Riesgo de terremoto en Croacia interrumpe cierre parcial en medio de brote de la COVID-19

Daños en Zagreb tras el terremoto del 22 de marzo de 2020. Foto del Gobierno de la República de Croacia, utilizada con autorización.

Una serie de temblores golpearon la Zagreb, capital croata, a primeras horas de la mañana del domingo 22 de marzo, que dejó por lo menos 27 heridos, uno en estado crítico, y daños generalizado en los edificios antiguos del casco histórico.

El epicentro se registró a 7 km al norte de Zagreb con una magnitud del 5.3 de la escala Richter.

Durante las sacudidas, cayeron al suelo escombros de las fachadas y las losas de las tejas que aplastaron autos. Inmediatamente los habitantes dejaron sus hogares por miedo a las réplicas.

Los rumores de que otro terremoto más fuerte era inminente alimentó el pánico entre la población. Pero en los dos días posteriores al primer terremoto no pasó nada. Unas 60 pequeñas sacudidas fueron registradas en la zona de Zagreb, la última que alcanzó el grado 3.2 de la escala Richter en la noche del 23 de marzo. No se reportaron otros daños por estas pequeñas réplicas antes del 23 de marzo.

El terremoto ocurrió en un momento verdaderamente desafortunado ya que las autoridades habían recientemente impuesto medidas drásticas para contener el brote de la COVID-19.

Las medidas incluyen cierre de todos los negocios no esenciales, prohibición de todas las reuniones públicas incluso ceremonias religiosas y cierre de todas las fronteras terrestres. Las autoridades están pidiendo también a la gente que se quede en casa tanto como sea posible.

“Ahora el pánico no es nuestro aliado”, dijo el primer ministro de Croacia, Andrej Plenkovíc, durante la conferencia de prensa del domingo que fue retransmitida por Al Jazeera en Facebook.

Ines Ivančić, MSc, directora de los Servicios Sismológicos, con el primer ministro de Croacia, Andrej Plenković, durante la conferencia de prensa del 22 de marzo de 2020. Foto: captura de pantalla de transmisión en línea de Al Jazeera.

Las autoridades aconsejaron a los ciudadanos, que habían salido de sus hogares a la espera de réplicas del sismo, que mantuvieran la distancia entre ellos y que lucharan contra el impulso natural de acurrucarse o reunirse en grupos.

En la conferencia, después del presidente habló la principal sismóloga de Croacia, Ines Ivančić, que dijo que es imposible predecir si habrá otros terremotos o no. Dijo que la posibilidad de una réplica no se puede descartar y que podría ocurrir en horas, días o semanas.

Esas declaraciones confirmaron un mensaje del Servicio Sismólogico de la Universidad de Zagreb, liderado por la señora Ivančić, que se publicó el 22 de marzo por la mañana:

No podemos predecir los terremotos y cualquier información de que un terremoto más fuerte es inminente ¡no es verdad! La probabilidad de un temblor más fuerte existe, pero es muy pequeña. Además podemos esperar temblores más débiles. No tenemos electricidad en nuestra oficina y hacemos lo posible para proporcionar información precisa y puntual.

Las autoridades señalaron que vigilarán la situación, sobre la base de una evaluación científica y que formularán recomendaciones sobre cómo proceder. Reforzaron las advertencias contra el pánico, que ha demostrado ser perjudicial en situaciones similares recientes en la región de los Balcanes.

La mayoría de daños se dieron en los edificios más antiguos, que abundan en Zagreb, ya que la ciudad se había librado en gran medida de la devastación causada por la guerra y los terremotos que experimentaron otras capitales balcánicas durante el tumultuoso siglo XX. El último temblor de magnitud similar que azotó la ciudad fue hace 140 años, el gran terremoto de Zagreb de 1880.

En la misma conferencia de prensa del 22 de marzo, el alcalde de Zagreb, Milan Bandíc, dijo que actualmente el 80 % de la población vive en edificios hechos con hormigón armado, que se consideran seguros para terremotos de hasta cierta magnitud. Aconsejó a estos ciudadanos regresar a casa y practicar el autoaislamiento para evitar la difusión del nuevo coronavirus.

El restante 20 % de los ciudadanos que vive en edificios o casas construidos antes de la década de 1960 permanecen en estado de riesgo. Las autoridades han enviado equipos de especialistas para evaluar si esos residentes pueden volver a casa en seguridad.

Se proporciona alojamiento y comidas a un máximo de 1500 personas en un dormitorio estudiantil de la universidad de Zagreb, y unos 60 ciudadanos, cuyas casas se consideraron inseguras, pasaron la noche allí.

El daño material es considerable. Una de las torres de la emblemática Catedral de Zagreb, construida a finales del XIII siglo, ha sufrido daños como gran parte de la infraestructura de la ciudad, hay zonas que no tienen acceso a electricidad, agua ni calefacción.

La fábrica de gas de la ciudad pidió a los ciudadanos que cerraran sus válvulas para reducir al mínimo el riesgo de explosiones de gas natural de las tuberías perforadas.

Algunos de estos viejos y dañados edificios albergan instituciones públicas, hasta hospitales. Las imágenes de unas madres evacuadas con sus niños en la acera frente a la sala de maternidad del Departamento de Obstetricia y Ginecología se hicieron viral en la internet balcánica. Las victimas fueron prontamente trasladas a otros hospitales.

Sala de maternidad del Hospital Petrova [calle].

Inicialmente, algunos medios reportaron que un joven de 15 años había muerto a causa de las lesiones, y se mencionó a un funcionario sanitario a cargo del Instituto de Medicina de Emergencia, pero el director del Hospital Infantil de Zagreb, Goran Roíc, precisó que el informe era inexacto.

Dijo que la victima era en realidad, una chica y que no había muerto sino que permanecía en estado crítico. Según sus padres, la golpeó en la cabeza un objecto caído durante el terremoto.

El Ejército Croata, la Cruz Roja, y otros voluntarios fueron enviados prontamente para ayudar a la población de las zonas afectadas, que también sufría el frío. Europa ha experimentado un caída repentina de las temperaturas, que trajo nieves en gran parte de los Balcanes.

Los equipos de intervención de la Cruz Roja visitan los ciudadanos en el centro de Zagreb, el centro histórico y las zonas vecinas, distribuyen mantas. Si ves a alguien que necesite ayuda, por favor llámanos, y no dudes en ayudar en el acto tú mismo.

El Gobierno de la vecina Eslovenia fue el primero en ofrecer asistencia, seguido por los representantes de la Unión Europea.

Las autoridades eslovenas fueron también las primeras en anunciar que el terremoto no había afectado a la Central Nuclear de Krško situada cerca de la frontera con Croacia, y a unos 50 km de Zagreb y del epicentro del terremoto.

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