“El registro domiciliario fue el colmo”: Colegas reaccionan ante muerte de periodista rusa

Periodista rusa Irina Slavina. Foto de la cuenta de Facebook de Irina Slavina.

El 2 de octubre, Irina Slavina, editora de KozaPress, murió en Nizhny Novgorod, después de que ella misma se prendiera fuego frente a un edificio del Ministerio del Interior en la ciudad. En su última publicación de Facebook escribió: “Les pido que culpen a la Federación Rusa por mi muerte”.

Su muerte impresionó a muchos, varios grupos han pedido que se investigue penalmente la actuación de las fuerzas del orden rusas que pueda haber contribuido a su muerte. El 1 de octubre, su casa fue registrada como parte de una investigación del Movimiento Rusia Abierta. Policías locales derribaron la puerta de su apartamento y confiscaron todo su equipo informático. La periodista estaba casada y tenía una hija.

Su página web, KozaPress, cubría varios asuntos locales, desde servicios públicos y pensiones hasta el proyectos inmobiliarios y servicios de seguridad. En 2019, fue el segundo medio más citado en la región de Nizhny Novgorod.

En 2017 y 2018, Slavina escribió tres artículos para openDemocracy sobre cómo quienes emigran a Rusia son blanco de los servicio de seguridad. Este artículo incluía la exposición de una horrenda fabricación de un complot del Estado Islámico en su región natal.

La publicación en línea rusa Holod.Media pidió un comentario a quienes la conocían, que fue traducido al inglés por oDR, la sección de la openDemocracy sobre Rusia y el espacio postsoviético. RuNet Echo publicó el artículo con el permiso de ambas publicaciones.

Alexey Sadomovsky, jefe adjunto del partido regional Yabloko en Nizhny Novgorod  

Irina fue la fundadora, editora y redactora jefa del medio independiente más popular de Nizhny Novgorod, KodaPress. En los últimos años, dedicó toda su vida a trabajar en ese medio. Está claro que era completamente independiente, pues los servicios de seguridad la presionaban constantemente; abrieron varios expedientes administrativos en su contra por haber insultado [a un representante] las autoridades, la ley sobre las “organizaciones no deseadas”, por haber organizado una marcha para homenajear a [Boris] Nemtsov y otros casos. En estos últimos años, vivió bajo constante presión, constante miedo y ansiedad. Parece que no pudo aguantar más y el registro de su casa fue la gota que colmó el vaso”.

Antes de ser periodista, era una maestra; trabajó para varios medios regionales en Nizhny Novgorod, luego decidió crear el suyo propio. Le faltaba espacio para la autodeterminación, no quería sentirse limitada algunas barreras administrativas, no quería servir. Quería contar la verdad. Construyó su medio de la nada, ayudándose con las donaciones. Yo también doné, como otras personas aquí.

Cuando nos conocimos, aún no había KozaPress. Sin embargo, Irina ya era periodista. Le gustaba mucho Rusia, su ciudad, no planeaba irse, quería que nuestra sociedad fuera más civilizada y que se convirtiera en un bonito lugar donde vivir. Siempre bromeaba y parecía feliz. Ahora, está claro que se escondía mucha ansiedad detrás de esa “felicidad aparente”, pero nunca habló de esto en público. Como periodista, se caracterizaba por tratar siempre de llegar a la verdad, costara lo que costara, aunque fuera a sus propias expensas. No hay otro periodista como ella en Nizhny Novgorod. Los funcionarios públicos la conocía bien y le temían.

La última vez que la vi fue hace dos semanas, cuando concejales municipales recibieron sus mandatos. No hubo nada depresivo, ningún comentario extraño por su parte. Tuvimos una charla normal, luego me pidió fotografías para publicarlas con un artículo.

Nunca publicó ningún artículo que los investigadores pudieran haber visto. Hay que entender que el caso no se inició contra ella, sino contra otra persona que tenía muchos casos administrativos pendientes, lo suficientes como para iniciar un caso penal. No tenemos Open Russia en Nizhny Novgorod. No pudo haber trabajado con ellos.

Creo que la presión del tribunal, el registro de casa la llevó a quitarse la vida con sus propias manos, nada más. Como alguien cuya casa también fue registrada ayer, puedo decir que es mucha presión. Especialmente cuando sucede en pocos años. Esto puede llevar a alguien a quitarse la vida. Es difícil vivir así, es verdad

Stanislav Dmitrievsky, defensor de derechos 

Es muy duro hablar, Irina Slavina es una de los mejores periodistas con los que he tenido el privilegio de trabajar. Una persona de un profesionalidad extrema y, al mismo tiempo, con una fuerte postura cívica. A muchos dio la impresión de que era como un muro de piedra pero, en realidad, era una persona muy sensible.

Ahora, las personas dirán muchas cosas, que fue un acto de fragilidad.. Lo que hizo fue horrible pero no frágil. Parece que fue como un grito de desesperación, para protestar contra el horror que está ocurriendo. Me castigo: hoy iba a dejar algo de dinero para ayudar con el equipo informático. Cuando vi su publicación, le escribí pero no me contestó. Luego llego la noticia. Hablé por última vez con ella el día anterior, le pregunté si necesitaba algo. Me dijo que le resultaba difícil hablar, que aún no se había recuperado del registro domiciliario. Por lo que sé, era su primera vez.

Nos hemos acostumbrado a eso, pues, a que registren casas, ¿y qué? Confiscaron su equipo informático. Sin embargo, Ira no tenía el cinismo tan desarrollado. Al igual que Anna Politkovskaya, cuanto más se encontró con el horror de la guerra, más sensible se volvió. Hay gente que se esconde detrás de una coraza de cinismo, hay gente que muestra su lado fuerte, se venden. Echa un vistazo a nuestros propagandistas en la televisión, muchos eran periodistas y gente decente. Sin embargo, luego hay una regresión. Ira era estaba herida, traumatizada por lo que ocurría a su alrededor, no podía lidiar con eso. Hay momentos en los que te llenas de ira hasta el punto de que es difícil vivir. Algunas personas desarrollan su propia armadura contra esto, pero ella no lo hizo.

Para ella, el arquetipo de un verdadero periodista –independiente, desapasionado y sin prejuicios– era muy importante. Lee su último reportaje sobre los registros domiciliarios. Ni siquiera se menciona en el artículo. Solo hechos, solo hechos. Para ella, la idea del periodismo como parte de una sociedad civilizada era un valor muy importante. Después de todo, apenas hablaba con franqueza. Por supuesto, a veces se enfadaba y se molestaba, pero nunca se permitía expresarlo. A veces es mejor expresarlo y decir: estás podrido, pero ella lo mantuvo dentro y luego explotó.

Sabía que era una persona emotiva, y, por supuesto, tenía miedo, pero no de que se quitara la vida, eso no se me ocurrió. Tenía miedo de que la perdiera, que lo dejara todo… Reaccionó muy emotivamente a la injusticia. ¡No dirigida a ella! Tenía un sentido instintivo de seguir la verdad como parte fundamental del mundo. No era religiosa, hablábamos mucho de esto, pero tenía un increíble sentido de la verdad, que viene de arriba, más que de una persona. La mató esa brecha entre la verdad que debería ser y lo que tenía que enfrentar constantemente.

A todo el mundo le gusta decir lo correcto y verse bien, pero no todos están dispuestos a sacrificar algo por los valores por los que viven. Lo que pasó es terrible, pero ella se mantuvo fiel a si misma hasta el final. Solo puedo castigarme por no haberlo visto venir. Tal vez, esta es una lección para todos. Tal vez, si fuéramos más sensibles en Nizhny Novgorod, entonces tal vez nos hubiéramos preocupado antes. Lamentablemente, me preocupé solo después de haber visto su publicación en Facebook y, al cabo de unos pocos minutos, me enteré de que había muerto. Demasiado tarde. Todos somos culpables. Por supuesto que la Policía y el FSB se limpiarán las manos. Sin embargo, son culpables.

Arkady Galker, presidente de la filial de Niznhy Novgorod de la organización de derechos humanos Memorial 

Esta noticia me dejó atónito. Irina e yo estuvimos en contacto por el caso relacionado a los registros domiciliarios. Le envié los materiales del caso que estábamos gestionando, me lo agradeció, escribió algo en las redes sociales sobre la base de ese material. Le ofrecimos ayuda legal vía Memorial y  OVD-info. Debería señalarse que se registraron las casas de siete activistas y, por lo que sé, sólo dos enfrentaron un tratamiento desagradable, Irina Slavina y [Mikhail] Iosilevich, con ambos hubo grandes grupos de servicios de seguridad que usaron motosierras para derribar sus puertas.

Iosilievich tiene una situación particular, es el principal sospechoso en un caso penal. En el caso de Slavina, creo que lo más probable es que fuera un intento del Estado de asustarla. El objetivo era demonstrar el terror estatal, mostrar que era vulnerable frente al Estado. Está claro que todos esos registros no estaban realmente relacionados a las actividades de Iosilievich. Es solo que el Estado ha aprovechado la oportunidad de asustar a la gente y obtener todo el material de chantaje que puedan sacar de los dispositivos de la gente. Golpearon a Irina tan fuerte como pudieron. Obviamente fue muy difícil para ella.

Irina y yo nos conocimos en un homenaje a Boris Nemtsov. Era una mujer valiente y fuerte. Hubo un episodio con la cuarta marcha en homenaje a Nemtsov, cuando se la acusó de cargos administrativos. Llegó al punto de encuentro y luego se adelantó a la columna con un pequeño retrato de Nemstov. Básicamente, estaba guiando a la gente. Tenía esa capacidad de liderazgo, la valentía. Y, por supuesto, nunca comprendí plenamente cuánto la traumatizó el acto de terror del Estado. La veíamos de una manera y no entendíamos lo difícil que era para ella. Me siento enormemente culpable, no la apoyamos como debimos.

Nikolay Rybakov, presidente de Yabloko

Irina fue una periodista que no solo cubría los acontecimientos. Quería influenciarlos. Era una persona llena de sentimientos y bondadosa. Hasta tuvimos que apagar un incendio una vez juntos: llegamos a un colegio electoral donde alguien había prendido fuego a algo, y lo apagamos, llamamos a los bomberos. Era alguien que no podía dejar de lado ninlgún problema. Por supuesto, el gobierno actual no está listo para personas así, quieren que la gente se reserve todo, que se quede callada.

La decisión que tomó fue horrible e inesperada porque no vale la pena. No pudo soportar la presión de los servicios de seguridad, la persecución que se estaba llevando a cabo en los últimos meses. Por supuesto que el registro domiciliario fue el colmo. Las fuerzas policiales creen que todos están hechos de acero. Pero no es así. Ahora, esta es responsabilidad de quienes lo organizaron, quienes crearon esta atmosfera en este país.

Svetlana Kuzevanova, consejera legal del Centro de Defensa de los Derechos de los Medios

Ira era una luchadora. Nunca temía escribir o hablar, siempre se negó a ser más neutral y precisa en sus artículos. Le encantaba y creía en su KozaPress.

El 17 de septiembre, fuimos juntas a una audiencia judicial en Nizhny Novgorod, yo representaba los intereses de su medio. No la conocía bien, pero no vi nada preocupante. Le ofrecí la ayuda de nuestro centro, para apelar contra el registro domiciliario. Tuvimos una charla normal, me ha impactado mucho lo ocurrido.

Askhat Kayumov, director del centro ecológico Dront 

Esta es una perdida enorme para la ciudad y una gran tristeza para la gente. Irina, no hace falta ni decirlo, fue una de los pocos periodistas honestos de Nizhny Novgorod. Estábamos en contacto por asuntos ecológicos relacionados a la protección del entorno de la ciudad y de los derechos ambientales de los ciudadanos. Siempre escribía honestamente sobre esos temas.

Dmitry Mitrokhin, bloguero

Irina era una periodista con P mayúscula, un claro ejemplo para todos los periodistas de la ciudad de como trabajar. En pocos años, creó su propio medio, que compitió con éxito con medios más grandes. Una agencia de noticias basada en una mujer frágil. Siempre me impresionó su capacidad, su rapidez, la cantidad de información que podía procesar para luego escribir artículos de calidad. Honestamente, nunca lo vi en el periodismo ruso, que una persona pudiera crear una agencia de noticias seria. Tenía principios y, con mucha probabilidad, fue esto la causa de la tragedia. Nunca podría renunciar a los principios en los que creía.

Pavel Miloslavsky, gestor cultural

Irina era una persona increíblemente honesta. Tal vez, en su interior temía algo, pero siempre fue intrépida en lo que hacía. Si estaba completamente segura de algo, lo conseguía, o hacía que las personas comprendieran su postura. Por supuesto, representaba el tipo de personas que es muy difícil de encontrar hoy en día, alguien que tiene un concepto del honor.

El hecho que se quitara la vida, creo que lo pensó mucho. A juzgar por la publicación de Facebook, estaba en su sano juicio. Ahí está nuestro pantano, hacemos movimientos, expresamos insatisfacción con nuestro país. Pero los actos reales, como los de Nemtsov o Navalny ahora… Probablemente decidió que tenía que hacer algo para llamar la atención sobre lo que está pasando en nuestro país, en nuestra ciudad. Pero ¿qué tipo de acto? Los ejemplos de autoinmolación son bastante conocidos. Creo que decidió que este sería un acontecimiento serio que reuniría a la gente, que no está contenta con lo que está pasando en el país. Y el país es una mierda, ya podemos verlo.

Dmitry Gudkov, político

Conocía muy bien a Irina. En 2013, en Nizhny Novgorod, creamos una oficina nacional para las elecciones directas de alcalde. Irina fue una de los pocos periodistas que realmente cubrieron la noticia. Le di entrevistas a menudo, había situaciones en las que a todos se les prohibía cubrir una conferencia de prensa, y ella venía con algunos periodistas locales. Conocía a Nemtsov. Era una periodista independiente con posturas de oposición, siempre ayudaba a todos los grupos de protesta, siempre cubría sus protestas.

Escuché lo siguiente: la humillaron constantemente, los servicios de seguridad la presionaron constantemente, funcionarios extremistas de oposición trataron de asustarla. Estaba muy muy preocupada por eso. Me contó esos problemas cuando fui diputado [2011-2016]. Estoy muy impactado por lo que pasó. Ellos le hicieron esto. La empujaron a quitarse la vida. Y esto es un crimen.

Entrevistas realizadas por Mikhail Zelensky, Liza Miller, Sofya Volyanova, Maria Karpenko, Olesya Ostapchuk, Yulia Dudkina.

Editor: Alexander Gorbachev

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