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Con la caída del turismo en Camboya, conductores de tuk-tuk se arruinan en Nom Pen

Conductor sentado en su tuk-tuk a la espera de clientes en el mercado Deumkor en Nom Pen, 23 de abril de 2020. Foto y pie de Panha Chorpoan/VOD.

Este artículo editado por Taing Keoratanah es de VOD News, sitio web de noticias independiente de Camboya, y se ha vuelto a publicar en Global Voices como parte de un acuerdo de intercambio de contenidos. Esta es una traducción del artículo original en VOD Khmer.

Cuando Poeun Da abandonó su trabajo en una fábrica textil de Nom Pen para conducir un tuk-tuk (un autorickshaw de tres ruedas) en 2019, su inversión de 3000 dólares estadounidenses en el vehículo parecía valer la pena. Da afirmaba poder ganar un mínimo de 100 000 rieles (25 dólares estadounidenses) al día, y entre 500 y 600 dólares al mes, por transportar a lugareños y turistas por la capital mediante aplicaciones móviles de vehículos de alquiler.

Tal era el caso hasta que a mediados de marzo, la pandemia del COVID-19 se abrió paso en Camboya —con un aumento de uno a más de cien casos confirmados— y asestó un golpe a su vecindario. Ahora gana entre 2,50 y 5 dólares al día, según nos explica:

It’s really hard, bro! To be frank, in one day, [I get] only one ride. Today, from morning till night, I had only one ride, and I need to pay to the [ride-hailing] company and some for gas.

¡Es muy duro, amigo! Para serte franco, en un día solo [consigo realizar] un viaje. Hoy, desde la mañana hasta la noche, solamente he hecho un viaje, y tengo que pagar a la empresa [de alquiler de vehículos] y la gasolina.

Los conductores de tuk-tuk como Da pierden sus ingresos debido a la reducción del número de turistas en Camboya y a que los lugareños deciden quedarse en casa. Al mismo tiempo, muchos trabajadores informales han sido excluidos del limitado bienestar social al que tienen acceso los trabajadores formales durante la recesión económica.

Camboya ha registrado 122 casos de COVID-19 desde enero, con casi todos los pacientes recuperados y ya sin observar cuarentena. El Ministerio de Salud no ha informado de ningún caso nuevo de coronavirus desde el 12 de abril, ni se ha confirmado ninguna muerte por el COVID-19.

Sin embargo, según la Organización Mundial de la Salud, a escala mundial más de tres millones de personas han contraído el virus, y se han contado más de 210 000 muertes, con el resultado de que muchas naciones han restringido los viajes dentro y fuera de sus fronteras.

Camboya ha aprobado una prohibición de viaje aplicada a personas procedentes de España, Italia, Francia, Alemania, Estados Unidos e Irán. El Gobierno también ha cerrado escuelas, cines, museos, clubes nocturnos y gimnasios, y ha prohibido temporalmente actividades religiosas y otras aglomeraciones públicas.

Aunque la mayoría de tiendas, cafeterías y restaurantes de Nom Pen siguen atendiendo, los conductores de tuk-tuk aseguran que la gente sale cada vez con menos frecuencia desde que se establecieron restricciones en marzo.

Vorn Pao, presidente del grupo laboral Asociación de Democracia Independiente y Economía Informal (IDEA), afirma que los trabajadores informales, como taxistas o conductores de tuk-tuk, han tenido que enfrentar una abrupta caída en sus ingresos desde que el coronavirus impactó en Camboya, por su trabajo inestable y los préstamos amenazadores a los que muchos recurren para comprar sus vehículos.

Si persisten el virus y su impacto en la economía, Pao asegura que los conductores podrían verse obligados a abandonar sus trabajos en la capital y volver a sus casas en provincia.

En su tienda de compra-venta de vehículos en la comuna de Stung Meanchey, Ry Silay confirma que aún compra tuk-tuks en buenas condiciones, pero a un precio equivalente a 200  o 300 dólares menos del valor del vehículo antes de la pandemia. No obstante, Silay admite que no ha comprado ningún tuk-tuk en los últimos dos meses:

The difference between [the number of] buyers and sellers is big. There are five, six or seven [drivers who want to sell their tuk-tuk] a day, but there are almost no [buyers] in a day, maybe one or two, so we cannot sell.

La diferencia entre [el número de] compradores y vendedores es grande. Hay cinco, seis o siete [conductores que quieren vender sus tuk-tuks] al día, pero apenas hay [compradores] en un día, puede que uno o dos, así que no podemos verderlos.

Hout Ieng Tong, presidente y director ejecutivo de la entidad prestamista de microcréditos Hattha Kaksekar Limited (HKL), explica que su empresa ayudará a los clientes que trabajan como conductores de tuk-tuk. Cabe señalar que el Banco Nacional ha instado a las instituciones microfinancieras a ofrecer a los prestatarios alguna ayuda por el impacto que ha tenido el COVID-19 en sus trabajos.

Tuk-tuks impulsados por GLP aparcados en fila, con sus conductores esperando clientes en Nom Pen, 23 de abril de 2020. Foto y pie de Panha Chorpoan/VOD.

Sin turistas que transportar

Cuando la economía de Camboya empezaba a sentir el impacto de la recesión mundial, a mediados de marzo, el primer ministro Hun Sen pronosticó que el turismo sería uno de los sectores más afectados por la pandemia.

En abril, el portavoz de la Secretaría de Aviación Civil, Sinn Chanserey Vutha, informó a los periodistas que los visitantes internacionales habían disminuido un 20 % en enero, un 50 % en febrero, más del 70 % en marzo y un 90 % en abril.

Mao Yorn, conductor de 40 años aparcado fuera del Aeropuerto Internacional de Nom Pen, explica que antes ganaba 25 dólares al día por llevar en auto a turistas y otras personas mediante diversas aplicaciones de alquiler de vehículos. Sus ingresos eran suficientes para pagar 300 dólares al mes de su préstamo de 5000 dólares otorgado por Cambodia Post Bank.

No obstante, cuando aumentó el número de casos por coronavirus en Camboya, menguó el número de clientes que se dirigían a él en persona o mediante aplicaciones:

Today, as a whole from morning till night, I have not provided one service, and tomorrow, I’m not sure whether one will come or not. Finding a construction job is probably better.

Todo el día de hoy, desde por la mañana hasta por la noche, no he prestado ningún servicio, y no estoy seguro de si mañana vendrá alguien o no. Probablemente será mejor buscar un trabajo en la construcción.

En un informe de abril, el Banco Mundial previó que la tasa de pobreza entre los trabajadores de la hostelería de Camboya —incluidos los empleados de transporte, turismo y restaurantes— podría subir a más del 20 % si el promedio de ingresos se reducía a la mitad durante dos trimestres. También advertía que se agravaría el impacto en trabajadores informales. En marzo, los expertos del sector afirmaron que el turismo sufriría las consecuencias de la pandemia durante al menos dos trimestres, y hasta más.

“¿Cómo va a tener el Estado tanto dinero?”

Junto a las diversas iniciativas económicas para ayudar al sector turístico en apuros, Hun Sen anunció en marzo que los trabajadores del sector turístico sion empleo que han perdido el trabajo podrían reunir los requisitos para participar en cursos de capacitación profesional. Sin embargo, el primer ministro indicó en abril que los trabajadores de la economía informal —incluidos los conductores— no tendrían acceso a los fondos que se les concede a los trabajadores del sector textil suspendidos.

Hun Sen declaró el 7 de abril:

For those who have the ID poor card, the state will intervene. But as you asked me, motorbike-taxi drivers have asked if there is any solution. [They must] sell their motorbikes first for spending and buy rice to eat, because if they all come and ask for a solution, [we are going to] die. How could the state have this much money?

El Estado intervendrá para quienes posean la tarjeta IDPoor. Pero tal como me preguntas, los conductores de mototaxis quieren saber si existe alguna solución. Primero [tienen que] vender las motos y gastar lo que reciban en arroz para comer, porque si vienen todos a pedir una solución, [vamos a] morir. ¿Cómo va a tener el Estado tanto dinero?

Según Pao, presidente de IDEA, quien se basa en la investigación llevada por su asociación, se pueden encontrar alrededor de 50 000 tuk-tuks operando gracias a las aplicaciones móviles para alquilar vehículos, y unos 10 000 tuk-tuks fabricados en Camboya prestando servicios en las pistas.

Luy Lary, director de marketing de la empresa camboyana de alquiler de vehículos PassApp, reconoció la presión que sufrían los conductores de la compañía, y anunció que la gerencia estaba pensando cómo ayudar a sus trabajadores.

En 2019, los conductores protestaron por la decisión de PassApp de reducir las tasas y aumentar la comisión de la empresa de un 13 % por cada viaje a un 15 %.

Para el conductor Da, la fecha límite para devolver su préstamo de 2000 dólares a HKL se está volviendo cada vez más preocupante. En lugar de esperar una ligera ayuda por parte de las empresas de alquiler de vehículos o del Gobierno, Da dijo que consideraba la idea de vender su tuk-tuk y buscar trabajo en una obra de construcción, o bien volver a una fábrica textil.

Este último sector ha presenciado a más 130 fábricas solicitar la suspensión de su producción, lo que ha afectado a cerca de 100 000 trabajadores en los últimos meses.

If the situation is still like this, we do not know what to do. If we cannot make enough money, we can only sell our tuk-tuks to cover daily expenses and bank loans. If we do not make sales, we can’t repay loans.

Si la situación sigue así, no sabemos qué hacer. Si no ganamos suficiente dinero, solo podemos vender nuestros tuk-tuks para cubir los gastos diarios y los préstamos bancarios. Si no tenemos ventas, no podemos devolver los préstamos.

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