En el este de Sudán, sangriento conflicto entre comunidades plantea preocupaciones por la seguridad nacional

Zona comercial en Puerto Sudán, al este de Sudán, noviembre de 2008. Foto de Bertramz vía Wikimedia (CC BY 3.0).

En 2019, el pueblo sudanés realizó una revolución con el lema “libertad, paz y justicia”. Pero hasta agosto de 2020, no se ha firmado un acuerdo de paz y se sigue derramando sangre. El incidente más reciente ocurrió en Puerto Sudán, al este del país.

El 9 de agosto, estalló la violencia en Puerto Sudán, supuiestamente en líneas étnicas y tribales y reveló la frágil situación de seguridad del país.

En Puerto Sudán vive el pueblo nuba de Sudán, y el pueblo beni amir, grupos cuyos orígenes llegan al oeste de Eritrea y el este de Sudán. Algunos consideran al pueblo beni amir como “extranjeros” de Eritrea, a quienes se les concedió ciudadanía en Sudán durante el régimen de Omar al-Bashir.

Se presume que la violencia surgió de tensiones de homicidios previos entre los dos grupos que han estado enfrentándose desde al menos 2019. En marzo, los líderes nuba y beni amir suscribieron un acuerdo de paz, pero no se ha cumplido.

El reciente enfrentamiento en Puerto Sudán terminó cuando el primer ministro, Abdallah Hamdock, envió a las Fuerzas Centrales de Reserva y el gobernado del estado Mar Rojo, Abdallah Shangrai, aplicó un estricto toque de queda.

El Ministerio del Interior publicó un comunicado sobre los cuatro días de violencia que dejaron al menos 32 muertos y 98 heridos. Al menos 72 sospechosos fueron arrestados y se iniciaron procesos penales en su contra.

Comunicado de prensa sobre los acontecimientos de Puerto Sudán, estado Mar Rojo.

El Comité Central de Médicos Sudaneses (CCSD), expresó que los enfrentamientos tenían “carácter tribal”. En otra declaración, el comité dio más detalles sobre la violencia en un intento de “evitar la difusión de rumores”:

En su tercer día, los desafortunados sangrientos acontecimientos continúan en la ciudad de Puerto Sudán, en el que se perdieron muchas vidas inocentes, hijos del estado. Nos duele anunciar la cantidad de victimas, pero hacerlo es nuestro deber profesional.

Entonces, [lo hacemos] para evitar la difusión de rumores que solamente benefician a quienes manejan política. La cantidad total de heridos llegó a los 87 casos de diversa gravedad. La cantidad de muertes ha llegado a 25 desde que empezaron los acontecimientos hasta este momento. Responsabilizamos plenamente al Comité de Seguridad y el Gobierno estatal de proteger a los ciudadanos y la estabilidad de la seguidad.
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Y criticamos la posición del Gobierno federal que se queda mirando lo que ocurre en el estado sin hacer nada. Que Dios proteja al Estado y a los ciudadanos de la maldad de las sediciones. Urgente recuperación para los enfermos, piedad y perdón para los fallecidos.

El primer ministro, Abdallah Hamdok, tuiteó sobre su compromiso de defender los derechos humanos en Sudán, con evidente desconsideración por los enfrentamientos:

Me complace haber hablado hoy en una reunión virtual con organizaciones de derechos humanos y de la sociedad civil de todo el mundo, que siguen siendo fuertes aliados del pueblo sudanés en el camino al cambio y la democratización.

Los ciudadanos expresaron su descontento con insultos al Gobierno federal por su abierta falta de acción.

El cibernauta Munta replicó:

Me complace haber hablado hoy en una reunión virtual con organizaciones de derechos humanos y de la sociedad civil de todo el mundo, que siguen siendo fuertes aliados del pueblo sudanés en el camino al cambio y la democratización.
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¿Sabe, señor, que mientras usted hablaba con organizaciones extranjeras, que había una ciudad sudanesa llamada Puerto Sudán cuya sangre se derramó por sedición tribal? Creo que es mejor dedicar el tiempo que pasó en una videoconferencia haciendo búsquedas e investigación realistas, e intentando para el derramamiento de sagre? Pierde el tiempo que desesperadamente necesitamos.

Khalid Omer escribió:

Me complace haber hablado hoy en una reunión virtual con organizaciones de derechos humanos y de la sociedad civil de todo el mundo, que siguen siendo fuertes aliados del pueblo sudanés en el camino al cambio y la democratización.
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Señor primer ministro, doctor Hamdok, que la paz sea con usted. ¿Sabía que tenemos ciudades sangrando el el este y el oeste, y que no hay seguridad ni prestigio estatal? Por favor, estabilice el pais.

Al día siguiente, Hamdak respondió con una carta que explicaba que se había reunido con líderes tribales y políticos, y que habían decidido: enviar un equipo de las Fuerzas Centrales de Reserva (CRF) a Puerto Sudán, crear un comité del Consejo de Seguridad y Defensa para investigar, solicitar que las Fuerzas de Libertad y Cambio (FFC) participen en hacer una propuesta para resolver el conflicto, y apoyar el estricto toque de queda implementado por el gobernador del estado Mar Rojo para ayudar a contener la violencia.

Comunicado de prensa con respecto a la situación en el este de Sudán.

¿Interferencia externa?

Algunos dicen que estos enfrentamientos se derivan del conflicto crónico entre los pueblos nuba y beni amir que surge de tiempo en tiempo. Recientemente, los cibernautas han planteado la cuestión de “manos ocultas” en juego con la seguridad sudanesa.

Los eritreos dependen del este de Sudán como fuente de artículos, por lo general a través del contrabando y, por lo tanto, tienen interés en la paz y seguridad en la región. Por su parte, Emiratos Árabes Unidos tiene el ojo puesto en el principal puerto de Sudán, Puerto Sudán. El analista Ahmed Shekay, activista sudanés del este de Sudán, especula que los emiratíes pueden estar tratando de chantajear al Gobierno por medio de estos conflictos, pero no hay evidencia de esto.

La periodista sudanesa Hanadi Siddig escribe que el reciente conflicto tiene menos que ver con identidades tribales o étnicas y más con interferencia extranjera y sus fines políticos.

The authorities have not yet acknowledged the reality of the ferocious conflict between the components of the eastern community, which clearly shows the hands of the intelligence services of foreign countries, while it is clear to some that it is a tribal conflict — that reeks of racism.

Las autoridades aún no han reconocido la realidad del feroz conflicto entre los componentes de la comunidad oriental, lo que claramente muestra la mano e los servicios de inteligencia países extranjeros, aunque es claro que para algunos esto es un conflicto tribal, que apesta a racismo.

Siddiq dice que la “fuerte presencia extranjera en el este de Sudan supone gran preocupación y pone al país en un volcán…”.

Durante el régimen de Bashir, a la “mayoría de los extranjeros [que vive en el este de Sudán], el Ministerio del Interior del derrocado régimen les concedió nacionalidad y pasaportes sudaneses”. Cuando el gobierno de transición tomó el poder, el gobierno de Hamdok no “prestó ninguna atención” al asunto, escribe Siddiq.

Continúa, se pide al “gobierno de Hamdok que tome acciones rápidas en la crisis, que eduque a los ciudadanos sobre lo que está ocurriendo y calmarlos tanto como se puede hasta que la crisis tremine … antes de que nuestro querido este se convierta en otro Darfur”.

Marcha para pedir responsabilidad

La Asociación de Profesionales Sudaneses organizó una marcha el lunes 17 de agosto para pedir una evaluación urgente del Gobierno.

Según su declaración en Twitter, los manifestantes llegaron a la oficina del primer ministro en Jartum y solicitó una reunión con Hamdok, pero su oficina envió un representante, con quien los manifestaron se negaron a reunirse.

Poco después, la Policía lanzó gas lacrimógeno para dispersar a la gente. Varios manifestantes fueron arrestados y detenidos. Algunos testigos y manifestantes quemaron neumáticos frente a la oficina de Hamdok. Varios manifestantes sufrieron heridas, fracturas y sofocación, según un informe de campo de la asociación médica.

El nuevo gobernador de Jartum, Ayim Nimir, fue a la estación policial el día siguiente de la marcha y exigió la liberación de los manifestantes detenidos. También publicó una disculpa.

Es claro para muchos sudaneses que la popularidad de Hamdok se deteriora día a día debido a la frágil situación de seguridad y económica  de Sundán. Sin seguridad garantizada, la economía de Sudán seguirá acercándose al desastre y los inversionistas extranjeros pueden irse.

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