Han pasado 30 años del intento de golpe de estado en Trinidad y Tobago

Sección de la Casa Roja, sede del Parlamento de Trinidad y Tobago en 1990, cuando un grupo de rebeldes irrumpió en el edificio como parte un intento de golpe de estado. Foto por (ha)SanMan_ish en Flick (CC BY-NC 2.0).

El 27 de julio 1990, hace 30 años, miembros fuertemente armados del grupo islamista radical Jamaat al Muslimeen irrumpieron en el Parlamento de Trinidad y Tobago y trataron de derrocar el Gobierno democráticamente elegido del país.

El grupo secuestró al entonces primer ministro A.N.R Robinson y a otros ministros durante seis días.

Al mismo tiempo, se infiltraron en el cuartel general de la Policía en la capital, Puerto España, y en la estación televisiva estatal, donde su líder, Yasin Abu Bakr, tomó el control del noticiero de aquella noche para anunciar que el gobierno había sido derrocado, el primer ministro y los miembros del gabinete estaban arrestados y que se había “ordenado a las fuerzas revolucionarias” que controlaran las calles.

Un estado de emergencia

Durante el asalto, perdieron la vida 24 personas y hubo muchos más heridos. El país se puso en estado de emergencia y al final de la insurrección, gran parte de la capital había quedado destruida. El cuartel general de la Policía había sido bombardeado e incendiado, y muchas tiendas saqueadas y dañadas.

Finalmente, Jamaat cedió, a cambio de un acuerdo de amnistía que dio lugar a que el grupo nunca fuera procesado.

Para una economía insular pequeña basada en la energía que lucha por salir de años de deteriorada producción de petróleo y de caída en picada de los precios del petróleo, fue un enorme golpe fiscal. El gobierno de la época, la Alianza Nacional para la Reconstrucción (NAR) lo pagó caro. Aunque sobrevivió al golpe, en el sentido que conservó el mando del país al término de la crisis, el partido perdió las elecciones generales del año siguiente, y se aseguró solo dos de los 41 escaños parlamentares.

El 7 de septiembre de 2010, más de 20 años después, se formó una Comisión de Investigación. Inicialmente, Yasin Abu Bakr dijo que agradecía poder contar la historia desde la perspectiva de Jamaat, pero luego no colaboró ni se presentó ante el Comité.

No obstante, se elaboró un informe, en el entendimiento de que la ausencia del testigo principal comprometía su amplitud. El informe se presentó al Parlamento en 2014, pero no está claro si las recomendaciones formuladas por la comisión, incluida la compensación financiera para los rehenes y las familias de los muertos, se aplicaron alguna vez, ni en qué medida.

“No hice nada malo”

En la víspera de los 30 años del intento del golpe de estado, la página de Facebook del grupo Jamaat Al Muslimeen publicó un actualización en la que Bakr aclaró las declaraciones que hizo diez años antes y que habían sido interpretadas en gran medida, si bien incorrectamente, como una disculpa pública por los acontecimientos de 1990:

I humbly expressed my remourse [sic] for those who lost loved ones during the 1990 Revolution. I do not and did not apologize for risking my life and the lives of 113 others in order to remove the unpopular, oppressive, NAR Government which did many wrongs […]

I did not apologize because I did nothing wrong. There is nothing to apologize for.

Expresé humildemente mi remordimiento por quienes perdieron seres queridos durante la Revolución de 1990. No me disculpo ni me disculpé por arriesgar mi vida y la de otras 113 personas para eliminar el impopular y opresivo gobierno de NAR que cometió muchos errores.[…]

No me disculpé porque no hice nada malo. No hay nada por lo que disculparse.

La actualización en Facebook afirmó que “unas 18 de las 24 personas muertas durante el golpe murieron durante el saqueo” y nunca “se estableció quién les disparó [en el Parlamento]”.

Se reiteró el hecho que “el Consejo Privado apoyó nuestra amnistía y nos liberó de la prisión”, y de que la organización Jamaat Al Muslimeen ha sido constantemente demonizada, incluso en los relatos de los medios sobre el intento de golpe.

Una actualización posterior en Facebook, que acusó a dos gobiernos sucesivos de “tener la ayuda” del Jamaat Al Muslimeen para ganar las elecciones, preguntó:

Who did we terrorize in 1990? We Terrorized the terrorist politicians who were guilty of crimes including the cold calculated Murder of police officer Bernadette James! She accused top officials of drug dealing and was killed in ‘suspicious circumstances.’

July 27 1990 was not terror for the People it was justice against the politicians!

¿A quién aterrorizamos en 1990? Aterrorizamos a los políticos terroristas culpables de crímenes, como el asesinato a sangre fría de la oficial de policía Bernadette James. Había acusado de narcotráfico a los principales y murió en “circunstancias sospechosas”.

El 27 de julio de 1990 no fue el terror para el pueblo, ¡fue la justicia contra los políticos!

El exparlamentario y entonces ministro de finanzas, Selby Wilson, que fue uno de los rehenes, describió la experiencia como infernal. El Jamaat al Muslimeen ha sostenido desde hace mucho tiempo que el asesinado sin resolver de la policía Bernadette James en 1987 no fue una misión de entrenamiento que salió mal, sino un golpe en represalia por haber sido testigo de la participación de funcionarios gubernamentales de la NAR en actividades ilícitas.

El país recuerda

Cada el 27 de julio trae fuertes recuerdos para los afectados por el intento de golpe de estado, muchos de los cuales publicaron sus pensamientos en medios sociales.

El Fundo Nacional de Trinidad y Tobago, que promueve y facilita el acceso a los ciudadano a su patrimonio, publicó en su blog varias entradas sobre las “diferentes voces de 1990″. Los testimonios incluían el de la esposa de un rehén que cree que su marido sigue afectado por la experiencia y una madre trabajadora que dijo: “Nunca olvidaré lo que vi. Fue como estar en una zona de guerra de Oriente Medio”.

En Facebook, Sanjiv Parasram afirmó:

The then PM's order to ‘attack with full force’ remains, to me, arguably the bravest thing ever uttered by a leader in our country
The fact that an amnesty was the result is still shocking insult to that order and a gross miscarriage of justice
May all who lost their lives and their lives ones find peace.

La orden del entonces primer ministro de “atacar con toda la fuerza” sigue siendo para mí lo más valiente jamás pronunciado por un líder en nuestra nación. El hecho de que una amnistía fuera el resultado es todavía un escandaloso insulto a esa orden y un grave error judicial.
Que todos lo que perdieron la vida o a sus seres queridos puedan encontrar la paz.

Paula-Mae Weekes, presidenta de Trinidad y Tobago, se preocupó de recordar a las víctimas en el 30 aniversario de la insurrección. La Oficina de la Presidenta ondeó banderas con sus nombres y los aclamó como héroes, y explicó la decisión en una declaración oficial:

Given that an unequivocal apology may never be obtained, we citizens must be the drivers of effecting our own reconciliation. […]

The Commission’s Report included a recommendation for the recognition of July 27 as a day of national significance. It is disappointing to note that there is still no official commemoration of the attempted coup d’état. I suspect that it is this very lack of attention that has us in the shameful position of not being able to name all 24 of our citizens acknowledged to have died as a result of the insurrection.

It is our duty to honour and keep alive the memories of those known to have perished […] Say their names aloud so that they are memorialised.

“Visto que nunca obtendremos una disculpa sincera, los ciudadanos debemos ser los autores para lograr nuestra propia reconciliación […].

El informe de la Comisión incluía una recomendación para el reconocimiento del 27 de julio como un día de importancia nacional. Es decepcionante notar que aún no hay conmemoración oficial del intento de golpe de estado. Sospecho que es esta misma falta de atención la que nos tiene en la vergonzosa posición de no poder nombrar a los 24 ciudadanos que se reconoce han muerto como resultado de la insurrección.

Es nuestro deber honrar y mantener vivo el recuerdo de quienes murieron […] Digan sus nombres en voz alta para que sean recordados.

El fotógrafo Mark Lyndersasy, editor de fotografía del periódico Trinidad Guardian en ese momento, contó su visión en una entrevista con el periódico Trinidad and Tobago Newsday:

I don't believe the country has been the same since then. And the idea that you can shoot somebody down in the street and get away with it, in my own heartfelt estimation, I think took root then. […]

Up until that moment, there was the sense that the police were in charge. And then after that, it was very clear that it was possible for the police to not be in charge […] But it's a social engagement that we're still very much flirting with. We're not accepting the fact that there are people who live in this country who live a very different life from the people who are even considered marginally privileged, and that's something I think we still have to come to terms with.

No creo que el país haya sido el mismo desde entonces. Y la idea de que puedes disparar a alguien en la calle y salirte con la tuya, en mi opinión, se arraigó entonces. […].

Hasta ese momento, existía la sensación de que la Policía estaba a cargo. Y después de eso, estaba muy claro que era posible que la Policía no estuviera a cargo […]. Sin embargo, es un compromiso social con el que seguimos jugando mucho. No aceptamos que haya gente que vive en este país que tiene una vida muy diferente de quienes se consideran incluso marginalmente privilegiados, y eso es algo que creo que todavía tenemos que aceptar.

El Festival Literario Bocas también organizó un debate en línea llamado “Recordando 1990″. Entre los ponentes había autores de libros sobre el golpe, periodistas, un miembro de la Comisión de Investigación y el artista Muhammad Muwakil, cuyo padre fue uno de los revolucionarios.

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