Hong Kong revela programa de la ciudad para construir una “verdad” orwelliana

Telón de fondo de la rueda de prensa del Gobierno de Hong Kong sobre el informe de la IPCC. Imagen en Twitter de Yvonne Tong, reportera de RTHK.

El 15 de mayo, la Comisión Independiente sobre Denuncias contra la Policía (IPCC en inglés) de Hong Kong, organización designada por el Gobierno sin facultades de investigación para citar a los testigos, publicó su informe sobre las denuncias públicas contra la Policía durante las protestas ciudadanas que empezaron el pasado mes de junio. El informe, de 999 páginas, concluye que los agentes policiales actuaron en general dentro de las normas pero que había “posibilidad de mejora”.

Clifford Stott, experto británico en investigación de disturbios que abandonó el panel de expertos extranjeros de la IPCC, sugirió que el telón de fondo de la rueda de prensa en la que se dio a conocer el informe formaba parte de una verdad más amplia orientada a difundir un mensaje particular:

Tras una serie de noticias que involucran a la Oficina de Educación, la IPCC y el Consejo Administrativo, aquí está el telón de fondo de la rueda de prensa de la presidenta ejecutiva, Carry Lam, que va a empezar en 15 minutos…
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Cuanto más se aleje una sociedad de la verdad, más odiará a quienes la digan. George Orwell
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Parecería que la emisión del informe de la IPCC forma parte de un conjunto mayor de anuncios coordinados ideados para ofrecer la nueva “verdad”.

En junio de 2019, estallaron protestas a gran escala que exigían al Gobierno de Hong Kong que retirara un proyecto de ley de extradición que permitía el traslado de fugitivos a China continental. El Gobierno se negó incluso después de que un millón de manifestantes salieran a la calle el 9 de junio. Tres días después, cientos de manifestantes bloquearon las carreteras alrededor del Consejo Legislativo y la policía antidisturbios les disparó gas lacrimógeno.

La mano dura de la Policía llevó a protestas masivas el 16 de junio, con dos millones de personas exigiendo las dimisiones de la presidenta ejecutiva, Carrie Lam. También querían que se quitara la etiqueta de “disturbio” que se había atribuido a las protestas del 12 de junio.

El retraso en la anulación de la ley llevó a múltiples choques entre la policía y los manifestantes. En medio de los llamados a la democracia, la investigación independiente del uso de la fuerza por la policía surgió como una petición importante.

“Un terrible encubrimiento”

Sin embargo, el Gobierno se negó a crear un organismo de investigación independiente, e insistió en que el IPCC examinara el comportamiento de la Policía. Todas las informaciones que recibe la IPCC proceden de la autoridad policial. Finalmente, Carri Lam accedió a nombrar un equipo de expertos extranjeros para ayudar la IPCC en su trabajo.

En su informe sobre los progresos del trabajo de diciembre de 2019, esos expertos llegaron a la conclusión de que un “déficit crucial era evidente en las facultades, la capacidad y la competencia de investigación independiente del IPCC”. El equipo se disolvió posteriormente.

El informe actual no ha abordado ningún caso individual de violencia policial. Más bien, analiza la respuesta de la Policía en seis grandes incidentes de protesta, incluso el ataque de las turbas de Yuen Long el 21 de julio, cuando una pandilla a favor de Pekín golpeó a protestantes y pasajeros del metro. No hubo presencia policial en los lugares donde la turba, palo en mano, se reunió fuera de la estación de metro, y esto hizo creer al público que hubo complicidad entre la Policía y la turba.

El informe de la IPCC admite que hubo “deficiencias en el despliegue de la Policía y otras medidas policiales en respuesta a los acontecimientos”, pero afirma que no hay pruebas de la complicidad con los delincuentes “a pesar de nuestros mejores esfuerzos por buscar en fuentes de acceso público”. Añadió que la percepción pública sobre la Policía se basaba en un “malentendido”.

La fuerza policial de Hong Kong acusó a los medios de comunicación de crear ideas erróneas sobre la autoridad policial. En marzo, Chris Tang, comisario de policía, presentó una denuncia a la Autoridad de las Comunicaciones contra el programa satírico “Headliner” de la Radio Televisión de Hong Kong, sostiene que estaba socavando la labor policial y erosionando a las autoridades.

La emisora pública se ha enfrentado a mucha presión después de que su investigación de las noticias sobre el ataque de la turba en la estación Yuen estableció pruebas de que la Policía de Yuen Long estaba muy al tanto del violento incidente, pero no intervino. En el informe, el IPCC dio 52 recomendaciones incidente por incidente, la mayoría de las cuales estaban relacionadas con la mejora de las relaciones públicas, las instalaciones y el personal de la policía.

Benedict Rogers, de Hong Kong Watch con sede en Londres, criticó el informe como “encubrimiento” y exigió más intervención internacional:

The Independent Police Complaints Council’s report is a shocking whitewash which shows that there is no viable mechanism in Hong Kong to ensure accountability either for police brutality or police complicity with violence by criminal thugs. With rights groups reporting incidents of torture in detention and routine excessive use of force, it is now time for the international community to establish an independent inquiry, to hold the perpetrators of violations of human rights in Hong Kong to account. The introduction of targeted Magnitsky sanctions on those responsible for such violations should then be considered.

El informe del Consejo Independiente de Denuncias contra la Policía es un escandaloso encubrimiento que demuestra que no hay ningún mecanismo viable en Hong Kong para garantizar la rendición de cuentas por la brutalidad policial o la complicidad de la Policía con la violencia de los delincuentes. Ya que grupos de defensa de los derechos humanos han denunciado incidentes de tortura durante la detención y el uso rutinario excesivo de la fuerza, ha llegado el momento de que la comunidad internacional establezca una investigación independiente para que los autores de violaciones de los derechos humanos en Hong Kong rindan cuentas. Luego, debería considerarse la posibilidad de introducir sanciones Magnitisky especificas para los responsables de esas violaciones.

La ley Magnitsky permite imponer sanciones a los violadores de los derechos humanos.

Claudi Mo, legisladora demócrata de Hong Kong, también ha criticado el informe:

The report is not just superficial. It’s hollow. It has recollected some government information services handout. It’s all part of the establishment speak. It’s [the] Ministry of Truth à la George Orwell’s 1984.

El informe no solo es superficial. Es vacío. Ha recopilado algunos folletos de los servicios de información del Gobierno. Es todo parte de un discurso establecido. Es [el] Ministerio de la Verdad del [libro] 1984 de George Orwell.

Ciertamente, el tema de la “verdad” es políticamente significativo: el informe culpa a la información en línea de destruir la imagen de la Policía, lo que allana el camino para la represión de la libertad de expresión:

[Many complaints are] blatant propaganda with little or no factual basis, aimed at smearing the Police Force and impeding police officers from performing their duty to maintain law and order.

[Muchas denuncias son] propaganda descarada con poca o ninguna base fáctica, destinada a difamar a la Policía e impedir que los agentes de policía cumplan con su deber de mantener la ley y el orden..

“La verdad sobre Hong Kong”

Frente al telón de fondo de la conferencia de prensa que proclamaba “La verdad sobre Hong Kong”, Carrie Lam anunció que la Policía podría tener más poderes para vigilar las redes sociales, y enfrentar la “información falsa y maliciosa” y “rumores”. A esta sugerencia, Clifford Stott exclamó:

Lam dijo que el Gobierno está buscando la manera de evitar que las “mentiras” se difundan en línea después de que los carteles de “propaganda” de los manifestantes avivaran el odio contra la fuerza policial el año pasado [2019].
Dijo que la profesionalidad de las fuerzas [de Policía] estaba “fuera de duda”.

¡Sin palabras!

Antes de la publicación del informe de la IPCC, los grupos políticos a favor de Pekín lanzaron dos campañas de promoción para restringir la libertad de prensa y de información de la ciudad.

El 13 de mayo, la Alianza Democrática para el Mejoramiento y el Progreso de Hong Kong, el mayor partido político de la ciudad, publicó una investigación en la que se afirmaba que el 70.9 % y el 61.6 % de los entrevistados, respectivamente, creían que los jóvenes eran invitados por “noticias falsas” y los líderes de opinión a cometer delitos, incluidas protestas violentas. Por lo tanto, instó a que se promulgara una ley contra la difusión de desinformación en línea.

El 14 de mayo, Fuerza Cívica, grupo ciudadano a favor del sistema organizó una protesta frente a la Asociación de Periodistas de Hong Kong, para pedir la aplicación de un sistema de licencia de periodista emitido por el Gobierno.

Tanto la ley de los rumores en línea como el sistema de licenciamiento de periodista ya están en vigor en la China continental. La nueva “verdad” en Hong Kong se está alineando con el “un país” (N. del T.: por la fórmula “Un país, Dos sistemas” que afirma que si bien la China constituye un único país se reconoce que existen sistemas económicos y políticos diferentes en determinadas zonas).

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