En el norte de Siria, el COVID-19 empeora una ya dramática crisis humanitaria

Idlib, al norte de Siria, poco después de que un ataque con misiles rusos destruyera un barrio que causó la muerte de diez civiles, 14 de marzo de 2019. El muchacho de la foto acaba de perder a su familia. Foto de Mousa Mohammed, usada con autorización.

El actual conflicto armado en Siria ha desplazado a más de 1.6 millones de personas que han huido en su mayoría al norte del país. La consiguiente catastrófica crisis humanitaria ha empeorado con el impacto del COVID-19 en la región.

En Idlib, al norte de Siria, las personas ya atraviesan las duras condiciones a diario. Aunque Idlib confirmó solamente un caso de COVID-19 en julio, muchos factores contribuyen a aumentar las tensiones, una de las cuales es la continua y deliberada violencia impuesta sobre la infraestructura vital de Idlib a causa de la alianza militar sirio-rusa que ha destruido completamente el sector salud.

Según Human Rights Watch, el “norte de Siria no está preparado para enfrentar la pandemia de COVID-19”

Hani al-Hariri, activista del sur de Siria que ahora vive en Idlib, dijo a Global Voices que la situación podría ser catastrófica si el COVID-19 llega al norte de Siria, donde los desplazados apenas tienen acceso a las necesidades básicas, incluidos servicios de salud, agua y comida, lo que hace que mantener la distancia social y la higiene sea casi imposible.

Los niños pagan el precio más duro de la guerra

En Idlib, los niños suelen pagar el precio más alto de la guerra. Aproximadamente 190 000 niños huérfanos han terminado en las calles y se las arreglan como pueden en las ruinas de Idlib. En total, se estima que 290 000 niños han sido desplazados repetidamente por la violencia solamente en el norte de Siria.

Jamil al-Hassan, activista y periodista sirio de Idlib, ha estado realizando trabajo humanitario durante años en regiones a manos de los rebeldes. Conversó con Global Voices sobre sus experiencias. Se han cambiado los nombres mencionados en su testimonio para proteger su identidad:

أحمد، وصلاح، وعبد الله، هم ثلاث أطفال دون سن العاشرة من العمر من حلب وإدلب فقدوا عائلاتهم في الحرب التي بدأت في عام 2011، أي من يقارب العشر سنوات، ولم يعد لهم أي قريب يعتمدون عليه سوى بعضهم البعض، أو أي ملجأ يؤوون اليه سوى قارعة أحد طرق إدلب.  وجدتهم في إحدى جولاتي اليومية، وشاركت الفيديو عبر صفحتي على تويتر، بهدف إيجاد طريقة لمساعدتهم.

Ahmad, Salah y Abdullah son tres niños menores de diez años de Aleppo e Idlib, que perdieron a sus familias en una guerra que empezó en 2011, hace casi diez años. Quedaron sin nadie de quien depender más que entre ellos mismos, y su único refugio ha sido una acerca de Idlib. Los conocí en uno de mis recorridos diarios en la ciudad, y publiqué un video en mi cuenta de Twitter con la esperanza de encontrar una manera de ayudarlos.

Este es el video que menciona Hassan:

Desplazamiento de niños, por la causa que sea, es el desplazamiento de niños inocentes sin culpa alguan. Apóyalos.

Hassan agregó que la situación en el norte de Siria es catastrófica, y empeoraría mucho más con la propagación del COVID-19. Explicó:

منظر أطفال نائمين في الشوارع أصبح متكررا.  كل سكان إدلب في وضع حرج، ولكن الأطفال في الشوارع هم الأكثر عرضة للخطر في حال انتشار فيروس كورونا لأنه  لا توجد أي وسيلة لحمايتهم.

Ver a niños durmiendo en las calles se ha vuelto algo frecuente. Mientras todos los habitantes de Idlib enfrentan una situación crítica, los niños que viven en la calles estarán particularmente en riesgo cuando el coronavirus empiece a propagarse pues no hay manera de protegerlos.

Condiciones de vida extremadamente precarias para los refugieados

El desastre humanitario en Idlib ha sido el resultado de una serie de campañas militares encabezadas por los países que apoyan el régimen de Bashar al-Assad: Rusia, Irán de un lado, y Turquía del otro lado, que cambió de apoyar inicialmente al Ejército LIbre Sirio, fuerza opositora fundada por desertores militares sirios, y pasó a tener un papel propio en agosto de 2016.

Idlib es el último bastión de rebeldes y yihadistas que trataban de derrocar al régimen de Assad que ahora controla casi el 64 % de Siria. Ha estado bajo el control de varias facciones rivales opositoras desde 2015. La región alberga más de 4.5 millones de personas, incluidos cerca de 1.6 millones de refugiados internamente desplazados, sobre todo mujeres y niños, que han llegado de diversas provincias en todo Siria.

Estas repetidas campañas han causado inconmensurable sufrimiento a los sirios.

Cientos de civiles ha muerto y casi un millón de personas han sido desplazadas forzadamente, y en zonas circundantes, solamente entre diciembre de 2019 y marzo de 2020, por indiscriminado bombardeo aéreos, explosiones, arrestos, tortura y pillaje, según un informe publicado el 7 de julio por la Comisión Investigadora de Siria de Naciones Unidas. Los comentarios iniciales del informe se pueden leer en este tuit:

Imparables violaciones a los derechos humanos y crímenes de guerra mientras la destrozada Idlib enfrenta el COVID19. Como si el sufrimiento que han tenido no bastara, la emergencia del COVID19 amplificó la dura situación humanitaria  en Siria, en Idlib y el Alepo. Comisión Investigadora de Siria de Naciones Unidas.
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https://bit.ly/2ZNUoOn
Comisión Investigadora de Siria de Naciones Unidas en República Árabe de Siria – Paulo Pinheiro en conferencia de prensa sobre situación en Idlib (inglés)
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Comentarios iniciales del de Paulo Pinheiro, presidente de la Comisión Investigadora de Siria de Naciones Unidas en conferencia de prensa para presentar nuevo informe.

Entre diciembre de 2019 y marzo de 2020, los desplazados se refugiaron en campos sobrepoblados a lo largo de la frontera turca, al norte de Siria, busca de protección. Estos lugares poco hospitalarios, los refugiados han estado expuestos a temperaturas bajo cero en todo el invierno, apiñados en carpas y refugios improvisados en lo que Mark Lockock, secretario general para Asuntos Humanitarios, Mark Lockock, describió como la “mayor historia de horror humano del siglo XXI”.

En una llamada telefónica el 28 de junio con Global Voices, Hariri, voluntario de una organización que reúne a personas de Daraa, al norte de Siria, dijo que las “carpas no protegen del calor en verano ni del frío en invierno”.

Agregó que las carpas se han incendiado como resultado de las altas temperaturas superiores a los 40°C, además de que las personas mueren de calor dentro. Los inviernos no son mejores, las carpas se incendian porque la gente quema ropa y zapatos en un intento desesperado de generar calor en temperaturas bajo cero. Hariri dijo:

 العيش في هذه الظروف المأساوية في الخيم يعد كارثي، لانها غير صالحة للسكن، وإنما تعتبر حل اسعافي مؤقت لمن فقد منزله

Vivir en estas condiciones en las carpas es desastroso porque son inhabitables, y se les considera una solución temporal de emergencia para quienes perdieron su hogar.

En los medios sociales hay incidentes de incendios de carpas:

Un niño se quemó como resultado de que una carpa se incendió en un campo al norte de Idlib, cerca de Kafrlosen. Dios, por favor, ayuda..

De mal en peor

Por su parte, la organización sin fines de Save the Children reveló que más de 200 000 personas, de las cuales la mitad son niños, han dejado los campos en el noroeste de Siria a otros lugares o han regresado a sus destrozados hogares. Motivados por el acuerdo temporal de cese al fuego que empezó el 6 de marzo, estas familias enfrentaron una opción imposible entre enfrentar el virus o enfrentar la guerra.

Save the Children tuiteó:

NOROESTE DE SIRIA: Miles de niños regresan a destrozados hogares en medio de temores por el COVID-19 en los campos.
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Las penurias de los niños y sus familias en el noroeste de Siria son desgarradoras. Tuvieron que escapar de la intensa lucha y ahora están obligados a huir del coronavirus.

“No tienen a dónde ir más que los escombros de su casa” – Sonia Khush.

Leer más:

Estas familias enfrentan duras condiciones debido a la difícil situación económica debida a un impactante aumento del precio de los alimentos. Esto incluye la incapacidad de acceder a servicios esenciales como electricidad, agua e internet. No obstante, siguen sobreviviendo día a día mientras enfrentan un futuro incierto en medio de una guerra indirecta en el territorio de Idlib a costa de civiles inocentes.

Mientras el mundo dedica enormes recursos para luchar contra la pandemia, el régimen de Assad, en cooperación con sus aliados, han dedicado sus recursos a matar, desplazar y morir de hambre a los sirios. Con casi 4.5 millones de personas en Idlib que aún sufren por la guerra, ahora prevén los efectos colaterales de otra inevitable catástrofe humanitaria.

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