Grupos de ahorros y préstamos de mujeres en Tanzania en incertidumbre durante COVID-19

Capacitación para integrantes actuales y futuras de los vicoba en Dunga, Zanzíbar. Foto de Jessica Ott, usada con autorización.

Nota del Editor: Jessica Ott estudió la organización de la sociedad civil de las mujeres en Tanzania. Este artículo está basado en la investigación y en el trabajo de campo para su tesis: “Los derechos de la mujer en repetición: Construcción nacional, solidaridad e islam en Zanzíbar”. 

Los vicoba, sigla inglés por “Village Communitary Bank” (Banco Comunitario de la Aldea”), son instituciones de ahorro y préstamo de microfinanciación presentes en toda Tanzania.

La mayoría de los miembros son mujeres que dependen de vicoba para tener acceso a créditos para sus negocios y otros gastos de subsistencia. En general, las mujeres describen estos grupos como una forma de reducir su dependencia económica de los hombres y permitir la solidaridad social.

Los vicoba proporcionan a sus integrantes acceso al crédito en momentos de dificultad financiera, pero no está estructurado para apoyarlas durante una crisis en ámbito social –como una sequía o una pandemia– cuando todos necesitan pedir un préstamo al mismo tiempo.

Cuando Tanzania emitió una orden de permanencia en casa en marzo de 2020 para prevenir la difusión de COVID-19 –y esencialmente cerró su economía durante varios meses– la mayoría de los vicoba dejó de reunirse.

El Banco Mundial emitió una comunicado de prensa el 8 de junio que prevé una fuerte desaceleración del crecimiento económico en 2020 por eñ COVID-19. Los operadores turísticos pronosticaron pérdidas de ingresos del 80 % o más en 2020, y la crisis podría empujar a 500 000 ciudadanos más debajo del umbral de la pobreza.

Ahora, muchas de las integrantes no pueden contribuir a los ahorros del grupo ni pagar los préstamos, lo que ha suscitado preocupaciones sobre cómo los vicoba enfrentarán a los efectos financieros a largo plazo del coronavirus.

Mientras las integrantes de los vicoba luchan por devolver los préstamo, la disminución del capital del grupo ha limitado la capacidad de sus integrantes para pedir préstamos, según un informe de prensa en The Citizen.

La participación de las mujeres en los vicoba ha cambiado las normas de género y permitido la capacidad económica de las mujeres –en diversos grados– pero a medida que los grupos experimentan la presión financiera de COVID-19, los vicoba se encuentra en un limbo.

Visión general de los vicoba

Los vicoba han estado operando en Tanzania desde la primera década de 2000, se inspiraron en parte en el modelo de la Asociación Ahorros y Préstamo del Pueblo (VSLA, en inglés) y lo aplicó por primera vez la Cooperativa para Asistencia y Auxilio en cualquier lugar del mundo (CARE en inglés) en Nigeria en 1991.

Antes de vicoba, las mujeres participaban en asociaciones de crédito rotativo y en actividades económicas informales en Dar es Salaam a un nivel sin precedentes a finales de la década 1980 y principios de la de 1990, según la politóloga Aili Mari Tripp. En ese momento, Tanzanía estaba en transición del proyecto socialista Ujamaa (que significa “familia” en suahili) del primer presidente, Julius Nyerere, y a la promulgación de reformas estructurales para liberalizar su economía.

Los vicoba se establecieron durante una época posterior de rápida expansión de la microfinanciación mundial, y se han ido adaptando al contexto cultural tanzano. Suelen ser asociaciones autónomas y autosuficientes, a diferencia de los grupos prestatarios que adquieren crédito y acumulan deudas a través de bancos de microfinanciación. A menudo, las mujeres establecen un vicoba con los miembros de la familia, vecinos, amigos o colegas de trabajo.

En Zanzibar, archipiélago semiautónomo frente a la costa de Tanzania continental de mayoría musulmana, muchas mujeres dan a sus grupos de ahorros nombres que aluden al pasado socialista o al islam, como “Umoja ni Maendeleo” (Unidad es Desarrollo) y “Tunaomba Mungu” (Rogamos humildemente para el apoyo de Dios), ambos en la isla de Pemba.

Las integrantes individuales compran en vicoba a través de acciones, que les permiten pedir un préstamo para apoyar sus propios negocios u otros gastos diarios, como el costo sanitario o las rectas escolares.

En equipo, los miembros determinan la cifra y las condiciones del préstamo individual, como la tasa de interés y la periodicidad de pago. Cuando los grupos tienen un exceso de fondos, promueven proyectos colaborativos para generar ingresos, cuyos beneficios se devuelven al grupo.

Vicoba y unidad

Los vicoba ayudan a las mujeres a cubrir sus necesidades financieras, pero también permite y fortalece la idea de umoja o “unidad”, que encarna las ideas de comunidad y apoyo mutuo.

Una reciente encuesta en Twitter destaca la la omnipresencia de los vicoba en Tanzania. En Twitter, Habimana preguntó irónicamente a sus 18 300 seguidores:

Fútbol: une a los hombres

Dibujos animados: unen a los niños

¿Qué une a las mujeres?
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Para las mujeres antes, era el chisme, pero para las mujeres de ahora, son vicoba y otros grupos de ahorros.

Más de 850 personas –sobre todo hombres– respondieron a la encuesta. La respuesta más común, y algo despectiva, ha sido umbea (rumores), seguida de cerca por vicoba y peluquerías.

En Twitter, el l usuario Abdulraheem tuiteó descaradamente:

Para las mujeres en el pasado, eran los rumores pero, para las mujeres de hoy es vicoba y otros grupos de ahorro.

Cambiar ideas sobre el género y las finanzas domésticas

Los comentarios sobre vicoba también arrojan luces sobre el cambio de las normas de género y de las economías domésticas en Tanzania.

En Twitter, la usuaria Myra se quejó ante sus más de 5900 seguidores de la propensión de los hombres a obligar a sus esposas a lavar la ropa a mano en lugar de comprar lavadoras:

Oigan, muchachos, disfrutan persiguiendo a sus esposas con este asunto de lavar la ropa a mano. Incluso si tienen los 500 000 [chelines tanzanos o 250 dólares estadounidenses] para una lavadora. Digo “esposa” porque si no se han casado todavía y se casan, habrán decidido convertirse en lavanderas.

Como respuesta, Mgwabi Mwambi recusó a Myra por poner demasiada responsabilidad financiera en los hombres:

Oigan, muchachos, disfrutan persiguiendo a sus esposas con este asunto de lavar la ropa a mano. Incluso si tienen los 500 000 [chelines tanzanos o 250 dólares estadounidenses] para una lavadora. Digo “esposa” porque si no se han casado todavía y se casan, habrán decidido convertirse en lavanderas.
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Incluso las jóvenes casadas disfrutan acosándose y lavando la ropa a mano. Si una lavadora cuesta 500 000 chelines [250 dólares estadounidenses], que pueden adquirir con sus ahorros de vicoba, entonces pueden comprar la suya en lugar de esperar a que sus maridos paguen por todo.

Este intercambio en Twitter destaca las ideas cambiantes y las normas de género relacionadas con la división de las tareas y financias domésticas en Tanzania, y el rol que juega vicoba.

Microfinanza durante COVID-19

La situación en Tanzania apunta a la vulnerabilidad de los grupos de ahorros y préstamo en el mundo al enfrentar crisis a gran escala.

Durante el brote de ébola en África Occidental, las restricciones a la circulación limitaron las actividades económicas de las mujeres, que redujo drásticamente el capital de esos grupos en Liberia y Guinea, según un informe del Grupo para Desarrollo de Naciones Unidas.

Varias agencias humanitarias han publicado medidas y directrices de emergencia para mitigar los efectos sanitarios y económicos del coronavirus en las iniciativas de microfinanciación. CARE, con 357 000 grupos VSLA en 51 países, publicó unas pautas de emergencia para apoyarlos.

El futuro de vicoba en Tanzania

Algunos líderes de vicoba en Tanzania continental han considerado la posibilidad de adoptar medidas de emergencia, como la ampliación de plazos de reembolso de préstamos y reducción de tasas de interés de los préstamos existentes, según The Citizen.

Una posible medida de emergencia podría ser un rescate del Gobierno. The Citizen informó de que el Ministerio de Planificación y Finanzas estaba conduciendo un análisis de un impacto económico de COVID-19 y que proporcionaría recomendaciones para los vicoba y otros grupos de ahorro y préstamo. Sin embargo, su énfasis en las recomendaciones sugiere que la asistencia financiera del Gobierno puede no estar disponible.

S las mujeres no cumplen con el pago del préstamo, las integrantes del grupo podrían decidir liquidar sus activos para recuperar las deudas del grupo, lo que podría afectar a vicoba y tensar las relaciones. Las integrantes también pueden decidir aceptar sus pérdidas relacionadas con COVID-19.

Vicoba — que proporcionan comunidad, apoyo mutuo y conexión humana— puede ayudar a las mujeres a mitigar los perjuicios económicos del coronavirus.

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