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Chen Qiushi: Periodista ciudadano en la primera línea del brote de coronavirus en Wuhan

Captura de pantalla del canal de YouTube de Chen Qiushi.

Chen Qiushi, reconocido periodista ciudadano y exabogado de derechos humanos, llegó el 24 de enero de 2020 a la ciudad de Wuhan, epicentro del brote de coronavirus, para informar desde la ciudad en cuarentena.

Si bien el primer caso de coronavirus apareció el 8 de diciembre, los medios chinos difundieron la noticia recién a partir del 31 de diciembre, y la magnitud real del brote se dio a conocer el 20 de enero, cuando el destacado neumonólogo Zhong Nanshan reconoció que el bote había llegado al estadio de transmisión entre humanos. Luego de que el 23 de enero Pekín tomara la decisión de poner en cuarentena a la ciudad Wuhan, la preocupación cundió en el círculo de periodistas independientes debido a la falta de reporteros en la zona que informaran sobre la situación.

Chen se hizo conocido a raíz de su cobertura de las protestas de Hong Kong en agosto. A pesar de que haber sufrido hostigamiento y censura por parte del Gobierno chino luego de su viaje a Hong Kong, sigue publicando desde sus cuentas de Twitter y YouTube.

A continuación, un resumen de la cobertura de Chen desde el centro del brote epidémico que abarca desde el 24 de enero al 2 de febrero.

24 de enero: La información debería esparcirse con más velocidad que el virus

Luego de llegar a Wuhan alrededor de las 10 pm, Chen solicitó a los ciudadanos que se pusieran en contacto con él a través de WeChat y les prometió que informaría sobre la situación real en la ciudad. Previó que la policía nacional iría tras él e hizo tres promesas públicas:

  1. No esparciría rumores, no crearía pánico social y no escondería la verdad.
  2. Se iba a proteger y no iba a contactar a pacientes en estado delicado.
  3. Hasta que el brote se encontrara bajo control, no se iría de Wuhan, ni siquiera llegado el el caso de contagiarse.

Agregó también que la propagación del virus SARS hace 17 años y el coronavirus de Wuhan se dieron por el ocultamiento del brote y los ciudadanos chinos no deberían repetir el mismo error: la información debería esparcirse con más velocidad que el virus.

25 de enero: Una visita al Hospital Central de Wuhan

Luego de la publicación de su video del 24 de enero, la cuenta de WeChat de Chen fue suspendida por un mes. De acuerdo a la notificación de WeChat, se lo acusaba de esparcir rumores y contenido ilegal.

A las 2 am, Chen visitó el Hospital Central de Wuhan, donde se encontró con una sala de emergencias en la que había unas 30 personas. Antes del mediodía, Chen se vio obligado a dejar el hostel debido a que las autoridades locales dieron la orden a los operadores de hosteles de no hospedar a personas que no fueran de la ciudad.

Chen visitó también a varios amigos en Wuhan. Uno apareció con una máscara casera:

Hoy visité a unos amigos en Wuhan. Me llevaron al Hospital Jinyintan. Solo pude hablar con el médico y no pude ingresar al hospital. Me impresionó el coraje y el optimismo de los ciudadanos.

26 de enero: Un cadáver en el Hospital No. 11 de Wuhan

Chen entrevistó a una enfermera del Hospital No.11 de Wuhan, quien declaró que la situación se encontraba mucho mejor que antes del Año Nuevo lunar, cuando las salas se encontraban atestadas con miles de pacientes. En ese momento, el Gobierno no brindaba asistencia alguna y los trabajadores de la salud no contaban con el equipo de protección básico. En lugar de recurrir a canales oficiales, el hospital tuvo que recurrir a pedidos públicos a través de redes sociales. La enfermera denunció también algunos intentos por parte del Gobierno de constatar lo que denunciaban en las redes: “Decían que el video en el que se mostraba tres cadáveres en el Hospital de la Cruz Roja de Wuhan era falso. Le digo que eran cadáveres de verdad, si bien no pudimos verificar si eran víctimas del coronavirus”.

Chen expresó su preocupación sobre la transmisión entre humanos dentro del hospital, puesto que todos los pacientes compartían la misma sala. Declaró, además, que la higiene fuera del hospital no era óptima: se podían ver restos de máscaras y guantes usados, así como vómitos.

27 de enero: Pánico social y una sociedad dividida

Chen expresó su frustración por la falta de iniciativa ciudadana para ayudarse unos a otros durante la crisis: “Todos están divididos. Se quejan sin cesar y discuten sobre las políticas del Gobierno pero ni siquiera se ofrecen para ayudar a recibir y repartir los recursos que llegan desde fuera a la ciudad”.

Además, habló sobre las amenazas que recibió el autor de temas de actualidad Wang Yajun por parte de las autoridades de Hubei debido a sus comentarios sobre el brote.

28 de enero: ‘Wuhan es un infierno’

Durante la mañana, Chen ayudó a enviar suministros médicos y alimento al Hospital Wuhan Union. Luego visitó el lugar en el que se construía el Hospital Huoshenshan, uno de los dos hospitales que Pekín se comprometió a terminar en 10 días.

Durante la noche, el periodista entrevistó a ciudadanos de Wuhan que criticaron a las autoridades locales por no haber alertado a los habitantes sobre el brote y la falta de apoyo público a la ciudad en cuarentena durante el primer día del Año Nuevo lunar. El joven comparó a Wuhan con el infierno: la gente no puede acudir a los centros médicos en transporte público y nadie respondía en la línea de emergencia. Inclusive a aquellos pacientes que lograban llegar a los hospitales solo se les prescribía antiinflamatorios. A la mayoría no se les hacía pruebas para constatar si habían contraído el virus y se les indicaba realizar cuarentena en su casa.

El video de Chen se hizo viral en Twitter y YouTube al cabo de dos días.

29 de enero: Una enfermera infectada se quiebra

En su visita al Hospital No.5 de Wuhan, Chen se encontró con unas cien personas. Una enfermera se quebró y entró graitando al hospital que estaba infectada pero que no había cama disponible. Se esparcieron rumores en línea sobre que el establecimiento contaba con cierta cantidad de trabajadores de la salud infectados, pero se les prohibió hacer declaraciones a los medios.

30 de enero: Casos identificados no confirmados

Chen denunció que su nombre y su cara estaban bloqueados en WeChat y que cualquier difusión de su video podía tener como consecuencia la inhabilitación de su cuenta. Dijo también que los taxistas estaban al tanto del brote desde mediados de diciembre. De acuerdo a una de sus fuentes, de los 20 000 taxis de la ciudad, solo 6000 estaban trabajando durante la cuarentena. Las personas tenían que ponerse en contacto con las municipalidades para conseguir un taxi.

Además, Chen contó que había ido con un paciente hasta el Hospital Tongji, en el que los pacientes recibían tratamiento pero no contaban con camas suficientes. De acuerdo al periodista, su amigo pidió un examen para confirmar si estaba infectado pero el hospital no contaba con insumos suficientes.

31 de enero: Cuatro casos confirmados de un mismo grupo familiar

Chen intentó visitar a una familia con cuatro casos de coronavirus confirmados. Dos de las personas fueron hospitalizadas y la madre de 84 años murió en la mañana. El hijo había recibido la confirmación el 23 de enero, pero no había camas disponibles en el hospital. El periodista no pudo visitar a la familia debido a que el distrito residencial fue puesto en confinamiento, con guardias apostados en la entrada principal.

1 y 2 de febrero: El arresto del periodista ciudadano Fang Bin

Chen publicó varios videos de otras fuentes ciudadanos en Twitter y YouTube.

En el primero se veía una gran multitud en una farmacia que intentaba adquirir un medicamento chino llamado “shuanghuanglian“. El 31 de enero, la Academia China de Ciencias publicó un informe en el periódico The People Daily News en el que se afirmaba que ese medicamento podía reprimir la replicación del virus. Si bien varios expertos admitieron que no existe evidencia clínica sobre la efectividad de este medicamento, mucha gente en pánico agotó el producto.

En el segundo, Chen mostró cómo unos oficiales de seguridad nacional disfrazados de funcionarios de control de la enfermedad visitaban al periodista ciudadano de Wuhan Fang Bin durante la noche con la excusa de sospecha de infección. El 31 de enero, Fang Bin publicó un video del Hospital No.5 de Wuhan, en el que se veía cómo los cuerpos del hospital eran transportados a casas funerarias. Se cree que esta fue la razón verdadera de su arresto.

Al día siguiente, Fang fue puesto en libertad y habló sobre el incidente en el canal de YouTube de Chen. La policía lo acusaba de crear pánico social.

Ambos periodistas quisieron profundizar en las historias sobre el número total de víctimas del coronavirus en Wuhan. El 29 de enero, Chen visitó la Funeraria Hanhou, crematorio designado para las víctimas de la enfermedad, y descubrió que cuatro vehículos entraron al lugar en el lapso de hora y media. El 31 de enero, Fang Bin encontró un vehículo estacionado en la entrada del Hospital No.5 con ocho cadáveres en su interior.

Durante el arresto de Fang, los agentes dijeron que necesitaban poner a Fang en cuarentena debido a que había contraído el virus. El 2 de febrero, se dispuso una nueva normativa que habilitaba a los funcionarios de control de la enfermedad a llevarse a cualquiera que estuviera en contacto con un infectado. Chen señaló que esta normativa podría ser utilizada como excusa para arrestar a periodistas ciudadanos, él incluido. Instó a otros a hacerse escuchar.

Te invitamos a ver la cobertura especial de Global Voices sobre el impacto del coronavirus Wuhan.

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