Pía Barros: “La cuarta ola feminista plantea al cuerpo en la calle”

Feministas en protesta en diciembre 2019. Crédito de la foto: PatricioHurtado bajo licencia Pixabay.

Vea la cobertura especial de Global Voices sobre cómo las mujeres luchan contra la violencia de género en América Latina.

Con la creación del Partido Alternativo Feminista el 14 de febrero 2020, Chile cuenta con un nuevo engranaje para incidir en las políticas públicas. Pía Barros, una escritora, tallerista, editora y feminista desde los inicios de la dictadura de Pinochet hace 40 años, fue una de las fundadoras del partido.

Hoy en día, Pía Barros exige la instauración de un sistema paritario y justo que ayude a erradicar “un sistema patriarcal” que incitaría a la violencia de género e intrafamiliar, la base de un tejido social enfermo, a través de propuestas literarias y activismo político no violento.

Su voz se ha convertido en una referencia para entender el estado de derecho de las mujeres en América Latina y la diversidad de los movimientos feministas. 

Pude conversar con ella en Chile, y la entrevista ha sido editada en aras de la brevedad.

Gabriela Mesones (GM): Desde los 1970, el trabajo de los movimientos feministas ha sido fundamental en la esfera política de Chile. ¿Históricamente, cómo ha sido la articulación de estos movimientos?

Pía Barros (PB): Fuimos nosotras las primeras que nos organizamos a través de marchas multitudinarias durante los 17 años de dictadura de Pinochet. También hubo mucho colectivo, acciones y mucho trabajo en los sectores populares hecho por mujeres. También fue el voto femenino el que derrocó a Pinochet y fueron ellas quienes rompieron con la campaña del terror durante el plebiscito de 1988.

GM: ¿Hoy en día, cómo conviven los distintos feminismos que hay en Chile? 

PB: Durante los últimos años ha habido distintas formas de feminismo. La cuarta ola feminista plantea al cuerpo en la calle, y por ende el cuerpo como ente político. Es un cuerpo que incide, no como una pancarta en la calle, sino en sus múltiples formas y múltiples ángulos. Cada tendencia es una dimensión de las múltiples formas del feminismo. El año pasado, hubo un efecto político importante con Un violador en tu camino de Las Tesis. Esta performance ha tenido un impacto global y ha logrado que se imponga como primera demanda la desinstalación de un estado patriarcal.  

Pía Barros en 2015. Crédito de la foto: Wikimedia Commons, bajo licencia CC.

GM: ¿Cómo se pueden unir todas las voces actuales del feminismo? ¿Hay siquiera un interés por unificarlas?

PB: Podemos aspirar a la premisa inicial del feminismo: un universo no sexista donde todas las personas somos imprescindibles. No aspirar a una sola forma de gobierno u organización, sino más bien algo que nos convoca a todas y que no nos pide que seamos de otra manera. Las sexualidades son múltiples y cambiantes, y devienen en demandas que son legítimas desde donde vengan. ¿Es necesario pensar en homogeneizar algo? ¿O es más necesario cambiar el paradigma para entender que la diversidad tiene múltiples focos y formas en que manifestarse? Hemos trabajado el eje político como un gran frente para obtener una victoria, pero este es un pensamiento en términos de guerra.  

GM: ¿Cuáles son las dificultades y las carencias de la contemporaneidad para entender el tema de género?

PB: Lo patriarcal que somos. El patriarcado no está fuera de nosotros: lo parimos, lo educamos, le permitimos que crezca. Esa deconstrucción tiene que empezar desde cero: en la casa, en el barrio, en nuestra forma de conectar. Por eso es importante celebrar la diversidad.

La construcción de las mujeres siempre ha sido en torno a la comunidad, y el efecto comunitario significa que hay veces que no nos gustan personas de nuestra comunidad. Al loco del pueblo se le protege igual, porque pertenece. Por mucho tiempo se nos ha dicho que las mujeres no pertenecemos, y la búsqueda empieza allí.

GM: ¿Cuál es el rol de las mujeres y los distintos movimientos feministas en el marco del estallido social chileno del 18 de octubre?

PB: No creo que el estallido hubiera sido posible sin los dos 8M anteriores. Pero también creo que por algo se llama estallido, algo que dejó de estar contenido y se rompió. El estallido tiene que ver con los quiebres. En este caso, no sé cuál ha sido el rol de la mujer que no haya sido su rol de siempre: estar vigilantes, exigir y plantear otros modos de intentar las cosas. Como dice Rosario Castellanos: “Debe haber otro modo de ser humano y libre, otro modo de ser”. Ese otro modo de ser es que el estamos intentando en este momento. 

GM: Mencionas el impacto global de Las Tesis, que también ha retumbado en redes sociales. La dinámica en redes ha cambiado en los últimos años, con campañas como #MeToo, para visibilizar la situación de precariedad de derechos de la mujer y la cotidianidad de abuso. 

PB: Las redes sociales han cumplido una función informativa que la prensa ha dejado de lado. En dictadura, por ejemplo, había unas cuantas revistas vigiladas, pero la información realmente fluía a través de papelitos compartidos de mano a mano. Creo que lo mismo ocurre ahora, con nuevas tecnologías. Una de las propuestas de mi generación era que lo privado es público, bajo el slogan de “Democracia en la calle y en la casa” y para esta nueva generación el cuerpo público es político. Al denunciar somos más poderosos que el denunciado y por lo tanto terminamos teniendo un punto a favor. Al denunciar creamos comunidad de apoyo, algo que no solamente tiene valor emocional: cuando hay dos o más personas, la acción pasa a ser política, por lo que se piensa en conjunto para incidir y presionar al estado para generar leyes, construir y reparar un tejido social que está enfermo.

GM: Como escritora, editora y tallerista has conjugado la lucha política con los movimientos culturales. Esto devino en ¡Basta!, una serie de libros contra la violencia de género que ha sido publicada en 10 países.  

PB: Hemos generado proyectos editorial de ¡Basta! En Chile, Perú, Argentina, Colombia, Venezuela, Panamá, Estados Unidos, México, Bolivia. Nace como un proyecto del equipo Asterión, y su objetivo es denunciar la violencia de género para que podamos entender que la base del dolor y el daño en término de relaciones parten de la violencia de género. Cuando un niño se expone a la violencia psicológica, este niño va a entender que el modo de relación y de construcción de familia — y por lo tanto de sociedad — es a través de la agresión y de descalificación. 

GM: Eres una de las fundadoras del Partido Alternativo Feminista, ¿qué objetivos políticos lo impulsan? 

PB: Las Tesis hicieron una performance frente al Estadio Nacional y partir de ese encuentro varias mujeres decidimos registrar un partido que sea instrumental para incidir en una nueva constitución nacida en democracia. Consideramos necesario poder participar y proponer desde el mundo feminista cuales son las demandas específicas con los intereses del colectivo. 

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