Perseguido por los escándalos, el ex rey de España abandona el país

Figura del ex rey Juan Carlos de España en una moneda de un euro. Foto de la autora.

El que fue rey de España, Juan Carlos de Borbón, salió del país a principios de agosto de 2020 con destino desconocido. De esta forma intenta proteger a la corona y alejarse de una trama de escándalos que han acabado con la reputación de un rey —en tiempos muy respetado— y dejan la institución de la monarquía sumida en su peor crisis desde su reinstauración en España en 1975.

La casa real ha rehusado dar ninguna información sobre el viaje, que considera un asunto privado, pero hizo pública una carta de Juan Carlos a su hijo, el rey Felipe VI, en la que anunciaba su intención de abandonar el país. En este momento, aunque hay investigaciones en marcha, no está imputado por ningún delito.

La popularidad de Juan Carlos I comenzó a deteriorarse hacia 2011, salpicada por el caso Nóos, un escándalo de corrupción en que se vio envuelto su yerno, y por el accidente que sufrió el propio rey en 2012 cuando participaba en un lujoso safari para cazar elefantes en Botsuana acompañado de su supuesta amante, Corinna Larsen. La sociedad española se sintió indignada al descubrir las costosas costumbres de su jefe de estado vitalicio durante una de las crisis económicas más duras que ha sufrido el país. El escándalo alcanzó tal proporción que el monarca tuvo que disculparse públicamente.

La acumulación de escándalos y sospechas sobre el jefe de estado precipitó su abdicación en 2014 en su hijo y heredero, el actual rey de España Felipe VI, con lo que se pretendía poner distancia entre la corona y los escándalos del rey Juan Carlos.  Pero no contaban con el daño que podía hacer a la institución un siniestro personaje, el ex comisario Villarejo.

Villarejo, un «solucionador de problemas» en sus propias palabras, es un antiguo comisario de la policía franquista, hoy encarcelado por dirigir una mafia policial con la que «ha tejido una red clientelar en la que participan grandes multimillonarios». Durante décadas, el ex comisario grabó a las personas que recurrían a sus «servicios» y a cualquier personaje influyente con quien pudiera entablar conversación, y lo hizo con la intención de cubrirse las espaldas e incluso de chantajearles. Una de esas personas fue Corinna Larsen, la «amiga» de Juan Carlos I.

En 2017, la fiscalía anticorrupción comenzó a investigar a Villarejo con la colaboración de Asuntos Internos, investigación que provocó el encarcelamiento preventivo del ex comisario. A partir de ese momento, Villarejo intentó negociar con la fiscalía su excarcelación a cambio de no revelar material «sensible para los cimientos del Estado de Derecho. Entre dicho material (…) se encontrarían cintas y mensajes que afectan de forma directa a miembros de la Corona».

Poco después, las cintas se filtraron a varios medios, entre ellos El Español, en el verano de 2017. En las grabaciones, Larsen explica cómo el monarca ponía propiedades a nombre de ella —sin advertirle— para que luego ella se las retransfiriera. La propia Corinna calificaba estas operaciones de «blanqueo de dinero» y acusaba a Juan Carlos de utilizarla como testaferro aprovechando que Corinna tenía residencia en Mónaco. En otras cintas revelaba los nombres de otras personas que servían también de testaferros e introducían en España ilegalmente el dinero ganado turbiamente por el entonces rey, hablaba de cuentas corrientes en Suiza y explicaba la forma en que el monarca recibió una sustanciosa comisión por facilitar la construcción del AVE de Medina a La Meca en Arabia Saudí.

En marzo de 2020, el fiscal suizo Yves Bertossa inició una investigación sobre una «donación» de Juan Carlos a Corinna realizada presuntamente para blanquear la mencionada comisión de Arabia Saudi. Aunque la justicia española había dado carpetazo a cualquier causa abierta contra el rey emérito, alegando su inviolabilidad, el tribunal de la Audiencia Nacional reabrió una causa basada en las conversaciones de Corinna y Villarejo, y la fiscalía del Tribunal supremo investiga actualmente los movimientos de dinero que rodearon la adjudicación del AVE saudí.

Todo esto provocó que a mediados de marzo de 2020, el actual rey Felipe VI retirara la asignación que percibía su padre como rey emérito (dinero que revierte al presupuesto de la casa real) y anunciara su renuncia a la herencia que pudiera corresponderle.

Los grandes partidos políticos españoles, a excepción de Unidas Podemos, junto con la judicatura y los grandes medios de comunicación han jugado un papel esencial en la protección que desde 1975 se ha dado a la casa real, obviando u ocultando sus errores, lo que ha recabado para España una monarquía totalmente opaca, una jefatura de estado con un altísimo grado de impunidad. Como explica el periodista José Antequera en Diario16:

La situación empieza a ser esperpéntica y roza el ridículo internacional (…). En medio de la negociación con Bruselas [por las] ayudas y préstamos para la lucha contra el coronavirus (…), la peor noticia que podía llegar es que un inmenso fango de corrupción alcanza hasta la cúpula misma del Estado.

No obstante, los analistas opinan mayoritariamente que a pesar de la tremenda crisis que sacude la monarquía española, la institución sobrevivirá gracias al apoyo del Partido Socialista (PSOE).

La monarquía española no podría sobrevivir con el apoyo sólo de los partidos de derecha, monárquicos por naturaleza. El apoyo del PSOE es fundamental. Y Sánchez ha salido a decir que eso no cambia.

Otra situación muy distinta es la que se ha vivido en redes sociales. En Twitter, el mismo día que se conoció la partida del ex rey, fue tendencia la etiqueta #RepúblicaYa.

Los monárquicos intentaron contrarrestarla con la etiqueta #GraciasMajestad.

Este hashtag terminó llenándose de tuits críticos con quienes siguen mostrando su apoyo al rey emérito.

En el momento de escribir este artículo se desconoce el paradero de Juan Carlos de Borbón, y se especula con la posibilidad de que se encuentre en Abu Dabi, Portugal, República Dominicana e incluso en Nueva Zelanda.

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