Aumentan ataques contra periodistas por informar sobre conflicto en el norte de Mozambique

Tanque militar de las Fuerzas Armadas de Defensa de Mozambique en desfile el día de la toma de mando del presidente Filipe Nyusi, 15 de enero de 2020. Foto: Alexandre Nhampossa, usada con autorización.

El Estado mozambiqueño no ha podido detener los ataques extremistas que han asolado la provincia norteña de Cabo Delgado desde hace más de dos años. Además, ha habido aumento en la cantidad de amenazas contra los periodistas que informan al respecto.

Por ejemplo, en 2019 las fuerzas estatales arrestaron a periodistas como Amade Aboobacar y Estácio Valoi, y al investigador David Matsinhe, por sus informes sobre el conflicto.

En un caso más reciente, el profesor Julião Cumbane sugirió en Facebook que militares, policías y servicios secretos deben silenciar a los periodistas que informan sobre los ataques, hasta con métodos “extrajudiciales”, de ser necesario. Cumbane agregó que las noticias sobre el conflicto “desmoralizan a quienes tienen el DEBER de defender nuestro país y glorifican a sus atacantes”. Cumbane también preside la Empresa Nacional de Ciencia y Tecnología, designado por el gobierno del presidente Filipe Nyusi a fines de 2019.

La sugerencia de Cumbane se parece a lo que Egídio Vaz escribió en su página de Facebook. Vaz es asesor de Nyusi en el rubro de comunicaciones y gestor de las redes de medios sociales del presidente. Según Vaz, no se debería usar los ataques para “vender periódicos”, y describió a los periódicos que informan del conflicto como “agencias de noticias” de atacantes extremistas.

Cumbane y Vaz repiten el pronunciamiento público del presidente Nyusi que dijo que algunos periódicos escriben “contra la soberanía” en referencia a quienes informan sobre los ataques y supuestamente revelan la fragilidad de las Fuerzas de Defensa y Seguridad de Mozambique.

[Os jornalistas em causa] disseminam essa mensagem, escrevem nos seus jornais coisas contra a soberania sem eles terem a consciência que essa defesa está a ser feita por pessoas com grande sacrifício.

Los periodistas difunden este mensaje, escriben en sus diarios contra la soberanía sin tener consciencia de que esa defensa [nacional] se logra con gran sacrificios de las personas.

Aumentan amenazas contra libertad de expresión

El Instituto de Medios del Sur de África también ha advertido sobre las crecientes amenazas a la libertad de expresión en Mozambique. El grupo advirtió que las amenazas estaban dirigidas principalmente a periodistas que informan sobre los ataques. El grupo de la sociedad civil Centro para Democracia y Desarrollo (CDD) también condenó los ataques a los medios y aconsejó a los periodistas que siguieran haciendo su labor de informar al público.

O CDD condena veementemente as ameaças contra a liberdade de imprensa e solidariza-se com os jornalistas da Carta de Moçambique, a quem os incentiva a continuarem a informar os moçambicanos e o mundo em geral sobre os ataques em Cabo Delgado.

El CDD condena enérgicamente las amenazas contra la libertad de prensa y se solidariza con los periodistas, a quienes exhorta a seguir informando a los mozambiqueños y el mundo en general sobre los ataques en Cabo Delgado.

Actualizaciones sobre el impacto del conflicto

Los atacantes son desconocidos armados que queman casas, atacan escuelas, hospitales y otra infraestructura pública, saquean bienes en centros comerciales, secuestran mujeresm entre otras acciones.

El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados, ACNUR, ha estimado que más de 100 000 personas han sido desplazadas por el aumento de la violencia. Un experto de la organización dijo a UN News sobre la deteriorada situación en el terreno:

Na ilha de Matemo tive que entrevistar um refugiado que teve que fugir. A vila foi atacada. Um dos filhos ficou para trás para tentar salvar alguns bens da família e para levar junto. Ele foi pego por um desses membros desses grupos armados e acabou sendo decapitado.

En la isla de Matemo entrevisté a un refugiado que tuvo que huir. La aldea fue atacada. Un niño se rezagó para tratar de salvar algunos bienes de la familia para llevárselos. Lo atrapó un miembro de un grupo armado y lo decapitaron.

Desde octubre de 2017 han muerto más de 900 personas, según una publicación del medio sudafricano Independent Online.

Como el número de víctimas sigue en aumento, el presidente Nyusi insinuó que su gobierno está abierto para cooperar con otros países en combatir los ataques bajo algunas condiciones. Estados Unidos y Rusia acogieron esta noticia y extendieron su oferta para ayudar.

La situación de inseguridad también afecta las nuevas inversiones en la provincia, que está en el centro de atención por la implementación de tres grandes proyectos para la producción de gas natural licuado, con inversiones en el orden de los 50 000 millones de dólares.

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