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Lo más importante que hemos aprendido del brote de la COVID-19 es la importancia de la libertad de expresión

Categorías: Asia Oriental, China, Hong Kong (China), Censura, Libertad de expresión, Medios ciudadanos, Política, Salud, COVID-19, The Bridge
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Archivo fotográfico del Gobierno de Hong Kong.

Este artículo es de Kevin Carrico, profesor titular en Estudios Chinos de la Universidad Monash. Fue publicado [1] originariamente en Hong Kong Free Press el 25 de marzo y se reproduce en Global Voices bajo un acuerdo de asociación de contenidos.

Si aprendemos algo de la difusión de COVID-19 en todo el mundo, debería ser la importancia de la libertad de de expresión.

La decisión del Partido Comunista Chino de silenciar la discusión sobre la enfermedad emergente y de sancionar a los doctores que dieron la alarma creó un entorno ideal para que este virus se propagara por todo Wuhan [2], luego por toda China y finalmente por todo el mundo [3].

A medida que el virus sigue propagándose, contagiando a cientos de miles de y matando a decenas de miles, ¿por qué habría presión en Hong Kong para silenciar la discusión sobre esta enfermedad y castigar a los médicos que están dando la alarma sobre sus orígenes?

“…inevitablemente nos enfrentaremos a SARS 3.0″

El 18 de marzo, el periódico hongkonés Ming Pao publicó un artículo de opinión [4] titulado “Esta pandemia originada en Wuhan, las lecciones de hace 17 años han quedado completamente olvidadas”. Los autores, el doctor Kwok-Yung Yuen y el doctor David Lung, son expertos inigualables en sus campos. El doctor Yuen es un microbiólogo cuyo grupo de estudio del SARS descubrió el papel del coronavirus en la epidemia de SARS a principios de 2003. El doctor Lung también es un microbiólogo que recientemente publicó [5] sobre la detección de COVID-19 a través de muestras de saliva.

En su artículo, los autores ofrecen consejos prácticos para la comprensión del virus para el lector general. En primer lugar, explican cómo la Organización Mundial de la Salud y el Comité Internacional para la Taxonomía de los Virus nombran a los virus, y reconocen al mismo tiempo que el uso coloquial de la “neumonia de Wuhan” es claramente mucho más sencillo que el de COVID-19 o SARS- CoV-2 y, por tanto, no es necesario condenarlo.

En secundo lugar, Yuen y Lung explican que la secuencia genética ha demostrado que, probablemente, el virus se originó en los murciélagos pequeños de herradura antes de difundirse a través de un huésped intermediario en el mercado de pescado de Wuhan (muy probablemente el amenazado pangolín) que luego sirvió como epicentro de ampliación y se propagó de animales a humanos antes de mutar para permitir la transmisión de humano a humano.

En tercer lugar, los autores señalan que la teoría conspiradora patrocinada por el estado de China que rastrea el origen del virus hasta Estados Unidos no tiene ningún fundamento. La verdadera fuente del virus es el comercio silvestre de China, que el Partido Comunista Chino (PCC) no ha logrado detener 17 años después de que el SARS se propagara del gato de agalia a los humanos. Los autores afirman que, si ese comercio sigue, “en otra década más o menos, nos enfrentaremos inevitablemente al SARS 3.0″.

Una discusión franca de las orígenes del virus y la necesidad de prevenir otra pandemia, escrita por dos expertos en microbiología que han estado en las primera líneas en la investigación y en la lucha contra el SARS y la COVID-19: este parece ser precisamente el tipo de artículo de opinión que necesitamos en este momento.

El articulo de Yuen y Lung produjo una tormenta de furiosas controversias en las redes sociales chinas. En el término de un día los autores se retractaron públicamente de su artículo. Yuen y Lung no explicaron las presiones que los llevaron a tomar esa decisión, pero cualquiera que se preocupe por las cada vez más frágiles libertades académicas en Hong Kong debe estar profundamente preocupado por este desarrollo.

La tercera sesión del artículo de Yuen y Lung que discutía el comercio silvestre de China es, sin duda, el más polémico. Los autores afirman: “El coronavirus de Wuhan es un producto de la pobre cultura del pueblo chino, que captura y come imprudentemente animales de caza, los trata inhumanamente, les falta el respeto a la vida y continúa, aún hoy, comiendo animales de caza para satisfacer sus deseos”. Los arraigados malos hábitos del pueblo chino son la fuente de este virus. Si esto permanece sin cambios, en otra década más o menos, inevitablemente nos enfrentaremos al SARS 3.0″.

Por supuesto sería injusto estigmatizar a todos los ciudadanos chinos por los mercados “mojados” (N d T: así se llaman en China los mercados de comida al aire libre). También sería injusto denunciar totalmente la cultura china por el comercio silvestre. Sin embargo, esto no es lo que Lung y Yuen estaban haciendo.

El mercado mojado de Wuhan y el comercio de vida silvestre de China

No es solo justo, sino también necesario, estigmatizar el comercio de vida silvestre y los mercados mojados en China que han producido dos importantes enfermedades (SARS y COVID-19) que han matado a decenas de miles de personas en todo el mundo.

No solo es justo, sino también necesario, estigmatizar las prácticas seudocientíficas de la medicina tradicional china que fomenta el consumo de gatos de algalia para nutrir tu “qi” o las escamas de pangolín para tratar la impotencia masculina. Debemos anotar que estos no son el principio ni el fin de la cultura médica o culinaria de China, en realidad son componentes de estas culturas que necesitan ser enfrentados por el bien de la salud mundial .

No es solo justo, sino también necesario, estigmatizar la cultura política que ha permitido la perpetuación de este comercio de vida silvestre pese a las evidencias obvias de los riesgos que conlleva. El PCC ejerce una amplia vigilancia y control sobre muchos aspectos de la vida en China, hasta el punto de que puede detener a civiles por mensajes aleatorios en conversaciones privadas [6]. Sin embargo, a pesar de este poder y control, el PCC ha elegido proactivamente no actuar contra el comercio de vida silvestre durante casi dos décadas después del SARS, lo que facilitó la aparición de COVID-19.

Es también justo y además necesario estigmatizar la cultura política de hermietismo y eliminación de las “malas noticias” que facilitó la difusión tanto del SARS como de la COVID-19. La decisión [7] de regañar al doctor Li Wenliang por sus comentarios en un chat privado de médicos muestra el alcance del partido de Estado y el su horroroso mal uso que le dan.

Si bien esas tendencias no representen, por supuesto, la cultura china en su conjunto son componentes reales de la cultura políticas en la República Popular China de hoy que, a diferencia de los virus encubiertos por el PCC, no pueden simplemente negarse.

[8]

Según el índice de la libertad académica publicado por el Instituto de Política Pública Global, la libertad académica en Hong Kong ha ido disminuyendo constantemente en el último decenio.

Está en juego la libertad académica

Si esta historia hubiese terminado con la retractación de Yuan y Lung de su artículo, este asunto habría sido solo un triste ejemplo más de las ortodoxias del PCC que ejerce presiones sobre la libertad académica en Hong Kong. Sin embargo, el 20 de marzo, el profesor Jon Solomon de la Universidad Jean Moulin en Lyon, Francia, lanzó una petición [9] en la página web Change.org dirigida a Zhang Xiang, actual vicerrector de la Universidad de Hong Kong, para presionarlo para que despidiera a Kwok-yung Yuen. Hay una contrapetición [10].

En su petición, Solomon afirma que el artículo de Yuen y Lung “resucita[ba] el vocabulario del racismo histórico” y ha “causado un grave daño a la Universidad de Hong, así como a Hong Kong y a la sociedad civil mundial”. Luego le pide a Zhang que dé una explicación pública del apoyo de la universidad a Yuen. Pide un panel para investigar la “historia viva del racismo colonial” en la Universidad de Hong Kong, y en “espera de una investigación más profunda”, pide que la universidad “reconsidere el nombramiento del doctor Yuen”.

En el curioso afán de Solomon por dirigir la atención a los legados coloniales detrás de la Universidad de Hong Kong, legados de los que todos son conscientes, desconoce dos legados mucho más importantes.

El primero es el legado de la labor intelectual crítica que se extiende –a pesar de un legado paralelo de represión– desde los orígenes de la escritura política en China hasta el presente. Si bien es cierto que Salomón se ve como un valiente guerrero que lucha contra el orientalismo, resulta extrañamente orientador asumir que un debate crítico de las prácticas culturales debe basarse en el “racismo colonial”, como si el pueblo de China se quedara simplemente sentado durante algunos milenios sin reconocer el potencial de la reflexión crítica, y como si cualquier debate crítico de la cultura desde entonces tuviera que estar configurado por el “racismo colonial”.

Sin embargo, este fantasma del diablo blanco colonizador que persigue a la crítica cultural tiene un papel crucial en esta narración al encarnar a Salomón como el salvador blanco. Sin embargo, debemos preguntarnos, ¿de qué exactamente está rescatando Salomón al pueblo de China?: ¿un artículo que pedía a la gente que sea honesta sobre los orígenes del virus? Cien años después del Movimiento del 4 de Mayo [11], ¿está ahora prohibida la discusión crítica sobre el consumo de pangolín?

El segundo legado que Salomón ignora –aunque también, irónicamente, permite– es el despliegue cada vez más evidente de la corrección política del PCC para proteger su propia regresión política. Con su típico esencialismo, el partido está utilizando otra vez la vigilancia contra la estigmatización del pueblo como protección contra la urgente estigmatización de prácticas peligrosas y el secreto político. El ideal elogioso de proteger a la gente de la estigmatización sirve entonces irónicamente para proteger de las críticas a los poderes y prácticas que están poniendo al pueblo chino y al mundo entero en el mayor riesgo.

Si Salomon no estaba de acuerdo con el artículo de Yuen y Lung no hay razón para no escribir un artículo en el Ming Pao que articule su desacuerdo y explique su propia comprensión del surgimiento de la COVID-19. En cambio escribir públicamente al vicerrector de uno de los autores para pedir una “explicación y reconsidera[ción] de su nombramiento es una clara amenaza a la libertad académica similar a la que plantearon los matones que, repetidamente, han protestado para que la Universidad de Hong Kong despidiera a Benny Tai, una figura clave que guió las protestas a favor de la democracia de 2014.

[1]

Manifestantes a favor de Pekín reunidos para presionar a la Universidad de Hong Kong que despida a Benny Tai. Foto por Apple Daily vía HKFP. Utilizada con autorización.

¿Qué beneficio real habría para Hong Kong si se reprendiera a Yuen por sus reflexiones? Podría haber riesgos reales para el mundo si los mejores especialistas en la investigación sobre el coronavirus tuvieran miedo de hablar con franqueza.

Esa supresión de la libertad académica sería condenada en cualquier contexto. En el contexto de Hong Kong de hoy en día, donde tanto la libertad académica como la de expresión están bajo una creciente amenaza del Partido de Estado que sigue la misma línea que Salomón, este tipo de supresión merece doblemente la condena. Este es el tipo de supresión de la libertad de expresión que nos metió en este lío dos veces y, es probable que vuelva a ocurrir. Repetir este error es nada menos que peligroso.