¿Cuál es el juego final de Rusia en Belarús?

Banderas nacionales de Belarús y Rusia en Minsk, capital de Belarús, 2013. Foto con licencia CC BY 4.0 (Wikimedia Commons).

Un mes después de las elecciones presidenciales, la crisis política del país no da señales de amainar. Luego de que el presidente Aleksandr Lukashenko trató de asegurarse un sexto período consecutivo en el cargo, miles de bielorrusos salieron a la calle enfurecidos ante los claros indicios de fraude electoral. Las autoridades respondieron con arrestos de miles de ciudadanos; los testimonios de buena fuente de violencia contra estas personas en los centros de detención generaron que más bielorrusos salieran a protestar. Como resultado, nos encontramos ante las protestas más masivas en Belarús desde que el país logró su independencia en 1991.

En apariencia, Lukashenko, que gobierna el país desde 1994, obtuvo el 80 % de los votos, contra apenas 10 % de su opositora Sviatlana Tsikhanouskaya, quien tuvo que huir a la vecina Lituania, y está liderando un consejo opositor de coordinación y busca ser reconocida como la presidenta legítima de Belarús. Las protestas en apoyo a Tsikhanouskaya continúan y exigen nada menos que la renuncia de Lukashenko. Y también sigue firme la élite gobernante bielorrusa, que se mantienen leal a Lukashenka.

Moscú observa con interés, y Lukashenko actúa para su público.

Mientras el cuestionado presidente se frustra cada vez más ante las protestas, la apertura hacia el gran vecino del este de Belarús se hace más evidente. El tono de sus mítines y la cobertura de los medios estatales se han inclinado cada vez más en favor de Rusia y presentado a los manifestantes como opositores a la lengua rusa y nacionalistas sin remedio pagados por fuerzas extranjeras. La policía antimotines se alineó ostentosamente para defender los monumentos de guerra de la era soviética, aunque ninguno parece haber sido vandalizado por los manifestantes, ni hay deseo de la oposición por una “descomunización”.

Además, cuando el primer ministro ruso, Mikhail Mishustin, visitó Minsk el 3 de septiembre, el Gobierno bielorruso presentó una grabación, supuestamente interceptada entre Berlín y Varsovia, que mostraba el apoyo a la postura del Gobierno ruso sobre el envenenamiento de Alexey Navalny: que el informe médico había sido falsificado. El político opositor Navalny fue evacuado a Alemania tras haber sido envenenado con un agente neurotóxico en un aeropuerto de Siberia, según los hallazgos del hospital berlinés donde fue atendido.

Hay un mensaje claro detrás de estas estrategias: Lukashenko es un aliado indispensable y es el único que puede mantener a Belarús dentro de la órbita de Rusia.

Sin embargo, no todo es tan simple: Durante los primeros días de campaña electoral, Lukashenko no responsabilizó únicamente a Occidente por la interferencia extranjera. Insinuó que la intromisión también pudo haber venido desde el Este, y citó pruebas: A fines de julio, arrestaron en Belarús a unos grupos mercenarios de la contratista militar rusa Wagner. Cuando estallaron las protestas, los medios rusos afines al Kremlin no se mostraron contrarios a su causa; algunos destacados activistas de la oposición, como el excandidato presidencial Valery Tsepkala, no huyeron a la Unión Europea sino a Rusia.

Rusia y Belarús tienen mucho en común. Hoy el idioma ruso domina la vida pública de gran parte de Belarús, que además integra varias alianzas militares y económicas encabezadas por Rusia, como el Organización del Tratado de Seguridad Colectiva, la Unión Económica Euroasiática y el Estado de la Unión. Cuando el presidente ruso Vladimir Putin felicitó a Lukashenko luego de las elecciones, expresó su deseo de que Minsk finalmente se comprometiera por completo con estas alianzas. Si eso parece muy agudo, es porque Lukashenko ha sido adepto a la “mezcla euroasiática“, que juega a poner la OTAN y los vecinos de la Unión Europea al oeste contra Rusia para obtener rédito político. En ese aspecto, es un gran sobreviviente: se nutre del gas natural de Rusia que se bombea a través del territorio bielorruso hacia Europa y se ofrece a Minsk por un precio inferior al del mercado.

En gran medida, la futura supervivencia de Lukashenko está en manos de Rusia. Con el fin de comprender un poco mejor la decisión —o el dilema— de Moscú, conversé con Yury Tsarik, jefe de Estudios Rusos y Posoviéticos del centro de Estudios sobre Políticas Exteriores y Estratégicas de Minsk, la capital bielorrusa.

Maxim Edwards: No es un secreto que las relaciones entre Minsk y Moscú se deterioraron bastante los últimos años. No quedaría mucho que hablar entre las élites rusas si Lukashenko se fuera; según, por supuesto, la alternativa que quedara. Me parece que Rusa quiere una transición en Belarús, pero controlada según sus términos, no dominada por las protestas callejeras. ¿Qué análisis hace de esto?

Юрий Царик: Действительно, Александр Лукашенко как руководитель Беларуси перестал устраивать Москву, причём, уже довольно давно, после того, как отказался размещать российские войска и военные базы на территории Беларуси в ходе прошлых президентских выборов, в 2015 году. С тех пор российская сторона последовательно сокращала доступные ему финансовые потоки, связанные с постсоветской интеграцией, и выстраивала инфраструктуру прямого влияния на внутреннюю политику Беларуси, то есть, взаимодействия напрямую с различными социальными группами (включая белорусскую бюрократию) минуя А.Лукашенко.
>Поэтому и в ходе кампании 2020 года Россия работала жёстко против белорусского лидера, всячески поддерживая протестную повестку, давая трибуну лидерам новой оппозиции и так далее. Некоторая трансформация имела место после достижения соглашения между Москвой и Минском по поводу возвращения в Россию задержанных в Беларуси «вагнеровцев». В обмен на это Кремль обещал признать выборы в Беларуси (победу А.Лукашенко) и умерить критику белорусских властей в российских медиа. Несколько позже, уже после жёсткого разгона протестов 9–12 августа, России удалось навязать получить решающее преимущество над белорусской стороной, навязать более выгодную для себя сделку, включавшую размещение российских медиа- и политических специалистов, что позволило установить рефлексивный контроль над действиями белорусских властей. В итоге сейчас Москва занята навязыванием А.Лукашенко выгодного ей сценария конституционной реформы и трансфера власти.

Yury Tsarik: En efecto, Aleksandr Lukashenko ya no es un líder bielorruso que agrade a Moscú. Hace años que no lo es, desde que se negó a instalar tropas y bases militares rusas en el territorio nacional durante las elecciones presidenciales anteriores, en 2015. Desde entonces, el lado ruso redujo los flujos financieros a Belarús vinculados a los proyectos de integración en el espacio posoviético y, en cambio, se valió de mecanismos para influir directamente en las políticas internas de Belarús. Esto implica una interacción directa con varios grupos de la sociedad bielorrusa (incluso la burocracia estatal) pasando por encima de Lukashenko.

Por lo tanto, durante la campaña electoral de 2020, Rusia se volcó contra el líder bielorruso y ofreció un gran apoyo a las iniciativas de los manifestantes, una plataforma para los líderes del incipiente movimiento de oposición, y así sucesivamente. Todo cambió cuando se alcanzó un acuerdo entre Moscú y Minsk sobre el regreso de los “wagnerianos” [los mercenarios rusos del grupo PMC Wagner] que fueron arrestados en Belarús [poco después de las elecciones]. A cambio, el Kremlin prometió reconocer los resultados electorales (o sea, la victoria de Lukashenko) y moderar las críticas a las autoridades bielorrusas en los medios rusos. Posteriormente, cuando las protestas se dispersaron por la fuerza entre el 9 y el 12 de agosto, las autoridades rusas finalmente tomaron la iniciativa y se apoderaron de sus contrapartes bielorrusas. Impusieron un acuerdo más favorable para Rusia, que incluía el ingreso de los medios y asesores políticos rusos, y les permitía controlar las acciones de las autoridades. El resultado es que ahora Moscú está imponiendo reformas constitucionales a Lukashenko que le darán aún más ventajas.

ME: Durante las últimas semanas, los funcionarios rusos fueron bastante despectivos hacia el consejo coordinador de la oposición, o al menos hacia Tsikhanouskaya. ¿Existen otros asociados en Belarús con quienes podría trabajar Moscú en caso de haber una transición de poder?

Ю.Ц.: Российское руководство заинтересовано в максимальном ослаблении не только А.Лукашенко, но и Беларуси как государства. Это связано с тем, что такое ослабление является ключевым условием для выполнения именно Россией роли донора стабильности и безопасности на территории Беларуси, а также упрощённого доступа российских элитных групп к приватизации привлекательных активов белорусской экономики. В этом смысле Москва одинаково негативно воспринимает как А.Лукашенко, так и любого другого политика, который мог бы сплотить белорусское общество, стать мощным национальным лидером и в будущем потенциально бросить вызов доминированию России в Беларуси (как это в последние годы сделал А.Лукашенко). Отсюда и специфическое поведение Кремля: играть на противоречиях сторон, ослабляя их, и не делать ставку ни на одну из них. Российское руководство надеется в итоге получить в качестве представителя оппозиции знаковую компромиссную фигуру (вероятней всего – из числа бывших аппаратчиков), с которой будет готов разговаривать А.Лукашенко, для того, чтобы организовать политический диалог в цивилизованном русле и в своих интересах. Самодеятельность лидеров оппозиции, оформившихся в ходе политической борьбы и имеющих высоки кредит доверия от граждан Беларуси, для Москвы нежелательна.

YT: El liderazgo ruso no se interesa solamente en debilitar al máximo a Lukashenko sino también al estado de Belarús, porque es una condición clave para que Rusia asuma el rol de [única] garante de la seguridad y la estabilidad del país. Para los grupos de la élite rusa, también facilita la privatización de atractivos bienes [estatales] de la economía bielorrusa. En este sentido, Moscú muestra una imagen negativa de Lukashenko y de cualquier otro político que pueda unificar a la sociedad bielorrusa para convertirse en un poderoso líder que podría representar una potencial amenaza a la dominación rusa sobre el país, como lo ha sido Lukashenko durante los últimos años. De ahí, la estrategia del Kremlin: no quedarse con un solo partido sino jugar con sus contradicciones y debilitarlos de manera global. Esto trajo como resultado que el liderazgo ruso buscara promover una figura simbólica comprometida para ser representante de la oposición, más probablemente desde el antiguo aparato estatal. Será alguien con quien Lukashenko estará dispuesto a conversar, que conduzca negociaciones políticas de forma civilizada y en concordancia con sus propios intereses [el de los rusos]. Los líderes de la actual oposición son indeseables para Moscú: sus iniciativas adquirieron vida propia durante esta confrontación política y ya gozan de la confianza de los bielorrusos.

ME: Sin embargo, las encuestas de opinión muestran que la mayoría de los bielorrusos están bastante a favor de Rusia. Algo que podría dar vuelta esto contra Rusia sería una fuerte intervención o el apoyo a la represión. ¿Se entiende eso en Moscú?

Ю.Ц.: В Москве прекрасно понимают риски, связанные с возможным прямым вмешательством в дела Беларуси на стороне Лукашенко. Поэтому такого вмешательства нет, а «помощь» со стороны России нацелена на установление контроля над внутриполитической повесткой и работой идеологической машины белорусского государства, а не на поддержку А.Лукашенко. Белорусский президент для Москвы является фигурой токсичной и утратившей легитимность.
Главной формой вмешательства России является навязывание А.Лукашенко конституционной реформы и того формата политического диалога, который выгоден Москве. В случае, если он будет сопротивляться, следует ожидать волну насилия между протестующими и властями и вооружённое вмешательство Кремля под видом «гуманитарной интервенции», которой в итоге будет радо белорусское общество и которую в итоге одобрит международное сообщество.

YT: Moscú tiene bien claro el riesgo que supone intervenir directamente en Belarús para apoyar a Lukashenko. Por eso no se da una interferencia de ese tipo; la ‘ayuda’ de Rusia apunta a establecer un control sobre la agenda política local y el aparato ideológico del estado bielorruso, no necesariamente a apoyar a Lukashenko a título personal. Para Moscú, el Presidente de Belarús se ha vuelto una figura tóxica que perdió legitimidad.

La principal estrategia de interferencia rusa se ve en la imposición de reformas constitucionales a Lukashenko y en la exigencia de un formato de diálogo político que beneficie a Moscú. Si este se niega a los requerimientos, podemos esperar una ola de violencia entre manifestantes y autoridades, seguida de una intervención armada del Kremlin disfrazada de ‘asistencia humanitaria’, que complacería, en última instancia, a la sociedad bielorrusa y tendría la aprobación de la comunidad internacional.

ME: Antes de las elecciones, Lukashenko había insinuado que Rusia era responsable del descontento político, y hacía referencia a los arrestos de ciudadanos rusos. Ahora, las autoridades buscan comparar, en algún sentido, estas protestas con la revolución de Ucrania de 2014, tal vez tratando de ganar la simpatía de Rusia o en virtud del rol que juegan los medios y los relacionistas públicos rusos. ¿Esto tiene eco en Moscú?

Ю.Ц.: Все прекрасно понимают, что разговоры о роли Литвы, Польши, Украины в белорусском политическом кризисе – это чистой воды пропаганда, имеющая весьма отдалённое отношение к реальному положению дел. В нынешнем политическом кризисе в Беларуси была заинтересована Москва и она сыграла ключевую роль в инициировании данного кризиса, как об этом и заявляло ранее белорусское руководство.
«Геополитический поворот» в работе белорусской пропаганды связан с достигнутыми соглашениями по «вагнеровцам» и по итогам жёсткого разгона протестов, о чём мы говорили выше. Соответственно, и российское влияние на государственную пропаганду в Беларуси тоже нацелено не на поддержку А.Лукашенко, а на разжигание розни в белорусском обществе и исключении возможности достижения согласия между властями и протестующими без посредничества Москвы.

YT: Todos entendemos que cualquier narrativa sobre la incidencia de Lituania, Polonia y Ucrania sobre la crisis política bielorrusa es pura propaganda, y dista de la realidad local. Es Moscú quien mostró interés en la actual crisis política de Belarús y tuvo un papel clave en iniciarla. Incluso los líderes bielorrusos lo aseveraron al comienzo de la crisis.

Como mencioné antes, el ‘giro geopolítico’ en la propaganda [estatal] bielorrusa está vinculado a los acuerdos alcanzados sobre los ‘wagnerianos’ y con las duras medidas contra las protestas. Por consiguiente, la influencia rusa sobre la propaganda de Belarús no busca dar apoyo a Lukashenko, sino incitar el odio dentro de la sociedad bielorrusa y bloquear la posibilidad de que el gobierno y los manifestantes alcancen cualquier tipo de acuerdo sin la mediación de Moscú.

ME: No son poco frecuentes las comparaciones entre Belarús y Ucrania (negativas y positivas), pero los acontecimientos de Minsk me recuerdan más a las protestas Bolotnaya de 2011 en Rusia contra el fraude electoral, o a la “Revolución del Terciopelo” de 2018 en Armenia, cuando derrocaron al presidente Serzh Sargsyan. El caso armenio demuestra que, cuando un aliado ruso no tiene suficiente espacio para sus maniobras políticas, Moscú prefiere tolerar los cambios políticos internos. ¿Estaría cómodo el Kremlin con un escenario similar en Belarús?

Ю.Ц.: Безусловно, Москва заинтересована в частичной демократизации и модернизации Беларуси, но при условии ослабления белорусского государства и сокращения стратегической автономии Минска. На самом деле, Россия часто использует прогрессивные устремления граждан различных стран для достижения своих внешнеполитических целей. Если в Армении российская сторона просто не видела для себя угрозу, то в Узбекистане поддержка Москвой Шавката Мирзиёева была сознательной ставкой на отход от архаики каримовского периода. Можно также вспомнить смещение Курманбека Бакиева ранее в Кыргызстане и другие примеры.
В этом смысле Беларусь с её пророссийским большинством, составляющим порядка двух третей общества, вполне может стать более демократическим и при этом пророссийским государством.

YT: No hay dudas de que a Moscú le interesa una democratización y modernización parcial de Belarús, pero solo con la condición de que el estado se debilite y se reduzca su autonomía estratégica. Es más, Rusia usa con frecuencia las aspiraciones progresistas de ciudadanos de varios países para avanzar hacia sus objetivos políticos. En Armenia [en 2018], Moscú no vio amenaza alguna a sus intereses. En Uzbekistán [tras el fallecimiento del presidente Islam Karimov en 2016], Moscú apoyó a Shavkat Mirziyoyev [sucesor de Karimov], quien ponía fin al arcaico gobierno de la era Karimov. También podríamos mencionar el derrocamiento del presidente de Kirguistán, Kurmanbek Bakiyev [en 2016], y otros tantos ejemplos.

En este sentido, una Belarús con mayoría afín a Rusia, que abarca casi dos tercios de la sociedad, bien podría volverse un estado más democrático y, a la vez, más prorruso.

ME: Lukashenko tendrá que pagar caro el apoyo del Kremlin: Putin expresa cada vez con más ahínco sus expectativas de asegurar, finalmente, una integración más profunda entre Belarús y Rusia. ¿Cuál será el precio?

Ю.Ц.: В силу того, что, по мнению Москвы, А.Лукашенко потерял легитимность как правитель Беларуси, подписание стратегических соглашений, в том числе – в военно-политической сфере, с ним нецелесообразно. Поэтому ценой за весьма условную (см. выше) поддержку Кремля будет участие Кремля в определении будущего Беларуси в целом, включая конституционную реформу и трансфер власти. А.Лукашенко потерпел поражение в противостоянии с Москвой на этапе избирательной кампании и особенно – в ходе подавления протестов. Теперь Москва говорит: «Горе побеждённым!». Варианты у белорусского руководства ещё остаются, но реальная вероятность достойного их выхода из нынешнего кризиса с каждым днём снижается.

YT: Para los ojos de Moscú, Lukashenko ya perdió legitimidad. Por ese motivo, no es oportuno ahora para Rusia firmar con él ningún acuerdo estratégico, ni en las esferas militares ni en las políticas. Por lo tanto, este es el precio del apoyo muy condicionado del Kremlin: que Rusia se involucre más en las decisiones sobre el futuro de toda Belarús, incluso en su reforma constitucional y en la transición de poder. Lukashenko perdió esta pelea con Moscú durante la campaña electoral, y eso se hizo aún más evidente durante la represión contra las protestas masivas. Ahora Moscú dice: ¡Ay de los vencidos! El liderazgo bielorruso aún tiene opciones, pero sus oportunidades de encontrar una salida ventajosa de esta crisis se reduce cada día.

ME: Muchas veces, Moscú pareció dividida entre la necesidad de lograr la lealtad de Belarús y obtener más valor por su dinero en este país. Gran parte de la estabilidad social de Belarús depende de subsidios indirectos desde Rusia, que al fin y al cabo es acreedora del 38 % de la deuda estatal bielorrusa. ¿Es posible que apoyar el status quo en Belarús, algún día, resulte demasiado caro para Moscú?

Ю.Ц.: Да, именно так. Сохранение А.Лукашенко у власти – это чудовищно дорогой проект, которые не гарантирует при этом интересующие Москву дивиденды. Гораздо дешевле – встать «на сторону народа» и использовать демократические и прогрессивные настроения для того, чтобы контролировать белорусскую политику в формате парламентской республики (как говорят, в эту сторону будет проводиться конституционная реформа). Непростая задача при этом состоит в том, чтобы избежать формирования в Беларуси самостоятельного политического субъекта со стратегическими устремлениями (будь это лидер протестующих, объединивший общество, или же выходец из нынешнего белорусского истеблишмента, объединивший общество), который мог бы снова бросить вызов доминированию Москвы на территории Беларуси.

YT: Sí, es correcto. Mantener a Lukashenko en el poder es un proyecto monstruosamente costoso, y no garantiza los dividendos que quiere Moscú. Resulta mucho más barato ponerse ‘del lado del pueblo’ y usar los sentimientos democráticos y progresistas para controlar la política bielorrusa mediante el formato de una república parlamentaria (ahora se dice que la reforma constitucional se hará con este fin). Al mismo tiempo, será difícil evitar el surgimiento de Belarús como entidad independiente con sus propias aspiraciones estratégicas, ya sea porque la sociedad esté unida mediante un líder de las protestas u otra figura de la institución política actual bielorrusa. Eso plantea un riesgo de que haya en Belarús un desafío al dominio de Moscú.

ME: ¿Cómo crees que se desarrollarán los acontecimientos en el futuro próximo?

Ю.Ц.: Дальнейшее развитие ситуации в Беларуси будет определяться тем, насколько успешно Россия будет “вести” А.Лукашенко к реализации интересующего её формата политического транзита в Беларуси и насколько успешно А.Лукашенко будет пытаться играть в свою игру, находясь под плотной опекой и давлением Кремля. В то же время качество решений и действий белорусских властей будет иметь критическое значение для предотвращения скатывания кризиса в фазу насильственного противостояния. Пока что это качество остаётся низким, а значит, вероятность конфликта – высокой.

YT: Cómo se desarrollarán los hechos dependerá de qué tan hábil sea Rusia para “dirigir” a Lukashenko hacia una forma de transición política que se ajuste a sus intereses, y de si Lukashenko podrá participar de ese juego bajo fuerte control y presión del Kremlin. Mientras tanto, la calidad de las decisiones y acciones tomadas por las autoridades bielorrusas serán cruciales para impedir que la crisis escale hacia otra confrontación violenta. Hasta ahora, sus decisiones no dan razones para ser optimistas, por eso, existe una gran probabilidad de que haya otra confrontación.

Lee aquí más información sobre los disturbios en Belarús

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