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Desalojos forzados desplazan a comunidades costeras en Lagos, Nigeria

Niños reman una canoa en la comunidad costera de Makoko, Lagos, Nigeria., 11 de junio de 2017. Esta comunidad teme ser la siguiente en una serie de desalojos forzosos de comunidades costeras. Foto vía Wikimedia Commons (CC.BY-SA.4.0).

El martes 21 de enero de 2020, los habitantes de las comunidades costeras de Tarkwa Bay y Okun Ayo, en Lagos, Nigeria, tuvieron dos horas para abandonar sus hogares.

La Marina nigeriana entró en ambas comunidades y comenzó a disparar al aire. A un jefe de la comunidad le describieron inicialmente el agresivo plan de evacuación como un simulacro militar, que ha dejado sin hogar a unas 4500 personas.

ÚLTIMAS NOTICIAS: Nos llegan informes de que la demolición ha comenzado de nuevo en la bahía de Tarkwa esta mañana, la Marina nigeriana está moviendo la excavadora de OkunAyo a la comunidad evacuada y destruido casas.

Varias personas denunciaron violencia. En nombre de los habitantes, la Federación de Barriadas Nigerianas/Asentamientos Informales, con el grupo de derechos humanos Just Empower Initiative (JEI), publicaron una declaración con detalles:

Several persons reported violence and that at least one resident was shot in the leg and excavators reportedly began working in Okun Ayo community bringing down buildings, with military stationed to stop any entrance to that area.

Varias personas denunciaron violencia, y al menos una persona recibió un disparo en la pierna. Se informa que las excavadoras empezaron a trabajar en la comunidad Okun Ayo y demolieron edificios, [mientras los] militares estaban apostados para impedir que alguien entrara a la zona.

El cibernauta A.S. Elijah hizo sonar la sounded alarma en Twitter sobre los más recientes desalojos:

Retratos de desalojados de Tarkwabay, antigua comunidad en la isla de Lagos (databa de la Segunda Guerra Mundial) ahora ocupan precariamente las comunidades vecinas.

La Marina nigeriana insiste en que la orden de desalojar por la fuerza a los residentes vino de las autoridades superiores –con el objetivo de detener el saqueo en los oleoductos y gasoductos cercanos– pero no mencionaron qué rama del Gobierno había emitido las órdenes ni los planes para compensar a los desalojados.

Desprecio a las comunidades costeras

Los desalojos forzados en Lagos, la ciudad más poblada de Nigeria, no son nada nuevo. Ya en 2013, las comunidades costeras –pobladas en su mayor parte por personas que trabajan en la industria pesquera y que no pueden permitirse vivir en el continente– han sido demolidas mientras Lagos sigue evolucionando como megalópolis. Como resultado, los habitantes fueron desalojados por la fuerza, con la autorización del Gobierno estatal de Lagos.

Las autoridades no han evitado expresar su desprecio por las comunidades costeras. Estas comunidades han estado sin electricidad y otros servicios esenciales durante décadas. En octubre de 2016, el Gobierno estatal de Lagos amenazó con demoler todas las comunidades improvisadas e informales alrededor de las vías fluviales de Lagos.

Las autoridades califican a estas comunidades de amenaza para la salud y la seguridad públicas, pero para los habitantes, estos espacios suelen ser el último recurso para quienes no pueden permitirse una vivienda en otro lugar.

En 2017 y 2018, muchos habitantes de las comunidades costeras de Otodo Gbame e Illubirin en la isla de Lagos murieron o resultaron heridos durante los desalojos forzados ordenados por las autoridades del estado de Lagos. Ahora, esas zonas se están preparando para apartamentos de lujo que el nigeriano medio no puede permitirse.

Desalojo forzado de miles de personas de sus hogares (Tarkwa Bay, etc) y prohibición a miles de ganarse la vida honestamente en apenas semanas de diferencia.
Cuando aumenten las tasas de delincuencia fingirán sorpresa.

Hasta ahora, 24 comunidades han sido demolidas, y más de 50 000 personas se han quedado sin hogar. Muchos se han dispersado y se han asentado en las calles de Lagos. La organización de derechos humanos JEI informa que una mujer se puso de parto en medio del caos de desalojos en la bahía de Tarkwa y que ella y el recién nacido ahora viven bajo un puente de Lagos muy concurrido:

Janet estaba embarazada el martes cuando ma Marina nigeriana irrumpió en la bahía Tarkwa con disparos y persiguiendo a todos. Se cayó en el caos y se quedó en cama esa noche. Ahora duerme afuera con su recién nacido en la costa se Agala. Lee la historia completa aquí.

Historia de anarquía

El Tribunal Federal Supremo ha ordenado la suspensión inmediata de todas las evacuaciones y demoliciones en la bahía de Tarkwa y Okun Ayo. No se sabe si las autoridades a cargo se allanarán, pero son conocidos por ignorar las órdenes de los tribunales superiores.

En junio de 2017, después de dos meses de rigurosa defensa y protestas impulsadas por habitantes y activistas de derechos humanos y organizaciones como JEI y la Federación Nigeriana de Asentamientos Infantiles, el Tribunal Superior de Lagos decretó que el desalojo de las más de 5000 personas de Otodo Gbame era una violación de sus derechos humanos.

El tribunal ordenó al Gobierno pagar una indemnización. Después de dos años y medio, los habitantes no han recibido reconocimiento, y mucho menos una compensación de las autoridades.

Ciudadanos preocupados y víctimas también han protestado físicamente en la oficina del gobernador del Estado de Lagos, pero hasta ahora el Gobierno ha eludido el tema, y se ha evitado cualquier intento de plantear los desalojos y exigir responsabilidades.

Comunidades de Badia Oriental y Badia Occidental protestan en la oficina del gobernador de Lagos –aún no hay solución al desalojo forzado.

Poner a las comunidades costeras en el mapa

>Históricamente, las comunidades costeras carecen de identidad oficial y a menudo no se les reconoce en los mapas.
Organizaciones como Code for Africa y OpenStreetMap creen que la tecnología puede ayudar a proteger a las comunidades vulnerables ante los desalojos futuros, por lo que iniciaron un proyecto para darles identidades mediante el uso de la tecnología de drones y elaboración de mapas.

En 2019, lanzaron el proyecto en Makoko, otra comunidad costera que teme ser la siguiente. Usan drones para fotografiar y cartografiar la comunidad y han entrenado a los miembros de la comunidad para que trabajen con drones para hacer mapas de su zona.

La idea, dijeron, es poner a la comunidad –calles, iglesias, escuelas, etc.– en el mapa, para que el Gobierno tenga más disposición en reconocer estas comunidades y quizás crear un plan de desarrollo inclusivo.

Ojalá que con puntos reconocibles en los mapas satelitales, el regaño del Tribunal Supremo y fuertes protestas el Gobierno se vea finalmente obligado a responder y empezar a ver a las comunidades costeras como lo que son: personas que merecen derechos humanos y estatales básicos.

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