En Trinidad y Tobago, ciudadanos defienden el sou-sou contra la comparación con los esquemas piramidales

Dinero de Trinidad y Tobago. Foto de Mark Morgan vía Flickr (CC BY-NC-SA 2.0).

Con la pandemia de COVID-19 se ha producido un aumento mundial de fraudes financieros. El 22 de septiembre, el Servicio de Policía de Trinidad y Tobago (TTPS) arrestó a nueve personas e incautó al menos 21 millones de dólares trinitenses (algo más de tres millones de dólares estadounidenses) en conjunto con lo que sospechan que fue un fraude piramidal ilegal.

Debido a que el grupo se autodenominó un sou-sou, o sistema cooperativo de ahorro, ha habido protestas sobre la combinación del término, que describe una antigua práctica de ahorro comunitario arraigada en la tradición de África occidental, con fraudes financieros ilegales.

En Facebook, el usuario Rubadiri Victor fue categórico en cuanto a que el término sou-sou debe distanciarse de todas las insinuaciones de que es ilegal o ilegítimo:

A properly run sou-sou is a traditional African-derived plan of savings and pooling with a fixed set of participants in a revolving payment of collective deposits. It has been used successfully for over 150 years here. A pyramid is an exploitative con scheme whereby there is an intentional growing network of depositors where the latter entrants are doomed to never get paid.

Un sou-sou bien administrado es un plan tradicional de ahorro y mutualización de origen africano con un conjunto fijo de participantes en un pago rotativo de depósitos colectivos. Se ha utilizado con éxito durante más de 150 años aquí. Una pirámide es una estafa explotador en el que existe una red de depositantes intencionalmente creciente en la que últimos que entran están condenados a no recibir nunca un pago.

En una publicación de 2011, el periódico Outlish describió cómo funciona esta práctica:

A sou-sou is structured where one person will be in charge of collecting monies from a group of people. All the monies collected will be given to one person in the group, on selected dates, and it rotates that way until each person has received what they call, a ‘hand.’

Un sou-sou es una estructura en la que una persona se encarga de recolectar el dinero de un grupo de personas. Luego, el dinero será entregado a una persona del grupo, en fechas seleccionadas, y se rota de esa manera hasta que cada persona haya recibido lo que ellos llaman una “mano”.

Una práctica habitualmente desestimada

En diciembre de 2019, cuando el Banco Central de Trinidad y Tobago retiró el billete existente de cien dólares trinitenses y lo reemplazó con uno nuevo de polímero más seguro, la gente se apresuró a los bancos para comerciar con su antigua moneda antes de la fecha límite.

Sin embargo, Karen ­Darbasie, presidenta de la Asociación de Banqueros de Trinidad y Tobago (BATT) y directora ejecutiva del banco estatal First Citizens, dijo que en el formulario requerido de declaración de fuente de los fondos, los bancos no “aceptarían el dinero sou-sou como […] legítimo”, aunque la práctica está bien arraigada en la cultura local. “Desde una perspectiva bancaria, es imposible para nosotros validar un sou-sou”, añadió.

En ese entonces, Tillah Willah explicó en Facebook:

The media never fails with its lack of acknowledgement of anything African, so I'm not surprised at the description of sou-sou as ‘an informal, cooperative loan system…popular in Trinidad and Tobago and throughout the ­Caribbean.’

This empty and limited description dismisses the fact that this practice is a centuries-old financial institution and can be found among West African populations and was brought to this part of the world through enslavement and has survived and thrived as a system of cooperative economics for African people for whom the banking system was not set up and systematically excluded until well into the '70s.

Los medios nunca fallan con su falta de reconocimiento de algo africano, por lo que no me sorprende la descripción del sou-sou como “sistema informal de préstamos cooperativos… popular en Trinidad y Tobago y en todo el Caribe”.

Esta descripción vacía y limitada desestima el hecho de que esta práctica es una institución financiera antiquísima, que puede verse entre las poblaciones de África Occidental que llegó a esta parte del mundo a través de la esclavitud, que sobrevive y prospera como un sistema de economía cooperativa para africanos, para quienes el sistema bancario no se estableció y excluyó sistemáticamente hasta bien entrada la década de 1970.

Sou-sou: clave para el desarrollo de los negros

Muchos usuarios de las redes sociales repitieron esta postura. El político Lovell Francis señaló orgullosamente que muchas de las oportunidades que se le brindaron en la vida fueron el resultado de la participación de sus padres en un “sou-sou no abusivo”:

In this new age of VERY OLD get-rich quick schemes, it has become popular to bad-talk traditional methods of savings in the absence of a clear understanding of the roles they played in the economic development of historically disenfranchised communities here. The sou-sou is a prime example of this.

En esta nueva época de planes rápidos MUY ANTIGUOS para hacerse ricos, se ha hecho popular hablar mal de los métodos tradicionales de ahorro ante la falta de una clara comprensión de los roles que jugaron en el desarrollo económico de comunidades históricamente privadas de derechos. El sou-sou es un buen ejemplo de esto.

Continuó explicando que, después de la emancipación en 1838, se seguía negando a los negros la igualdad de oportunidades de desarrollo por “leyes draconianas, restricciones contra la venta de tierras a los antiguos esclavos y, lo que es bastante significativo, la imposibilidad de acceder a las principales instituciones financieras para obtener préstamos para establecer negocios o para ahorrar”:

Interestingly, the historical response to this was a culture of self-reliance and self-development. It saw the creation of institutions […] to provide financial access, and the utilsation of traditional West African norms like the gayap [from the Indigenous word kayapa, describing how people come together to complete an otherwise daunting task] to physically build houses and communities. And of course, the sou-sou to help recreate a CULTURE of savings and to provide the capital needed to invest in their own activities.

Es interesante que la respuesta histórica a esto fue una cultura de autoconfianza y autodesarrollo. Se vio la construcción de instituciones […] que brindaban acceso financiero, y el utilizo de normas tradicionales en África Occidental como el gayap [de la palabra indígena kayapa, que describe cómo la gente se reúne para completar una tarea que de otra manera sería desalentadora] para construir físicamente casas y comunidades. Además, el sou-sou ayuda a recrear una CULTURA de ahorro y proporcionar el capital necesario para invertir en sus propias actividades.

¿Qué importa el nombre?

Si bien los fraudes piramidales aprovechan la confianza que invocan nombres como sou-sou o “círculos de bendición” al adoptar los nombres, tienen características muy diferentes.

Parece que la pirámide en que se incautó el dinero el 22 de septiembre contaba con más de 8000 miembros, demasiados para un sou-sou tradicional, e invitaba las personas a unirse a través de WhatsApp, mientras que los participantes de un verdadero sou-sous generalmente forman parte de una comunidad y hay confianza en los hábitos de ahorros de los demás. Además promete un retorno del 450 % de la inversión inicial, mientras que los auténticos sou-sous no suelen ofrecer interés.

Antes de la intervención, en una declaración conjunta del 20 de agosto, la Comisión de Valores y Bolsas de Trinidad y Tobago (TTSEC), el Banco Central y la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) advirtieron de esos fraudes y se esmeraron en señalar que los fraudes piramidales y los sou-sous eran dos cosas distintas:

Pyramid schemes […] are often falsely presented as new investments including different types of securities, foreign currency trades and even traditional ‘sou-sou’ arrangements. […] They rely on the recruitment of new members in order to ensure high pay-outs — this is very different from ‘sou-sou’ arrangements [which] do not require recruitment of new members and are not profit-making ventures.

A menudo, las pirámides […] suelen presentarse falsamente como nuevas inversiones que incluyen diferentes tipos de seguridad, comercios de divisas extranjeras y también los tradicionales acuerdos “sou-sous”.[…] Se basan en la contratación de nuevos miembros para garantizar retribuciones altas, esto difiere mucho de un acuerdo “sou-sou”, [que] no requiere de nuevos miembros y son proyectos sin fines de lucro.

Fraudes similares, también bajo el radar de la Policía, exigían que los participantes contrataran a otros después de hacer su “inversión”, que es contrario a los principios de un sou-sou auténtico. Después de que fracasó un fraude y la gente perdió su dinero, al parecer, el administrador contestó: “Llámalo bendición, llámalo pirámide, llámalo sou-sou: ¡era un riesgo no reembolsable!”.

La declaración se podría interpretar de manera positiva ya que es una prueba de que el grupo no era un sou-sou. Mientras que las pirámides se derrumban inevitablemente y las personas pierden dinero, un sou-sou es sostenible y duradero, pues se construye en torno al bienestar de todos los participantes.

Es hora de cambiar

La declaración conjunta de la TTSEC, el Banco Central y de la FIU afirmó que “cualquier persona o entidad que promueva oportunidades de inversión debe registrarse en TTSEC”. Como respuesta, Rubadiri Victor sugirió que ha llegado el momento de registrar los auténticos círculos sou-sou:

We cannot allow the demonization of a traditional alternative to exploitative banks. Nor can we allow it to be corrupted. It may be time to start their registration — not with police — but with municipal local government authorities.

No podemos permitir la demonización de una alternativa tradicional a los bancos explotadores. Tampoco podemos permitir que se corrompa. Puede ser el momento de empezar su registro, no con la Policía, sino con las autoridades del Gobierno municipal local.

Attillah Springer, activista y escritor, confirmó. En una conversación con Global Voices a través del Messenger de Facebook, Springer señaló que la regulación es ya costumbre en África Occidental, donde se originó la práctica:

It would just be a matter of acknowledging that this is a way that people save money. The sou-sou is all about community accountability and cooperative economics. I don't see why there shouldn't be a way for it to be regulated.

The fact that we don't acknowledge sou-sou as a legitimate form of savings, specifically for people who were not served by the banks in the first place, is further proof that it creates a loophole for people to exploit the system.

Solo sería cuestión de reconocer que es una forma de que la gente ahorre dinero. El sou-sou se trata de la responsabilidad de la comunidad y la economía cooperativa. No veo por qué no debería haber una forma de regularlo.

El hecho de que no concibamos el sou-sou como una forma legítima de ahorro, específicamente para quienes no fueron atendidos por los bancos, es una prueba más de que crea una escapatoria para que la gente explote el sistema.

Fuera de Trinidad y Tobago, el sou-sou es bastante tradicional: hay aplicaciones y sistemas bancarios para móviles para la transferencia de dinero. Sin embargo, en el país se sigue malinterpretando o tomando a broma, lo que ayuda en crear las condiciones necesarias para que los fraudes piramidales florezcan bajo la apariencia de un auténtico sistema de ahorro.

Sin embargo, mientras ese debate continúa, ha habido un curioso giro de los acontecimientos: horas después de la incautación: sin que el Comisario Gary Griffith ni el equipo de la Oficina de Inteligencia Financiera lo supieran, los policías devolvieron el dinero al administrador del esquema.

Al menos un titular de periódico seguía refiriéndose a la fuente del dinero como un sou-sou.

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