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¿La epidemia de coronavirus en China es el “momento Chernóbil”?

Meme que circula en WeChat, plataforma de red social china de autor desconocido. La imagen es un retrato del escritor disidente soviético Aleksandr Solzhenitsyn y una de cita suya traducida al chino: “Sabemos que están mintiendo, ellos también lo saben, saben también que nosotros lo sabemos, también nosotros sabemos que ellos saben que nosotros sabemos que están mintiendo, todavía siguen con las mentiras”.

¿Que podría relacionar la ciudad china de Wuhan con Chernóbil, zona de uno de los peores desastres nucleares en la historia? A primera vista, no mucho, excepto que el término 切尔诺贝利 (transcripción en chino simplificado por Chernóbil) surgió en las redes sociales al discutir sobre el brote COVID-19, la gripe causada por el coronavirus del que se informó por primer vez en Wuhan. A medida que la indignación pública aumenta, Chernóbil se convirtió en una palabra clave para discutir un tema extremadamente delicado –el futuro político del Partido Comunista Chino (PCC).

Chernóbil y el fin de la Unión Soviética

La Unión Soviética se disolvió oficialmente en diciembre de 1991. Su disolución se debió a una mezcla de factores económicos, militares y étnicos, así como a una apertura ideológica en forma de “glásnost“, o transparencia, que comenzó en 1986. Este compromiso con el aumento de la transparencia en la URSS fue liderado por el entonces líder soviético Mijaíl Gorbachev, quien creía que estas reformas eran inevitables. Los historiados reconocen que uno de los tantos aceleradores de la glásnost fue el el desastre nuclear de Chernóbil, ocurrido en abril de 1986:

Few Westerners were convinced that the new leader’s reforms would be serious in 1985 and 1986. Yet by 1987, the year following Chernobyl, glasnost had taken hold of Soviet society, with sudden openness dominating the press and the public forum. Outrage over the catastrophe began to spread among even loyal citizens who had never questioned the infallibility of their government.

Pocos occidentales estaban convencidos de que las reformas del nuevo líder serían serias en 1985 y 1986. Ya para 1987, el año siguiente a Chernóbil, glásnost se había apoderado de la sociedad soviética, con una repentina apertura que dominaba la prensa y el foro público. La indignación sobre la catástrofe empezó a extenderse incluso entre los ciudadanos fieles que nunca habían cuestionado la infalibilidad de su Gobierno.

A medida que Gorbachev ganaba influencia, pudo reformar el rol del comunismo hasta el punto que el partido perdió el poder después de 74 años al mando. Su visita a Pekín en mayo de 1989 es bien recordada en China entre los intelectuales y críticos del PCC. Ocurrió menos de tres semanas antes de la masacre de Tiananmen del 4 de junio y reflejó el marcado contraste entre el comunismo reformista de la Unión Soviética y el comunismo conservador en China.

El arte de la critica indirecta

En un país donde la libertad de expresión en lugares públicos se ha vuelto cada vez más restringida, usar mensajes codificados para comentar sobre temas políticos y sociales es una cuestión de supervivencia profesional y personal. Se ha convertido en la segunda naturaleza de quienes se atreven a criticar o discrepar con las políticas y las declaraciones gubernamentales, ya sean periodistas, académicos, activistas, doctores o simples ciudadanos.

Un claro ejemplo es lo que ocurrió a la producción hollywoodense de Avatar cuando se proyectó en China en 2010. La película se hizo tan famosa que el Gobierno chino decidió limitar su proyección. La razón fue que deslucía la producción nacional y también que los espectadores chinos dieron a Avatar una interpretación política, tal como explica este artículo:

To many Chinese bloggers, Avatar is unmistakably a fable about unscrupulous city enforcement officials, known as ‘chengguan’, forcefully evicting residents in the name of local development.

Por muchos blogueros chino, Avatar es claramente una fábula sobre los funcionarios deshonestos de la ciudad, conocidos como “chengguan“, que desalojan con fuerza a los habitantes en nombre del desarrollo local.

Varias historias, todas incluyen el término 尔诺贝利 (Chernóbil).

Un ejemplo más reciente de la nula tolerancia del Gobierno chino a las criticas se puede ver en el destino del doctor Li Wenliang. En diciembre de 2019, antes de que el público supiera del nuevo coronavirus, el joven médico publicó sus observaciones sobre una serie de misteriosas infecciones entre los pacientes de Wuhan, en un pequeño chat en línea, luego fue interrogado por la Policía. Finalmente contrajo el virus y murió el 6 de febrero de 2020.

Para quienes conocen el espacio chino en línea, no fue una sorpresa que los cibernautas chinos hayan adoptados otra referencia extranjera para expresar su rabia y frustración por el total fracaso moral del PCC y de los altos funcionarios chinos tras el brote de COVID-19.

Puede haber varias razones por las que Chernóbil se convirtió en el ultimo símbolo: la miniserie Chernóbil de HBO es muy conocida entre los espectadores chinos y permite ocultar sus comentarios como discusiones sobre la miniserie. Quienes conocen la historia soviética también utilizan el termino para hablar de un tema absolutamente tabú –la posible desaparición del PCC en China.

El 5 de febrero, las principales historias tendencia en WeChat, la plataforma china de redes sociales más conocida, incluyeron muchas historias con el término 切尔诺贝利 (Chernóbil).

Las referencias a los disidentes políticos y escritores de la era soviética también forman parte da la narrativa de Chernóbil. A principios de febrero, circularon muchos memes en redes social que mencionaban al disidente soviético y escritor Aleksandr Solzhenitsyn, considerado como uno de los críticos más poderosos del comunismo en la Unión Soviética. Su cita más conocida, como se ve en la foto arriba, dice:

我们知道他们说谎, 他们也知道他们在说谎, 他们知道我们知道他们说谎, 我们也知道他们知道我们知道他们在说谎,但是他们依然在说谎。

Sabemos que están mintiendo, ellos también lo saben, saben también que nosotros lo sabemos, también nosotros sabemos que ellos saben que nosotros sabemos que están mintiendo, y siguen con las mentiras.

Otro meme conocido utiliza otra cita de Solzhenitsyn y se suma a la anterior:

Al mundo se lo está engullendo la creencia vergonzosa que el poder es todo y la justicia nada.
¡Tenemos que vivir por nosotros, no por las mentiras!
[El texto en blanco con fondo negro es también una cita de Solzhenitsyn y dice: En este mundo, lo más deprimente es cuando la vida literaria de una nación es destruida por la violencia. No solo se prohíbe la libertad de la opinión pública, sino que se hunde por la fuerza la mente de una nación y se erradica su memoria. En este caso, la nación entera no es nada más que un cadáver”.
Solzhenitsyn

Voces envalentonadas

Este mensaje de disidencia ha caído en saco roto. Recientemente, varios intelectuales han hablado publicamente sobre temas que muchos ciudadanos chinos se ven obligados a mantener en secreto. El 4 de febrero, el académico jurídico chin, Xu Zhangrun publicó un contundente ensayo en linea de abierta crítica al Gobierno chino, llamado 愤怒的人民已不再恐惧 (Cuando la rabia vence al miedo). Escribe:

Ours is a system in which The Ultimate Arbiter [an imperial-era term used by state media to describe Xi Jinping] monopolizes power. It results in what I call “organizational discombobulation” that, in turn, has served to enable a dangerous “systemic impotence” at every level. A political culture has thereby been nurtured that, in terms of the real public good, is ethically bankrupt, for it is one that strains to vouchsafe its privatized Party-State…while abandoning the people over which it holds sway to suffer the vicissitudes of a cruel fate. It is a system that turns every natural disaster into an even greater man-made catastrophe. The coronavirus epidemic has revealed the rotten core of Chinese governance; the fragile and vacuous heart of the jittering edifice of state has thereby shown up as never before.

El nuestro es un sistema en el cual El Arbitro Supremo [término de la era imperial utilizada por los medios estatales para describir Xi Jinping] monopoliza los poderes. Eso resulta en lo que yo llamo “desconcierto organizacional” que, a su vez, ha servido para permitir una peligrosa “impotencia sistemática” a todos los niveles. Se ha fomentado una cultura política que, en términos del verdadero bien público, está éticamente en bancarrota, ya que se esfuerza por garantizar su partido-Estado privatizado… abandonando a la gente sobre la que tiene poder para sufrir las vicisitudes de un cruel destino. Es un sistema que convierte cada desastre natural en una catástrofe aún mayor provocado por el hombre. La epidemia del coronavirus ha revelado el núcleo podrido del Gobierno chino; el corazón frágil y vacío del tembloroso edificio del Estado que se ha mostrado así como nunca antes.

El ensayo empieza con una cita de Boris Pasternak, opositor de Stalin:

February. Get out the ink and weep!
Sob in February, sob and sing
While the wet snow rumbles in the street
And burns with the black spring.

—Boris Pasternak
Translated by Sasha Dugdale

Febrero. ¡Sácta la tinta y llora!
Solloza en febrero, sollozar y cantar,
Mientras que la nieve mojada resuena en la calle
Y se quema con la primavera negra.

—Boris Pasternak
Traducido por Sasha Dugdale

Desde la publicación del ensayo de Zhang, censurado en China pero difundido gracias a quienes tienen acceso a redes virtuales privadas o amigos en el extranjero, se han producido otras valientes iniciativas. Más recientemente, una petición firmada por cientos de  médicos, intelectuales y ciudadanos está ahora circulando y exigiendo cambios:

The petition, addressed to the National People’s Congress, lists five demands for Beijing: to protect people’s right to freedom of expression; to discuss the issue at NPC meetings; to make February 6, the day Li [Doctor Li Wenliang] died, a national day for free speech; to ensure no one is punished, threatened, interrogated, censored or locked up for their speech, civil assembly, letters or communication; and to give equitable treatment, such as medical care, to people from Wuhan and Hubei province.

La petición, dirigida al Congreso Nacional Popular, lista cinco pedidos para Pekín: proteger los derechos a la libertad de la expresión de las personas, discutir la cuestión al mitín del Congreso Popular Naciones, instituir el 6 de febrero, día de la muerte de Li [doctor Li Wenliang], el día nacional de la libre expresión; garantizar que nadie será castigado, amenazado, interrogado, censurado ni encarcelado por su expresión, asambleas civiles, cartas o comunicaciones; dar un tratamiento equitativo, como atención médica, a personas de las provincias de Wuhan y Hubei.

Ya que el PCC se está preparando para una actividad política mayor, las”Dos Reuniones” (两会 en chino) el 5 de marzo, la sesión plenaria anual de los dos organismos que votan sobre las decisiones políticas a nivel nacional, tendrá que considerar la creciente presión en forma de raras muestras de frustración pública que no se han visto en años.

Revisa la cobertura especial de Global Voices del impacto del coronavirus Wuhan.

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