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Burundi votó — pero ¿cambiará la situación política?

Votante en las elecciones de Burundi, en la provincia de Kirundo, norte de Burundi. Foto de Brice Blondel vía Flickr (CC BY-NC 2.0).

Los burundeses votaron el 20 de mayo en la primera ronda de las elecciones presidenciales, para diputados y concejales, aunque la mayor atención es a la elección del presidente.

El presidente Pierre Nkurunziza, con el partido gobernante Consejo para la Defensa de la Democracia — Fuerzas para la Defensa de la Democracia (CNDD-FDD), regresó a un controvertido en 2015. Pero después de 15 años en el poder, no postuló otra vez.

A lo largo de todo el proceso electoral, persistieron las preocupaciones en curso sobre seguridad.

Se denunciaron varios incidentes violentos el día de las elecciones. Un miembro del opositor partido Congreso Libertad Nacional (CNL) fue hallado muerto en el distrito de Rumonge, y arrestaron a varios observadores electorales de CNL.

Burundi tiene registrados 5.1 millones de electores, pero los ciudadanos en el extranjero no pudieron votar. Tampoco pudieron votar los refugiados por falta de identificación. Según Naciones Unidas, hay 330 000 refugiados registrados más 87 000 registrados de otra manera en la región.

La agencia RFI informó de una alta concurrencia y el periódico Iwacu mostró largas filas para votar desde temprano ese día. Hubo denuncias de irregularidades en el registro de electores y de retención de cédulas de elector.

Sin embargo, el saliente presidente Nkurunziza y Évariste Ndayishimiye, presentada como “heredero” de Nkurunziza, dijo que las elecciones salieron bien.

Los resultados parciales del 12 % de los distritos se anunciaron inesperadamente el 21 de mayo, que dieron alrededor del 80 % de votos a Ndayishimiye.

Agathon Rwasa, candidato del opositor partido CNL, rechazó estos resultados iniciales, los calificó de “fantasiosos” y dijo que eran prueba de fraude, que incluía llenado de actas electorales, y que apelaría. Los disputados resultados podrían profundizar las tensiones.

Muchos esperaban que Ndayishimiye, candidato del partido gobernante, fuera presidente en una posición más poderosa después de los cambios constitucionales con un término de siete años.

Se anunciaron los resultados a finales de mayo.

Los medios sociales quedaron bloqueados el 20 de mayo hasta la noche siguiente. Con un entorno de medios restrictivo y sin observadores electorales independientes, Reporteros sin Fronteras criticó las elecciones por darse “tras puertas cerradas“:

⚠️ Alerta: interrumpen medios sociales y aplicaciones de mensajería en Burundi en día de elecciones. Datos en tiempo real de redes muestran a Twitter, Facebook, Instagram, Telegram y WhatsApp no están disponibles a través de los principales operadores de red; incidente en curso.
📉

Desarrollo tenso

El Gobierno destacó que estas elecciones se financiaron sin asistencia. Sin embargo, el Grupo Internacional de Crisis describió la recaudación pública “voluntaria” de fondos como un sistema “confiscatorio y arbitrariamente administrado de contribuciones forzadas”.

Algunos oponentes cuestionaron a la Comisión Nacional Electoral Independiente y criticaron el exceso de representación de partidarios del partido gobernante entre los supervisores del partido gobernante en los centros de votación, y por no publicar la lista de electores registrados. El Consejo para la Defensa de la Democracia se retiró de las elecciones, criticó las irregularidades y el cerrado espacio político.

Antes de las elecciones, el periódico Iwacu lamentó la violencia politizada, mientras que la Iniciativa de Derechos Humanos de Burundi describió una “fachada” de paz con represión sistemática, muertes no investigadas e “inercia” internacional.

Ndayishimiye, candidato del partido gobernante, dijo que las elecciones serían seguras, cuando habló tras enfrentamientos entre fuerzas de seguridad y pistoleros en febrero. A pesar de esta narrativa de calma, la Comisión de Investigación de Naciones Unidas advirtió de una “espiral de violencia”.

Días antes de las elecciones, en medio de la pandemia de COVID-19, el Gobierno expulsó a representantes de la Organización Mundial de la Salud.

Human Rights Watch escribió:

Una tormenta perfecta se avecina en Burundi.
Esta semana, el Gobierno, que se niega a reconocer la amenaza que presenta el virus, recurrió a tácticas familiares y declaró persona no grata al representante de la Organización Mundial de la Salud y tres expertos, sin dar razón alguna
.
———
El Gobierno expulsa al equipo de la Organización Mundial de la Salud cuando se acercan las elecciones. Se avecina una tormenta perfecta en Burundi. Despacho para Human Rights Watch.

A pesar de algunos casos informados de COVID-19, hay preocupaciones por medidas limitadas e información incompleta. Durante la campaña, se informó que se olvidaron las medidas de distanciamiento y el propio asunto.

Se convocó a los miembros de la Comunidad de África Oriental como observadores electorales. Sin embargo, el 8 de mayo, los funcionarios les impusieron 14 días de cuarentena al llegar por el COVID-19, con lo que la convocatoria no tuvo efecto. La Comisión Nacional Electoral Independiente dijo que había observadores de diversas embajadas.

Candidatos

Inicialmente, la Comisión Nacional Electoral Independiente rechazó cuatro de diez inscripciones para candidatos presidenciales. A su pedido, el expresidente Domitien Ndayizeye fue aceptado como el séptimo candidato del partido Kira-Burundi.

Aunque hubo siete candidatos y numerosos partidos, Iwacu observó que el partido gobernante CNDD-FDD y el partido opositor CNL siguen siendo centros políticos de gravedad.

Varios partidos más pequeños, algunos “satélites” efectivos del gobernante CNDD-FDD, apoyaron a sus candidatos.

El Grupo Internacional de Crisis dijo que el resultado final no era completamente incuestionable, dada la exitosa campaña del candidato opositor Agathon Rwasa.

El Grupo Internacional de Crisis también señaló que el candidato Ndayishimiye debía manejar facciones partidarias y la duradera influencia de Nkurunziza.

El partido Kira-Burundi y UPRONA con el candidato Gaston Sindimwo (actual primer vicepresidente) pasaron por divisiones. Los oponentes en el exilio boicotearon esta vez, pero también están debilitados por divisiones y el fracaso del diálogo con mediación.

El analista Thierry Vircoulon sostuvo que el partido gobernante se beneficia de la existencia de voces opositoras, pero solamente para dar una apariencia de democracia. El cambio parece improbable con el nuevo candidato porque el “consejo de generales” dentro del partido gobernante sigue en el poder.

En camino de campaña

La campaña se desarrolló oficialmente entre el 27 de abril y el 17 de mayo. SOS Médias Burundi informó que Imbonerakure (partido juvenil de CNDD-FDD) hizo campaña por anticipado y usó tácticas intimidatorias —hasta dentro de la casa de las personas– sobre todo en barrios de “oposición”. También se informaó que obligaron a las personas a mostrar su apoyo, incluidos conductores de mototaxi y escolares.

Muchos también quedaron frustrados por cédulas electorales retrasadas, incluso después de que se amplió el horario, y algunos partidarios de CNL acusaron a Imbonerakure de retener sus cédulas.

Iwacu y RFI describieron una campaña marcada por la violencia, que incluyó asesinatos, secuestros, peleas e interferencia en las manifestaciones. Estas acciones las cometieron desproporcionadamente partidarios de CNDD-FDD, a menudo con complicidad de la Policía, aunque todas las campañas se vieron afectadas.

Los oponentes criticaron los arrestos arbitrarios, incluidos más de 200 seguidores del CNL, y varios candidatos diferentes. El analista Julien Nimubona dijo a Iwacu que la popularidad de CNL provocó una reacción represiva del régimen de CNDD-FDD.

El presidente de la Comisión Nacional Electoral Independiente dijo que la campaña salió bien, y no hubo ataques contra los partidarios de CNL. El portavoz de la Policía, Pierre Nkurikye, hasta culpó a partidarios de CNL de la mayoría de incidentes, aunque la Iniciativa de Derechos Humanos de Burundi dijo que carecía de credibilidad y neutralidad.

Mensajes de campaña

La mayoría de candidatos se centró en desarrollo económico en sus mensajes, y el candidato independiente Dieudonne Nahimana se centró en juventud. El lenguaje político a menudo se volvió confrontacional.

En los discursos del candidato del partido gobernante se refirió a la crisis de 2015 y dijo que a su partido no se le podría impedir ganar de nuevo pues tenía una “misión divina“.

Los discursos de CNDD-FDD a menudo mencionan que Dios los protege de sus enemigos, que incluyen Ruanda y países occidentales. A menudo denuncian a los críticos como imperialistas para desacreditarlos, con lo que se posiciona como un “liberador”.

Ndayishimiye lcomparó a los oponentes con partidarios del Partido Democrático Cristiano, de la era colonial, y dijo que los oponentes provocaron a los partidarios de CNDD-FDD.

Agathon Rwasa dijo que las personas no aceptarían el fraude electoral, y sostuvo que no se debía responsabilizar a los partidarios de CNL si se defendían. Un portavoz de la Policía y el ministro del Interior luego los acusó de incitar a la violencia. Rwasa reiteró que no buscan conflicto.

Leonce Ngendakumana, candidato del partido Sahwanya-Frodebu, también criticó el régimen de CNDD-FDD. El candidato independiente Francis Rohero dijo que consideraba de manera similar a Rwasa y Ndayishimiye, ambos exrebeldes dedicados solamente en sus partidarios.

Desafíos futuros

El nuevo presidente enfrentará asuntos apremiantes sobre relaciones internacionales, espacio político y de medios, hasta políticas económicas inclusivas e impunidad.

Después de las elecciones de 2015, hubo protestas y un golpe fallido, que provocaron represión de oponentes, medios y la sociedad civil, ataques rebeldes y conflictos de carácter económico. Cientos de miles de personas huyeron de la crisis política y económica como refugiados.

Las relaciones internacionales se deterioraron, y Burundi tomó la medida sin precedentes de salir de la Corte Penal Internacional después de que empezó a investigar abusos de derechos.

El ahora prohibido grupo de derechos Ligue Iteka registró los “delitos ocultos” de 549 desapariciones forzadas desde 2015 y 67 muertes entre enero y marzo de 2020.

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