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Movimientos feministas de Venezuela trascienden la polarización política

Manifestación del 8 de marzo de 2020 en Caracas, Venezuela. Foto cortesía de Uquira. Usada con permiso.

Visita la cobertura especial de Global Voices sobre la lucha de las mujeres contra la violencia de género en América Latina.

En Venezuela, las feministas parecen estar haciendo lo que ningún otro movimiento en el país ha logrado durante los últimos 20 años: trascender las divisiones políticas y denunciar la situación cada vez más precaria de las mujeres en Venezuela.

En 2019, mataron a 391 mujeres en Venezuela, según la base de datos compilada por un medio local a partir de artículos en medios digitales, en virtud de la falta de registros oficiales.

Además, la situación de las mujeres en Venezuela es una crisis dentro de otra crisis. Los expertos en asistencia clasifican a Venezuela como una emergencia humanitaria compleja, que es básicamente una crisis política o politizada de causa humana y que ha generado escasez de medicamentos (incluso anticonceptivos), insumos (como artículos de higiene personal) y alimentos. A esto se suman las 16 506 muertes violentas que hubo en Venezuela durante 2019, que lo hacen uno de los países más violentos a nivel regional y mundial. Tal situación ha empujado a 4,9 millones de venezolanos a abandonar el país para ser migrantes o solicitantes de asilo.

Desde 2014, se han venido dando protestas para expulsar al presidente Nicolás Maduro, acusado de corrupción y de total incompetencia gubernamental. En 2019, Juan Guaidó se declaró presidente interino, hecho que polarizó aún más al país.

En este turbulento contexto, cualquier movimiento social es fácilmente encasillado como “madurista” u “opositor”.

En diciembre de 2019, parecía que las feministas se habían dividido hacia uno y otro lado, ya que grupos de venezolanas organizaron protestas separadas para interpretar la canción del colectivo feminista Las Tesis, “Un violador en tu camino”, como lo hicieron los grupos feministas en muchos otros países paralelamente. Las manifestantes en favor y en contra del Gobierno de Venezuela se rehusaron a cantar juntas.

Manifestación del 8 de marzo de 2020 en Caracas, Venezuela. Foto cortesía de Uquira. Usada con autorización.

Sin embargo, el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, quedó claro que las feministas del país habían dejado de lado sus diferencias políticas. El colectivo feminista Uquira organizó una marcha del Día Internacional de la Mujer a la que se unieron organizaciones de diversas visiones políticas, como las Comadres Púrpuras, la Red de Mujeres de Amnistía InternacionalFundamujerHermanas NaturalesWeLab VenezuelaAliadas en CadenaFeminismo Inc.En Tinta VioletaFaldas-RAraña Feminista y muchas más.

La cantidad de participantes fue modesta, un poco más de cien personas, pero aumenta cada año.

El colectivo feminista Comadres Púrpuras tuiteó que se negaban a ser “usadas” por el Gobierno o la oposición:

Agendas políticas poco solidarias

Las feministas venezolanas denuncian la falta de acciones para frenar los femicidios y procesar a los agresores, a pesar de la reforma penal de 2014 que contempla el delito de femicidio. De los 554 femicidios reconocidos oficialmente durante los últimos dos años, solo se han impartido 119 sentencias. En los papeles, Venezuela cuenta con una legislación adecuada para combatir la violencia de género, pero los presupuestos no se hacen públicos y la aplicación de la ley es escasa.

Además de la violencia de género, la vulnerabilidad económica de las mujeres también ha unido a las feministas. El salario mínimo mensual del país es inferior a cuatro dólares, lo que impide a las mujeres acceder a elementos básicos, servicios de salud y anticonceptivos, y las obliga a permanecer en relaciones violentas o a emigrar en condiciones precarias, donde corren el riesgo de sufrir abuso sexual y explotación.

Las feministas quieren recuperar los espacios ocupados por los partidos políticos dominantes, porque ni el Gobierno ni la oposición abordan la violencia de género.

El Plan Nacional de Guaidó, mapa de ruta que guiaría a Venezuela si lograra alcanzar la formalidad de su Gobierno, no menciona el problema de la violencia contra la mujer ni propone medidas para solucionar los problemas de género específicos que sufren las mujeres dentro del actual gobierno.

Por su parte, el gobierno de Maduro se autoproclama feminista, pero se caracteriza por instituciones débiles e indiferencia general. La ministra de Mujeres e Igualdad de Género, Asia Villegas, habló sobre la violencia de género en Colombia y en México durante un evento oficial el 8 de marzo, pero ignoró la situación de su propio país, Venezuela.

Manifestación del 8 de marzo de 2020 en Caracas, Venezuela. Foto cortesía de Uquira. Usada con autorización.

En 2014, el Comité de las Naciones Unidas por la Eliminación de la Discriminación contra las Mujeres recomendó al gobierno de Maduro hacer una serie de cambios para despenalizar el aborto en circunstancias específicas, reducir la tasa de embarazos adolescentes (95 de cada mil mujeres entre 15 y 19 años se embarazan en Venezuela, la segunda tasa más alta de embarazos adolescentes de las Américas después de Honduras), reducir la mortalidad materna y dar pasos concretos para abordar la violencia de género.

En noviembre de 2018, la Corte Interamericana de Derechos Humanos concluyó que Venezuela fue responsable de “permitir los actos de tortura y esclavitud sexual” cometidos contra la destacada activista y abogada de derechos de la mujer Linda Loaiza. Sin embargo, el 18 de noviembre de 2019, Loaiza denunció que el Estado venezolano aún no había acatado la orden de la Corte de aplicar medidas de reparación.

“Nos declaramos en rebeldía”, en la manifestación del 8 de marzo de 2020 en Caracas, Venezuela. Foto cortesía de Uquira. Usada con autorización.

El 8 de marzo, las mujeres también reclamaron el derecho al aborto. El aborto sigue siendo una actividad clandestina debido a las restricciones legales de Venezuela, una de las jurisdicciones más conservadoras de la región. Los abortos inseguros son la causa de casi 20 % de las muertes maternas en el país, según un informe de 2019 de la Alta Comisionada de Naciones Unidas, Michelle Bachelet. Además, en un informe de 2016 (los últimos registros que se hicieron públicos), se señalaba que murieron 66 % más mujeres por complicaciones relacionadas con la maternidad, en comparación con los años anteriores. En junio de 2018, un grupo de activistas presentó a los legisladores una propuesta para despenalizar el aborto, sin resultado hasta ahora.

Durante los días previos al 8 de marzo, el presidente Maduro dijo que “cada mujer debía parir seis hijos para hacer crecer la patria”, declaración sumamente irresponsable dadas las cifras antes mencionadas.

Salvo por Henrique Capriles, exgobernador y excandidato presidencial en 2012, que apoyaba el aborto terapéutico, los líderes de la oposición nunca se han pronunciado sobre el tema.

“¡El Estado no me cuida! ¡Me cuidan mis amigas!”.
Manifestación del 8 de marzo de 2020 en Caracas, Venezuela. Foto cortesía de Uquira. Usada con autorización.

El 8 de marzo, en vista de que ni el Gobierno ni la oposición parecían estar trabajando para frenar la violencia contra la mujer, las feministas venezolanas de distintos colores políticos se unieron para decir:

¡El Estado no me cuida! ¡Me cuidan mis amigas!

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