¿Nativos o “foráneos”? Ataque de turba en Meghalaya destaca preguntas sobre pertenencia

Night view of Shillong, the capital of Meghalaya, a hill station in the northeastern part of India. Image from Flickr by Santanu Sen. CC BY-NC-ND 2.0

Vista nocturna de Shillong, capital de Meghalaya, zona montañosa al noreste de India. Imagen de Flickr de Santanu Sen (BY-NC-ND 2.0).

El ataque contra seis muchachos de la comunidad bengalí en Shillong, ocurrido el 3 de julio, volvió a avivar el debate de ‘nativos’ contra ‘foráneos’ en el estado indio de Meghalaya. La muy arraigada idea de que solamente los pueblos Indígenas –conocidos como ‘tribales’– deben tener derecho de quedarse, tener tierras o buenos trabajos está contribuyendo con la marginación de personas que no son originarias de la zona.

Meghalaya es un estado montañoso cuyo nombre en sánscrito significa “morada de las nubes”, es el epicentro de muchas tribus Indígenas del noreste de India. Colinda con el estado indio de Assam y el vecino Bangladesh, las tres comunidades Indígenas de Khasi, Garo y Jayantia comprenden cerca del 83 % de la población del estado. Sus comunidades no indígenas incluyen bengalíes, nepalíes y otras comunidades indias, como sijs, biharis y el pueblo marwari.

Los jóvenes bengalíes fueron atacados –presuntamente por una turba de más de personas– cuando iban a jugar básquetbol en el distrito de Lawsohtun, en Shillong. En Twitter, la Policía de Meghalaya confirmó la denuncia e apeló a la ayuda de los testigos presenciales:

COMUNICADO DE PRENSA
4 DE JULIO DE 2020

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Actualización sobre el incidente de Lawsohtun.

Se ha registrado el caso penal 71(07)20 en la estación policial de Laban. Como consecuencia, se detuvo a tres sospechosos ayer, y otros ocho sospechosos fueron detenidos hoy.

Hacemos un llamado a todos los testigos que gentilmente se presenten para ayudar al equipo de investigación.

El incidente provocó amplias discusiones en todo Shillong, y volvió a poner en el centro de atención los derechos de tierras y a los inmigrantes ilegales.

En un artículo en Assam Tribune, la periodista Patricia Mukhim expresó su preocupación por plantear conflictos entre comunidades, pero varios cibernautas criticaron su postura, le dijeron que está tratando de manchar a la comunidad indígena y de atribuirle motivos racistas al incidente.

Por su parte, Tathagata Roy, gobernador de Meghalay, defendió el artículo de Mukhim:

A veces, algo bueno sale de lo malo. El ataque contra cinco muchachos no tribales que jugaban básquetbol en Lawsohtun, Shillong, de una pandilla enmascarada de 20 personas aparentemente ha traído fuertes críticas de destacados ciudadanos tribales, como la señora Patricia Mukhim y Albert Thyrniang.

Dorbar Shnong, importante institución política de las tribus khasi y jaintia de Meghalaya, mencionaron que el incidente fue un “enfrentamiento entre dos grupos y que no debía entenderse como racial”.

Sin embargo, incidentes como este no son aislados. Meghalaya tiene antecedentes de acontecimientos similares.

¿Quiénes son los ‘foráneos'?

La narrativa xenofóbica en Shillong se remonta a la colonización británica de India, cuando Meghalaya era parte de Assam. Entre 1864 y 1874, se llevó a funcionarios de Bengala Occidental para ayudar con labores administrativas. Muchos se asentaron en diversas partes de Assam.

Tras la partición de Bengala en 1947, algunos hindúes bengalíes perseguidos en Bangladesh (entonces Pakistán Oriental) llegaron buscando refugio. El Gobierno de Assam les instaló en las cercanías de Shillong, más o menos en la época en que también se asentaron ahí otras comunidades, como los nepalíes, marwaris y biharis.

Por lo tanto, la noción del estado de inmigrantes ilegales no se limita a los bengalíes; muchos ‘tribales’ también consideran extranjeros a los nepalíes, y a comunidades indias como biharis y punyabís.

La tercera ola de migración bengalí en Meghalaya se dio cuando los refugiados huyeron de la opresión del Ejército pakistaní durante la Guerra de Liberación de Bangladesh en 1971. Hacia el 21 de enero de 1972, Meghalaya era un estado de India, con Shillong como su capital.

Irónicamente, según una historia popular entre las comunidades indígenas, la mayoría de las personas de Meghalaya llegaron después del Tratado de Paz y Amistad de 1950 entre los Gobiernos de India y Nepal, que permite a los ciudadanos de ambos países viajar entre uno y otro sin necesidad de pasaporte ni visa.

“Quien habla un idioma diferente sigue una cultura y prácticas diferentes” y “quien no es nativo de la tierra”, esas son las definiciones de ‘foráneo’ en Meghalaya.

A khasi tribal woman from Cherrapunji, Meghalaya. Image via Flickr by Roman Korzh. CC BY-NC-ND 2.0.

Mujer de la tribu khasi de Cherrapunji, Meghalaya. Imagen vía de Roman Korzh (CC BY-NC-ND 2.0).

Derechos de tierras y asuntos socioeconómicos

Muchos grupos Indígenas pintan a los ‘no tribales’ como explotadores de sus empleos, tierras y recursos económicos.

Al revisar el libro ‘Propio, extraño: Pertenecer y no pertenecer el noreste de India’ para el portal de noticias en línea LiveMint, Sanjukta Sharma escribió:

Ever since the 1950s, the hills of the North-East have been marked along ethnic lines. As scholar Binayak Dutta says in his essay, multi-ethnicity has been viewed as a ‘transgression of community spaces’ in the region, and violence viewed ‘as a legitimate means to homogenize geopolitical and social spaces, in the name of protection of community interests.

Desde la década de 1950, las colinas del noreste han estado marcadas por líneas étnicas. Como dice el académico Binayak Dutta en su ensayo, se ha visto a la multietnicidad se ha considerado como una ‘transgresión de espacios comunitarios’ en la región, y la violencia se consideraba un ‘medio legítimo homogenizar espacios geopolíticos y sociales, en nombre de la protección de intereses comunitarios.

‘Dkhar’ (o ‘Dikhar’) es un término despectivo usado para describir a personas ‘no tribales’ y de India continental. Más recientemente, se usa para hablantes de bengalí originarios de Bengala Oriental (Bangladesh) y Bengala Occidental.

El estado de Meghalaya cae dentro del sexto programa de la Constitución india, que protege la cultura, idioma y derechos civiles de los pueblos indígenas. Privilegios adicionales, como derechos de tierras, también favorecen hasta cierto punto los intereses de tribus locales.

La escritora Naomi Dutta reconoció la complejidad del problema en un tuit:

En los últimos días me he visto repetidamente a la defensiva de acusaciones que vienen por el xenofóbico noreste, esas personas “solamente quieren sacar a todos a patadas”.
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Soy hindú assamesa pero crecí en Shillong. Como no tribal (una minoría). Este hilo es interesante, aunque me genera conflicto. El temor del foráneo y el nacionalismo regional, pero la verdadera pérdida de identidad indígena. Es complejo, no hay respuestas fáciles. No en Twitter.

Las tensiones étnicas de Meghalaya –como en muchos estado del noreste de India– se pueden vincular con la narrativa del ‘foráneo’, así como la protección de la unicidad de cultura, idioma y costumbres de comunidades indígenas locales. Además de conciencia cultural y conocimiento lingüístico, la política también tiene un rol importante en la creación de estas narrativas.

En Facebook, el grupo ‘Alto a la discriminación de los no tribales en el noreste’ destaca:

Before we divide and classify ourselves into various caste[s], creed[s], tribes, or religion[s], let us just take a moment to consider the fact that above all these divisions lies the fact that we are all fellow human beings and our specie[s] has thrived because of the saga of migration that [began] from Africa millions of years before the existence of the modern society.

Antes de que nos dividamos y nos clasifiquemos en varias castas, credos, tribus o religiones, tomemos un momento para considerar el hecho de que sobre todas estas divisiones yace el hecho de que todos somos seres humanos y que nuestra especie ha prosperado por la historia de migración que empezó en África millones de años antes de la existencia de la sociedad moderna.

Ahí yace el problema. Como pregunta Mahua Sen, que escribió un ensayo en ‘Propio ajeno”:

If benevolent humanity were to erect a symbolic sculpture of a refugee, wouldn’t it be a poetic paradox to assign it a square piece of land in this world?

Si la humanidad benevolente fuera a erigir la escultura simbólica de un refugiado, ¿no sería una paradoja escultura asignarle un pedacito de tierra en este mundo?

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