COVID-19: Trabajadores informales en México siguen trabajando a pesar de programas económicos gubernamentales

Vendedora de Burbujas. Foto de Pixabay, bajo Licencia Pixabay

En México, frases como “La cuarentena es privilegio de clase” o “Romantizar la cuarentena es un privilegio” se han hecho virales, porque más de 30 millones de personas trabajan en el sector informal, haciendo difícil la supervivencia laboral en tiempos de cuarentena por el COVID-19 pues no tienen protección social. El gobierno ha tomado medidas económicas que fueron criticadas por ser “insuficientes”. 

El pasado 31 de marzo de 2020, se dieron a conocer las medidas de confinamiento parcial y voluntario para hacerle frente a la pandemia. A la hora de escribir, hubieron 3.844 casos confirmados de COVID-19, 233 muertes y 633 recuperados en México.

Desde el 31 de marzo hubo una suspensión de actividades no esenciales, el cumplimiento de medidas sanitarias como congregaciones de máximo 50 personas, recomendaciones de lavarse las manos regularmente y saludos sin contacto físico; y por último una campaña para el resguardo o cuarentena domiciliaria de un mes, también popularizado con el hashtag #QuédateEnCasa. 

Más de 30 millones de personas trabajan en la informalidad

En México, según datos oficiales publicados en 2019 por parte del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), 30.8 millones de personas trabajan en la informalidad y 15 millones de estos, laboran sin constituirse como una empresa, es decir que laboran desde la informalidad con recursos que parten de sus hogares. Dentro de estos grupos se encuentran empleadas domésticas, grupos agropecuarios, profesores privados, micro emprendedores, vendedores ambulantes y comerciantes.

Según un reporte de la Organización Internacional de Trabajo (OIT), en 2014 casi 60% de los trabajadores mexicanos tienen trabajos informales. Esto significa que la recomendación general de “Quedarse en casa”, se vuelve difícil o imposible para este sector.

El salario, si siguen trabajando en tiempos de pandemia, no alcanza para la canasta básica para la mitad de los mexicanos, según datos compartidos por Rogelio Gómez Hermosillo, coordinador del proyecto Acción Ciudadana Frente a la Pobreza. El 25% de los trabajadores empleados por una empresa labora sin un contrato estable. 

“El Vendedor Ambulante.” Foto de iber34/Pixabay, bajo licencia Pixabay.

Vendedoras ambulantes de México que venden tacos, ropa o jugos, dicen que la policía antidisturbios han estado evacuado los trabajadores informales de sus puestos. Las vendedoras Nora y Venancia dijeron a DW que “la policía antidisturbios está al final de la cuadra (…) y cuando vienen, empacamos y tratamos de escondernos.”

Roger Gomis, un economista de la OIT hace énfasis que un nuevo reporte en el cual participó “que es muy importante hacer programas específicos para esos trabajadores, en concreto realizando transferencias de efectivo para compensar los ingresos perdidos, pero también para asegurar la provisión de bienes de primera necesidad”.

¿Un plan económico?

El gobierno federal mexicano, después de semanas de incertidumbre, ha comunicado el 6 de abril un plan de recuperación económico. Se destinará 25,000 pesos (un poco más de mil dólares estadounidenses), en forma de créditos, a un millón de pequeñas y medianas empresas de los sectores formal e informal.

El presidente Andrés Manuel López Obrador dijo que el gobierno va “a buscar un mecanismo sencillo y rápido de entrega de los recursos,” por sucursales de bancos para principios de mayo, y que la única garantía para los prestamos es “la palabra”. Después de tres meses con el primer préstamo, el millón de negocios familiares recibirían 850 pesos cada mes por tres años.

En los hechos, será una ayuda para un millón de pequeñas empresas formales e informales, cuando la población que depende del trabajo informal supera a los 30 millones.

“La selección para recibir el beneficio se realizará a través del padrón con el que cuenta el gobierno mexicano, de cinco millones de solicitantes,” según Infobae, y “los pequeños empresarios que sean autorizados recibirán una llamada telefónica” para ir a una sucursal bancaria. Antes de que el plan económico fuera oficial, el medio periodístico DW comentó que las iniciativas gubernamentales podrían ser difíciles de acceder para muchos trabajadores en el sector informal. El plan económico recibió criticas por ser, al punto de vista de varios gremios empresariales, “insuficiente“.

Verónica, quien atiende una tienda en Ciudad de México, dijo a Omnia que “Según el gobierno está ofreciendo apoyo, pero piden un montón de requisitos que nadie puede cumplir.”

El gobierno también piensa continuar sus programas de bienestar social y la controvertida construcción del Tren Maya y otras infraestructuras para generar empleo.

Según otro reporte de InfoBae, “una asociación de 5.000 vendedores ambulantes en el centro histórico de la Ciudad de México dijo a fines de marzo que daría 6.000 pesos (250 dólares) a cada vendedor para alentarlos a quedarse en casa y criticó al gobierno de la ciudad por no ofrecer más apoyo.”

Por el momento, las personas del sector informal siguen trabajando. “No puedo parar”, dijo Leonardo Meneses Prado, un vendedor de hamburguesas en una acera de la Ciudad de México, al New York Times. “Si no vendo, no como. Así de fácil.”

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