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En Amazonía brasileña, combinación de quemas y pandemia proyecta escenario de desastre

Quemas en Acre, septiembre de 2019 | Fotos: Katie Maehler/ Mídia NINJA/Usada con licenciaa (CC-BY-NC).

Este texto, escrito por Izabel Santos e Bruna Melo, se publicó originalmente en el sitio web de Amazônia Real. Se reproduce eb virtud de un acuerdo para compartir contenido con Global Voices.

En 2019 se registraron las mayores tasas de deforestación de la última década en la Amazonía. Pero 2020 puede ser peor. Un estudio del Instituto de Investigación Ambiental de la Amazonía (Ipam) del Brasil indica que hay por lo menos 4500 kilómetros cuadrados de área deforestada que podrían ser quemados este año. Cuatro estados brasileños concentran el 88 % de esa área: Pará (42 %), Mato Grosso (23 %), Rondonia (13 %) y Amazonas (10 %). El estudio dice:

Se tudo virar fumaça, a região pode enfrentar estado de calamidade pública na saúde devido a sobreposição de queimadas com pandemia de Covid-19, o que sobrecarregará ainda mais a rede saúde já em colapso nos atendimentos à população.

Si todo se hace humo, la región puede enfrentar un estado de calamidad pública en la salud por la sobreposición de quemas con pandemia de COVID-19, lo que sobrecargará más la red de salud ya colapsada en atenciones a la población.

Según el investigador Paulo Moutinho, doctor en ecología y miembro de Ipam, y además uno de los autores del estudio, la prevención de incendios, la deforestación se ha convertido y la acción de protección ambiental se han convertido en medidas de salud. La preocupación refleja datos de 2019, cuando los municipios que más quemaron en la Amazonía vieron que el aire se contaminó un 53 % más, en promedio, en comparación con 2018.

Moutinho destaca que si las autoridades no hacen algo al respecto, podría haber pérdidas humanas, además de las previstas por la pandemia, y que precaución es la palabra clave. El físico Paulo Artaxo, otro investigador de la Universidad de São Paulo (USP), que colaboró con el trabajo, explica:

Durante a temporada de fogo, extensas áreas da Amazônia têm qualidade do ar pior que no centro da cidade de São Paulo devido às queimadas. Isso tem forte efeito na saúde, especialmente em crianças e idosos, que são as populações mais vulneráveis. (…) Como a poluição das queimadas viaja por milhares de quilômetros, comunidades isoladas de índios respiram esta atmosfera insalubre, que é muito acima dos padrões de qualidade do ar da Organização Mundial da Saúde.

Durante la temporada de fuego, extensas áreas de la Amazonía tienen una calidad de aire inferior al del centro de la ciudad de São Paulo por las quemas. Eso tiene un fuerte efecto en la salud, especialmente en niños y ancianos, las poblaciones más vulnerables. (…) Como la contaminación de las quemas viaja por miles de kilómetros, comunidades aisladas de indios respiran esta atmósfera insalubre, muy por encima de los parámetros de calidad de aire de la Organización Mundial de la Salud.

El estudio de Ipam, publicado el 8 de junio, indica que cerca del 45 % del área deforestada en 2019 aún no se ha quemado –la zona geográfica equivale al triple del tamaño de la ciudad de São Paulo.

Para la directora de Ciencia de Ipam, Ane Alencar, que tambíén participó en la nota técnica del estudio, las autoridades ambientales deben ser firmes en el combate de la deforestación ilegal y las quemas:

Se isso não acontecer, temos chances de ter uma pressão muito grande no sistema de saúde da Amazônia e levá-lo, de fato, ao colapso.

Si eso no ocurre, tenemos opciones de tener una presión muy grande en el sistema de salud de la Amazonía y llevarlo al colapso.

El 22 de abril, en reunión ministerial con el presidente Jair Bolsonaro, el propio ministro de Medio Ambiente, Ricardo Salles, afirmó que es necesario aprovechar que la prensa está dedicada a la pandemia para “pasar desapercibidos” –según él, eso significa desburocratizar el sistema de normas y reglas de cuestiones ambientales.

Por los cálculos de los científicos, si el ritmo acelerado de deforestación continúa en los próximos meses, casi 9000 kilómetros cuadrados pueden volverse cenizas, ya que la época más intensa de tala y quema se da entre junio y agosto, con la llegada del período de sequía. El documento apunta que si se quema la mitad de esa área, el escenario será peor que el de 2019.

Quemas aumentan 35 % en Acre

El Instituto Nacional de Investigación Espacial (Inpe), institución de referencia de supervisión por satélite de Brasil, detectó en 2020 que la cantidad de focos de quemas en el estado de Acre ya sobrepasaban en 35 % la de 2019. Según Inpe, entre el 1 de enero al 14 de junio de este año, hubo 84 focos de quemas en el estado. En ese mismo período de 2019, se detectaron 62 focos. En todo 2019, Inpe detectó 6802 focos de quemas en los bosques locales.

Los focos registrados en zonas urbanas por el Cuerpo de Bomberos en Acre fueron 6867 en 2019. Así, el número total de focos de quemas en el estado pasó de 13 000 en 2019 (zonas urbanas y rurales).

El portavoz de los bomberos, mayor Cláudio Falcão, dijo que solamente en Rio Branco, capital del estado, se registraron 999 incendios ambientales hasta el 7 de junio. En ese mismo periodo del año pasado, el número fue de 544. En todo el estado de Acre, ya se contabilizaron 1086 quemas urbanas:

Não sei o que é mais difícil o controle das queimadas ou da pandemia. Todos os anos nós passamos por dificuldades, mas a população continua queimando.

Infelizmente, temos registrados um aumento de queimadas. E isso faz com que o sistema de saúde se sobrecarregue ainda mais porque começam a aparecer doenças respiratórias. Vamos ter um problema muito sério.

É preciso conscientização da população e intensificação dos órgãos de fiscalização para podermos diminuir essa situação

No sé qué es más difícil de control: las quemas o la pandemia. Todos los años pasamos por dificultades, pero la población sigue quemando.

Infelizmente, hemos registrado un aumento en las quemas. Eso hace que el sistema de salud se sobrecargue más porque comienzan a aparecer males respiratorios. Vamos a tener un problema muy serio.

Es necesario que la población sea consciente y que se intensifiquen los órganos de fiscalización para poder disminuir esa situación.

Según el Laboratorio de Geoprocesamiento Aplicado al Ambiente de la Universidad Federal do Acre (Ufac), en 2019 se quemaron más de 175 000 hectáreas. Los municipios que más quemaron fueron Sena Madureira, Rio Branco, Feijó, Tarauacá y Brasiléia. Por lo menos 1700 hectáreas se vieron afectadas por las quemas ocurridas en la región de Alto Acre. Parte importante de los incendios forestales ocurrieron en la Reserva Extractivista Chico Mendes y en tierras indígenas.

Tractor en zona de deforestación ilegal en São Félix do Xingu, Pará, 2012 | Foto: Alberto César Araújo/Amazônia Real

La lógica destructiva de las queas

En la historia de la destrucción forestal en la Amazonía, después de la deforestación viene una quema, explica la investigadora Ane Alencar. Así, siempre que la tasa de deforestación aumenta en la Amazonía, hay una relación directa con el aumento de focos de calor:

Ninguém vai gastar dinheiro para derrubar vários hectares de floresta para depois não usar essa área, mesmo que seja para especulação. Essa área vai ser queimada.

Foi o que vimos acontecer em 2019 e, infelizmente, se nada for feito, é o que deveremos ver em 2020, já que a derrubada continua num ritmo elevado.

Nadie va a gastar dinero en derribar varias hectáreas de bosque para después no usar esa área, aunque sea para la especulación. Esa área va a ser quemada.

Fue lo que vimos que ocurrió en 2019 y, lamentablemente, no se hizo nada, es lo deberíamos ver en 2020, pues la tala sigue a un ritmo elevado.

Las quemas aumentan la cantidad de humo en el aire, transporta material particulado fino, conocidos como aerosoles. En las zonas más afectadas por las nubes contaminantes, hay un aumento de pacientes que buscan atención médica con males respiratorios. Desde marzo, el sistema de salud público ya está sobrecargado con casos de COVID-19 y tres estados de la Amazonía cuentan con el mayor número de casos en Brasil.

Según Ipam, hasta fines de mayo de 2020, el 20 % de muertes por el nuevo coronavírus ocurrieron en la región norte, que también registraba la mayor tasa de incidencia y mortalidad por cada 100 000 habitantes. Hasta el 25 de junio, el país tenía 54 971 muertes y 1 228 114 casos registrados. La nota del instituto dice:

No Amazonas, no Pará e em Mato Grosso, mais de 20% das pessoas moram em áreas que exigem um deslocamento de até quatro horas para chegar ao município mais próximo com condições de atendimento em casos graves de Covid-19. As pequenas e médias cidades, se atingidas simultaneamente por fumaça das queimadas e infecções pelo novo coronavírus, tendem a não conseguir absorver a necessidade da população.

En Amazonas, Pará y Mato Grosso, más del 20 % de personas viven en zonas que exigen un desplazamiento de hasta cuatro horas para llegar al municipio más cercano con capacidad de atender casos graves de COVID-19. Las ciudades pequeñas y medianas, afectadas simultáneamente por el humo de las quemas y los contagios del nuevo coronavírus, tienden a no lograr atender las necesidades de la población.

Áreas más críticas

Como el estudio apunta, hasta entonces las áreas fueron taladas, pero no hubo quemas. Eso vuelve fundamental una acción integrada del Gobierno federal y el estatal, dice Paulo Moutinho. Especialmente en los estados de Acre, Pará y Amazonas, que tienen áreas críticas.

No Pará, hay un “arco de fuego que une la región de Altamira y San Félix do Xingu”, dice Ipam. El estudio apunta a las regiones críticas, el tramo a lo largo de la rodovía Transamazônica (BR-230), de Altamira a Rurópolis.

En Acre, los municipios alrededor de Rio Branco y a lo largo de las rodovías BR-364 son los más amenazados por las quemas e incendios forestales. Y en Amazonas, los municipios ubicados en el sur del estado, donde hay una fuerte presión de la agricultura y la tala de madera.

Ciudades de Roraima, Mato Grosso y la capital de Rondônia, Porto Velho, también están amenazadas por las quemas.

Aumento de deforestación en 2019

El 9 de junio, el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE) difundió un aumento de 34,4 % en la devastación de la selva amazónica entre agosto de 2018 y julio de 2019 em comparación con el mismo período de 2017 y 2018. Se deforestaron 10 129 kilómetros cuadrados –la mayor desde 2008, que fue de 12 911 kilómetros cuadrados.

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