Trabajadores de salud de primera línea en Bangladesh luchan contra la falta de recursos, el estigma y las restricciones

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En todo el mundo, los trabajadores de primera línea, ya sea doctores, granjeros, vendedores, transportistas, trabajadores humanitarios o voluntarios tienen un papel importante en la lucha contra el COVID-19. En Bangladesh, como en varios otros países, dichos trabajadores hacen frente a dificultades a niveles sin precedentes, y también a críticas.

Es la 1 a. m. en Daca, Bangladesh. La noche anterior al Año Nuevo bengalí, el equipo de laboratorio todavía se encuentra procesando muestras de COVID-19. Estoy tan orgullosa de este equipo de especialistas, pero también tengo miedo. Tantos sentimientos encontrados. Me duele el alma constantemente.

Bangladesh permanece en confinamiento desde el 26 de marzo y ha sufrido un gran incremento en la cantidad de casos consecuencia del aumento de la capacidad de pruebas en el país — el país cuenta con 2144 infectados y registra 84 muertes al 18 de abril. Sin embargo, preocupa la forma en que se realizan las pruebas y también la seguridad de los trabajadores de la salud. Muchos centros de pruebas no están equipados con insumos básicos y varios trabajadores no cuentan con el entrenamiento necesario.

Se informó que el Hospital Universitario Mymensingh Medical tiene seis respiradores que no funcionar. Muchos de los 61 hospitales universitarios de medicina en Bangladesh no cuentan con respiradores, ni tampoco con médicos especialistas ni enfermeros. Se desconoce el motivo y cómo se tratará a los pacientes con COVID-19.

El 15 de abril, en Bangladesh falleció el primer médico de primera línea que trataba a pacientes con COVID-19. Hasta el 18 de abril inclusive, más de 65 médicos, cientos de enfermeros y otros profesionales de la salud se encontraban en cuarentena en el país luego de haber estado expuestos a pacientes infectados y personas asintomáticas; 40 dieron positivo en COVID-19.

De acuerdo al informe de Deutsche Welle, varios doctores se han quedado en casa durante el confinamiento y pacientes con otros problemas de salud han tenido inconvenientes para acceder a tratamientos.

Además se ha incrementado el control sobre los profesionales de la medicina en las redes sociales. Bangladesh cuenta con aproximadamente un doctor por cada 1847 ciudadanos, y las instalaciones sanitarias en áreas rurales no son tan modernas como las de urbes.

A partir del 7 de marzo, cuando los tres primeros casos de COVID-19 se informaron en el país, los profesionales de la salud han estado manifestando su preocupación sobre la falta del correspondiente equipo de protección individual (EPI), lo que los expone a mayores riesgos cuando están en contacto con pacientes con COVID-19, inclusive pacientes asintomáticos.

Espero que el Gobierno de Bangladesh dé cuenta de la importancia del EPI para los doctores y otros trabajadores de la salud, y reconozca su labor y el riesgo al que se enfrentan; y dejen de ponerlos en peligro. Saludo a todos los trabajadores de la salud que sacrifican sus vidas y a quienes están luchando para salvar a la humanidad.

Seis empleados del Instituto de Epidemiología, Control de Enfermedades e Investigación (IEDCR) dieron positivo al COVID-19 y, de acuerdo a informes, todos los funcionarios del Instituto, incluso el director, han sido puestos en cuarentena. Informes de todo el país indican que profesionales de la salud son enviados a casa a cumplir cuarentena, y algunos además cuestionan la viabilidad y eficacia de la cuarentena en el hogar en un país como Bangladesh.

El 7 de abril, el primer ministro, Sheikh Hasina, criticó a los médicos que no se presentaron a trabajar durante la pandemia, acotando que “tienen un deber que cumplir”. El 11 de abril, la Dirección General de Servicios de Salud (DGHS) suspendió a seis médicos del Hospital Kuwait-Bangladesh Maitree, uno de los hospitales designados para tratar a pacientes con COVID-19, aludiendo “negligencia”. Al parecer algunos se negaron a tratar a pacientes, mientras que otros no se presentaron a trabajar.

Mientras tanto, en Bangladesh, la Dirección de Salud suspendió a seis doctores, y presentará cargos para cada caso en particular por no tratar a los pacientes con COVID-19. Es un momento difícil pero ¿realmente podemos forzar a los doctores que temen por su seguridad a tratar pacientes?

Además, un médico fue arrestado por publicar un audio sobre rumores del nuevo coronavirus en las redes sociales.

Como si la falta de recursos fuese poco, el estigma sobre el COVID-19 se ha sumado a las dificultades a las que se enfrentan los profesionales de la salud así como también los pacientes con COVID-19. El país se ha visto conmocionado por noticias sobre personas a las que se le prohíbe el ingreso a sus viviendas o que han sido echadas de sus hogares por familiares que los han dejado en la calle. En algunos lugares de país, los habitantes se han manifestado para solicitar la construcción de hospitales de emergencia para pacientes con COVID-19 en sus zonas, y alegan tener miedo de que la pandemia llegue a sus comunidades.

Un cibernauta publicó en Facebook lo siguiente:

ছোট বোন করোনায় আক্রান্ত,এ ক'দিন উর্দ্ধতন কতৃপক্ষের পরামর্শে হোম কোয়ারান্টাইনে ছিল।উপজেলা কমপ্লেক্সে সাসপেক্টেড কোভিড-১৯ রোগীর স্যাম্পল কালেকশন করতে গিয়ে সম্ভবত এক্সপোজড হয়,পরবর্তীতে রোগীর পজিটিভ আসে।সকালে এ খবর পাওয়ার পর থেকে পুরো পরিবার আল্লাহর কাছে সবর দিয়ে আছি,উনিই ফয়সালার মালিক। আপাতত তেমন শারীরিক অসুবিধা বোধ করছেনা,ওর হাজবেন্ডের (চিকিৎসক) স্যাম্পল ও কালেক্ট করে নিয়ে গেছে,ডিসি স্যার,সিভিল সার্জন মহোদয়ের পরামর্শে সে বাসায় থাকতে চেয়েছিল কিন্তু সম্ভব হয়নি, পিপিই পরা লোকজনের আনাগোনা দেখে সম্মানিত এলাকাবাসী লাঠিসোঁটা নিয়ে তাদের অভুক্ত অবস্থায় বাসা থেকে বের হয়ে যেতে বাধ্য করলো। আফসোস নাই, এমনি হওয়ার কথা ছিল, তাই-না?

Mi hermana menor contrajo COVID-19 y se encuentra aislada en casa, de acuerdo a las recomendaciones de las autoridades. Lo más probable es que estuviese expuesta al recolectar muestras de pacientes en el Upazila Complex. La paciente dio positivo. Por el momento no presenta dificultades físicas, y además se recolectó la muestra de su marido para verificar si tiene coronavirus. Los vecinos echaron a la pareja al ver que usaban el EPI. Sin remordimientos, se supone que es así, ¿no?

La iniciativa de nuevo plan de seguro para empleados estatales, como doctores, enfermeros, y agentes de la ley que están luchando contra el COVID-19, anunciada por el primer ministro el 13 de abril, debería incentivar a los profesionales de la salud.  De acuerdo al plan, el seguro cubre a todos los trabajadores de primera línea, incluidos profesionales de la salud, por una suma de entre 500 000 takas (5900 dólares estadounidenses) y un millón de takas (11 800 dólares estadounidenses) dependiendo de su categoría, y el monto se quintuplica en caso de muerte.

El Gobierno además ha rentado habitaciones de hoteles para doctores y enfermeros de primera línea para que no expongan a sus familias al virus.

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