Periodistas de Kirguistán temen más obstáculos a la libertad de expresión

Nueva ley contra “manipular información” en línea preocupa a periodistas y activistas de Kirguistán. Ilustración (c): Tatyana Zelenskaya. Usada con autorización.

¿Cómo es ser periodista en un pequeño estado de Asia Central? ¿Qué se siente luchar por el derecho a decir la verdad? En casos de emergencia, ¿pueden los periodistas contar con la protección del Estado y de las organizaciones de derechos humanos, o el Estado se convertirá en su principal obstáculo? Al escribir estas palabras, ¿por qué me pregunto si las autoridades pueden llamarme e invitarme a responder a algunas preguntas?

Kirguistán ocupa el puesto 83 de los 180 países clasificados en el Índice de Libertad de Prensa 2020 de Reporteros sin Fronteras. Se trata de una pequeña mejora con respecto al año anterior; la organización internacional constata que el pluralismo de los medios de comunicación de Kirguistán es excepcional para Asia Central (sus vecinos Kazajstán, Tayikistán y Uzbekistán ocupan respectivamente los puestos 158, 161 y 160).

No obstante, algunos periodistas temen una mayor erosión de la libertad de prensa. El 25 de junio, el Parlamento de Kirguistán aprobó una ley contra la “manipulación de la información”. El proyecto de ley permitirá a las autoridades bloquear los sitios web que contengan “información falsa”, pero no aclara quién ni cómo hará esa evaluación.

El proyecto de ley ha sido muy criticado por defensores de derechos humanos internacionales y por kirguisos; el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ) lo califica como un ataque a la libertad de prensa. Durante la votación, 150 personas protestaron frente al Parlamento en Biskek contra lo que llamaron un ataque a la libertad de expresión. La diputada Gulshat Asylbayeva, quien presentó el proyecto de ley, lo ha defendido ferozmente contra las críticas. El 19 de junio declaró que la respuesta en línea casi le provocó un ataque cardíaco, y el 25 de junio se quejó de que los periodistas no estaban informando sobre el proyecto de ley de manera objetiva, y sugirieron en Facebook que las airadas discusiones en línea en torno al proyecto eran ejemplos de “manipulación”.

El presentador de televisión Erkinbek Ryskulbekov cambió sus avatares en medios sociales en silenciosa protesta:

Nueva imagen de perfil.

Esos temores se basan en la sospecha de que el proyecto de ley podría utilizarse para silenciar a la pequeña pero dedicada red de medios independientes en línea de Kirguistán, que se ha hecho conocida por su periodismo de investigación en los últimos años.

Aprender de la experiencia

Muchos en Kirguistán están orgullosos de la reputación del país como una isla de libertad de expresión, al menos en el contexto de un vecindario muy autoritario. Los recientes incidentes de ataques y hostigamiento contra la prensa han enseñado a los periodistas del país a ser cautelosos.

Por ejemplo, en marzo de 2017 las publicaciones en línea Zanoza (hoy llamada Kaktus.Media), el servicio en kirguiso de RFE/RL Azattyk, la periodista Naryn Aiyp, la activista de derechos humanos Cholpon Jakupova y dos abogados del partido opositor Ata-Meken fueron acusados de difundir información “falsa”. La Fiscalía General presentó cargos por insultar el honor y la dignidad de Almazbek Atambayev, expresidente que fue condenado a 11 años de prisión por cargos de corrupción el 23 de junio. Poco después de una visita a Kirguistán del director de RFE/RL, Thomas Kent, Atambayev decidió retirar su demanda contra Azattyk. En mayo, Freedom House expresó su preocupación por los ataques de las autoridades kirguisas a los medios independientes y a los defensores de los derechos humanos.

Otra ola de acoso a los periodistas comenzó después de que Azattyk y sus socios en los medios, OCCRP y Kloop, publicaran una investigación de alto perfil en mayo de 2019. Afirmaba que se habían transferido ilícitamente unos 700 millones de dólares estadounidenses fuera del país con la participación de Aierken Saiermati, empresario chino de origen uigur.

El 21 de noviembre se publicó una investigación de seguimiento que afirmaba que Saiermati, asesinado en Estambul el 10 de noviembre, había proporcionado a los periodistas amplias pruebas que implicaban a varias personas poderosas de Kirguistán en los traslados ilícitos. Según Saiermati, una de estas personas era el exsubjefe del Servicio Estatal de Aduanas de Kirguistán, Raimbek Matraimov, y sus aliados.

El 26 de noviembre, el Fiscal General de Kirguistán anunció que Saiermati había desviado más de 932 millones de dólares de Kirguistán a cuentas bancarias en el extranjero. Iskender Matraimov, hermano del exfuncionario de aduanas, negó enérgicamente las acusaciones de los periodistas de que él o sus empresas se beneficiaban del plan, y denunció judicialmente a Kloop, Azattyk y la OCCRP por difamación en octubre. En diciembre, el caso fue desestimado.

En este periodo hubo varios ataques violentos contra periodistas en Kirguistán.

El 28 de septiembre de 2019, Aybek Kulchumanov, camarógrafo de Azattyk, fue atacado mientras filmaba con un dron en la ciudad sureña de Osh para un informe de investigación. Cuatro hombres se acercaron a Kulchumanov y le exigieron saber quién había ordenado la filmación, antes de incautar por la fuerza todo su equipo. El incidente tuvo lugar apenas a 200 metros de la casa del exfuncionario de aduanas. El Centro de Desarrollo de Medios, ONG con sede en Bishkek, calificó el ataque como un intento de obstruir la labor de los medios. Aunque el equipo fue finalmente devuelto en una comisaría de Osh, ninguno de los atacantes se ha responsabilizado. Kulchumanov se recuperó y regresó al trabajo.

El 9 de enero de 2020, Bolot Temirov, editor jefe de Factcheck.eg, recibió una paliza fuera de su oficina en Biskek. El sitio web de investigación, como otros, había sufrido ciberataques después de informar sobre el estilo de vida del exfuncionario de aduanas y sus familiares. Tres desconocidos robaron el teléfono de Temirov cuando se le cayó de las manos, pero dejaron su computadora portátil. Temirov también había sido agredido mientras trabajaba en septiembre de 2018. “No te tengo miedo”, escribió Temirov en una desafiante publicación de Facebook dirigido a sus atacantes el 11 de enero.

En febrero de 2020, Ali Toktakunov, veterano reportero que dirigió la investigación de Azattyk, recibió amenazas de muerte en relación con su trabajo. En un video sin fecha, Emilbek Kimsanov, otro exfuncionario de aduanas, afirmó que Raimbek Matraimov le había dado instrucciones para secuestrar o asesinar a Toktakunov.

Toktakunov, que ya no vive en Kirguistán, contó sus reflexiones sobre la investigación y la libertad de prensa en su país de origen en una entrevista realizada el 28 de abril para Global Voices:

Последнее расследование, вызвавшее большой резонанс в обществе, не только у нас, показывает, как коррупция ушла глубоко корнями во властные структуры. Здесь огромный клубок взаимосвязанных между собой структур, начиная от границ страны, банковской системы, правоохранительных, таможенных ведомства и т.д. И в этой система Матраимов был одной главных цепей. Об этом нам поведал человек из этой самой иерархии, который передал нам ряд документов. Эти документы доказывали, что десятки людей, которые занимали, или занимают высокие посты, замешаны.

La última investigación, que tuvo gran resonancia en la sociedad, no solo en nuestro país, muestra cómo la corrupción se ha arraigado profundamente en las estructuras de poder. Hay una enorme red de estructuras interconectadas, que van desde las fronteras del país, el sistema bancario, la Policía, aduanas, etc. Y en este sistema, Matraim era una de las principales cadenas. Esto nos lo contó una persona de esta misma jerarquía, que nos dio varios documentos. Estos documentos demostraron que están involucradas muchas personas que tuvieron o tienen altos cargos.

El 2 de diciembre, el Comité Estatal de Seguridad Nacional (GKNB), servicio de inteligencia de Kirguistán, citó citó como testigos  a Toktakunov y su colega Ydyrys Isakov. Toktakunov dijo a Global Voices que el acoso y los ataques de los meses anteriores no le habían dado muchas esperanzas de que estuviera a salvo:

Говоря о личной безопасности, как гражданин Кыргызстана, я, кроме наших правоохранительных органов, надеяться больше не могу никому и ничему. Говорить о каких-то других вариантах бессмысленно, у меня нет средств, чтобы обеспечить собственную безопасность. Сейчас я работаю в Праге, могу сказать, что живу в более безопасном месте. Если п приезду в Кыргызстан будут некие угрозы, или что-то, что будет угрожать мне и моей безопасности,
Однако то, что некоторые сотрудники силовых органов близки к коррупционной системе, и проявляют лояльность п отношению к лицам напрямую замешанную в расследовании – огорчает и я начинаю сомневаться в гарантиях свей безопасности.

В нашем расследовании участвовало много журналистов. 12 из них так или иначе подверглись преследованиям, избиениям, ряду угроз в виде сообщений, писем. Сайты, которые написали о расследовании, были атакованы хакерами извне.

Когда стали поступать угрозы в мой адрес, я первую очередь сообщил своему руководству об этом. Кроме этого, мы уведомили наших адвокатов, и конечно, правоохранительные органы. «Не знаю, какими путями, но вы должны привезти его ко мне из Праги…», такие указания получил Кимсанов. С тех пор никто из наших органов ко мне не обратился, не спросил, не было ли других угроз, все ли хорошо и т.д. Если слова Кимсанова подтвердятся и угрозы такие действительно были озвучены, тогда это действительно тревожный знак. Потому что это касается не только тех, кто занимался расследованием, моих коллег, но и в целом всего гражданского общества. Все звонки, сообщения, и запугивания собираю. Кроме того, поступают различные «предложения» – подождать с расследованием, либо прекратить совсем, взамен предлагаются некие материальные блага, либо другие «благодарности».

Они не гнушаются, и используют как посредников многих, начиная от моих родственников, и заканчивая депутатами парламента.

Cuando se trata de mi seguridad personal, como ciudadano de Kirguistán, no tengo fe en nadie ni en nada, más que en nuestras autoridades. No tiene sentido hablar de otras soluciones ya que no tengo los recursos para garantizar mi propia seguridad. Ahora trabajo en Praga, así que puedo decir que vivo en un lugar más seguro. Si viajo a Kirguistán, habrá algunas amenazas para mí y mi seguridad personal. Sin embargo, que algunas autoridades estén cerca de planes de corrupción y declaren su lealtad a las personas directamente implicadas en nuestra investigación me entristece profundamente, y me hace dudar de sus garantías de seguridad.

Muchos periodistas participaron en nuestra investigación. De una u otra manera, 12 de esos periodistas han sido objeto de persecución, golpes y amenazas en forma de mensajes y cartas. Los sitios web que escribieron sobre la investigación sufrieron ataques cibernéticos.

Cuando empecé a recibir amenazas personales, lo primero que hice fue decírselo a mi jefe. Además, notificamos a nuestros abogados y, por supuesto, a las autoridades. “No sé cómo, pero deberías traerlo de Praga”, fue la instrucción dada a Kimsanov. Hasta el día de hoy, ninguna autoridad nuestra se ha acercado a mí para preguntarme si he recibido otras amenazas, si todo está bien, y así sucesivamente. Si las palabras de Kimsanov se confirman y tales amenazas se hicieron realmente, entonces es una señal preocupante. Porque no solamente concierne a quenes estuvimos involucrados en la investigación, sino a toda la sociedad civil. Tomo todas las llamadas, mensajes y amenazas. También hay varias “sugerencias”: esperar un poco antes de investigar un tema, o dejar de investigar por completo. A veces se ofrecen beneficios materiales u otras ventajas a modo de “agradecimiento”.

No se dan por vencidos ni por un momento, y llegan a mí a través de muchos intermediarios, empezando por mis parientes y terminando con los parlamentarios.

Las autoridades kirguisas han puesto en duda la versión de los hechos de Toktakunov. El 2 de junio, en reunión de una comisión parlamentaria que examinó el asesinato de Aierken Saimati, el GKNB declaró que los “periodistas recibieron dinero”. La jefa del comité de investigación del GKNB, Sagyn Samidin Uulu, afirmó que Saimati había pagado a Toktakunov 100 000 dólares por el material, pero como informa Kloop.kg, no presentaron documentos que confirmaran la transacción

Ali Toktakunov, periodista kirgjuiso, en viaje de trabajo, Foto cortesía de Ali Toktakunov.

Ese mismo día, Toktakunov negó rotundamente la afirmación de la GKNB, dijo que había recibido cientos de documentos originales pero “ni un solo centavo” de Saimati. También señaló el hecho de que las autoridades no habían adoptado aún ninguna medida judicial sobre las revelaciones. Por su parte, Azattyk declaró en varias ocasiones que estaba dispuesto a cooperar con las fuerzas del orden, aunque los periodistas implicados tendrían que responder a las preguntas por videoconferencia, ya que todos se encontraban en el extranjero.

Muchos periodistas de Kirguistán probablemente estarían de acuerdo con las reflexiones de Toktakunov sobre la situación actual del periodismo en el país:

Задача журналистов обнародовать. Остальное – задача правоохранительных органов довести расследование до конца. Нет никаких понятных результатов…

Для меня лично то, что происходит в Кыргызстане – эмоционально тяжело, и обидно. У нас были две революции, где погибли люди. Сегодня мы входим в ряды самых бедных стран мира. Около миллиона наших граждан на заработках. До сегодняшнего дня те средства, которые были выведены из страны, в казну не возвращены. Сегодня, на фоне пандемии, когда наши люди отчаянно нуждаются в помощи, в бюджете нехватка средств.

Свобода слова касается не только журналистов. Она касается каждого гражданина… То, что жизням многих моих коллег угрожали, угрожают и тот факт, что на это власти, правоохранительные органы, закрывают глаза – это тоже говорит об «уровне» свободы слова в стране.

Власть молчит.

La tarea de los periodistas es publicar las cosas. Todo lo demás es tarea de los organismos de aplicación de la ley; es decir, llevar una investigación hasta el final. Pero no ha habido resultados comprensibles…

Lo que está sucediendo en Kirguistán es difícil para mí, emocional y personalmente ofensivo. Hemos tenido dos revoluciones en las que hubo muertos. Hoy en día, estamos entre los países más pobres del mundo. Alrededor de un millón de ciudadanos trabajan en el extranjero. Y ahora mismo, aún no se devuelven a las arcas estatales los fondos que fueron extraídos del país. Hoy, en el contexto de una pandemia, cuando nuestra gente necesita desesperadamente ayuda, el presupuesto no es lo suficiente.

Así que la libertad de expresión no solamente concierne a los periodistas. Concierne a todos los ciudadanos… El hecho de que la vida de mis colegas esté y siga estando amenazada, el hecho de que las autoridades y las fuerzas del orden cierren los ojos habla del “nivel” de libertad de prensa en el país. Las autoridades guardan silencio.

No en vano, Reporteros sin Fronteras escribe en su último informe sobre Kirguistán que las “revelaciones sobre la corrupción pueden seguir siendo muy peligrosas para los periodistas y los medios independientes, como se vio en el caso Matraimov”.

No somos falsos

Este es el contexto en el que deben entenderse ahora los temores de periodistas y activistas de la sociedad civil de Kirguistán.

Todo lo que hay ahora entre el proyecto de ley para que se convierta en ley es una firma del presidente de Kirguistán, Sooronbai Jeenbekov. Por eso los periodistas, los activistas de derechos humanos y los trabajadores de los medios están publicando ahora en medios sociales para pedirle que no promulgue la ley, con la etiqueta #ЯНеФейк (no soy falso).

Журналисты, медиаорганизации, представители гражданского общества Кыргызстана начинают кампанию с призывом к Президенту КР не подписывать принятый парламентом скандальный законопроект «О манипулировании информацией».

Поддержите свободу слова в Кыргызстане! Repost and share!

#ПрезидентЗаСвободуСлова #ФейкМыйзамгаВето #НетЦензуреВКP

— Elina Karakulova, Facebook, 26 June 2020

Periodistas, organizaciones de medios y representantes de la sociedad civil de Kirguistán están iniciando una campaña para pedir al presidente de Kirguistán que no firme el escandaloso proyecto de ley aprobado por el Parlamento sobre “manipulación de la información”.

¡Apoyen la libertad de expresión en Kirguistán! ¡Difundan!

Presidente a favor de la libertad de expresión. Contra la falsa ley. No a la censura en Kirguistán.

— Elina Karakulova, Facebook, 26 de junio de 2020

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