Reorientación de Taiwán y Hong Kong: Nuevas vías hacía el empoderamiento

Conmemoración de los 30 años de la masacre de Plaza Tiananmén frente a la Sala Conmemorativa de Chiang Kai-shek en Taipéi, 4 de junio 2019, con la presencia de activistas hongkoneses. Foto de Filip Noubel, utilizada con autorización.

Este artículo fue escrito por Brian Hioe y publicado originariamente en Lausan, se vuelve a publicar en Global Voices como parte de un acuerdo de asociación de contenidos.   

Nota del editor: En este artículo, la palabra “China”, cuando no se especifica, se refiere a la República Popular China sin incluir Hong Kong.   

Un concierto en 2019 de la banda de death metal sinfónico Chthonic atrajo a 30 000 participantes y contó con un ruidoso moshpit (NdT tipo de “baile” agresivo y energético, sin perjudicar a nadie, que la gente disfruta en conciertos rock, punk o metal) en la Plaza de la Libertad de Taipei. Fue también una manifestación política, con activistas, legisladores y candidatos políticos como el líder de Chtonic, Freddy Lim, y Lai Pin-Yu que hablaron sobre la resistencia al partido a favor de la unificación Kuomintang o Partido Nacionalista Chino (KMT) como medio para proteger la democracia de Hong Kong. Muchos participantes contestaron con lemas de protesta populares como “Protege a Hong Kong, revolución de nuestro tiempo” (光復香港,時代革命) y “Cinco peticiones, ni una menos” (五大需求,缺一不可).

Estas demostraciones de apoyo público y creativo entre Taiwán y Hong Kong aumentaron desde junio de 2019, con el comienzo de las protestas contra la ley de extradición. Sin embargo, también podemos trazar una línea anterior en el tiempo para entender cómo Taiwán y Hong Kong están estrechamente unidos en su pasado y futuro político. En efecto, los activistas de ambas regiones han visto durante mucho tiempo una causa común en el otro. Tanto Taiwán como Hong Kong se enfrentan a amenazas contra sus libertades democráticas por parte del Gobierno chino. Durante años, los activistas han viajado entre los dos países para observar y participar en las protestas y en otros importantes acontecimientos políticos. Las profundas relaciones entre estos dos países se remontan a muchos antes de los Movimientos del Girasol (en Taiwán) y de los Paraguas (en Hong Kong) de 2014. En ese momento, se afianzaron muchos lazos a través de grupos de estudiantes que viajaron entre Hong Kong y Taiwán con la esperanza de aprender unos de otros.

Las interacciones entre los activistas hongkoneses y taiwaneses implican el intercambio de tácticas y también de discursos y marcos conceptuales de la historia y la política. Al examinarlas, podemos entender la autocomprensión políticas de ambas partes, y también las perspectivas de construir un poder entre Taiwán y Hong Kong en el futuro.

“¿El hoy de Hong Kong, el mañana de Taiwán?”

Con frecuencia, los activistas de Taiwán y Hong Kong han etiquetado la relación entre ambos como temporal. La frase “El hoy de Hong Kong, el mañana de Taiwán” (今日香港,明日台灣) ha sido un lema recurrente en los carteles de protesta en Taiwán desde el Movimiento de los Girasoles de 2014. Con esta frase se sugiere que Hong Kong representa un futuro posible (y sombrío) para Taiwán, si este último perdiera sus libertades democráticas. Esto indicaría que para los taiwaneses, Hong Kong sirve como un lienzo sobre el que se proyectan los temores y las ansiedades con respecto a los posibles resultados políticos para la región.

Las proyecciones políticas entre Hong Kong y Taiwán van en ambas direcciones. A veces, los hongkoneses enmarcan a Taiwán en términos algo utópicos al lado de Hong Kong, en lo que respecta a la legalización del matrimonio entre el mismo sexo, el aparato estatal funcional o la política progresista. Es decir, a veces Taiwán se plantea como una posibilidad histórica perdida para Hong Kong, si su historia hubiera ido de otra manera, como un futuro deseado. Sin embargo, las maneras en que los hongkoneses idealizan a Taiwán y, a su vez, los taiwaneses idealizan a Hong Kong puede ser de impedimento para una comprensión genuina de cada contexto local.

Vamos a considerar el término “restaurar” (光復, guang-fu en mandarín y gwong-fuk en cantonés) de uno de los lemas de protesta más comunes, y ahora prohibidos: “Restaurar Hong Kong, revolución de nuestros tiempos” (光復香港,時代革命). El lema sugiere una noción temporal de “restaurar” Hong Kong a un estado previo, que es preferible al actual. De manera más general, el término 光復 sugiere recuperar el pasado de forma progresiva. Alguien han discrepado con la sugerencia del lema de que sería deseable volver a Hong Kong tal como era bajo el colonialismo británico. Hong Kong, después de todo, no era muy democrático bajo los británicos.

Sin embargo, el término 光復 es también un concepto central de la ideología del KTM, lo que indica las fuertes connotaciones del Partido Nacionalista Chino. Muchas calles y plazas en Taiwán se llaman con este término; fueron renombradas durante el proceso en que el KTM, inmediatamente después de llegar a Taiwán, rebautizó muchos lugares en función de sus principios ideológicos o de los líderes santificados del partido. Aquí, el término 光復 se refiere al objetivo ideológico del KTM de recuperar militarmente el territorio continental chino del Partido Comunista Chino, como en la “restauración” de la China continental (光復大陸).

Sin embargo, el término puede también referirse a la “restauración” de Taiwán (台灣光復) como parte de la República de China después de que el KMT tomara el control de Taiwán tras la derrota de Japón en la Segunda Guerra Mundial, lo que puso fin al período colonial japonés de Taiwán y llevado el Gobierno de la República de China en el exilio a Taiwán. En ese sentido, la Revolución Xinhai (辛亥革命) se conoce a veces como la Restauración Xinhai (辛亥光復), lo que sugiere que el ascenso del gobierno de la República de China controlado por el KMT y la caída de la China “restaurada” de Qing, como en la recuperación de China de los manchúes por los chinos Han.

En cualquier caso, esta noción de “restauración” delínea los fuertes paralelismos entre Taiwán y Hong Kong. El hecho de que algunos manifestantes en Hong Kong persistan en ondear banderas coloniales británicas en las manifestaciones sugiere que llegaron a ver ese periodo con una luz demasiado rosada tras el relevo de 1997. Sin embargo, se puede observar un fenómeno similar en Taiwán, en el que el período colonial japonés se convirtió en objeto de nostalgia para muchos taiwaneses después de que el KMT llegó a Taiwán.

Estos ejemplos muestran que la entrada de un nuevo régimen colonial puede hacer que la gente idealice uno anterior. El descontento de la gente con las condiciones actuales los lleva a añorar un pasado que, en muchos sentidos, nunca existió. Idealizar el pasado puede limitar nuestra imaginación política ya que limita nuestra visión de lo que es posible y deseable ahora a un orden político precedente. Las posibilidades de transformación basadas en la búsqueda activa del establecimiento de un nuevo orden político se ven restringidas por la noción de restaurar las condiciones de un orden anterior que implica el término 光復.

Es probable que el utilizo del término 光復 en Hong Kong, como parte de la frase 光復香港, haya contribuido a la apropiación de este término por los miembros del bando independentista pan-verde en Taiwán. Más recientemente, la exitosa campaña de destitución liderada por los grupos de la sociedad civil contra el alcalde de Kaohsiung, Han Kuo-yu, del KMT, utilizó su lema “光復高雄”.

los organizadores de la campaña Cuidamos de Kaohsiung (Cuidamos de 高雄) y Citizens Mowing Action (公民割草行動) lo tradujeron como como “Restablecer Kaohsiung”, que fue un uso algo subversivo del término 光復. En vez que buscar el retorno a un orden político previo, sugiere de hacer “borrón y cuenta nueva”. Tal vez esta puede ser la única manera de reinterpretar la frase 光復香港 que no implique nostalgia del colonialismo británico. Interpretado como “Restablecer Hong Kong” en vez de “Restaurar Hong Kong”, 光復香港 pide una reinterpretación radical del futuro de Hong Kong.

¿El ayer de Taiwán, el hoy de Hong Kong? 

El lema “El hoy de Hong Kong, el mañana de Taiwán” sugiere que Hong Kong se encuentra en algún lugar del futuro temporal de Taiwán, si este último perdiera sus libertades democráticas. Al mismo tiempo, algunos manifestantes de Hong Kong han situado los acontecimientos actuales en Hong Kong en el pasado temporal de Taiwán.

En Hong Kong se utiliza cada vez más el término “Terror Blanco” (白色恐怖) para referirse a las detenciones masivas y a los informes de desapariciones y misteriosos suicidios de personas que participaron en las demostraciones. Sin embargo, la “blancura” del terror político es específica de Taiwán: como el blanco es uno de los colores del partido de KTM, junto con el azul y el dorado, el “Terror Blanco” se refiere a las décadas de represión política realizada por ese partido durante el periodo de la ley marcial de Taiwán que, en su día, fue el más largo de todo el mundo.

Algunos han sugerido que el deterioro de las condiciones políticas puede llevar a muchos hongkoneses a huir al extranjero, como hicieron muchos activistas taiwaneses durante el Terror Blanco. El resultado de este éxodo fue que los taiwaneses en exilio jugaron un rol importante en la democratización de Taiwán, muchos especulan y esperan que pase lo mismo en Hong Kong. De esta manera, estas resonancias dan al “Terror Blanco” del pasado de Taiwán una resonancia emocional para los hongkoneses en este nuevo clima de terror consecuente a la promulgación de la Ley de Seguridad Nacional.

Sin embargo, de alguna manera, es algo inusual que el término “Terror Blanco” llegara a utilizarse en Hong Kong; el terror llevado a cabo por el KMT se justificó bajo los auspicios del anticomunismo de la Guerra Fría, en el que el KMT afirmó que a quienes encarceló y ejecutó eran espías comunistas leales al Partido Comunista Chino. En cambio, ese partido es precisamente la fuerza política a la que se enfrentan los protestantes en Hong Kong. Detrás de las acciones del Gobierno de Hong Kong están, desde lejos, las directrices del Partido Comunista Chino. Por consiguiente, es algo irónico que se haya llegado a utilizar el término “terror blanco” en lugar de, digamos, “terror rojo”, aunque muchas personas que han ejercido violencia física contra los manifestantes han llevado ropa blanca durante sus ataques.

Con la analogía del Terror Blanco en Taiwán, algunos grupos políticos en Hong Kong han tratado de utilizar los lemas del movimiento democrático taiwanés en Hong Kong. Por ejemplo, el recién disuelto Demosisto adoptó una variación del lema de Cheng Nan-jung, mártir de la libertad expresión, “100 % libertad de expresión” (百分之百的言論自由) como “100 % 自由”. Cheng, fundador del periódico Freedom Era Weekly” (自由時代週刊), se inmoló en abril de 1989 tras 70 días de enfrentamientos con la Policía mientras estaba atrincherado en las oficinas del periódico.

Algunas acciones de protesta han sido tomadas de la historia más reciente de protesta de Taiwán. Durante el intento de ocupar el Consejo Legislativo de Hong Kong el 1 de julio, se escribieron las palabras “Girasoles HK” en la pared de la Cámara de la Asamblea Legislativa en referencia a cómo el Movimiento del Girasol de 2014 se centró en la ocupación de la legislatura de Taiwán durante un mes.

Hong Kong has to contend with the direct presence of China in a way that Taiwan did not and does not.

Hong Kong tiene que enfrentarse a la presencia directa de China de una manera que no ocurrió ni ocurre en Taiwán.

Algunos en Hong Kong pueden incluso estar buscando respuestas sobre cómo lograr la autodeterminación en la historia de Taiwán. En una entrevista con The Reporter, el activista taiwanés Chiang Min-yen (江旻諺), que estudió en la Universidad de Hong Kong y que se ha convertido en un vínculo entre los movimientos sociales taiwaneses y hongkoneses, menciona el interés de los amigos hongkoneses por las obras de Su Ben (史明), revolucionario marxista taiwanés del siglo XX, el llamado “padre de la independencia taiwanesa”, y sus elaboraciones teóricas sobre la independencia de Taiwán desde una perspectiva izquierdista. Según Chiang, el interés en la obra de Su Beng proviene de personas que abogan por la autodeterminación de Hong Kong pero que desean evitar la acusación de nacionalismo.

Esta es una anécdota reveladora sobre las comparaciones entre Hong Kong y Taiwán. Comparando el Hong Kong de hoy con el pasado de Taiwán, los activistas hongkoneses expresan su esperanza de que, como Taiwán, también Hong Kong logre finalmente la democracia a través de la lucha del movimiento social. Al mismo tiempo, las condiciones actuales de Hong Kong no son del todo análogas a las de Taiwán, especialmente por la proximidad de Hong Kong con China.

Hong Kong tiene que luchar con la presencia directa de China de una manera que no ocurrió ni ocurre con Taiwán, con respecto a cuestiones como la migración china o incluso la amenaza de una intervención militar. Lo que separa Hong Kong de China es un río mientras lo que separa China de Taiwán es el estrecho de Taiwán. Como señaló Wu Rwei-ren, el teórico anarquista taiwanés de la identidad nacional, en “Cuando Formosa Reclama el Mundo” (受困的思想:臺灣重返世界), incluso si la identidad moderna de Taiwán tiende al nacionalismo cívico más que étnico, la xenofobia contra el sentimiento chino y etnonacionalista sería probablemente mucho más alto en Taiwán si tuviera nivel de inmigración china similar al de Hong Kong.

Los esfuerzos para ir más allá de las opiniones etnonacionalistas de China en Hong Kong tendrán que encontrar alguna forma de hacerle frente, y es posible que Taiwán no ofrezca necesariamente respuestas sobre cómo evitar el nacionalismo; es posible que solo por contingencia geográfica Taiwán haya logrado evitar las condiciones que conducen al surgimiento de un fuerte nacionalismo. Más importante, tenemos que recordar que el nacionalismo cívico todavía puede evolucionar, imprevisiblemente, en un nacionalismo étnico; no existe una forma “pura” de nacionalismo cívico que no contenga algunos elementos del nacionalismo étnico o viceversa.

El espacio como un obstáculo para la construcción del poder

Si bien los activistas de Taiwán y Hong Kong han idealizado su relación mutua de manera temporal, puede ser la espacialidad la que constituye el mayor obstáculo para la construcción de poder entre los activistas de ambos lugares en la actualidad.

En efecto, las raíces del movimiento actual están profundamente arraigadas en la disputada espacialidad jurídica entre Taiwán y Hong Kong. El controvertido proyecto de la ley de extradición que, originariamente provocó el movimiento, fue propuesto tras el homicidio de Poon Hiu-wing a manos de su novio Chan Tong-kay en Taipéi, ambos originarios de Hong Kong. Chan no pudo ser extraditado para enfrentar los cargos por la falta de un acuerdo de extradición entre Hong Kong y Taiwán. Entonces, el Gobierno de Hong Kong propuso el proyecto que permitiría el traslado de los fugitivos entre Hong Kong y otros lugares, incluido Taiwán y la República Popular China.

El caso refleja cómo las relaciones entre Taiwán y Hong Kong están determinadas por su respectiva condición jurídica y soberanía. Sin embargo, pese a esas importantes diferencias, tanto Hong Kong como Taiwán comparten el “factor China” que determina, en gran parte, sus contextos políticos; el hecho de que la principal brecha política en Taiwán se produzca entre el bando independentista (o pan-verde) y el bando a favor de unificación (o pan-blue) recuerda, como es lógico, la división entre los grupos demócratas y a favor de Pekín en Hong Kong. Esto es un reflejo de cómo las cuestiones políticas locales están profundamente vinculadas a la cuestión externa de la relación con China. Tratar de evitar la cuestión fundamental de cómo Taiwán y Hong Kong se relacionan con China puede limitar nuestra imaginación política y las posibilidades de acción política.

Durante las protestas en Hong Kong, varios taiwaneses viajaron a Hong Kong para participar en las manifestaciones; tanto el comienzo de las protestas en junio de 2019 como las protestas por el Día Nacional Chino, el 1 de octubre de 2019, se observó que muchos activistas taiwaneses llegaron a la isla para unirse a las protestas. En consecuencia, en octubre de 2019 se informó que se había registrado a taiwaneses, sobre todo hombres jóvenes, en el Aeropuerto Internacional de Hong Kong para comprobar si su equipaje contenía máscaras de gas, cascos u otro equipo de protesta.

Asimismo, al ver que no había equipos de protesta, las organizaciones civiles y religiosas en Taiwán se encargaron de enviarlos a Hong Kong. Luego, algunas de esas organizaciones se dedicaron a asistir y dar refugio a los hongkoneses que se refugiaron en Taiwán para evitar largas condenas de prisión relacionadas con las protestas.

Actualmente, debido a la pandemia de COVID-19, es muy difícil para los taiwaneses viajar a Hong Kong. Aunque las fronteras de Hong Kong siguen abiertas, los taiwaneses que vuelen a Hong Kong para participar en las protestas tendrán que estar en cuarentena durante 14 días en Hong Kong y otros 14 días en Taiwán cuando regresen. Por lo tanto, cualquiera que desee participar en las manifestaciones debe estar dispuesto a sacrificar un mes de su tiempo en cuarentena, algo que cualquiera que necesite un trabajo para sobrevivir difícilmente puede permitirse.

Además, con la aprobación de la Ley de Seguridad Nacional de Hong Kong, es muy probable que los partidarios de la independencia de Taiwán sean el blanco de sedición contra el Gobierno chino. Los taiwaneses que entran a Hong Kong podrían ser el objetivo de la ley de seguridad nacional, incluso los taiwaneses que simplemente están en tránsito por el aeropuerto internacional de Hong Kong. En 2019, se dio hubo al menos un caso de un ciudadano taiwanés que tras haber participado a las protestas fue detenido al entrar en China continental y se cree que podría haber otros casos que aún no han salido a la luz.

Hay ya muchas naciones que están luchando por atraer a los miembros de la industria financiera que están dejando Hong Kong por cuestiones de seguridad. Serán las élites empresariales, que ya viajan a voluntad entre China, Hong Kong y Taiwán, las que más fácilmente podrán obtener la residencia en Taiwán a través de los medios existentes. Si bien se ha acusado a los movimientos de Hong Kong y Taiwán de ser movimientos burgueses procapitalistas y de temer a China solo por el deseo de proteger el capitalismo de libre mercado, los que están realmente a la vanguardia de los movimientos en Hong Kong apenas tienen medios para escapar.

Con las fronteras de Taiwán cerradas a los extranjeros, actualmente resulta imposible para los hongkoneses viajar para buscar asilo. Tras la presión ejercida por antiguos activistas del Movimiento Girasol y por Lin Fei-fan, vicesecretario general del Partido Progresista Democrático y que, probablemente, rompió con el establecimiento del partido para pedir medidas más firmes para ayudar a los hongkoneses, la administración de Tsai ha creado una oficina para ayudar a los hongkoneses a obtener residencia, estudiar, encontrar trabajo, invertir o pedir asilo en Taiwán.

Además de brindarles asistencia, la oficina también tramitará sus solicitudes de asilo. Unas encuestas parecen indicar que Taiwán es el destino favorito de los hongkoneses que consideran la posibilidad de abandonar la ciudad. Sin embargo, como la oficina está situada en Taipéi y no en Hong Kong, se ha temido que el Gobierno de Hong Kong pueda tomar represalias contra los trabajadores de la oficina de representación de Taiwán en Hong Kong. Sin embargo, a pesar de la apertura de la nueva oficina de Taiwán, hay pocos indicios de que la administración de Tsai tenga la intención de aprobar legislación para establecer un proceso para que los hongkoneses tengan un procedimiento formal para solicitar asilo en Taiwán, prefieren seguir tratando a los solicitantes de asilo caso por caso.

Ciertamente, en Taiwán o en otros lugares, las cuestiones relacionadas a los refugiados suelen provocar ansiedad con respecto a las fronteras, y la idea de aprobar un proyecto de ley de asilo para los hongkoneses ha dado lugar a críticas en el sentido de que esto podría permitir a los espías chinos mezclarse con los hongkoneses para entrar en Taiwán. Esta es una preocupación absurda, dado que ya muchos chinos viven, estudian o trabajan en Taiwán, pero esto tal vez sea un paralelo con la forma en que algunos hongkoneses han tratado de excluir a los chinos de los establecimientos del “Círculo Amarillo” y de los restaurantes “solo para hongkoneses”.

Observando el intercambio de discursos políticos entre Taiwán y Hong Kong en los últimos años, podemos notar cómo esto ha implicado la transferencia de algunos elementos del discurso nacionalista. El término “izquierda plástica” (左膠), por ejemplo, importado de Hong Kong, se ha convertido en un término despreciativo para denigrar a la política izquierdista de Taiwán. Pese a que su origen en Hong Kong fue irónico, el término se ha utilizado para denigrar a los miembros de la izquierda taiwanesa por estar demasiado preocupados por cuestiones nobles como el asilo de los hongkoneses, en vez que centrarse en preocupaciones más prácticas de seguridad nacional.

También debemos tener en cuenta que hace muy poco tiempo Taiwán permitió entrar otra vez a los estudiantes de Hong Kong, China y Macao. A pesar de que a los extranjeros con Certificado de Residente Extranjero pueden entrar en Taiwán, la República de China incluye entre sus territorios también los tres mencionados arriba, por lo que las personas de esos lugares no pueden optar a los certificados porque técnicamente no se consideran extranjeros. Como consecuencia, incluso con la situación de COVID-19 bajo control en Hong Kong y en muchas partes de China, en un principio no se permitió el viaje desde esas zonas a Taiwán durante meses, algo que se criticó como una forma discriminatoria de política educativa.

No obstante, incluso después de que pase la pandemia de COVID-19 y se vuelvan a abrir las fronteras de Taiwán, el espacio para los intercambios entre los activistas de Taiwán y Hong Kong, por no hablar de China, será cada vez más restringido.

Una nueva época de represión, nuevas vías de conexión

En su obra de 2012, “La tercera visión de China” (第三種中國想像), el teórico taiwanés Wu Jien-min planteó una vez lo que parece, en retrospectiva, una visión utópica de los activistas en Taiwán, Hong Kong y China unidos para luchar contra su enemigo común: el Partido Comunista Chino. Sin embargo, se ha hecho más difícil que se produzcan intercambios sustanciales entre esos activistas y los viajes a China están bloqueados o son cada vez más peligrosos para los activistas de Taiwán y Hong Kong.

El riesgo de viajar a Hong Kong aumentó durante el último año. Es probable que la Ley de Seguridad Nacional aumente severamente el nivel de riesgo de los activistas taiwaneses que viajan a Hong Kong; aunque el Gobierno taiwanés puede estar dispuesto a permitir la entrada de chinos o hongkoneses a la nación y aún quedan algunos métodos legales para que los activistas chinos entren en Taiwán, a pesar de la prohibición del Gobierno chino de hacer turismo individual a Taiwán, los Gobiernos de China y Hong Kong pueden impedir que los activistas salgan de China o Hong Kong en la frontera.

Puede ser, entonces, que la solidaridad tenga que tener lugar cada vez más a distancia en el futuro. Todavía está por verse si esto será así en el próximo año. Sin embargo, así como se espera que continúen las manifestaciones en Hong Kong, se espera que los intercambios políticos entre Taiwán y Hong Kong también continúen. Pero queda una pregunta: ¿Cómo pueden los activistas de Taiwán y Hong Kong encontrar formas de ayudarse mutuamente aparte de ofrecerse apoyo emocional?:

Activists in Taiwan and Hong Kong must dig deeper into our history of exchange and be attentive to the challenges in our present and future, to move beyond projection and into building power.

Los activistas de Taiwán y Hong Kong deben profundizar en nuestro historial de intercambios y estar atentos a los desafíos presentes y futuros, para ir más allá de la proyección y en la construcción de poder.

Queda pendiente una cuestión más fundamental: cómo conceptuar de nuevo la relación entre Taiwán y Hong Kong de manera que vaya más allá del marco binario por el que se considera que el Hong Kong de hoy en día se parece al pasado autoritario de Taiwán y que Hong Kong se ve como un posible futuro distópico al que se enfrenta Taiwán. Ambos marcos son, en palabras de Theodor Adorno, “mitades desgarradas de una libertad integral a la que, sin embargo, no se suman”.

En ambos marcos, en la relación entre Taiwán y Hong Kong, el otro sirve de lienzo sobre el que proyectar las ansiedades políticas extraídas del propio contexto local. Esa proyección que ha llevado a un sentido de causa compartida está arraigada en el “Grande Otro” de China. En otras palabras, el contraste implícito con China a menudo constituye la base para comparar Hong Kong y Taiwán y, en efecto, dibuja los límites en torno a los cuales podemos imaginar la acción política en su conjunto. Ni negar el “factor China” ni estar contenido en ese marco será la gran prueba para los escritores y activistas de Taiwán y Hong Kong en los años venideros.

Lo que debemos reconocer en ese camino es que es poco probable que la proyección política entre Hong Kong y Taiwán se preste a actos de conexión transnacional que sean realmente efectivos para construir una izquierda internacional. A medida que se presenten a las dos regiones caminos cada vez más estrechos hacia la liberación y una creciente certidumbre de la represión, la forma de abordar el factor China seguirá siendo la nube que se cierne sobre los esfuerzos por construir coaliciones transnacionales entre Taiwán, Hong Kong y más allá. Por lo tanto, se debe profundizar el historial de intercambios y estar atentos a los desafíos presentes y futuros, para ir más allá de la proyección y en la construcción de poder.

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