Manifestantes contra el aborto filtraron datos personales de niña víctima de violación en Brasil

Manifestación por los derechos de la mujer frente al hospital de Recife, Pernambuco. Imagen de Denilson Cadete. Utilizada con autorización.

A mediados de agosto, una niña de 10 años víctima de violación se convirtió en el centro del debate sobre el derecho al aborto en Brasil. Ocurrió después de que su nombre y la dirección del hospital donde tenía programado un aborto legal se filtró en las redes sociales. 

El 7 de agosto, la niña acudió al hospital local de São Mateus en el estado brasileño de Espíritu Santo, porque presentaba dolor abdominal. Unas pruebas que se le practicaron confirmaron que estaba embarazada. Una semana después, el tribunal de justicia de la región autorizó la interrupción del embarazo por ser resultado de una violación.

El artículo 128 del Código Penal de Brasil, redactado en 1940, define como excepciones el “aborto necesario” o “aborto en caso de embarazo resultante de una violación”, lo que permite que la interrupción del embarazo sea realizada por un medico sin consecuencias penales. Una decisión de la corte federal también permite el aborto cuando el feto es anencefálico.

Según la propia niña, su tío empezó a abusar de ella cuando tenía seis años y la amenazó para que no se lo dijera a nadie. La Policía Civil estatal arrestó al sospechoso de 33 años y lo acusó de violación el 18 de agosto.

Debido al avanzado estado del embarazo, el hospital en Vitoria, capital de Espíritu Santo, afirmó que no tenía la capacidad técnica para realizarlo. Entonces la niña fue trasladada a Recife, en el estado nororiental de Pernambuco, a unos 1600 kilómetros de distancia. Entre el 16 y el 17 de agosto, el hospital CISAM-UPE practicó el aborto inducido. Este hospital se especializa en embarazos de alto riesgo y asistencia a mujeres. Actualmente en Brasil, solo 42 clínicas atienden este tipo de casos, según el Mapa del Aborto Legal.

Pese a los esfuerzos de las autoridades para asegurar la reserva absoluta del asunto, Sara Giromini (conocida también como Sara Winter), activista ultraderechista y partidaria de Bolsonaro, difundió en las redes sociales el nombre de la niña y la dirección del hospital. Esto provocó que manifestantes conta el aborto se reunieran frente al hospital.

El 16 de agosto, un juez concedió 24 horas a Google (YouTube), Facebook y Twitter para que eliminara los contenidos que podrían ser perjudiciales para la niña. El 19 de agosto, Twitter anunció la suspensión de la cuenta de usuaria Sara Giromini.

Aunque Giromini afirmó que los datos de la niña ya se estaban difundiendo en línea, la oficina del fiscal general pide que pague 1.3 millones de reales brasileños (unos 230 000 dólares) en daños punitivos..

Hasta finales de 2019, Giromini ocupó un cargo en el Ministerio de la Mujer, la Familia y los Derechos Humanos del gobierno de Bolsonaro, que estaba dirigido por Damares Alves. Alves, que también es pastora evangélica, siguió de cerca el caso de la niña y envió representantes a Espíritu Santo para dar seguimiento a las investigaciones. El Ministerio niega haber filtrado información alguna sobre la niña. Según el informe del periodista Allan de Abreu, tras el viaje del equipo de Alves a São Mateus, los manifestantes contra el aborto empezaron a visitar la casa de la niña para presionar a su abuela para que detuviera el aborto:

Após a viagem da equipe do ministério e do deputado estadual a São Mateus, a casa onde a menina morava com a avó virou destino de uma romaria de católicos, evangélicos e políticos bolsonaristas, todos antiaborto. Pressionavam a avó para que ela convencesse a neta a ter a criança.

Tras el viaje del equipo del Ministerio y de un diputado estatal a São Mateus, la casa donde vive la niña con su abuela se convirtió en un lugar de peregrinaje de católicos, evangélicos y de los políticos bolsonaristas, todos contrarios al aborto. Presionaron a la abuela para que convenciera a su nieta a tener al niño.

El presidente de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil, Walmor Oliveira de Azevedo, definió como un “crimen execrable” la interrupción del embarazo de la niña y publicó este mensaje en las redes sociales:

A violência sexual é terrível, mas a violência do aborto não se justifica, diante de todos os recursos existentes e colocados à disposição para garantir a vida das duas crianças. As omissões, o silêncio e as vozes que se levantam a favor de tamanha violência exigem uma profunda reflexão sobre a concepção de ser humano.

La violencia sexual es terrible pero, la violencia del aborto no se justifica teniendo en cuenta que disponemos de todos los recursos existentes para asegurar la vida de ambos niños. Las omisiones, el silencio y las voces a favor de esa violencia exigen una profunda reflexión sobre la concepción de ser humano.

Teniendo en cuenta el impacto de un embarazo forzado en la salud de una mujer, tanto a nivel físico como psicológico, existe un creciente debate sobre la importancia de legalizar el aborto como elemento esencial de los derechos de la mujer.

Debora Diniz, antropóloga, investigadora y activista por la despenalización del aborto, escribió un artículo en la revista Marie Clarie que no es posible ser feminista y estar en contra del aborto:

…não há como ser uma feminista e defender a cadeia como o destino das mulheres que façam aborto, ou seja, ser “contra o aborto”. (…) Falo “contra” ou “favor” do aborto apenas para simplificar nossa conversa. Aborto não é tema para isso de um lado ou outro da verdade – é uma escolha íntima e privada de cada mulher. Talvez, você nunca venha a fazer um aborto, mas como uma feminista você saberá acolher mulheres com experiências diferentes das suas.

…no hay forma de ser feminista y defender la cárcel como destino para las mujeres que abortan, o sea, estar “contra el aborto”. […] Hablo de estar “en contra” o “a favor” para simplificar nuestra conversación. El aborto no es un tema en que la verdad esté en uno u otro bando, es una decisión privada e íntima de cada mujer. Tal vez, nunca tendrás que tomarla pero, como feminista siempre sabrás acoger a las mujeres con experiencias diferentes a las tuyas.

Los grupos a favor de la elección también han mostrado apoyo a la niña con la etiqueta #PregnancyAt10Kills (El embarazo a los 10 años mata) en Twitter:

Las mujeres del Foro de las Mujeres de Pernambuco fueron al hospital para defender la vida de la niña que quedó embarazada tras ser violada por su tío.

¡Esa es la gente que apoya la vida! El embarazo a los 10 años mata.

Después de que se publicaran las noticias sobre el caso, las agencias de noticias empezaron a informar sobre el asombroso número de violaciones contra menores en Brasil: el país registra cerca de seis abortos al día de niñas, de entre 10 y 14 años, que quedaron embarazadas tras una violación, según la BBC. En algunos casos, ingresaron al hospital después de abortos espontáneos o intentos de aborto realizados en el hogar.

Según el Anuario Brasileño de Seguridad Pública 2019, por lo que respecta a las niñas de 13 años o menos, cuatro fueron violadas cada hora en 2018. Los datos del Ministerio de Salud muestran que al menos 32 000 jóvenes han tenido un aborto en el país desde 2008.

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