COVID-19: Comunidad trans de Ecuador explora vías legales contra el Estado por falta de asistencia humanitaria

Rashell Erazo durante una marcha por los derechos LGBTIQ+ en 2018. Foto utilizada con permiso.

Este articulo forma parte de nuestra cobertura especial del orgullo LGBTIQ+

En Ecuador, la comunidad trans sobrevive en el marco de la pandemia gracias a la solidaridad de sus pares frente a la poca o nula respuesta del Estado. En el momento que se publica este artículo, Ecuador tiene en promedio 56 mil casos confirmados y supera los 4500 fallecidos por Covid-19, mientras intenta abrir las actividades económicas del país.

El marco jurídico de Ecuador protege a personas de diversa orientación sexual e identidad de género desde el año 2008, sin embargo, la comunidad trans atraviesa situaciones “dramáticas”, señala Rashell Erazo a Global Voices. Ella es la presidenta de la organización LGBTI de Ecuador ALFIL y representante nacional de Redlactrans (Red Latinoamericana y del Caribe de Personas Trans). Considera que la comunidad LGBTI cabe como “población prioritaria” dentro de varias sentencias de la Corte Constitucional de este país.

Además, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) hizo un llamado en abril 2020 a los Estados para que garanticen los derechos de las personas LGBTI en la respuesta a la pandemia COVID-19.

Erazo lamenta que Ecuador no ayude a esta población y ahora explora vías legales contra el Estado por su falta de atención humanitaria.

Ella ilustra la falta de respuesta del Estado de la siguiente manera: prácticamente se le ha obligado al Ministerio de Inclusión Económica y Social, MIES, para que entreguen ayuda humanitaria a la comunidad trans. Erazo denuncia que se ha presentado un listado de 100 personas en extrema pobreza de la población trans al MIES para que se incluyeran en el bono de contingencia por la pandemia — que abarca una entrega de $120 para 950 mil personas — pero siguen esperando que estas sean enroladas.

En Ecuador, la solidaridad prima en la comunidad trans. “Hay personas o compañeras que tienen algún nivel económico que les ha permitido hacer donaciones de comida a los grupos de compañeras de trabajadoras sexuales,” explica Erazo.

Rashell Erazo platica de la situación y de las acciones previstas por la comunidad trans en Ecuador con Global Voices. Esta entrevista fue editada por razones de claridad y espacio.

 Carlos Flores (CF): ¿Cuál es la situación de la comunidad trans en estos tiempos de pandemia?

Rashell Erazo (RE): Desde el 16 de marzo que comenzó el estado de excepción (vía decreto ejecutivo) se podría decir que la pandemia ha venido a visibilizar más la invisibilización de la población trans. Esto en todos los contextos que nos engloban como la pobreza extrema y la supervivencia laboral (el subempleo), alrededor de lo que nosotras transitamos que son el trabajo sexual, la peluquería y labores manuales. Por decreto ejecutivo han sido consideradas como no esenciales y esto ha vulnerado cada uno de los espacios de supervivencia de la población trans, obligándonos a violar el decreto ejecutivo porque no era posible continuar [acatando al decreto], al cabo de un mes del estado de excepción, sin tener el sustento diario. Es dramático. Hay personas que dicen que todos estamos siendo comparados, pero no se puede comparar una población con un perfil de alta vulnerabilidad y exclusión que vivimos con el resto de población cisgénero y heterosexual.

CF: A finales de marzo pasado, Guayaquil fue golpeada por la pandemia, ¿cómo afrontó la comunidad trans ese contexto?

RE: Nosotros hemos tenido contactos fraternos con los grupos LGBTI, como Plan Diversidad o Casa de las Muñecas. Creo que la situación de las compañeras ha sido dramática. En principio tuvieron que resistir con todas sus fuerzas para acatar el Estado de Excepción por la gravedad que implica el azote de la pandemia y la proyección brutal de la curva de contagio. En Guayaquil hubo formas de solidaridad entre nosotras, ya que esperar que el Estado reconozca los convenios internacionales, como el exhorto de la CIDH indicando que en esta pandemia el Estado debe considerar a las poblaciones LGBTI como atención prioritaria, eso no ha ocurrido. No tenemos conocimiento que se haya registrado un alto número de compañeras que se hayan afectado. De hecho no podemos ni siquiera saber cuántas compañeras trabajadoras sexuales, no solo en Guayaquil sino en las principales ciudades, puedan estar contagiadas con Covid. El acceso a las pruebas es prácticamente nulo para la comunidad LGBTI.

CF: ¿Qué acciones se van a emprender hacia el Estado para tener una política específica, ya que la pandemia se proyecta por varios meses más?

RE: Se hacen acciones paliativas como entregar un kit de alimentos que a veces soluciona temporalmente el problema de alimentos de las compañeras, pero esa no es responsabilidad nuestra como organizaciones de la sociedad civil sino del Estado. Hay que estar muy claros que es el Estado el que tiene la responsabilidad por velar en el tema de ayuda humanitaria y de facilitar la subsistencia de las personas. Tenemos un alto índice de desempleo entre las que nos contamos las mujeres trans y que el Estado limite el derecho de poder realizar el trabajo sexual callejizado, pues, lógicamente estaríamos pensando en juntarnos con organizaciones que manejan el tema legal.

Podríamos estar articulando algún tipo de acción contra el Estado, primero, por mantener en la indefensión total a las poblaciones de atención prioritaria, no atenderlas, especificados en los lineamientos nacionales e internacionales. Si por estos 60 días que ha decretado el gobierno puede volver a recrudecerse el tema de la limitación de derechos, de movilidad y demás, nosotras creeríamos que podríamos optar por una demanda internacional ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos porque es una evidente violación del derecho al trabajo, al alimento, a la movilidad. El Estado, y concretamente el Gobierno de Ecuador, no puede seguir ignorando a las poblaciones históricamente maltratadas y que seguimos en resistencia. Hay instrumentos legales que nos amparan.

Erazo sigue luchando con otras organizaciones para que el Estado cumpla con su obligación de atender a la comunidad LGBTI, “porque es el estado y la sociedad que nos hacen vulnerables. No somos vulnerables, es el Estado el que hace vulnerables a las poblaciones,” concluye.

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