esta información. Al día siguiente de la votación, los agentes del partido gobernante iniciaron una campaña puerta a puerta de registrar los números de serie del registro biométrico de electores. Un grupo de defensoría comunitaria informó que los agentes del partido gobernante había instruido a algunos electores a enviar sus números de serie y sus talones de registro con sus números de identificación —para que el partido gobernante pudiera confirmar por quién habían votado.

Dhewa Mavhinga, director de África del sur de África de Human Rights Watch, dijo a Global Voices que “en principio, el sistema del registro biométrico de electores es seguro, pero como demostró el caso de Zimbabue, su integridad se ve comprometida cuando lo usan instituciones como la Comisión Electoral Zimbabuense, que tenía una independencia cuestionable”.

Adolf Mavheneke, activista de derechos humanos y académico, dijo a Global Voices:

The generality of Zimbabweans do not understand this [biometric] technology let alone those in rural areas. ZEC should take it upon themselves to educate Zimbabweans about this technology, how it works, and why the biometric choice.

La generalidad de zimbabuenses no entiende esta tecnología [biométrica], menos en las zonas rurales. La Comisión Electoral Zimbabuense debe encargarse de instruir a los zimbabuenses sobre esta tecnología, cómo funciona y por qué la opción biométrica.

Arthur Gwagwa, experto en ciberseguridad, destacó dos casos de presunta interferencia con datos electorales en masa —uno con datos en los servidores de la comisión electoral y el otro referido a “registrar” las características de seguridad de la cédula electoral. Esta falta de transparencia afectó la confianza en la tecnología biométrica pero también empañó la verificabilidad y auditoría de la funcionalidad técnica del sistema.

¿Qué tiene el futuro para los zimbabuenses — y sus datos?

Zimbabue no tiene leyes de protección de datos, y la Asamblea Nacional aún debía debatir los riesgos de vigilancia a los ciudadanos. En Zimbabue, los funcionarios parlamentarios desestiman imperiosamente esas cuestiones por motivos de seguridad nacional.

Entre el público y en los grupos de la sociedad civil, cada vez hay más preocupación de que en los hechos, China está creando un futureo de autoritarismo impulsado por la tecnología, en el que las transferencias de tecnología se usan deliberadamente para limitar la libertad de expresión y el desarrollo de movimientos democráticos.

Adolf Mavheneke dijo a Global Voices que la preparación y gestión electoral en Zimbabwe han estado asociadas con acuerdos comerciales cuestionables, como la sociedad con CloudWalk.

Not very long ago, as in the 2013 elections, it was a company called Nikuv from Israel which was involved in…[manipulating] the voter’s roll. So CloudWalk is no exception as its presence feeds a familiar narrative in the history of elections in Zimbabwe. The intention might have been good but one wonders why from China, a country which is not familiar with elections.

Hace no mucho, en las elecciones de 2013, había una empresa llamada Nikuv de Israel, que estuvo involucrada en…  [manipular] el registro de electores. Así que CloudWalk no es la excepción, pues su presencia contribuye a una narrativa familiar en la historia de elecciones en Zimbabue. La intención puede ser buena, pero hay que preguntarse por qué con China, país que no está familiarizado con elecciones.

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