Cómo el asesinato del músico Hachalu Hundessa instigó a la violencia en Etiopía (parte I)

Hachalu Hundessa en la entrevista con OMN vía Firaabeek Entertainment / CC BY 3.0.

Nota del Editor: Esta es una análisis en dos partes sobre Hachalu Hundessa, músico oromo muy conocido cuya muerte provocó violencia etnorreligiosa exacerbada por la desinformación en línea. Aquí puedes leer la segunda parte.

El icónico músico etíope Hachalu Hundessa adquirió importancia por utilizar su creativo talento para sensibilizar el pueblo oromo; fue asesinado el 29 de junio en un suburbio de Adís Abeba, capital de Etiopía.

Esa noche, sobre las 21:30 horas, cuando Hachalu salía de su auto, se informó que Tilanuh Yami se acercó y le disparó en el pecho. Lo llevaron al hospital más cercano donde fue declarado oficialmente muerto. Más tarde se determinó que la bala había dañado gravemente sus órganos internos.

El jefe de Policía de Adís Abeba informó que dos sospechosos fueron detenidos. Unos días más tarde, las autoridades acusaron a un presunto asesino junto con dos cómplices.

Tras su muerte, el país luchó por aceptar la violencia que siguió. Sigue sin estar totalmente clara la verdad sobre el homicidio y comenzaron a surgir especulaciones cuando políticos y activistas avivaron las antiguas tensiones entre las élites oromo y amahara, dos de los grupos étnicos más importantes de Etiopía.

Ese día, los deudos salieron a las calles de Adís Abeba y las ciudades y pueblos de todo el estado de Oromia. A la mañana siguiente, la televisora satelital Red de Medios de Oromia (OMN en inglés), en la que Hachalu tuvo su última polémica entrevista, informó en línea y en televisión cuando el féretro era transferido de Adís Abeba a Ambo, ciudad natal de Hachalu.

El lento viaje televisado se tornó en una batalla mortal entre las autoridades gubernamentales y los políticos de oposición por el lugar donde debería ser enterrado Hachalu, así que la OMN interrumpió su cobertura cuando el auto fúnebre se vio obligado a regresar a Adís Abeba. Ahí murieron al menos 10 personas, y muchas resultaron heridas.

El enfrentamiento llevó a la detención de varios políticos de oposición, como Jawar Mohammed, figura de la OMS, y Bekele Gerba, ambos acusados de instigar al caos.

La confusión aumentó después de que las autoridades gubernamentales finalmente llevaron el cuerpo de Halachu de vuelta a Ambo en helicóptero, donde las partes en pugna siguieron enfrentándose, con lo que negaron a los desconsolados miembros de la familia un entierro adecuado.

Mientras tanto, siguieron las agitaciones y la violencia. Un alboroto de tres días se apoderó de partes de Oromia y Adís Abeba a un costo bastante elevado: 239 personas murieron, cientos más resultaron heridas y más de 7000 quedaron detenidas por violencia y daños a la propiedad por valor de millones de birr etíopes.

El 30 de junio, el Gobierno impuso un apagón de internet para tratar de detener los llamamientos a la violencia que circulaban en las redes sociales que duraron tres semanas.

Las fuerzas de seguridad del Gobierno dispararon y mataron a varias personas, pero varios medios de noticias como Voices of America y Addis Standard informaron que turbas enfurecidas del grupo étnico oromo atacaron pueblos y ciudades multiétnicas e interreligiosas en el sudeste de Oromia, sobre todo a familias no oromo y no musulmanas de la región.

La mayor parte de la violencia se produjo en el contexto de la etnia amahara-oromo, pero es posible que la religión haya desempeñado un papel más central debido a una comprensión intrincada y localizada de la etnia: los marcadores de identidad étnica de la comunidad de Oromo del sudoeste suelen combinar la religión islámica y el lenguaje afa-oromo.  Según se informa, un granjero local dijo: “pensamos que Hachalu era oromo” después de ver los ritos funerarios televisados de Hachalu que seguían las tradiciones de la Iglesia ortodoxa etíope tewahedo.

Según los informes, la mayoría de las víctimas de la espantosa violencia eran de las minorías cristianas amharas, cristianos oromos y gurage. Testigos presenciales dices que las turbas destruyeron y quemaron propiedades, lincharon, decapitaron y desmembraron a las víctimas.

Profética entrevista

Cuando se revelaron las primeras noticias del homicidio de Hachalu, los medios oromo en el extranjero se concentraron en la fatídica entrevista de Hachalu con el presentador de OMN Guyo Wariyo, que se transmitió  la semana antes de que Halachu fuera asesinado.

Durante la entrevista, Guyo hizo repetidamente a Hachalu preguntas provocativas sobre su presunta simpatía por el partido gobernante, y lo interrumpió varias veces para cuestionar sus respuestas.

Hachalu negó firmemente toda simpatía por el partido gobernante, pero también condenó a los discordantes y fraccionados partidos políticos de oromo, lo que demostró su firme independencia como pensador y músico, cualidad que lo convirtió en blanco del ciberacoso hasta el día de su asesinato.

Sin embargo, en un momento dado, Guyo preguntó a Hachalu sobre las injusticias históricas presuntamente cometidas contra el pueblo oromo por Menelik II, emperador etíope del siglo XIX que dio forma a la Etiopía moderna.

Hachalu sorprendió a varios oyentes cuando contestó que el caballo inmortalizado en la estatua ecuestre de Menelik en Adís Abeba pertenece a un granjero oromo llamado Sida Debelle, y que Menelik robó ese caballo.

Este intercambio atrajo aplausos y críticas de los comentaristas de Facebook y Twitter.

Cuando Hachalu fue asesinado una semana después, muchos miembros de la comunidad oromo en el extranjero especularon inmediatamente que las críticas de Hachalu sobre la estatua de Menelik II enfurecieron a los partidarios de la Etiopía imperial, lo que pudo haber llevado a su asesinato.

En las redes sociales, los internautas oromo se centraron obsesivamente en las observaciones de Hachalu relacionadas con Menelik, lo que llevó a  muchos por un camino sinuoso a una insidiosa campaña de desinformación. El resto de la entrevista contenía otros temas cargados de divisiones y contradicciones dentro de la comunidad oromo.

A lo largo de la entrevista, Guyo interrogó a Hachalu sobre las actuales reformas políticas del país, agudizó el sentir antigubernamental con preguntas sobre el primer ministro, Abiy Ahmed, que es oromo, y sobre si el Gobierno había cumplido o no los pedidos del pueblo oromo después de que el primer ministro llegó al poder en 2018.

Hachalu reiteró que no participa en partidismo rabioso de la política oromo, y al mismo tiempo criticó a quienes cuestionan la identidad oromo de Abiy.

Defendió su postura contra los principales líderes políticos oromo que buscaban una alianza con el Frente de Liberación Popular de Tigray (TPLF en inglés), alguna vez partido gobernante con lazos históricos con el ya disuelto Frente Democrático Revolucionario del Pueblo Etíope (FDRPE). El FDRPE quedó disuelto por orden de Abiy, y el TPLF se convirtió en un partido de oposición.

Hachalu también abordó el tema de la violencia política en la región de Oromia, culpó tanto las autoridades gubernamentales y al grupo de milicias militantes del derechista Frente de Liberación de Oromo (OLF en inglés y conocido informalmente como OLF-Shane).

Tras la muerte de Hachalu, el Gobierno pudo adquirir y publicar la entrevista completa de 71 minutos. La cinta que faltaba incluía los relatos de Hachalu sobre las amenazas de muerte que recibió de partes del este de Oromia, donde la milicia radical OLF-Shane está activa. Hachalu dijo que creía que no habría sido atacado en los medios sociales si hubiera elogiado al OLF-Shane.

Abordó también el conflicto directo que tuvo con Getachew Assefa, jefe de seguridad e inteligencia de Etiopía durante el periodo en que gobernó el TPLF.

Guyo, que promocionó esta entrevista en Facebook como “imprescindible” en los días previos a su emisión, ha sido arrestado y el Gobierno está investigando los 71 minutos completos de la cinta de la entrevista para obtener más pistas que puedan ayudar a determinar los hechos relativos al asesinato de Hachalu.

Lee más sobre las consecuencias del asesinato de Hachalu Hundessa en la segunda parte de la serie. 

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