Mujeres chilenas proclaman: “ya no tenemos miedo”

Performance realizado durante la marcha de Mujeres 8 de Marzo en honor a las mujeres víctimas de feminicidios. Foto de Gabriela Mesones Rojo.

Vea la cobertura especial de Global Voices sobre cómo las mujeres luchan contra la violencia de género en América Latina.

En Chile, la asistencia a la marcha durante el día internacional de la mujer el 8 de marzo fue abrumadora. Según la organización convocante de la marcha, la Coordinadora Feminista 8M, 2 millones de personas marcharon a lo largo del país, mientras que la policía solamente reconoció a 150.000 asistentes. 

Tres de las miles que salieron a caminar a Plaza Dignidad son amigas de 19, 20 y 30 años con la cara tapada con capuchas rosadas. Dijeron:

Estamos cansadas de los abusos, la violencia constante. Todo lo que hacemos lo cuestionan, encontramos obstáculos una y otra vez solo para vivir una vida normal. Se acabó, ya no tenemos miedo.

Las tres hablaron abiertamente de cómo han sido víctimas de abuso sexual, y cómo lograron salir y recuperarse de la experiencia gracias a otras mujeres:

Otras mujeres fueron las que nos escucharon, nos creyeron, entendieron la magnitud del problema y nos ayudaron a salir de él. Por eso estamos juntas.

Una de las tres encapuchadas entrevistadas. Foto de Gabriela Mesones Rojo.

La marcha se extendió por más de 4 kilómetros y calles aledañas y contó con música en vivo, performance, teatro, lecturas de literatura, arte visual y danza durante más de 6 horas. Allison Garrido de 13 años expone una pancarta que dice “No más abusos, más igualdad”, junto a ella, su madre, Jenny Molina de 37 años, la acompaña con una pancarta que expone que ella marcha por su hija. Es la primera vez que ambas asisten a una manifestación. Pero después del estallido social del 18 de octubre, se animaron a salir.

Madre e hija marchan juntas. Foto de Gabriela Mesones Rojo.

Durante esta jornada, el presidente Sebastián Piñera anunció el envío al Congreso de dos proyectos de ley en favor de las mujeres. El primero establece el monitoreo telemático de los hombres denunciados por violencia intrafamiliar y el segundo incorpora a los deudores de pensiones de alimentos al boletín de informaciones comerciales, porque actualmente el 84% de los padres demandados no pagan la pensión alimenticia.

Marcha de Mujeres 8 de Marzo. Foto de Gabriela Mesones Rojo.

Mujeres que fueron prisioneras políticas durante la dictadura de Augusto Pinochet también se unieron a la marcha. Por ejemplo, Amelia Negrón, 67 años, es una de las representantes del Coro Voces de la Rebeldía, una coral nacida en el campo de concentración Tres Álamos en 1975. Ella explicó, con un clavel rojo en su cabeza, que:

 Las mujeres siempre hemos estado presentes desde todas las trincheras: en los sectores populares, en las cárceles, las casas y las calles. Ahora nos parece fantástico que podamos contar con una asistencia masiva, una celebración por nuestros derechos.

Se reclaman los 7 femicidios que van de año en territorio chileno. Foto de Gabriela Mesones Rojo.

A lo largo del trayecto, la procesión se detuvo varias veces para realizar en conjunto la performance “Un violador en tu camino”, inspirado en los escritos feministas de Rita Segato que popularizó el colectivo chileno Las Tesis. El himno feminista, que se ha replicado globalmente, denuncia al “Estado opresor.” 

Varios grupos indígenas también se unieron a la manifestación de mujeres. En este caso, el grupo de mujeres Mapuche, le cantaron a la tierra.

Mujeres mapuches participaron en la marcha. Foto de Gabriela Mesones Rojo.

El 2 de marzo, el gobierno central promulgó la Ley Gabriela, una nueva normativa legal que amplía la definición del delito de feminicidio (se registran 7 femicidios consumados y 19 femicidios frustrados en lo que va de año). Con esta ley, el feminicidio se basará en motivo de odio, menosprecio o abuso por causa de género y no sólo cuando es su cónyuge o conviviente como lo era antes.

En cuya presentación de la Ley Gabriela, el Presidente Piñera afirmó que  “A veces no es solamente la voluntad de los hombres de abusar, sino que también la posición de las mujeres de ser abusadas.” 

Su comentario generó rechazo en la población manifestante el 8 de marzo. Mariana Álvarez, venezolana migrante en Chile ateniente a la Red de de Mujeres Afrodiaspóricas dijo:

Con estos comentarios queda claro que los recientes logros y los avances en las leyes que protegen a la mujer no son logros del presidente o del gobierno, son logros de las mujeres. A ellos no les importa proteger a nadie.

Pancartas de la manifestación. Foto de Gabriela Mesones Rojo.

También hubieron grupos feministas veganas. Antonia Mellado, 28 años, se muestra a sí misma con el cuerpo desnudo cubierto en pintura roja, mientras sostiene imágenes de una vaca maltratada en sus manos. Explicó:

Sostenemos que haya sororidad entre todas las especies, no solo la especie humana, sino también la animal. Llevo dos años siendo vegana porque los animales femeninos también están sujetas a una explotación llena de crueldad. Hoy también protestamos por esos animales y queremos que la nueva constitución proteja los derechos animales del país.

Mujeres veganas pidiendo “sororidad entre especies”. Foto de Gabriela Mesones Rojo.

Cerca del final de la jornada se registró represión de parte de los Carabineros, que resultó en 19 oficiales lesionados y 16 personas detenidas por los incidentes, según Berta Robles, encargada de la coordinación de Carabineros durante la jornada del 8M.

A pesar de eso, la manifestación se caracterizó por una su organización y la diversidad de los asistentes, según Pía Barros, una de las fundadoras del Partido Alternativo Feminista de Chile:

La capacidad de las organizadoras fue espectacular. Poquísimos incidentes y una gran cantidad de mujeres disfrutando, consignas preciosas, creatividad y la naturalidad con la que la gente tomó las calles deja al descubierto de lo que somos capaces.

Las mamás capucha reparten comida los manifestantes de “la Primera Línea” en el marco del estallido social chileno. Foto de Gabriela Mesones Rojo.

Marta Romero, estudiante de 23 años mientras se alejaba de la represión que ocurría frente a Casa de Moneda, dijo:

Estuvimos por horas bajo el sol, disfrutando, cantando, abrazándonos, juntas como hermanas. Las mujeres tenemos voz, siempre la hemos tenido, pero ahora no tenemos miedo. Ahora están obligados a escucharnos.

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