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Entre Calcuta, San Petersburgo y París: Entrevista con la novelista Shumona Sinha

Shumona Sinha. Fotografía de Francesca Mantovani/Gallimard, usada con autorización.

Durante la Guerra Fría, la Unión Soviética e India mantuvieron una relación particularmente amistosa debido a que compartieron una afinidad ideológica. La Rusia zarista había apoyado desde hacía mucho tiempo los movimientos antibritánicos, y tenía sus propias ambiciones coloniales en la región. Después de 1917, la Unión Soviética intensificó su presencia en India a través de la ideología comunista y, de acuerdo con una interpretación, el Partido Comunista de India (CPI) se creó en realidad en Tashkent en 1920.

Portada de una edición de 1953 del emblemático relato infantil Moydodyr escrito por Korney Chukovsky, publicado por vez primera por Lev Klyachko en su editorial Raduga en la década de 1920. Fotografía de Filip Noubel, usada con autorización.

Hasta su desintegración en 1991, la Unión Soviética respaldó la traducción y la distribución de la literatura rusa y soviética que influenció generaciones de niños e intelectuales indios.

Esta relación Rusia-India es el argumento central del libro más reciente de Shumona Sinha, “Le Testament Russe” (El testamento ruso).

De la misma manera que muchos de sus compañeros, Sinha creció en Calcuta leyendo esas mismas novelas. Con el tiempo, se mudó a Francia y se convirtió en una escritora exofónica aclamada –o una escritora que escribe en lengua extranjera.

“Le Testament Russe” gira en torno a Tania, muchacha bengalí que vive en Calcuta de la década de 1980. La heroína escapa de su contexto social y familiar cuando se une al movimiento estudiantil comunista local, y con el tiempo estudia ruso. Sin embargo, su verdadera inspiración es Lev Klyanchko, periodista judío ruso que decidió convertirse en editor en la década de 1920, fundó Raduga, editorial políticamente independiente, trabajó con las lumbreras de la literatura y arte ruso como Kornéi Chukovsky, Kuzma Petrov-Vodkin, pero finalmente fue censurado y falleció en 1933. 

Filip Noubel entrevistó a Shumona Sinha para descubrir más de cómo los libros infantiles soviéticos moldearon su exploración a través de los idiomas, las culturas e identidades. La entrevista fue editada por motivos de brevedad.

Filip Noubel (FN): En tu novela más reciente exploras los vínculos –algunos que datan del siglo XVIII– que unieron a Rusia y la Unión Soviética con Bengala a través de la ideología y libros infantiles traducidos. ¿Podrías contarnos más acerca de este patrimonio? ¿Experimentaste esto también durante tu niñez en Calcuta?

Shumona Sinha (SS) L’héritage de la littérature russe au Bengale occidental crée le cadre de mon roman, oui. Beaucoup de Bengalis qui possèdent une collection de livres chez eux, ont un rayon russe. Les livres russes et soviétiques ont joué un rôle important et pourtant délicat, ont influencé les pensées de tant de Bengalis, façonné leur regard sur la vie. Non seulement les classiques mais aussi les auteurs de la jeunesse comme Nicolaï Ostrovski, Arkadi Gaïdar, Dmitri Mamine Sibiriak, Boris Polevoï… C’était pareil chez moi. D’autant que mon père était économiste, professeur d’économie à l’institut équivalent de Science-Po, marxiste et leader communiste des années 1970. Il a failli être assassiné par les hommes de main d’Indira Gandhi. C’est d’ailleurs le sujet de mon troisième roman Calcutta. J’ai grandi avec les livres russes. Mes premiers contes de fées étaient russes, et non bengalis. C’est pourquoi j’ai été éprise de Kliatchko ! En fouillant dans les archives on trouve sa trace, mais rien n’a été écrit sur lui depuis sa mort, personne n’a contacté sa famille. Trouver leur trace et raconter cette histoire était une noyade voluptueuse pour moi.

Shumona Sinha (SS): Ciertamente, el patrimonio de la literatura rusa en Bengala Occidental creó el marco de mi libro. Muchos bengalíes que adquieren sus propios libros tienen un estante de libros rusos. Los libros rusos y soviéticos jugaron un papel clave y crítico, e influenciaron la forma de pensar de muchos bengalíes, moldearon su perspectiva acerca de la vida. No solo los clásicos, también los autores de literatura infantil, como Nikolay Ostrovsky, Arkady Gaydar, Dmitri Mamin-Sibiryak, Boris Polevoy… Lo mismo ocurrió en mi hogar. Además, mi padre fue economista e impartió clases sobre esa materia, y era marxista, también un líder comunista durante la década de 1970. Casi lo asesinan los secuaces de Indira Gandhi. Y este es en realidad el tema de mi tercera novela titulada “Calcuta”. Crecí leyendo libros rusos. Mis primeros cuentos de hadas fueron rusos, no bengalíes. ¡Por eso me enamoré de Klyachko! Al indagar en los archivos, se puede encontrar su rastro, pero no han escrito nada sobre él desde que falleció, nadie contactó a su familia. Localizarlos y narrar esa historia me dio una voluptuosa sensación de sofoco.  

FN: Tu novela es también un libro que trata sobre libros. Tania, cuyo padre es propietario de una librería que vende libros soviéticos, y también “Mein Kampf” de Hitler, siente una fascinación por el destino del editor Lev Klyachkko. ¿Cuál es el poder que tienen los libros y la literatura en la actualidad?

SS: La scène d’autodafé de mon roman est imaginaire. La vente libre de Mein Kampf, le fait qu’il soit un best-seller en Inde, surtout parmi les jeunes, m’ont révoltée. Depuis la montée au pouvoir national de Modi alias son parti suprémaciste hindouiste BJP, depuis les déclarations massives et éhontées pro-Hitler, islamophobes de ses électeurs, j’ai voulu en parler dans mon roman. Le pouvoir des livres et de la littérature est majeur. Mais les livres aussi mentent, ce n’est pas mentir-vrai comme a dit Aragon, mais plus compliqué. On propage les idées suprémacistes, sectaires, religieuses, en guise d’une quête personnelle spirituelle. Doit-on bannir ces livres-là ? C’est le piège de la démocratie. Le capitalisme est un totalitarisme à ciel ouvert. On me considère comme un écrivain engagé, mais dans mes livres je cherche à explorer les complexités de la vie, j’ai horreur des discours binaires, dogmatiques. La littérature n’a pas la prétention de changer le monde, mais elle peut dévoiler la condition humaine, elle peut semer les germes d’espoir, de rêve pour un monde meilleur, accompagner le lecteur esseulé et lui donner un élan renouvelé.

SS: Imaginé la escena en la que queman los libros en mi novela. El hecho de que el libro “Mein Kampf” esté disponible y que sea uno de los más vendidos particularmente entre los jóvenes en India me repugnó. Desde que Modi obtuvo el poder junto con el partido BJP, de supremacía hindú, sus votantes han estado realizando declaraciones descaradas a favor de Hitler y contra los musulmanes. Quise abordar este tema en mi novela. El poder de los libros y la literatura es inmenso. Pero los libros también mienten. El poeta francés Aragon en una ocasión creó un neologismo: “mentir-vrai”, que significa los libros mienten para decir la verdad, pero en realidad es más complicado que eso. Las personas difunden ideas de supremacía, sectas, religión pretendiendo que todo esto es una misión espiritual personal. ¿Deberían prohibir tales libros? Esta es la trampa de la democracia. El capitalismo es una forma de totalitarismo abierto. Las personas me describen como una escritora que está “comprometida”, me involucro a nivel político y social, pero en mis libros, trato de explorar las complejidades de la vida. Odio el discurso binario y dogmático. La literatura no pretende que puede cambiar al mundo, pero sí puede revelar la condición humana, plantar semillas de esperanza y de sueños de un mundo mejor, ofrecer compañía al lector solitario y brindarle un impulso nuevo.

FN: Tus novelas se extienden a lo largo de India y Rusia, viajaste también a muchos lugares, como Estados Unidos, para investigar la novela e historia de Klyachko. ¿Estás de acuerdo con que etiqueten a “Le Testament Russe” como una novela universal? ¿Es universal toda la literatura en el siglo XXI?

SS: Bien sûr, je le prends comme un compliment. C’est même l’aspiration du Testament russe.Même si tous les romans du XXIème siècle ne le sont pas. Il y a des romans français qui s’inscrivent dans le contexte historico-social franco-français. Ce n’est ni une qualité de plus, ni un défaut évidemment.

SS: Por supuesto, considero esa palabra como un elogio. Es esto a lo que aspira mi novela. Pero no todas las novelas del siglo XXI son universales, algunas novelas francesas continúan basándose en un típico contexto histórico y social francés, y esto no quiere decir que sea una cualidad o un defecto, obviamente.

FN: Eres una escritora exofónica e internacional. Evolucionaste más allá de las culturas y los idiomas. ¿Qué te ha aportado este proceso? ¿De qué manera has mediado tus identidades múltiples? ¿Cuáles son los desafíos y las ventajas de escribir en una lengua extranjera?

SS: Je suis venue à la littérature non seulement pour franchir les frontières mais pour les voir effacées. Je n’ai jamais eu de solidarité ethnique ou communautaire. Je me considère comme une métisse culturelle, une nomade et heureuse de l’être. Ce n'est pas l’Inde ou la France qui sont ma patrie, mais la langue française.

Quant à écrire en français, on ne choisit pas la langue, c’est la langue qui nous choisit. Alors on n’a plus le choix. Ça se passe dans le corps. On est habité par la langue. Le français m’était d’abord une langue étrangère, ensuite une langue autre, puis la langue, ma langue. Toutes les autres langues natales de ma vie antérieure sont endormies, comme des rivières souterraines, elles ne sont pas manifestes, et le français est devenue ma langue vitale car je ne sais plus concevoir ma vie dans une autre langue que le français. Écrire en français est révolutionnaire pour moi qui ai écrit en bengali quand j’étais adolescente et jeune femme, et je n’ai jamais écrit en anglais. Contrairement au bengali qui est une langue limpide, le français est une langue rationnelle et analytique, ainsi écrire en français a façonné ma pensée. Les interrogations linguistiques et existentialistes sont devenues la matière de mes livres. Quand on est écrivain en situation d'exophonie, on vit toujours une intranquillité vis-à-vis de la langue autre. Cet état est excitant, propice à la création.

SS: Me avoqué a la literatura no solo para cruzar los límites, sino para verlos desaparecer. Nunca sentí solidaridad étnica ni comunalista. Me considero una persona de orígenes culturales mixtos, una nómada feliz. Mi país natal no es India ni Francia, es el idioma francés.

En lo que respecta al hecho que escribo en francés, no elegimos el idioma, el idioma nos elige. Después, no tenemos más opción. Esto ocurre dentro del cuerpo. El francés era un idioma extranjero para mí, después se convirtió en otro idioma, luego en el idioma, y finalmente en mi idioma. Todas las demás lenguas maternas de mi vida anterior se adormecieron, como los ríos subterráneos, no son visibles, por lo que el francés se volvió vital porque solo puedo concebir mi vida en ese idioma. Escribir en francés es revolucionario para mí, como persona que escribía en bengalí cuando era adolescente y adulta joven. Nunca escribí en inglés. A diferencia del bengalí, que es un idioma inteligible, el francés es racional y analítico; por lo tanto, escribir en francés moldeó mi forma de pensar. Las preguntas lingüísticas y existencialistas se convirtieron en la inspiración de mis libros. Cuando eres escritora exofónica, estás siempre en una relación de intranquilidad con el resto de los idiomas. Este estado mental es emocionante y propicio para crear.

FN: Tu libro es también un homenaje a los traductores, como Nani Bhowmik. Trabajaste también como intérprete para los solicitantes de asilo. ¿Cuán importante son los traductores literarios?

SS: Le travail des traducteurs littéraires est d’une valeur inestimable ! Ils jouent un rôle primordial pour construire les ponts et les passerelles entre les pays et les cultures. Nani Bhowmik est d’un talent rare. Il a écrit lui aussi des romans, primés par l’Académie indienne de la littérature. Son œuvre est marquée par son voyage entre deux langues, sa langue d’écriture est innovante, affranchie, fantasque et profonde. Pour ma part je me sens plus heureuse de mes anthologies de poésie française et bengalie contemporaines dont j’ai assuré la traduction. Les traducteurs qui ne sont pas eux-mêmes des écrivains, ils réécrivent les textes d’origine dans la langue d’arrivée. C’est à la fois une contribution linguistique, littéraire et socioculturelle. Les livres traduits qui franchissent les frontières sont les messagers d’espoir et de liberté.

SS: ¡El trabajo del traductor literario tiene un valor inmenso! Desempeñan un papel clave para edificar puentes entre los países y las culturas. Nani Bhowmik fue un hombre de talento excepcional. También escribió novelas que fueron galardonas por la Academia de Literatura India. Su escritura se moldeó a través de su paso entre los dos idiomas, ruso y bengalí, es innovadora, libre, extravagante y profunda. En cuando a mí, me siento particularmente feliz con mis antologías de poesía francesa y bengalí contemporánea que traduje. Los traductores que no son escritores reescriben textos producidos en idioma fuente al idioma objetivo. Esto representa una contribución lingüística, literaria y sociocultural. Los libros traducidos que cruzan fronteras son mensajes de esperanza y libertad.

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