Presidente Buhari desprecia a movimiento juvenil que pide fin de sección policial

Manifestantes en protesta que pide fin del SARS, Lagos, Nigeria. Foto de Kaizenify, 13 de octubre de 2020, Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).

Cuando el presidente nigeriano, Muhammadu Buhari, se dirigió a la nación el 22 de octubre, no dijo nada sobre las recientes muertes de al menos 12 manifestantes en una manifestación para poner fin a SARS, #EndSARS, en Lekki, Lagos.

El 20 de octubre, a las 19:00 horas, las fuerzas de seguridad nigerianas abrieron fuego contra jóvenes manifestantes desarmados en el peaje de Lekki, Lagos.

Desde el 9 de octubre, los jóvenes nigerianos han realizado protestas pacíficas en todo el país contra la violencia policial del Escuadrón Especial Antirrobos, conocido como SARS.

En cambio, el presidente Buhari enfatizó el poder estatal sobre los pedidos de derechos humanos de jóvenes nigerianos contra la violencia policial.

Sin embargo, en su discurso, Buhari advirtió que la rápida inhabilitación de SARS no se debe “interpretar como señal de debilidad”. Luego, regañó a los manifestantes a “resistir la tentación de ser usados por algunos elementos subversivos para causar caos”. Y no hacer caso de su advertencia “equivaldrá a minar la seguridad nacional y la situación del estado de derecho. Bajo ninguna circunstancia se tolerará esto”, afirmó Buhari.

Buhari también acusó a la comunidad internacional de “hacer juicios apresurados y de hacer pronunciamientos precipitados” sin buscar aclaración oficial.

Naciones Unidas, Estados Unidos, la Unión Europea, Reino Unido, Australia, CanadáSuecia condenaron el uso desproporcionado de la fuerza por parte del Gobierno contra manifestantes desarmados. El expresidente estadounidense Bill Clinton, el exvicepresidente estadounidense Joe Biden, la ex secretaria de Estado Hilary Clinton y el Black Caucus congresal estadounidense también expresaron su profunda desaprobación del incidente de Lekki.

Apático, decepcionante 

Muhammadu Buhari, presidente de la República Federal de Nigeria. Foto de Bayo Omoboriowo, 29 de mayo de 2015, Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).

El discurso del presidente fue decepcionante después de dos semanas de protestas en todo el país. Los nigerianos preveían un discurso presidencial que restableciera la calma, aliviara nervios alterados, que fuera solidario con las victimas o tranquilizara a una nación al borde del a precipicio quedaron muy decepcionados.

En cambio, lo que tuvieron fueron amenazas veladas, reprimendas paternalistas y evasión de los problemas actuales.

Feyisitan Ijimakinwa, investigador del Instituto de Estudios Africanos de la Universidad de Ibadan, escribe que el discurso de Buhari era muy esperado por que el presidente había “seguido indiferente, imperturbable, y callado” después del “tiroteo de manifestantes en el peaje de Lekki”. Sin embargo, resultó ser “uno de los peores discursos y más equivocados de cualquier líder nigeriano leader”. Un discurso que reveló su “percepción despectiva de los jóvenes nigerianos. En lo que se refiere al presidente Buhari, los jóvenes que murieron en Lekki no cuentan para nada”, dijo Ijimakinwa.

Las palabras del a escritora nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie ahora parecen proféticas: en un editorial publicado en The New York Times un día antes del discurso, resumió el desprecio presidencial de Buhari hacia los ciudadanos: “existe la sensación de que Nigeria bien podría quemarse hasta los cimientos mientras el presidente sigue siniestramente distante. El propio presidente a menudo ha telegrafiado una autojustificación despectiva, como si comprometerse plenamente con los nigerianos estuviera por debajo de él”.

Luego del discurso presidencial, la Coalición Feminista, uno de los integrantes del colectivo #EndSARS, hizo una declaración en que pedía a “todos los jóvenes nigerianos se cuidaran, que se quedaran en casa y que cumplieran con el toque de queda decretado” en varios estados.

Se impusieron toques de queda en los estados de Lagos, Edo y Enugu para contener la violencia que surgió después de que matones atacaron en las protestas contra la violencia policial.

La Coalición Feminista anunció su decisión de “detener todo flujo de donaciones en adelante para la protesta pacifica que pide el fin de SARS”. Sostuvieron que las donaciones aún bajo su custodia se canalizarán para “financiar emergencias médicas, ayuda legal para ciudadanos detenidos injustamente, y ayuda ´para victimas de violencia policial y las familias de los muertos”.

A pesar de lo que venga después de esto, siempre recordarán a los jóvenes nigerianos que organizaron las protestas, en palabras de Adichie, como la “generación distanciada con el coraje de actuar. Su valentía es inspiradora. Hablaron de tener esperanza y de la posibilidad de lo que Nigeria podría convertirse”.

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