¿Será 2020 el año de la niña y la mujer nigeriana? 

Aisha Mohammed (17) considera que la educación es fundamental para recuperar su autoestima y su esperanza por el futuro del noreste de Nigeria. Foto de Erick Gibson, Creative Associates International/USAID vía Flickr, dominio público.

El 2019 fue un año de grandes movimientos, dentro y fuera de las redes, por los derechos de las niñas y las mujeres de Nigeria. ¿Continuará el 2020 con este ímpetu?

El 2019 fue el año en el que las nigerianas se rebelaron y alzaron la voz. La protesta del Mercado de Yaba, las protestas simultáneas en Abuja y Lagos para reclamar la cabeza del pastor Fatoyinbo y, ahora, el documental Africa Eye de la BBC sobre los profesores que piden sexo a a las estudiantes. Y hay muchos más ejemplos.

En octubre de 2019, mujeres y niñas de Kore-Kulani, estado de Gombe, en el noreste de Nigeria, marcharon contra el matrimonio infantil, práctica que sigue siendo legal y muy habitual en esa región.

En 2017, el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia informó que más de 43 % de las niñas se casan antes de los 18 años en Nigeria. Doce de los 36 estados nigerianos no se han adherido a la Ley de Derechos del Niño de 2003 de Nigeria y siguen practicando legalmente el matrimonio infantil. Muchas familias pobres de esos estados siguen recurriendo al matrimonio temprano para estabilizar su precaria situación económica.

Los activistas de derechos humanos argumentaron que el término mismo de “matrimonio infantil” es ilusorio, porque las niñas no se casan voluntariamente, y que el “matrimonio” temprano de las chicas no es más que una forma de abuso sexual, según explica el sitio de desarrollo DevEx.

Alzar la voz contra la violencia sexual

La protesta de Gombe contra el matrimonio temprano se da poco después de los recientes revuelos contra la violencia sexual y los prejuicios hacia las mujeres en Nigeria.

Mujer amamanta a su hijo en un mercado de Nigeria mientreas vende ingredientes de sopa, 3 de noviembre de 2017. Foto de Cynthia Chukwufumnanya Ikem de Wikimedia Commons (CC BY 4.0).

A comienzos de 2019, en una región del norte de Nigeria conocida como Arewa —quizá la parte más conservadora del país— muchas mujeres protestaron en forma colectiva contra la violencia sexual, en las calles y en las redes con la etiqueta #ArewaMeToo. Todo empezó cuando una joven decidió divulgar a través de Twitter su experiencia personal en una relación abusiva. Según Quartz, la siguió una ola de historias similares. “ArewaMeToo brindó una plataforma para que muchas pudieran sacar a la luz partes de sus vidas que habían mantenido guardadas y nunca antes habían compartido”, escribió la periodista Fakhrriyyah Hashim.

A fines de 2018, surgió el movimiento de la Marcha del Mercado en reacción directa contra el constante acoso y la violencia hacia las mujeres en el mercado de Yaba, popular mercado al aire libre en el corazón del estado de Lagos. Poco después, la marcha se extendió a otros mercados a lo largo del país durante todo 2019. Las mujeres informaron que los acosos en el mercado habían disminuido como resultado de la marcha, y posteriormente, mujeres de toda Nigeria que habían vivido situaciones parecidas organizaron marchas similares en sus mercados locales.

Esta usuaria de Twitter dijo que su “tranquila” visita al Mercado de Yaba fue un testimonio de la marcha del mercado:

Solo quería aprovechar esta oportunidad para dar las gracias a cada mujer que fue a la marcha del Mercado de Yaba.
Mujeres maravillosas, han hecho más de lo que imaginan: Entré al mercado y fue todo muy tranquilo.
Un hombre me tocó la mano y su compañero le dijo ‘no toques’.

Y esta usuaria escribió que las cosas no eran perfectas, pero que estaban mejorando poco a poco:

Solo quería aprovechar esta oportunidad para dar las gracias a cada mujer que fue a la marcha del Mercado de Yaba.
Mujeres maravillosas, han hecho más de lo que imaginan: Entré al mercado y fue todo muy tranquilo.
Un hombre me tocó la mano y su compañero le dijo ‘no toques’
.
———
La verdad sea dicha, tuve una experiencia parecida poco después de la marcha. El vendedor dijo: “No te voy a tocar, solo dime qué quieres comprar”.
Pero hubo otro que me sujetó la mano y, cuando le pregunté por qué, dijo “me gusta tu cara”.
Poco a poco, vamos a lograrlo.

Las organizadoras de la Marcha del Mercado siguieron documentando marchas similares durante 2019:

La marcha del sábado fue un primer paso gigante en un largo pero incansable y decidido camino para poner fin al acoso y a los ataques sexuales en el Mercado de Ogbete.

Demanda de responsabilidades

Las protestas no apuntaron solo a las caras (generalmente, masculinas) anónimas del acoso.
La etiqueta #ChurchMeToo se usó para una protesta nacional contra el pastor Biodun Fatoyinbo, supervisor general de la popular iglesia nigeriana Commonwealth of Zion Assembly (COZA), con  el fin de exponer la indulgencia de la iglesia ante la conducta sexual inapropiada de Fatoyinbo contra la fotógrafa de celebridades Busola Dakolo, quien acusó al pastor de haberla violado cuando tenía 16 años.

Las acusaciones contra Fatoyinbo estallaron en las redes sociales luego de una entrevista con Dakolo para la revista nigeriana YNaija, publicada en YouTube el 27 y 28 de junio de 2019. Así, empezaron las protestas frente a las iglesias de COZA, organizadas a propósito para superponerse con la misa de los domingos.

El 14 de noviembre de 2019, un juez de la Corte Suprema de Abuja impuso una multa de un millón de nairas [unos 2700 dólares estadounidenses] a Dakolo por haber abusado del “proceso judicial”, porque el caso era “insustancial y puramente sentimental”. No obstante, los abogados de Dakolo insisten en que Fatoyinbo sigue siendo un sospechoso en el tribunal.

El tribunal puede no haber estado de acuerdo con las manifestantes o con las presuntas víctimas de Fatoyinbo, pero los hechos llevaron a los principales pastores de otras iglesias a involucrarse, y algunos a denunciar a Fatoyinbo. The Vanguard informó que la Comunidad Pentecostal de Nigeria (PFN) había declarado que el pastor en conflicto no era de su congregación. Los ciudadanos también condenaron a la iglesia en las calles y en las redes, y algunos miembros de COZA denunciaron públicamente a la iglesia.

El movimiento #SexForGrades también recorrió las redes sociales de Nigeria luego de que BBC Eye estrenó un documental de investigación llamado “Sex for Grades” [‘Sexo por calificaciones’], de Kiki Mordi, que expuso el acoso y la extorsión sexual contra las estudiantes de las principales universidades de Nigeria.

Boniface Igbeneghu, profesor de la Universidad de Lagos, quedó expuesto en el documental cuando pedía tener relaciones sexuales a una menor de edad graduada de secundaria que solicitaba el ingreso a la universidad. Por ello, Igbeneghu fue despedido de la universidad y denunciado por la iglesia en la que era pastor.

Las nigerianas que dieron su voz a la lucha contra la violencia sexual —dentro y fuera de las redes— desencadenaron un efecto dominó, donde cada vez más mujeres se levantan y hacen ruido contra el acoso sexual y la opresión.

Rabiu Salisu Ibrahima, defensora de los derechos de la mujer, dijo a Deutsche Welle (DW) que la educación y las campañas constantes, por ejemplo, son dos de las mejores herramientas para luchar contra el matrimonio infantil. Ibrahima aseguró que el matrimonio infantil es un problema más cultural que religioso, y propuso combinar la lucha constante, la educación de las niñas y la educación de adultos como recetas para el cambio.

Con suerte y con mucho trabajo, las protestas intencionales de 2019 contra la opresión de género serán las catalizadoras que obligarán al Gobierno de Nigeria a hacer de los derechos y el bienestar de las mujeres una prioridad para 2020.

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