Arquitectura brutalista de ex Yugoslavia brilla en nueva película para aficionados de Star Wars

Breaking Point: A Star Wars Story. Escena rodada en las catacumbas bajo el parque Tašmajdan de Belgrado. Foto de Tamara Antonović, usada con autorización.

A finales de 2019, se estrenó en internet una interesante película para aficionados de Star Wars.

Breaking Point: A Star Wars Story  (“Punto de inflexión: Una historia de Star Wars”) es una película de 25 minutos realizada por un equipo de voluntarios de la comunidad de seguidores de Star Wars de Serbia.

Ha sido escrita y dirigida por el premiado cineasta serbio Stevan Filipović.

La película se rodó en locaciones cercanas a la capital serbia, Belgrado.

El futurista Monumento a los Soldados Caídos del Destacamento Partisano Kosmaj de la Segunda Guerra Mundial en la cima del monte Kosmaj, y el Monumento al Héroe Desconocido de la Segunda Guerra Mundial en el monte Avala experimentaron una exitosa transformación en lugares de referencia jedi.

La historia apócrifa se ubica antes que la película Star Wars: Episodio VII – El despertar de la Fuerza, y describe la desaparición de la Orden Jedi perpetrada por Kylo Ren.

Global Voices se puso en contacto con Filipović para hablar de la película.

Global Voices (GV): Tu película ha recibido críticas muy positivas de los medios, y ha sido elogiada por los seguidores locales de Star Wars. Es raro que las películas hechas por fans alcancen este nivel de producción. ¿Cómo lo conseguiste?

Stevan Filipović (SF): I think one can easily underestimate how much Star Wars means to people around the globe. It's a crucial part of our identities, much more than some local cultural phenomena, at least for a lot of people of my generation. I think we could never do something like this — get a completely professional film crew, and such amazing actors, for a non-profit fan film — if we all didn't share a lot of love and respect for this fictional universe George Lucas has created.

De izquiera a derecha: Darko Ivić, Stevan Filipović y Slaven Došlo en el set de Breaking Point: A Star Wars Story. Foto de Tamara Antonović, con autorización.

But, the other key was the story. I didn't set out to make a fan film, I wanted to make this really personal story, that happens to be set in the Star Wars universe. I think people reacted to that, saw the raw emotions and the potential of it, very early on. Darko Ivić, who plays Nol in the film, was there with me from the very start when I started dreaming about this film.

And then Slaven Došlo went to Disneyland, and brought me a gift — Yoda's lightsaber, and I knew I wanted him to portray the younger brother, Kess. He has this mix of naïveté and pain that I thought was integral to the character.

Jana was selected through casting, but the moment she walked in, we thought — that's Mala.

The rest of the crew was something of a filmmaker's dream. We had great support from Hypnopolis, the company that has produced all of my films. Basically, everybody who volunteered to help was listed as a co-producer, since we didn't have a budget.

In the end, with almost no resources, with shared love for Star Wars, and connections from my previous three feature films, we got quite literally the top Serbian film crews in all fields: from stunts to world-class visual effects, professional color grading, award-winning sound designer, through amazing creatures and prosthetic make-up effects, insane music (available on our YouTube channel), and — of course — great help from the students of the Academy of Arts, where I teach.

Stevan Filipović (SF): Creo que es fácil subestimar lo mucho que Star Wars significa para mucha gente de todo el mundo. Es una parte crucial de nuestras identidades, mucho más que algunos fenómenos culturales locales, al menos para una buena parte de mi generación. Creo que nunca podríamos hacer algo así —reunir a un equipo de profesionales del cine y a actores tan maravillosos para una película sin ánimo de lucro— si no compartiéramos todos mucho amor y respeto por este universo ficticio que creó George Lucas.

Pero la otra clave fue la historia. Yo no pretendía hacer una película de aficionados, sino esta historia personal, que casualmente se sitúa en el universo Star Wars. Creo que la gente reaccionó a eso, desde el principio vio sus crudas emociones y su potencial. Darko Ivić, que intepreta a Nol en la película, estuvo conmigo desde el principio, cuando empecé a soñar con esta película.

Y luego, Slaven Došlo fue a Disneylandia y me trajo un regalo, la espada láser de Yoda, y supe que quería que él interpretara al hermano menor, Kess. Tenía esa mezcla de ingenuidad y dolor que yo consideraba parte integral del personaje.

Jana fue elegida en un proceso de selección, pero en el momento que entró, todos pensamos “es Mala”.

El resto del equipo es el sueño de un cineasta. Contamos con un fuerte apoyo por parte de Hypnopolis, la empresa que ha producido todas mis películas. Básicamente, todos los que ayudaron de forma voluntaria se añadieron a los créditos como coproductores, ya que no teníamos un presupuesto.

Al final, casi sin recursos, con el amor compartido por Star Wars y los contactos de mis tres películas anteriores, conseguimos, literalmente, los mejores equipos serbios de cine en todos los campos: de dobles de acción a efectos especiales de primera clase, gradación cromática, un premiado diseñador de sonido, maquillaje de efectos especiales y creación de criaturas, una música de locos (que se puede oír en nuestro canal de YouTube) y —por supuesto— la impagable ayuda de los estudiantes de la Academia de Artes, donde soy profesor.

Escena de Breaking Point: A Star Wars Story. Foto de Tamara Antonović, usada con autorización.

GV: Algunos artistas de los Balcanes, como Zoran Cardula, de Macedonia del Norte, han explorado en el pasado semejanzas visuales entre la iconografía de Star Wars y la arquitectura brutalista de la antigua Yugoslavia. Tu película ha llevado esta conexión a un nivel totalmente nuevo por un medio insólito. ¿Cómo te decidiste por esos monumentos en concreto?

SF: There is something very deeply ‘Star-Wars-esque’ in the stories and legends of former Yugoslavia, or, rather – vice versa. The epic exodus and rebirth of WWI, and then — chaos, civil war, Tito's rebel partisans from all nations who overcame their differences to fight a great evil (the Nazis), their victory, peace, the creation of this New Republic, which leads to another rise in nationalism and the fall of the Republic… It's hard to separate our actual history from a synopsis of the entire Skywalker saga!

Templo jedi en Breaking Point: A Star Wars Story. Foto de Tamara Antonović, con autorización.

So, these relics from our past were perfect to create the atmosphere of Luke Skywalker's Jedi Academy — built after the wars, on the ruins of the bygone era — they represent the history which Nol and Dust never had a chance to learn from, yet which shaped their destinies. So, Ivan Meštrović's masterpiece, the Mount Avala Monument to the Unknown Hero became a Jedi shrine, and the Mount Kosmaj WWII monument became ancient Jedi ruins.From a filmmaker's perspective, the Brutalist ex-Yugoslavia architecture was very modern, created in an age where we were looking to the stars, to the future, for inspiration. That makes it stand out today. Both of these locations had mystery and majesty, and I really feel they add something unique to the film. We were very fortunate to get permissions to film there.

SF: Hay algo profundamente con estilo de “StarWars” en las historias y leyendas de la antigua Yugoslavia, o incluso al contrario. El éxodo épico y el renacimiento en la Primera Guerra Mundial, y después el caos, la guerra civil, los partisanos rebeldes de Tito de todas las naciones que superaron sus diferencias para luchar contra el gran demonio (los nazis), su victoria, la paz, la creación de esta nueva República, que condujo a un nuevo resurgimiento de los nacionalismos y la caída de la República… ¡Es difícil separar nuestra historia real de la sinopsis de toda la salga Skywalker!

Así, estas reliquias de nuestro pasado eran perfectas para crear el ambiente de la Academia Jedi de Luke Skywalker, construida tras las guerras sobre las ruinas de tiempos pasados: representan la historia de la que Nol y Dust nunca tuvieron la oportunidad de aprender, y no obstante, dio forma a sus destinos. Por eso, la obra de arte de Ivan Meštrović, el monumento del monte Avala al Héroe Desconocido, se convirtió en un santuario jedi, y el monumento de la Segunda Guerra Mundial en el monte Kosmaj pasó a ser unas antiguas ruinas jedi.

Desde la perspectiva de un cineasta, la arquitectura brutalista de la antigua Yugoslavia era muy moderna, creada en una época en la que buscábamos inspiración en las estrellas, en el futuro. Eso es lo que hoy las hace destacar. Ambos lugares tienen misterio y majestad, y yo creo que realmente añaden un punto único a la película. Tuvimos mucha suerte de conseguir permisos para rodar all.

GV: Los personajes principales de Breaking Point son plebeyos. En las películas oficiales de Star Wars, miembros de dos “familias reales genéticamente superiores ” (por parafrasear a David Brin) y sus entornos acaparan el protagonismo, quizás con la excepción de Rogue One (2016). ¿Crees que tu cortometraje forma parte de una tendencia que anticipa la “democratización” de ese universo, con historias que exploran temas de mayor ámbito social a través de las experiencias de gente de todas las clases sociales?

SF: Yes, well, there's that famous quote from Clerks, about all the workers who built the Death Star and their untold stories. But, seriously, I think Star Wars mythology is now so rich and detailed that it can be compared to many of the existing, historical, myths around the globe, at least in scope and sheer level of detail. The place of the pop-culture in our modern societies is yet to be analyzed by historians and social anthropologists, but, I think it's safe to say that these modern pop-cultural myths occupy a very important place in our lives. In that respect, I feel Star Wars is now more than just another franchise, it's an integral part of global cultural heritage.

So, it was interesting to me to try to find a local angle, to try to add to this mythology from our own point of view. We could never make something like The Crown here, but that doesn't mean we don't have amazing stories of our own to tell, and we sure as hell can make films like Dirty Dozen or Rogue One. And class is an important part of that. So we made the entire backstory of Breaking Point about class, in a way. It was interesting for me to imagine — could a poor kid, with no education, and no family, who grew up in the mean streets of Serbia in the 90s become a Jedi Knight, this zen warrior-monk? Or do the wounds that we all have, from the wars, the politics, crime, make us emotionally unstable, unfit? How can we escape that?

The protagonists of our film had really tough childhoods. They were separated, the older one became a drug dealer to survive. The younger one was sold to slavery to the same Dickensian crime boss who once owned Han Solo – Lady Proxima. Mala, the Twi'lek girl, was a sex worker from her early teens.

They were then rescued by Luke Skywalker, and now they are training to be Jedi, but they have these gaping wounds in their hearts, all of them. These wounds are the weaknesses that the Dark Side exploits through Ben Solo, the future Kylo Ren.

But, it's not Ben Solo who turns them against each other — it's their own fears and weaknesses and old wounds that make the brothers go for each other's throats. In short, they represent the history of the conflicts that led to the breakup of former Yugoslavia.

Brothers, killing each other, over past wounds and revived nationalism. That rise of toxic nationalism in the former Yugoslav countries has a striking resemblance to the revival of the Empire that Ben Solo was rooting for, and that is a major political point in the sequel trilogy. I'm sorry they didn't elaborate on this backstory as seriously as George Lucas did when he was creating Star Wars films. Especially in the contemporary world, where we see the reemergence of politics that we all thought defeated so many years ago, and that have caused so much pain and suffering.

SF: Sí, existe esa famosa cita de Clerks sobre los trabajadores que construyeron la Estrella de la Muerte y sus historias no contadas. Pero en serio, creo que la mitología de Star Wars es ya tan rica y detallada que puede compararse con muchos de los mitos históricos existentes en todo el mundo, al menos en alcance y en nivel de detalle. Los sociólogos y los antropólogos sociales aún tienen que analizar el lugar de la cultura pop en nuestras sociedades modernas pero creo que podemos decir sin temor a equivocarnos que estos mitos modernos de la cultura pop ocupan un lugar muy importante en nuestras vidas. A ese respecto, tengo la impresión de que Star Wars, más que otra simple franquicia, es ya parte integral de la herencia cultural global.

Por eso me resultó interesante intentar encontrar un ángulo local para intentar aportar a esta mitología desde nuestro propio punto de vista. Aquí nunca podríamos hacer algo como The Crown, pero eso no significa que no tengamos historias asombrosas propias que contar, y desde luego podemos hacer películas como Dirty DozenRogue One. Y la clase es una parte importante. Así que de alguna forma hicimos que todo el trasfondo de Breaking Point tratara sobre clases. Me resultó interesante imaginar la posibilidad de que un chico pobre, sin educación ni familia, que creció en las duras calles de Serbia en la década de 1990, pudiera convertirse en un caballero jedi, uno de esos monjes guerreros zen. O quizás las heridas que todos tenemos de las guerras, la política, el delito, nos hacen emocionalmente inestables, nos incapacitan. ¿Cómo podemos escapar de eso?

Jana Milosavljević as Mala in “Breaking Point: A Star Wars Story.” Photo by Tamara Antonović, used with permission.

Jana Milosavljević como Mala en Breaking Point: A Star Wars Story. Foto de Tamara Antonović, con autorización.

Los protagonistas de nuestra película tuvieron infancias realmente duras. Los separaron, y el mayor se convirtió en traficante de drogas para sobrevivir. Al menor lo vendieron como esclavo al mismo delincuente dickensiano que fue propietario de Han Solo –Lady Proxima. Mala, la chica Twi'lek, fue una trabajadora del sexo desde su adolescencia.

Después fueron rescatados por Luke Skywalker, y ahora se entrenan para ser jedis, pero todos tienen profundas heridas en el corazón. Esas heridas son el punto débil que el Lado Oscuro explota a través de Ben Solo, el futuro Kylo Ren.

Pero no es Ben Solo quien enfrenta unos con otros, son sus propios miedos, debilidades y viejas heridas las que hacen que los hermanos se lancen a la yugular. En resumen, representan la historia de los conflictos que condujeron a la desintegración de la antigua Yugoslavia.

Hermanos matándose unos a otros por culpa de heridas pasadas y nacionalismos resucitados. Ese surgimiento de nacionalismos tóxicos en los países de la antigua Yugoslavia tiene un asombroso parecido con el resurgimiento del Imperio que Ben Solo esperaba, y este es un importante punto político en la trilogía secuela. Siento que no elaboraran este trasfondo tan seriamente como hizo George Lucas cuando estaba creando las películas de Star Wars. Especialmente en el mundo contemporáneo, en el que vemos la vuelta de políticas que creíamos vencidas hace años, y que han causado tanto dolor y sufrimiento.

Escena final de Breaking Point: A Star Wars Story. Foto de Tamara Antonović, con autorización.

GV: Las críticas a Breaking Point se han centrado en la duración de la película. La gente quería más. ¿Han pensado en hacer una secuela?

SF: The ending was supposed to be mysterious, poetic, kind of elusive, like a dream. Kess dies, finding his faith again, because of the only pure thing in his life — his love for Mala. So, it's a completed story for us, and we don't plan to make a sequel. But making a prequel would be really interesting — Nol, Kess and Mala living on Corellia, before Luke Skywalker rescued them. On the other hand, perhaps it would be too dark for Star Wars. I don't know… We'll see. Difficult to see, the future, as Yoda once said.

SF: Se supone que el final era misterioso, poético, algo elusivo, como un sueño. Kess muere reencontrando su fe, por lo único puro de su vida: su amor por Mala. Por eso, para nosotros es una historia completa, y no tenemos intención de hacer una secuela. Pero hacer una precuela sería realmente ineresante: Nol, Kess y Mala viven en Corellia, antes de que los rescate Luke Skywalker. Por otra parte, quizás sería demasiado oscura para Star Wars, no sé… Ya veremos, es difícil ver el futuro, como dijo Yoda

GV: Ciencia ficción y fantasía eran parte integral de la cultura popular de la antigua Yugoslavia, pero actualmente, pocos autores de la región trabajan esos géneros. En ese sentido, como director de largometrajes, has sido un caso atípico con la exitosa película fantástica Shaitan's Warrior de 2006. En Next to Me (2015) trataste la intersección entre nuevas tecnologías y sociedad. ¿Ves potencial para más producción de ciencia ficción en Serbia, o en la región balcánica en general?

SF: I don't care much about “genre” or “sci-fi” or other labels. I think the obsession with “genre vs. arthouse” is a very weird European phenomenon (much like the formulaic obsession with genres is a weird American phenomenon), and it kinda makes us lose focus on what really matters — telling good stories, writing from the heart, creating compelling characters that matter to the audiences.

I think we have here the potential to dream about anything we want, but we often choose not to dream, and rather to create films made to fit European financing strategies and schemes. This results in movies that feel more like a product than your average Hollywood fare, minus the virtue of being watchable. And this is the reason people are more inspired by quality TV and games than movies these days. So, in short, yes — I think we can do pretty much whatever we want, but we need to fight for a different financing system to enable it and different standards to realise the potential of thinking “outside the box”.

SF: No me importan mucho el “género”, la “ciencia ficción” u otras etiquetas. Creo que la obsesión de “género contra cine de autor” es un raro fenómeno europeo (en gran parte, igual que la formulista obsesión con los géneros es un raro fenómeno estadounidense) y en cierto modo nos hace perder la concentración en lo que realmente importa: contar buenas historias, escribir con el corazón, crear personajes convincentes que importen al público.

Creo que aquí tenemos el potencial de soñar con cualquier cosa que queramos, pero a menudo decidimos no soñar y en su lugar creamos películas hechas para encajar en los esquemas y estrategias financieras europeas. Esto resulta en películas que parecen más un producto medio de Hollywood, que restan la virtud de ser visionables. Y esa es la razón por la que actualmente, la gente se inspira más en la televisión de calidad y los juegos que en las películas. Así que, resumiendo, sí, creo que podemos hacer básicamente lo que queremos, pero tenemos que luchar por un sistema de financiación distinto para poner en marcha diferentes parámetros que hagan realidad el potencial de pensar “fuera del rebaño”.

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